Como cualquier obra que se tercie, antes de entrar de lleno
en ella es importante leer el prólogo de la misma. En este caso yo diría que es
hasta imprescindible hacerlo, ya que en sus párrafos el guionista Tom King nos
explica, con razones de sobra, esta nueva adaptación de Rebelión en la
granja, de George Orwell, a los tiempos que nos ha tocado vivir hasta
convertirse en Rebelión animal.
El ya nombrado Tom King es un escritor residente de
Washington D.C. que, antes de ser guionista, fue agente de contraterrorismo de
la CIA. En su haber tiene premios como el Eisner, Ringo y Harvey. Y ha dejado
su impronta en Mister Miracle, Blanco humano o El sheriff de
Babilonia, entre otras obras. En cuanto a Peter Gross, además de ser el
creador de la serie The Unwritten y cocreador de American Jesus: El
elegido, junto a Mark Millar; sus dibujos aparecen en series como Lucifer
y Los libros de la magia. En las páginas que nos conciernen, el color
viene a cargo de Tamra Bonvillain. Una colorista que ha publicado para la
mayoría de las grandes editoriales en personajes tan conocidos como Batman,
Superman, Wonder Woman o Moon Girl. Entre tod@s nos ofrecen un cómic donde el
guion, los dibujos, la repartición de las viñetas, que igual acaparan una
página entera que tienen una distribución irregular dentro de la propia página,
y el color dan como resultado una obra excepcional, con un formato y una
presentación que, sin duda, contribuyen bastante a ello.
Dividida en cinco capítulos, esta Rebelión animal
parte, como cualquier revolución, presentándonos a su ideólogo y las razones
que aduce para llevarla a buen puerto. Este no es otro que un perro llamado
Suertudo. Seguidamente, nos encontramos con aquell@s que lo arriesgan todo, con
mayor o menor implicación, para que su revolución triunfe. De esta forma
conoceremos a la gata Lili, al dóberman Titán y al bulldog inglés Cerdito que,
con el apoyo de l@s demás perr@s y gat@s, además de l@s conej@s, pues la trama
se desarrolla en un refugio de animales, consiguen que sus propósitos tengan
éxito. Una vez alcanzado su objetivo, también dispondrán de un logo y un grito
de guerra, cómo no.
El siguiente capítulo echa a andar con ciertas dificultades
para l@s lagomorf@s. Ante el descontrol inicial, y los graves sucesos sufridos
por l@s conej@s, se hace necesario poner en pie una serie de reglas para
mantener el orden; no sin que antes pasen por unos filtros hasta ser aceptadas
por las tres especies. De este modo es como llegamos a unas primeras elecciones
donde sale victorioso Titán.
En la tercera parte, los animales del refugio tendrán que
apañárselas para financiarse de alguna manera. Esta empresa será desempeñada
por Cerdito con la inestimable ayuda de l@s gatit@s, que conseguirán el dinero
suficiente para que su lugar de residencia les aporte todo lo necesario para
sobrevivir. Pero, al igual que otras revoluciones, aparecen problemas por
doquier. L@s gatit@s terminan poniéndose en huelga; los líderes, caninos y
felinos, se suceden con distintos resultados durante su mandato y el refugio
termina por ceder el poder casi total al propio Cerdito.
Llegados al cuarto capítulo, nos encontramos al bulldog
dirigiendo a su antojo el refugio rodeado de sus secuaces e imponiendo unas
nuevas reglas que, como es de esperar, favorecen, sobre todo, a los perros. La
tensión entre especies sube como la espuma y, ante tal panorama, Fifi pide
ayuda a Titán, pero el resultado no es el esperado por nuestra gata
protagonista.
En el capítulo final, l@s perr@s, con Cerdito al frente, implantan
sus normas y no dudan en imponerlas valiéndose de su fuerza para oprimir y
aniquilar a parte de los demás animales. Un nuevo reglamento con un nuevo
slogan y la caída en desuso del antiguo grito de guerra que, como era de
esperar, conducen al desastre al tiempo que el bulldog centra todo su tiempo en
las finanzas. Las necesidades físicas, sobre todo el hambre, hacen que los
hombres, enemigos acérrimos de la rebelión, vuelvan a tener acceso al refugio.
Con ellos en el control, regresan las jaulas, los sacrificios y los malos
tratos. Y la revolución se desvanece entre la bruma de la rutina que tanto
sufrían los animales antes de llevarla a cabo.
Como dije al principio de este artículo, Rebelión animal
es una gran obra donde el significado de la de Orwell se hace actual, aunque el
desenlace siga siendo el mismo. La palabra y el concepto de revolución es bien
amplio. A lo largo de la historia se han apoyado en ella, mediante formas muy
dispares, para derrocar a gobiernos y estados de muy distinta índole. Otra cosa
es el resultado final de las mismas. A la vista está en las páginas de este
refugio, donde gat@s, perr@s y conej@s llegan a deshacerse de sus opresores
para caer el sus propias avaricias y abusos de poder. En ese sentido, nada
nuevo sobre el horizonte.