martes, 14 de marzo de 2023

Sebas Martín: "Que El Fin Del Mundo Nos Encuentre Bailando"

 




He de reconocer que hacía mucho que no leía un cómic de Sebas Martín, y no porque no haya sido prolífico a la hora de publicar, sino porque el que suscribe estos párrafos andaba por otros derroteros, sin más. También he de reconocer que me he sentido atraído por esta obra debido a su contexto dentro de los años previos a la Guerra Civil española, tema que siempre me ha interesado. Dicho esto, solo me queda admitir que me ha gustado mucho este Que el fin del mundo nos encuentre bailando, y no solo por la trama y el desarrollo de estas páginas, más bien porque Sebas ha hecho un trabajo de investigación impresionante con el que he descubierto algunas cosas y he recordado otras tantas. A esto le añades la cercanía y la veracidad de sus escenas y personajes y te vas a dar de bruces con unas viñetas que te atraparán desde el primer instante. Hablando de personajes, Martín es uno de esos autores que ha creado sus propios personajes, y no hablo de ficticios como los que nos atañen en estos momentos, me refiero a ese tipo de personajes que solo con verlos sabes que son una creación suya, independiente de la temática que se trate en sus páginas. Y eso es algo que poc@s consiguen.





Sebas Martín es oriundo de Poblenou, Barcelona. Ha sido profesor en la Escola Joso, en la Escola d´Humanitats de l´Ateneo Barcelonés o en la Escola Elisava. Entre sus premios se encuentran el Casal Lambda y el Serra I Moret. Ha colaborado en publicaciones que van desde Shangay hasta GB Magazine, pasando por Zero, Eros Cómics o Destinos, entre otras muchas. También fue redactor jefe de la revista Claro Que Sí, que es donde yo le descubrí hace ya unos cuantos de años. Además de realizar ilustraciones o historietas para Gaylespol o Panteres Grogues, es autor de las exposiciones Novios y chulos en viñetas, Maromos en la historia, una historia de maromos o Apuntes del artificial, por nombrar algunas. De su extensa obra destacaría, esto es cuestión de gustos, Vacaciones en Ibiza, El Kamasutra gay, No debí enrollarme con una moderna, Kedada o Aún estoy en ello, hasta llegar a la que vamos tratar en los siguientes párrafos, donde el blanco y negro da forma de manera muy acertada a todo lo que Tomás y Basilio, nombres de los protagonistas, van a vivir, sufrir y descubrir rodeados de un elenco de personajes que encarnan la esencia de todo lo que se nos cuenta, entre los que destacaría la abuela de Tomás o el grupo de amigos maricas de Basilio.




Tomás es un joven catalán, de Poblenou, para ser más exactos, que trabaja en una empresa de manera intachable y puntual. Dicho trabajo le llega por ser sobrino de la sirvienta de toda la vida del patrón, su tía Teresa, que vive en la casa de este los últimos años de su existencia. Comparte techo familiar con su madre, cuyo trabajo es lavar y coser la ropa de los señoritos del lugar, con su hermana pequeña, su padre, metido a cobrador de recibos después de sufrir un accidente laboral, y con su abuela paterna, alguien que anda todo el día preocupada por casarlo, además de echar pestes sobre la República. La gran pasión de Tomás es leer, pero su economía no le da para acceder a todos los libros que quisiera, algo que solventa en la Librería Pueblo Nuevo gracias a que su dueño, el señor Domingo, le alquila obras de segunda mano. Por recomendación del librero, y como iniciación a la poesía, se adentra en el Romancero Gitano, de Lorca. Durante una comida dominical a la que asisten su hermana mayor y su cuñado, defensor recalcitrante de las ideas de izquierda del momento, además de enfrentarse con la abuela, como es habitual, este pone de manifiesto su homofobia al enterarse de que Tomás quiere asistir a un recital que el poeta granadino va a dar en Barcelona.




Basilio en un hombre entrado en los treinta que llegó a Barcelona cuando apenas era un crío huyendo de la miseria que asolaba su Levante natal. Su gran pasión es el boxeo, pero no consigue llegar a ser profesional de este deporte, ganando y perdiendo en igual número de combates. Debido a esto, sobrelleva su maltrecha economía como mozo de carga en la empresa donde también trabaja Tomás, además de proporcionar el carbón en la casa del patrón. Es interesante cómo durante toda la obra hace alusión a un pasado turbio que deja al lector con ganas de conocerle más a fondo.



Durante la Nochevieja de 1935 y entrada de 1936, Tomás acude a la fiesta que organizan sus compañer@s de trabajo. En el transcurso de dicha fiesta es abordado por una de sus compañeras, acto que le lleva a salir pitando del lugar para acabar siendo la comidilla de la empresa durante las semanas siguientes. En los días posteriores, Manolo, así es como se llama su cuñado, intenta invitar a un combate de boxeo al padre de Tomás, pero este rechaza la invitación en pos de su hijo, que no se siente para nada atraído por este deporte. Casualidades de la vida, uno de los púgiles del combate es Basilio, que recibe una soberana paliza a manos de un contrincante de menor edad. El joven escribiente siente, digamos, compasión del púgil perdedor y se mete en su vestuario donde, entre unas cosas y otras, acaban quedando para verse el sábado siguiente.




A partir de aquí, Basilio ejerce de Cicerón para Tomás en su recorrido por los antros y lugares de Barcelona, además del cine y el circo, poniendo de manifiesto sus contactos y su buen conocer para acceder a ellos de manera gratuita. Durante la cita ambos demuestran sentirse atraídos mutuamente, siendo Basilio, debido a su experiencia en estas lides, el que toma las riendas del asunto hasta que consiguen volver a verse de una manera no tan fortuita. Indagando en la empresa, Tomás consigue la dirección de su nuevo amigo boxeador, pero se lleva una terrible sorpresa al ver que este no parece estar tan enamorado de él como creía. Pasan semanas de enfado hasta que vuelven a reencontrarse y Basilio, además de seguir mostrándole ciertos lugares, le insta a formar parte del comité que pretende montar unas olimpiadas en la capital catalana como protesta a las que se van a celebrar en Berlín. De esta forma, Tomás entra en contacto con la política, algo que anteriormente le había interesado bien poco.




A partir de este instante, hacen su aparición esa serie de personajes, de esos malamente llamados secundarios, que dan forma a la trama, vivencias e incidentes que van a surgir entre y alrededor de Basilio y Tomás hasta alcanzar un primero de mayo bastante revuelto después de que el Frente Popular se hiciera con la victoria en las pasadas elecciones de febrero. En realidad, Tomás y Basilio, pese a sentirse atraídos, chocan frontalmente tanto en su manera de afrontar la vida como de entenderla, pero este último no se rinde y le hace una promesa al joven con el intento de subsanar todos los problemas que han surgido entre ellos. Sus encuentros, públicos y privados, les sumergen en ese vacío que absorbe a cualquier enamorado ante las posibles consecuencias de sus actos, una de ellas es que alguien le va con el cuento de su relación tanto a su familia como al patrón, este último intenta despedirlo por esto. Entre el descubrimiento del chivato, la aceptación o no de su condición homosexual por parte de su familia y la imposibilidad del despido llegamos al dieciocho de julio de 1936, fecha señalada en la historia de este Estado, y al comienzo de a una de las guerras más cruentas, si es que hay alguna que no lo es, que se ha vivido por estos lares.




Como entenderéis, pasan muchas más cosas que no voy a añadir a las relatadas para que vosotr@s las descubráis y acabéis, o eso espero, llegando a la conclusión de que habéis tenido entre vuestras manos una obra de una calidad sobresaliente. Sebas, como ya he comentado, se ha pegado todo un curro de investigación a la hora de hablarnos de lugares, momentos, maneras de pensar, vivir, sufrir y desarrollar una forma de vida que nunca debería haber sido reprimida, pero que, por desgracia, así ha sido y lo sigue siendo. El autor tiene un montón de aciertos en este y otros sentidos, como las reflexiones políticas, sociales o íntimas de muchos de sus personajes, además de ese final que me ha parecido sublime. Mi más sincera enhorabuena, Sebas. Me has tenido bailando al ritmo que tu cómic ha marcado sin poder parar de leer. 




miércoles, 1 de marzo de 2023

Texto Mandrílico Marzo 2023

 

CABEZA ALTA

 

Nada más verte, me di cuenta de que aquella cabeza abultada, de una redondez suprema, no se correspondía con lo que se toma por normal por estos alrededores. Esa boca tan plana y tus labios negros poco ayudaban a la hora de presentarte a unos vecinos que, en vez de saludar o regalarte una sonrisa, ya fuera falsa, susurraban esta o aquella barbaridad sin pudor alguno. He de reconocer que me costó sobreponerme a esos ojos oscuros como cien noches sin luna. No hablemos ya de la pelusilla gris ceniza cuya procedencia nadie, ni yo misma, entendía, si tenemos en cuenta que todos los de mi familia suelen venir al mundo con ese color amarillo tan nuestro. Encima, tus piernas arqueadas y unos pies que ganaban como cinco veces en tamaño a cualquiera de los de tu edad te obsequiaron con todo tipo de burlas y mofas hasta rayar el escarnio. Pero qué podía hacer yo que no fuera pasear contigo con la cabeza bien alta junto a tus hermanos y hermanas que, por cierto, te defendieron siempre a capa y espada, algo que no debes olvidar nunca. Lo peor era cuanto te pillaban a solas; raro era el día que no regresabas con un mordisco, una patada, embadurnado de yo qué sé o todo a la vez.

Luego diste el estirón y, de pronto, tu cabeza se encogió, el cuello se alargó, tus labios se volvieron naranja, la piel blanca como la leche y las piernas se acortaron al tiempo que parecía que los pies nunca iban a parar de aumentar. Así hasta sacarnos casi dos cabezas a todos los de casa, con decirte que pensábamos que, visto lo visto, nos había caído la mayor las maldiciones por tener alguien como tú entre nosotros. Eso sí, con ese tamaño y esas proporciones, se acabaron las dentelladas, los puntapiés, los golpes y los cachondeítos. Menudo alivio cuando pasaste de ser el defendido al defensor de cualquiera que tomaran por raro o extravagante, pues loco era el atrevido o la temeraria que tuviera la ocurrencia de soltar cualquier impertinencia por su boca, no digamos ya el intentar agredirte. De repente, como el que no quiere la cosa, una mañana soltaste que te marchabas lejos porque no sé qué demonios tenías dentro que te obligaba a viajar y a ver mundo. Y aquí nos quedamos los demás viendo cómo el horizonte engullía ese portento físico en el que te convertiste sin echar la vista atrás.

Ya ni sé la de años que han pasado desde aquello, pero hoy soy la criatura más feliz del mundo. Ahora que te vuelvo a tener delante, he de confesar que pensé que nunca volvería a verte. No será por las horas de rezos y plegarias que he dedicado a ello, pero la esperanza es algo que, si no se pierde, se termina ocultando hasta dar difícilmente con ella. Gracias, hijo, por esta visita. Si en aquellos días de tu infancia alguien me hubiera dicho que te ibas a transformar en lo que tengo delante de mis ojos, habría pensado que era una más de las tomaduras de pelo que recibía acerca de ti. Antes de volver a marcharte, quiero que me cojas del brazo y que demos un paseo recorriendo todos los lugares que te vieron crecer. Llevo mucho tiempo deseando comprobar cómo todas esas miradas y esas bocas que tanto daño te hicieron se tragan no solo la saliva, sino la cantidad de moscas que se le van a meter haciéndoles toser hasta la extenuación. Así que andando y, como te enseñé de chico, el cuello todo lo erguido que puedas y la cabeza siempre bien alta.