lunes, 4 de mayo de 2026

Texto Mandrílico Mayo 2026

 

MOMENTO FOTO


Prisas, maletas a medio hacer, voces y órdenes de última hora. Caras soñolientas abrazadas a un peluche; oídos sordos conectados a un móvil; plantas recién regadas; cortinas a medio cerrar; nevera casi vacía; maullidos hambrientos previos a cerrar la puerta. Una foto antes de subir al coche y emprender unas vacaciones.

Yo conduzco, tú de copiloto y estos tres detrás. A mí no me mola el medio; habrá que cambiar de asiento en algún momento. Pues yo no voy a estar saltando de un sitio a otro durante el viaje. Siempre me hacéis lo mismo. Con eso de que soy el más delgado, me toca hacer de loncha de queso entre estos dos armatostes. No te quejes tanto, pareces una vieja, y sube de una puta vez, que ya vamos tarde. Kilómetros de música a tope, parada para repostar. A la vuelta, yo delante. Ya veremos. Metro, griterío, gente, mucha gente, cacheo. Una foto antes de que comience el concierto.

Piel morena, días ya remotos de brisa marina, noches pesadas de guiris borrachos y violentos, más bultos por recoger que a la llegada, la misma cara soñolienta, música con cascos desobedientes a las órdenes, gritos de última hora, menaje recién fregado chorreando en la cocina, maletero mutado en Tetris. Una foto antes de despedirse de las vacaciones.

Ahora me toca conducir a mí. De acuerdo, me paso a copiloto. Los de atrás en igual posición. Joder, qué puta mierda, otra vez lo mismo. Risas que enervan aún más a la loncha de queso; camas de la habitación del hotel sin hacer; cepillo de dientes olvidado en el baño; debut de una camiseta oficial del tour; caras resacosas impregnadas en recuerdos de una gran noche de concierto. Una foto antes del viaje a la rutina.

Niebla, ve más despacio. Es lo que hago. No me digas cómo tengo que conducir. Sube la música, que menudo coñazo tener que aguantar en medio de estos dos sobaos. Quítate los auriculares y ajústale bien el cinturón a tu hermano. Te has pasado la salida de la gasolinera. Pues paramos en la próxima. Ten cuidado, que no se ve nada. Faros aproximándose a luces, más cerca, mucho más cerca, encima. Choque frontal, ambulancias, guardia civil, corte de carril, periodistas, grúas. Siete muertos y dos heridos leves, noticia en todas las cadenas. Una foto en la prensa nacional.

La loncha de queso se unió por siempre a los cascos desobedientes. No montan en coche para ir a conciertos. Nunca irán de vacaciones a la playa o a islas paradisiacas, ni siquiera en su luna de miel. El cinturón siempre bien abrochado. Nada de música en los viajes, solo la radio y sus insufribles noticias. Les sigue costando un mundo tener hijos. Imágenes de familiares queridos exiliadas en un cajón, otras de colegas de toda la vida apiñadas en lo inescrutable de la memoria del ordenador. Foto grande de boda colgada en el salón, custodiada a un lado por la de un nuevo maullido tricolor y al otro, por la de los vástagos supervivientes de unas plantas que pasaron tiempo sin regar.

En la alegría, la tristeza, la pobreza, la riqueza, los recuerdos, en el hoy y ahora, para bien, para mal, para toda la vida, por una sola muerte, el momento convierte a la fotografía en instantánea, el instante a la fotografía en eterna.