miércoles, 19 de abril de 2023

Aurora Beltrán En Boogaloo Café Cáceres

 



El concierto en acústico de Aurora Beltrán el pasado sábado en la sala Boogaloo Café de Cáceres fue de lo más íntimo, y no solo por el formato. Como ha sucedido en un sinfín de ocasiones, en la ciudad y sus cercanías convergieron una serie de actos que, con toda seguridad, dio lugar a que el público de este evento no pasara del medio centenar de personas, más o menos. De este modo, pudimos disfrutar de una Aurora mucho más cercana, algo que ella siempre es y que es de agradecer.




Durante los primeros acordes de “Lujuria” pudimos notar que la voz de la cantante de Tahúres Zurdos no estaba del todo bien. Una vez interpretado el siguiente tema, “Vida”, de su boca supimos la razón de dicho estado, que no era otra que buen resfriado. El concierto, como no podía ser, fue una mezcla de temas de su carrera en solitario con otros de su banda mater, a los que sumó un par de versiones o, más bien, adaptaciones al castellano. Pues bien, según avanzaba con “Clases De Baile” la cosa iba mejorando, para seguridad de la artista y disfrute de l@s presentes, aunque hubiéramos disfrutado de igual manera solo con escucharla.




“Azul” siempre es uno de los grandes momentos de los shows de Tahúres, al igual que lo fue en este concierto. De aquí en adelante, todo fluyó de tal manera que nos daba igual si la voz de Aurora llegaba a ciertos tonos o no. “Afiladas Palabras” es uno de los cortes más destacados de su trabajo Museo Púrpura y quedó bien demostrado en Boogaloo. Una de las medianamente extensas intervenciones de la cantante como presentación al tema que iba a interpretar vino con “El Mecánico De Almas” y fue de lo más emotiva. Avanzó con “Niebla”, al que añadió “Horas”, antes de retornar a los Tahúres con “Él Lo Predijo”, tema que trata sobre la plaga de heroína que asoló a la juventud durante las últimas décadas del pasado siglo en muchos de los rincones del país.




Llegado el momento de “Silencio” ya no había ni rastro de los males vocales de Aurora. No es que estuviera a cien por cien, pero la cercanía ya referida y la conexión entre cantante y público estoy seguro de que influyó bastante. “Five Years”, adaptación de David Bowie, nos sirvió para enterarnos de la razón por la que Aurora está en el mundo de la música. De aquí en adelante, como suele pasar en la recta final de cualquier concierto, nos entregamos por completo a los temas que la cantante navarra fue desgranando, empezando por “El Chico De La Mirada Asustadiza”, como alusión a lo poco que se ha avanzado en lo referente a las agresiones sexuales a mujeres por parte de machitos como el protagonista de la letra. Continuó con “Lo Peligroso”, una de mis canciones favoritas de Tahúres, para cerrar este bloque con el clásico “Una Noche De Amor”, ambas cantadas a grito pelao.



Instante de descanso para que Aurora se acercara al baño, no sin antes hacer referencia al asunto del ir y venir en los bises, y vuelta con “La Noche Es…Because The Night”, segunda adaptación de la noche y momento álgido del show. Aprovechando la entrega de l@s oyentes, prosiguió con “Chicas Fuertes”, sobran las explicaciones de a quién va dedicado este tema. “Dime Que No” es de eso temas que siempre me gusta escuchar en directo, y esta vez no fue diferente. Intercaló “Invicta”, de su ya citado trabajo en solitario, antes del final con “Tocaré”, obviamente. Entre aplausos, se despidió notablemente emocionada después de un recital que no debió ser nada fácil para ella debido a los problemas ya referidos.




Tener a Aurora Beltrán delante de tus narices durante casi hora y media es todo un lujazo, más si ese tiempo se convierte en uno de esos momentos que consiguen hacerte olvidar todo lo que ocurre fuera del lugar donde se está produciendo tal hecho. Está claro que mucho tiene que ver el saber estar encima de un escenario por parte de la autora, y Aurora tiene muchas tablas a sus espaldas. A esto le sumas la cercanía a la hora de hacerse fotos con todo el mundo y el hablar como si nos conociéramos de toda la vida y te das de bruces con una artista que, lo ha demostrado cientos de veces, no tiene ni una pizca de divismo. A ver si aprender otr@s, no solo en la música, también en otras disciplinas artísticas y en la vida en general. Muchas gracias, Aurora, por acordarte de este rinconcito del Estado y darnos una noche como la que nos ofreciste. Ojalá no haya que esperar mucho para volver a disfrutar de su música, ya sea en solitario o con Tahúres Zurdos.



 


lunes, 10 de abril de 2023

El "Orden" De Victoria Pelayo Rapado

 


Desconozco si estos siete textos de Victoria Pelayo Rapado se ofrecen en el orden que ella petendía, lo que sí sé es que son siete columnas de un libro que te mantiene en tensión relato tras relato. Tal vez puedas intuir el final de alguno de ellos, solo tal vez, pues en otros ni por asomo lo vas a lograr. Pero esa misma tensión y esa angustia, a veces transformada en rabia una vez conocido el devenir de ciertos personajes, se convierten en el motor para continuar hasta saber qué ocurrirá en el siguiente texto, no sin antes tomar un respiro necesario para seguir avanzando.

Victoria Pelayo Rapado, Toya para mí, nos conocemos desde hace ya unos años y no recuerdo haberla llamado de otra forma, es una zamorana residente en Cáceres graduada en Derecho. A su colaboración como columnista en el diario Hoy hay que añadir su aportación en revistas como Versión Original, En Sentido Figurado, Letras Para Crecer o Farraguas, entre otras. Tiene en su haber el Premio de Novela Corta Ciudad de La Laguna, por Una amistad corriente, o el del XXI Certamen Literario Manuel Orestes Rodríguez López, por Preparativos, además de ser finalista de la XVI Edición del Premio Setenil con Malos Días, del que tenéis una reseña en este humilde blog, al igual que de su volumen de cuentos Lo Justo.




Este Orden arranca con Una Conversación de esas que escuchas sin querer o queriendo para olvidar. La cuestión es que, después de tomar una de esas decisiones sin trascendencia o bien ofrecerse a que la tome tu acompañante en un viaje, lo insignificante pasa a ser de lo más relevante. Esta transformación consigue sumirte en un sentimiento de culpa que te impide avanzar. El accidente de un autobús y las consecuencias del mismo hacen el resto. El final es toda una lección de esperanza.

Lo que más me ha gustado de Testigo es el entramado que crea la autora a raíz de una situación que, de no ser porque la mujer que la percibe a escondidas conoce a la que la ensaya, podría quedarse en un simple trance sin importancia. Ahora bien, resulta que las coincidencias desembocan en una serie de obsesiones y curiosidades que dan al traste con lo que pretendían ser unas vacaciones de ensueño. No hay que olvidar que la envidia y la venganza por parte de la testigo tienen bastante que ver con todo el entramado y que las posibles casualidades se encadenan de tal forma que si no existen se buscan o se crean. Unos personajes bien definidos y diferenciados te llevan de la mano de esta intriga por los distintos lugares vacacionales hasta alcanzar un final que nunca sabrás si es real o el imaginado por la testigo referida.





Sin duda, Tu orden, mi desorden me ha resultado uno de los relatos más angustiosos de este libro. En ciertas ocasiones, las necesidades económicas nos obligan a convivir con gente que nos parece de lo más alejada a nosotros mismos. Otra cosa bien distinta es lo que puede suceder durante el poco o mucho tiempo que convivimos con esas personas. Pues bien, esto es lo que le ocurre a nuestra fotógrafa protagonista, que odia hacer retratos, con su nuevo inquilino al que alquila una habitación, obsesionado con el orden de todo tipo. La cuestión es que el ofrecimiento como modelo de este último para una sesión de fotos cambia radicalmente la relación entre ambos personajes hasta surgir un verdadero afecto por ambas partes. Lo que no esperas es un final tan desconcertante.

Banco Cojo es el relato que más me ha gustado y disgustado a la vez. Aquí te topas con uno de esos textos en los que, por momentos, no quieres admitir lo malísimas que son sus protagonistas para, al final, comprobar que poco puedes hacer para evitarlo. Las distintas situaciones, las descripciones, sobre todo de personalidad, las diferencias económicas y sociales, el poder del dinero, los diálogos y esa montaña rusa de empatía y rechazo son los ingredientes de un pasaje que se resuelve de manera egoísta a más no poder. Me encanta cómo Toya consigue que toda esa cascada de sentimientos opuestos haga que te sientas hasta un poco culpable, pues cuando se es…, en este espacio cabrían no sé cuántos insultos y no precisamente de los suaves, se es hasta el final. Y si no que se lo digan a la señora Santi.



En cuanto a Sierro María Santos podría ser perfectamente el guion de una peli de terror de esas donde unos adolescentes que se creen que se van a comer el mundo después de haber triunfado dando cuatro palos de mierda se atreven con una víctima supuestamente fácil de engañar. Están muy bien definidos tanto el carácter de los tres protagonistas como la relación entre ellos. Son algo así como el listo, el bocazas chulín y el que lo tiene todo programado. Su atrevimiento, impulsado por la creencia de que este nuevo asalto es pan comido, los va a llevar a recibir los mismos palos que ellos pretenden dar. Muy a tener en cuenta la manera tan peculiar que tiene la supuesta víctima de dejar en herencia el pueblo donde habita.





Santa es un nombrecito muy apropiado para crear esa tensión a la que ya me he referido, la misma que siente y vive la protagonista de este relato después de hacerse eco de una posible agresión a una chica. Camuflada en ese tira y afloja entre los personajes principales y su vecindad se esconden una serie de dudas y remordimientos que, no quisiera exagerar, hemos sentido muchos de nosotros. Dudas acerca de si intervenir o no en los problemas de pareja ajenos y remordimientos por las mismas razones. El servilismo por parte de la víctima hacia su maltratador y los cambios de humor y comportamiento a los que la empujan confunden literalmente a la protagonista principal hasta descubrir algo que nunca quiso dar por sentado. Puede que todo se esfume con una boda, pero el humo es simplemente eso, humo, y una vez que desaparece el paisaje puede cambiar de color y estampa, pero sigue siendo el mismo.



¿Tiene límites la pasión o esos límites que algunos no quieren traspasar son los umbrales del frenesí de otros? En Aquel Día todo se debe a un muerdo que tendrá consecuencias de lo más inesperadas, sobre todo por el momento tan inoportuno de llevarlo a cabo. La protagonista de la mordida da pie a poner en duda la relación entre un psicólogo y su paciente en ese camino hacia la posible curación de lo que para algunos son parafilias o desviaciones sexuales y para otros simples maneras de vivir su sexualidad. El debate está servido, como en casi todo en lo que escribe la autora.



No puedo ni quiero cerrar este artículo sin pasar por alto el estilo de Toya y la temática de sus textos. Una cosa y la otra me han servido de reencuentro con la autora, hasta el punto de comprobar el gran salto que ha dado por ambas partes. No es fácil abordar los temas que se abordan en estas páginas, mucho menos de la forma que aquí se tratan. Sobre todo, no es nada fácil mantener al lector enganchado a las hojas de un libro formado por siete relatos independientes, algo que mi querida compañera de andanzas literarias consigue con muy buena nota. Solo me queda felicitarla por esta obra y darles las gracias por este regalo.




martes, 14 de marzo de 2023

Sebas Martín: "Que El Fin Del Mundo Nos Encuentre Bailando"

 




He de reconocer que hacía mucho que no leía un cómic de Sebas Martín, y no porque no haya sido prolífico a la hora de publicar, sino porque el que suscribe estos párrafos andaba por otros derroteros, sin más. También he de reconocer que me he sentido atraído por esta obra debido a su contexto dentro de los años previos a la Guerra Civil española, tema que siempre me ha interesado. Dicho esto, solo me queda admitir que me ha gustado mucho este Que el fin del mundo nos encuentre bailando, y no solo por la trama y el desarrollo de estas páginas, más bien porque Sebas ha hecho un trabajo de investigación impresionante con el que he descubierto algunas cosas y he recordado otras tantas. A esto le añades la cercanía y la veracidad de sus escenas y personajes y te vas a dar de bruces con unas viñetas que te atraparán desde el primer instante. Hablando de personajes, Martín es uno de esos autores que ha creado sus propios personajes, y no hablo de ficticios como los que nos atañen en estos momentos, me refiero a ese tipo de personajes que solo con verlos sabes que son una creación suya, independiente de la temática que se trate en sus páginas. Y eso es algo que poc@s consiguen.





Sebas Martín es oriundo de Poblenou, Barcelona. Ha sido profesor en la Escola Joso, en la Escola d´Humanitats de l´Ateneo Barcelonés o en la Escola Elisava. Entre sus premios se encuentran el Casal Lambda y el Serra I Moret. Ha colaborado en publicaciones que van desde Shangay hasta GB Magazine, pasando por Zero, Eros Cómics o Destinos, entre otras muchas. También fue redactor jefe de la revista Claro Que Sí, que es donde yo le descubrí hace ya unos cuantos de años. Además de realizar ilustraciones o historietas para Gaylespol o Panteres Grogues, es autor de las exposiciones Novios y chulos en viñetas, Maromos en la historia, una historia de maromos o Apuntes del artificial, por nombrar algunas. De su extensa obra destacaría, esto es cuestión de gustos, Vacaciones en Ibiza, El Kamasutra gay, No debí enrollarme con una moderna, Kedada o Aún estoy en ello, hasta llegar a la que vamos tratar en los siguientes párrafos, donde el blanco y negro da forma de manera muy acertada a todo lo que Tomás y Basilio, nombres de los protagonistas, van a vivir, sufrir y descubrir rodeados de un elenco de personajes que encarnan la esencia de todo lo que se nos cuenta, entre los que destacaría la abuela de Tomás o el grupo de amigos maricas de Basilio.




Tomás es un joven catalán, de Poblenou, para ser más exactos, que trabaja en una empresa de manera intachable y puntual. Dicho trabajo le llega por ser sobrino de la sirvienta de toda la vida del patrón, su tía Teresa, que vive en la casa de este los últimos años de su existencia. Comparte techo familiar con su madre, cuyo trabajo es lavar y coser la ropa de los señoritos del lugar, con su hermana pequeña, su padre, metido a cobrador de recibos después de sufrir un accidente laboral, y con su abuela paterna, alguien que anda todo el día preocupada por casarlo, además de echar pestes sobre la República. La gran pasión de Tomás es leer, pero su economía no le da para acceder a todos los libros que quisiera, algo que solventa en la Librería Pueblo Nuevo gracias a que su dueño, el señor Domingo, le alquila obras de segunda mano. Por recomendación del librero, y como iniciación a la poesía, se adentra en el Romancero Gitano, de Lorca. Durante una comida dominical a la que asisten su hermana mayor y su cuñado, defensor recalcitrante de las ideas de izquierda del momento, además de enfrentarse con la abuela, como es habitual, este pone de manifiesto su homofobia al enterarse de que Tomás quiere asistir a un recital que el poeta granadino va a dar en Barcelona.




Basilio en un hombre entrado en los treinta que llegó a Barcelona cuando apenas era un crío huyendo de la miseria que asolaba su Levante natal. Su gran pasión es el boxeo, pero no consigue llegar a ser profesional de este deporte, ganando y perdiendo en igual número de combates. Debido a esto, sobrelleva su maltrecha economía como mozo de carga en la empresa donde también trabaja Tomás, además de proporcionar el carbón en la casa del patrón. Es interesante cómo durante toda la obra hace alusión a un pasado turbio que deja al lector con ganas de conocerle más a fondo.



Durante la Nochevieja de 1935 y entrada de 1936, Tomás acude a la fiesta que organizan sus compañer@s de trabajo. En el transcurso de dicha fiesta es abordado por una de sus compañeras, acto que le lleva a salir pitando del lugar para acabar siendo la comidilla de la empresa durante las semanas siguientes. En los días posteriores, Manolo, así es como se llama su cuñado, intenta invitar a un combate de boxeo al padre de Tomás, pero este rechaza la invitación en pos de su hijo, que no se siente para nada atraído por este deporte. Casualidades de la vida, uno de los púgiles del combate es Basilio, que recibe una soberana paliza a manos de un contrincante de menor edad. El joven escribiente siente, digamos, compasión del púgil perdedor y se mete en su vestuario donde, entre unas cosas y otras, acaban quedando para verse el sábado siguiente.




A partir de aquí, Basilio ejerce de Cicerón para Tomás en su recorrido por los antros y lugares de Barcelona, además del cine y el circo, poniendo de manifiesto sus contactos y su buen conocer para acceder a ellos de manera gratuita. Durante la cita ambos demuestran sentirse atraídos mutuamente, siendo Basilio, debido a su experiencia en estas lides, el que toma las riendas del asunto hasta que consiguen volver a verse de una manera no tan fortuita. Indagando en la empresa, Tomás consigue la dirección de su nuevo amigo boxeador, pero se lleva una terrible sorpresa al ver que este no parece estar tan enamorado de él como creía. Pasan semanas de enfado hasta que vuelven a reencontrarse y Basilio, además de seguir mostrándole ciertos lugares, le insta a formar parte del comité que pretende montar unas olimpiadas en la capital catalana como protesta a las que se van a celebrar en Berlín. De esta forma, Tomás entra en contacto con la política, algo que anteriormente le había interesado bien poco.




A partir de este instante, hacen su aparición esa serie de personajes, de esos malamente llamados secundarios, que dan forma a la trama, vivencias e incidentes que van a surgir entre y alrededor de Basilio y Tomás hasta alcanzar un primero de mayo bastante revuelto después de que el Frente Popular se hiciera con la victoria en las pasadas elecciones de febrero. En realidad, Tomás y Basilio, pese a sentirse atraídos, chocan frontalmente tanto en su manera de afrontar la vida como de entenderla, pero este último no se rinde y le hace una promesa al joven con el intento de subsanar todos los problemas que han surgido entre ellos. Sus encuentros, públicos y privados, les sumergen en ese vacío que absorbe a cualquier enamorado ante las posibles consecuencias de sus actos, una de ellas es que alguien le va con el cuento de su relación tanto a su familia como al patrón, este último intenta despedirlo por esto. Entre el descubrimiento del chivato, la aceptación o no de su condición homosexual por parte de su familia y la imposibilidad del despido llegamos al dieciocho de julio de 1936, fecha señalada en la historia de este Estado, y al comienzo de a una de las guerras más cruentas, si es que hay alguna que no lo es, que se ha vivido por estos lares.




Como entenderéis, pasan muchas más cosas que no voy a añadir a las relatadas para que vosotr@s las descubráis y acabéis, o eso espero, llegando a la conclusión de que habéis tenido entre vuestras manos una obra de una calidad sobresaliente. Sebas, como ya he comentado, se ha pegado todo un curro de investigación a la hora de hablarnos de lugares, momentos, maneras de pensar, vivir, sufrir y desarrollar una forma de vida que nunca debería haber sido reprimida, pero que, por desgracia, así ha sido y lo sigue siendo. El autor tiene un montón de aciertos en este y otros sentidos, como las reflexiones políticas, sociales o íntimas de muchos de sus personajes, además de ese final que me ha parecido sublime. Mi más sincera enhorabuena, Sebas. Me has tenido bailando al ritmo que tu cómic ha marcado sin poder parar de leer. 




miércoles, 1 de marzo de 2023

Texto Mandrílico Marzo 2023

 

CABEZA ALTA

 

Nada más verte, me di cuenta de que aquella cabeza abultada, de una redondez suprema, no se correspondía con lo que se toma por normal por estos alrededores. Esa boca tan plana y tus labios negros poco ayudaban a la hora de presentarte a unos vecinos que, en vez de saludar o regalarte una sonrisa, ya fuera falsa, susurraban esta o aquella barbaridad sin pudor alguno. He de reconocer que me costó sobreponerme a esos ojos oscuros como cien noches sin luna. No hablemos ya de la pelusilla gris ceniza cuya procedencia nadie, ni yo misma, entendía, si tenemos en cuenta que todos los de mi familia suelen venir al mundo con ese color amarillo tan nuestro. Encima, tus piernas arqueadas y unos pies que ganaban como cinco veces en tamaño a cualquiera de los de tu edad te obsequiaron con todo tipo de burlas y mofas hasta rayar el escarnio. Pero qué podía hacer yo que no fuera pasear contigo con la cabeza bien alta junto a tus hermanos y hermanas que, por cierto, te defendieron siempre a capa y espada, algo que no debes olvidar nunca. Lo peor era cuanto te pillaban a solas; raro era el día que no regresabas con un mordisco, una patada, embadurnado de yo qué sé o todo a la vez.

Luego diste el estirón y, de pronto, tu cabeza se encogió, el cuello se alargó, tus labios se volvieron naranja, la piel blanca como la leche y las piernas se acortaron al tiempo que parecía que los pies nunca iban a parar de aumentar. Así hasta sacarnos casi dos cabezas a todos los de casa, con decirte que pensábamos que, visto lo visto, nos había caído la mayor las maldiciones por tener alguien como tú entre nosotros. Eso sí, con ese tamaño y esas proporciones, se acabaron las dentelladas, los puntapiés, los golpes y los cachondeítos. Menudo alivio cuando pasaste de ser el defendido al defensor de cualquiera que tomaran por raro o extravagante, pues loco era el atrevido o la temeraria que tuviera la ocurrencia de soltar cualquier impertinencia por su boca, no digamos ya el intentar agredirte. De repente, como el que no quiere la cosa, una mañana soltaste que te marchabas lejos porque no sé qué demonios tenías dentro que te obligaba a viajar y a ver mundo. Y aquí nos quedamos los demás viendo cómo el horizonte engullía ese portento físico en el que te convertiste sin echar la vista atrás.

Ya ni sé la de años que han pasado desde aquello, pero hoy soy la criatura más feliz del mundo. Ahora que te vuelvo a tener delante, he de confesar que pensé que nunca volvería a verte. No será por las horas de rezos y plegarias que he dedicado a ello, pero la esperanza es algo que, si no se pierde, se termina ocultando hasta dar difícilmente con ella. Gracias, hijo, por esta visita. Si en aquellos días de tu infancia alguien me hubiera dicho que te ibas a transformar en lo que tengo delante de mis ojos, habría pensado que era una más de las tomaduras de pelo que recibía acerca de ti. Antes de volver a marcharte, quiero que me cojas del brazo y que demos un paseo recorriendo todos los lugares que te vieron crecer. Llevo mucho tiempo deseando comprobar cómo todas esas miradas y esas bocas que tanto daño te hicieron se tragan no solo la saliva, sino la cantidad de moscas que se le van a meter haciéndoles toser hasta la extenuación. Así que andando y, como te enseñé de chico, el cuello todo lo erguido que puedas y la cabeza siempre bien alta.


miércoles, 22 de febrero de 2023

Motörhead: La Historia De La Banda Más Ruidosa Del Mundo

 




Este cómic que trata de las primeras andanzas del señor Lemmy Kilmister en el mundo de la música me ha dejado con unos sentimientos encontrados. No es que se trate de nada malo, pero me ha parecido un pelín flojo. Me explico, hacía tiempo que no tenía entre mis manos un cómic con una presentación tan cojonuda en lo referente a la portada, con su tapa dura, su cubierta y demás. En lo relativo al dibujo de Juan Riera, Alberto Belandria y Jorge Mansilla hay que decir que es un trabajo sobresaliente. Esos tonos azules, grandes viñetas a dos páginas o la incursión de otras viñetas por encima del fondo consiguen un impacto visual extraordinario. Otro asunto en el guion de David Calcano y Mark Irwin, traducido por Ezequiel Martínez, pues me da la sensación de ir a trompicones centrándose, a veces, en cosas superfluas o que no interesan demasiado, al menos a mí. Pero pasemos a hablar de todo esto un poco más a fondo.





Arrancamos con el prólogo de Rob Halford, donde destacan estas palabras: “A pesar de que la música es lo principal en una banda, son las anécdotas y las historias las que sirven para hacer un cómic como este”. La primera viñeta a toda página es toda una presentación de intenciones, tanto por parte del protagonista como de la obra. Es solo dejarla atrás y ya nos damos de bruces con ese Lemmy que, después de darnos un buen consejo, tanto alardea de ligar siendo tan feo, toda una realidad. En su seguimiento cronológico, el protagonista y líder indiscutible de Motörhead nos cuenta cómo se percató de que eso de tocar la guitarra le podía servir para sus conquistas femeninas, instrumento que llega a sus manos a través de un regalo por parte de su madre. De aquí pasamos a una de las cosas más interesantes de este tebeo como es la primera banda en la que militó Lemmy, The Rockin´Vickers, un combo que, musicalmente hablando, se ajustaba bastante a los sonidos del momento.





Lemmy aspira a más que un simple grupo como The Rockin´Vickers y se pira a uno de los lugares del mundo donde más R&R se cocía en aquella época, Londres. En la capital británica, además de música, todo era fiesta, speed, hierba y ácido. Uno de sus primeros curros fue como roadie de Jimi Hendrix, tiempo en el que conoce a Dikmik, con el que entablará una amistad que le reportará muchos beneficios, entre ellos su primer contacto con el bajo y su entrada en Hawkwind a las cuatro cuerdas.  Su paso por esta banda tiene uno de los finales más comentados de la historia del Rock, cierre que hará crecer el odio de Kilmister hacia sus viejos compañeros por el trato recibido.





Una vez fuera, ese malestar que carcome al bajista le empuja a formar su propio grupo, al que llamará Motörhead, por ser este el título de la última canción que compuso con Hawkwind. Una pena que no se explique el verdadero significado del nombre, algo que no os voy a descubrir, pues mi intención es que lo hagáis por vuestros propios medios. Después de unos bolos donde el guitarrista y el batería seleccionado no son del todo del agrado de Lemmy, llega el momento de grabar el primer disco homónimo en los estudios Rockfield, en Gales. En esa época conoce a Phil “Animal” Taylor, que sustituirá al batería y tendrá un peso importante en estos inicios de carrera del grupo. Este le presenta a un colega suyo que no es otro que Eddie “Fast” Clarke y… ya tenemos la formación clásica de una de las bandas más influyentes del Rock, Motörhead. Avanzamos adentrándonos en los sinsabores de la edición del primer disco y la fuerza de voluntad del trío por seguir adelante, a pesar de todas las trabas que encuentran en el camino, como el hecho de no ver un duro por las ventas, los problemas con el mánager o la mala fama que les da la prensa especializada. De aquí pasamos a un tour compartiendo cartel con sus antiguos compañeros de Hawkwind donde Phil tocará con la mano fracturada.





Un momento crucial es cuando Taylor añade un segundo bombo a su batería, sobre todo porque de una de sus bases sale el embrión de lo que será uno de sus grandes temas, “Overkill”, que servirá para dar título a su segundo trabajo discográfico, con el que girarían por media Europa con un montón de historias que vais a descubrir. Pasada la vorágine de “Overkill”, el grupo entra a grabar el que será su tercer redondeo, “Bomber”. Antes de proseguir, el protagonista deja clara su postura ante la heroína, sobre todo después de perder al productor que los había encumbrado con el trabajo anterior por una sobredosis de dicha droga. La verdad es que se trata muy de pasada todo lo relativo a “Bomber”, ya que se entra de lleno en su siguiente disco, “Ace Of Spades” y todo lo concerniente a su grabación, productor, portada y demás, como el hecho de tener que posponer la gira por un nuevo accidente de Phil. Pasado este trámite, aparecen en escena las Girlschool, con las que se embarcarán en un tour que dará también mucho de qué hablar y del que saldrá su primer álbum en directo, el famoso “No Sleep 'til Hammersmith”, que, todo sea dicho, nunca se grabó en ese sitio, ya que el nombre se debe a otra cosa que vais a descubrir en estas viñetas. Y hasta aquí, tan rápido y tan escueto como el propio cómic.




A partir de un instante, la obra avanza con tal velocidad que me hubiera parecido más interesante hablar de ciertos temas, como su odio a la heroína por haber perdido a su primera novia por ella; lo que sería la gira con Ozzy, que debió ser de lo más espectacular, o la razón por la que el disco en vivo no es doble, como solían ser en aquellos tiempos, que la aparición de ciertos músicos en esa insistencia de Lemmy a la hora de resaltar tanto a su público como a su crew. Me reitero con el buen trabajo de los dibujantes y el flojillo por parte de los guionistas. Como obra, es buena para una primera toma de contacto con lo que fueron los inicios del grupo, y si eso consigue que te interese más por la banda genial, pero si te detienes ahí, te quedan muchas, muchas cosas por descubrir. Espero que lo hagáis porque el viaje es largo y merece mucho la pena. Motörhead, you can call me Motörhead, alright!!