lunes, 30 de marzo de 2026

Koma Y River Hakes Pasaron Por La Sala Utopía De Valdecín

 






Segunda vez que me acerco a la sala Utopía de Valdecín, espero que sean muchas más, para vivir una noche de buena música rodeado de grandes amig@s. En este caso, ha sido para disfrutar de los cacereños River Hakes y de los navarros Koma. Antes de entrar en detalles, quiero resaltar un par de cosas. En primer lugar, lo bien que está la sala. Un espacio con amplitud, donde el buen rollo siempre está presente de manos de una organización que hace que todo sea mucho más fácil y accesible. Por otra parte, si algo hubo de sobra en este concierto fue actitud por parte de todos los músicos que pisaron el escenario. Algo que siempre es de muy agradecer.




Una vez ajustados los horarios de comienzo, saltaron a las tablas River Hakes con un recibimiento un tanto frío por parte de l@s presentes. Poco a poco, esta situación se fue solventando gracias a que Ismael, voz de la banda, insistió una y otra vez en la entrega del público. Con un setlist donde no faltaron temas como Inefable, Siempre quiero más o Fraude, y a pesar de que el sonido nunca llegó a ser del todo bueno, los guitarrazos de Rubén, unidos a la base rítmica, formada por Rapper a las cuatro cuerdas y Luismi a las baquetas, consiguieron que tuviéramos delante un cañonazo de grupo. Como era de esperar, junto a momentos como Error del sistema, no se dejaron en el tintero su nuevo corte, Desde el fango. Ismael, con su mezcla de guturales, gritos, saltos y carreras, hasta se bajó para mezclarse con la peña, y que se agachara todo el mundo para un salto final, consiguió su propósito de involucrar a tod@s los que pisábamos la sala. Después de muchos intentos, esta ha sido la primera vez que los veo, quedándome con ganas de más. Un combo con una apuesta musical donde la reivindicación y la actitud, junto a ese sonido tan potente y tan bien ejecutado, se hacen más que necesarias en los tiempos que corren. Les deseo todo lo mejor y mucha suerte con su nuevo lanzamiento. Espero que no pase mucho tiempo para volver a asistir a otro bolo de estos «Merluzos de río».





Creo que la última vez que vi a Koma fue en un Extremúsika antes de la pandemia. Tod@s sabemos el periplo de Brigi antes de que la banda se reuniera y se echara a la carretera en esta gira presentando su último trabajo, Una pequeña mejoría antes de la muerte. Con respecto a los teloneros, el sonido cambió radicalmente, y para mejor. Algo que suele pasar en estos casos y que tampoco llego a comprender del todo. Desde el primer instante con Dinamítalos, la sala comenzó a bullir más y más. Claro que cuando se tiene en tu haber trallazos de la altura de El catador de vinagre o Vaya carrera que llevas, chaval todo va mucho más rodado. Esto sin olvidar cortes más nuevos como El viaje o La máquina del tiempo, que entran en su show como si fueran de toda la vida.





Está claro que el peso del grupo recae sobre el cantante y guitarra Brigi, pero sin el gran apoyo sonoro de Natxo a las otras seis cuerdas y la apisonadora de Rafa, bajista y encargado de muchas de las letras de la banda, y Juan Carlos a la batería, no podrían conseguir que Sé dónde vives, El pato o El muro de Berlín no fueran los trallazos que son. Pero, como suele pasar con bandas que ya llevan muchos años en esto, la gran fiesta, ya estaba bien agitao el cotarro para mucho antes con lo nombrado, llegó cuando comenzaron a desgranar clásicos como El pobre, Imagínatelos Cagando o la muy coreada La almohada cervical. Brigi seguía poniendo caretos del más allá sin parar de moverse y alentar a todo dios. Un público que ya tenían metido en el bolsillo para cuando cayeron El Marqués de Txorrapelada y El sonajero, antes de dar por finalizada la primera parte de su show.




No tardaron en volver con Palabras mágicas, un corte del nuevo disco más sosegado para que tomáramos aire antes de que A ostia limpia y Sakeo volvieran a lograr que los pogos y los saltos volvieran a hacerse presentes en Utopía. Y, por si no teníamos suficiente, nunca lo tenemos, al menos por mi parte, cayeron la siempre esperada Aquí huele como que han fumao y Bienvenidos a degüelto antes de volver a despedirse. Pero, claro, con petición a gritos incluida, no podían olvidarse de ese homenaje a empresarios y demás fauna como es Mi jefe para dar por terminada una actuación donde se sudó y cantó hasta desgañitarnos. Koma, una de esas bandas de las que se conocen con el apelativo de «Las que nunca fallan», volvió a demostrar un saber estar encima de un escenario a base de esa mezcla de caña y entrega. Siempre con unas letras donde el toque de humor se añade a la protesta y a la denuncia social que forman parte de la mayoría de sus canciones. Me alegro de su vuelta, sobre todo viendo la forma en la que lo han hecho.




La sala Utopía, Valdecín y su Bellota Rock se han convertido en todo un referente de la música, tanto autonómica como de fuera. Y lo hacen con esa cercanía y ese saber estar que les caracteriza. Puede que tardes más o menos en pisar este pequeño pueblo cacereño, pero, al menos por mi parte, te hacen sentir como si lo conocieras de toda la vida. Mi más sincera enhorabuena por la labor que están llevando a cabo. Seguro que nos volvemos a ver muy pronto.





jueves, 5 de marzo de 2026

Texto Mandrílico Marzo 2026

 

PEGAMENTO

 

¡Ven aquí, hermoso cazador! Tú nunca me traicionas, único, implacable, despiadado. La nieve se derrite. Los animales salen de su letargo. Aquellos que hicieron las leyes han sido hombres débiles y del vulgo. Dicen que es injusto tener más que los otros. Predican la igualdad, pero son incapaces de aplicarla. ¡Vamos, sé fuerte! Hay que irse de aquí. Están bombardeando directamente la fábrica.

Durante siglos, la ciudad de Targovista no solo fue la sede de Drácula, también fue la de la pareja vampírica más horrible y grotesca que jamás haya conocido Rumanía: Los Ceaucescu. Así que eso está muy complicado. No damos la talla. ¿Tú sabes la cantidad de dibujantes que tienen? Allí es imposible, hombre, imposible. Se piden voluntarios. Se buscan hombres fuertes.  Supón que yo fuera con vosotros. Aportaría 350 dólares. No sirvo de mucho, pero podría cocinar, cuidar las gallinas y encargarme de la huerta. No es que no se merezca que le despeinen las plumas. Al fin y al cabo, fue quien puso el huevo que le han acabado tirando a la puta cara.

Además, ¡mira el pelo negro de su barriga! Seguro que tiene unas nalgas como dos enormes tartas de mijo, redondas y calientes. ¿Que si quiero unas sales de baño? No, gracias, tío. Se me seca un montón la piel. Antes sí que me molaban. ¡Que si sales del baño de una puta vez, imbécil! No dejas de sorprenderme. Tu forma de conducir, tus reacciones… ¿Quién eres tú en realidad?

Extraído de los comics: Pascal Croci, Auschwitz / Miguel Brieva, La gran aventura humana / Osamu Tezuka, La fortaleza de papel / Pierre – Alain Bertola, De ratones y hombres (John Steinbeck) / Stefano Casini, La espada y la cruz / Jiro Taniguchi – M.A.T., Enemigo / Francisco Barilli – Alessandro Ranghiasci, Sócrates / Brian Azzarello – Eduardo Risso, 100 Balas / Paco Roca, El invierno del dibujante / Dany – Yves H., Drácula, Transylvania / Ralf König, Divinos de la muerte.


jueves, 19 de febrero de 2026

Ralf König: "Mamma Mia!"

 



Ralf König, uno de mis autores preferidos de cómics, vuelve a la carga con una nueva aventura protagonizada por su pareja más famosa, Konrad y Paul. A estas alturas, y después de varias apariciones en este humilde blog, no sé si debería explicar quién es König. Pero, como estoy seguro de que aún habrá peña que desconozca la identidad de este gran guionista y dibujante, pasaré a contar algunas cosas de su biografía. Nacido en Soest, realizó sus estudios de carpintero en Westfalia, a la vez que salía del armario. Más tarde, ingresó en la Academia de Bellas Artes de Düsseldorf, donde se especializó en dibujo libre. En 1987 sale a la luz su primer cómic, El hombre deseado. Otras obras suyas son El condón asesino, Huevos de toro, Lisístrata, Como conejos o Roy & Al, por nombrar algunas de su ya extensa bibliografía. Tiene en su haber premios como el Max Und Muritz, del Salón Internacional de Erlangen al mejor dibujante alemán o el de la Mejor Obra Extranjera del Salón del Cómic de Barcelona, ambos en 1992. Y podría seguir, porque está considerado uno de los mejores humoristas de Europa, pero, como ya he señalado, si queréis saber más de él, solo tenéis que acceder a otras entradas que encontraréis por este blog.





El anuncio de la salida de un nuevo disco de la banda sueca Abba, después de 40 años, se convierte en el punto de partida de esta obra. Paul expresa su admiración, sobre todo sexual, por Benny, al tiempo que nos da su propia versión acerca de la disolución del grupo. Tanto él como su grupo de amigos más cercanos andan desesperados por escuchar este nuevo trabajo. Con el redondo ya en el mercado, quedan unos cuantos para escucharlo desde el primer surco hasta el último. Pasado el trámite de la escucha, con distintas opiniones y recuerdos por parte de los oyentes, hacen su aparición en estas páginas la hermana de Paul, una negacionista que pagará cara sus convicciones, y Arrumacoso-Colonia, un italiano que da arrumacos a cambio de una compensación económica bien fijada. Estos dos personajes van a ser imprescindibles en el desarrollo de la trama. Otro asunto importante es la relación de Paul con su padre. Este reside desde hace unos años en un asilo y tiene mucha más claridad mental que algun@s personajes de los que invaden estas viñetas. Ya veréis a qué me refiero.




Como era de esperar, Paul cae rendido ante los encantos del peludo y moreno italiano. Ahora bien, resulta que la atracción es mutua, con lo cual las sesiones de arrumacos le salen gratis. Esto, y algún detalle más, será razón suficiente para levantar envidias y despechos en su círculo de amistades. Eso sí, para que los servicios de Romano, nombre real del transalpino, le salgan by the face tendrá que acceder a ciertas propuestas hasta llegar a convertirse en, podríamos decir, la mascota del mismo.






Transcurre el tiempo y nos metemos de lleno en Navidad, con el COVID de por medio. Unas Navidades que la pareja va a vivir en la intimidad, debido a las restricciones, y que les servirán para afianzar su relación. Pasadas estas fechas, Paul vuelve a verse con Romano con el siempre deseo de comerle todo lo que haga falta y más. Pero las condiciones están claras: solo arrumacos y, para sorpresa de nuestro protagonista, chupar el pulgar gordo y peludo del italiano. Entretanto, uno de sus mejores amigos se pasa por el forro lo de las restricciones y, para celebrar su 50 cumpleaños, llama a todo el mundo habido y por haber con la intención de montar la mayor fiesta de los últimos meses. Entre temores por el contagio y desesperación por salir del confinamiento, allí se presenta la mitad del colectivo LGTBIQ+ de Colonia. No falta de nada, actuaciones de travestis, una gran tarta, marihuana, alcohol y, como regalo especial, un escort, que no es otro que Arrumacoso, claro. Después de bailar con el anfitrión, Paul y Romano se largarán de la fiesta para acabar la velada de forma más íntima. Lo malo es que el alcohol le va a jugar una mala pasada a nuestro bajito y velludo personaje.





Tras una vuelta a casa no poco accidentada por las calles de Colonia, Konrad le confiesa que tiene una aventura con uno de sus alumnos. Declaración que consigue que la pareja entre en crisis, sobre todo porque Paul no se lo espera, ya que se supone que solo él puede tener este tipo de aventuras; las de Konrad, hasta ahora, habían sido no tan serias como esta. Con el marrón encima, se pone sobre la mesa la posibilidad de separarse, algo que hace temblar a los dos. Para solucionarlo, piden ayuda a una amiga hetero. Y hasta aquí puedo leer, que decían en aquel famoso concurso. Con esto, seguro que estáis deseando descubrir todo lo demás que ocurre en estas viñetas, que no es poco, dadlo por hecho.





Sumado a todo lo dicho, y lo que no he dicho, Kónig no se deja en el tintero temas como el SIDA o la actualidad sociopolítica del momento en el que se desarrolla esta obra. Como siempre, hay que darle un sobresaliente en las conversaciones telefónicas de los personajes o en las vivencias del día a día de una pareja tan dispar y ya no tan joven, rondan los 60, como son Konrad y Paul. Me gustaría resaltar el trabajo de traducción y adaptación de los diálogos de Marta Amengol Royo, muy acertada en todo momento. Además, para entender muchas de las situaciones que pasan en estas páginas, es importante leer con detenimiento el epílogo del propio autor. Entonces sabréis a qué viene lo del pulgar, por ejemplo.







Ralf König vuelve para, como es común en él, no defraudar. Seguiré siendo un gran fan suyo, pues obras como esta hacen que me reafirme en ello. Seguro que con la lectura de este cómic acabaréis cantando, gritando o, simplemente, diciendo eso de: «¡¡Mamma Mía!!»







martes, 10 de febrero de 2026

Texto Mandrílico Febrero 2026

 

MANCHÚ


Coches eléctricos made in China.

Tiananmén made in China.

Grandes bazares made in China.

Derechos humanos made in China.

Pedidos de comida made in China.

República Popular made in China.

Tercer país más grande del mundo made in China.

Dinastía Qing made in China.

Panda gigante made in China.

Comunismo made in China.

Calendario made in China.

Ley de hijo único made in China.

Naranjas made in China.

Grandes bolsas de valores made in China.

Economía informal made in China.

Multimillonarios made in China.

Monzones made in China.

Gran Muralla made in China.

Pólvora made in China.

Libre comercio made in China.

Satélites made in China.

Trabajo made in China.

Confucio made in China.

Futuro mundial… ¿Made in China?

 


martes, 27 de enero de 2026

Iñaki Domínguez - Marina Cochet: "Macarras Interseculares"

 




Antes que cómic, Macarras interseculares fue un ensayo que se curró Iñaki Domínguez. Y como bien dice en el prólogo, se supone que era una obra destinada al fracaso, pero, para desgracia de sus detractores, terminó siendo exitosa. Éxito que dio pie a plasmar parte de lo contenido en dicho ensayo en viñetas. Pues se ha suprimido parte del libro inicial y se han añadido otras partes que se adaptaban mejor al cómic.



Iñaki Domínguez es un antropólogo, escritor y periodista que se ha dedicado a investigar el mundo macarra y delincuencial madrileño y estatal. Ha pasado por medios como Radio 3, Vozpópulli o Subterfuge. Publica un artículo semanal en El Mundo dentro de la serie La ley de la calle, dedicada al macarrismo. Otras obras suyas son Sociología del moderneo, La verdadera historia de la panda del moco o Macarras ibéricos, una historia de España a través de sus leyendas urbanas.



En cuanto a Marina Cochet, es una ilustradora y dibujante de cómics licenciada en Bellas Artes que trabaja tanto para clientes nacionales como internacionales. Junto a Juan Sepúlveda y Antonio Mercero tiene publicado El Violeta, recomendado 100% y del que tenéis también una entrada en este humilde blog; junto a Rafael Jiménez Sánchez publicó El ángel rojo, biografía del anarquista Melchor Rodríguez y, tras colaborar en Joaquín Sabina, pasión y vida, actualmente se encuentra un cómic titulado Proyecto Oslo como autora completa. Su trabajo en esta obra que nos concierne es de una calidad suprema. Unas viñetas que reflejan la crueldad y agresividad necesarias para tratar un tema como el que nos toca siempre con esos fondos y exteriores propios de la época. Así como la vida cotidiana y nocturna dentro de unos espacios bien definidos de cada momento.



Antes de avanzar, me atrevo a decir que cualquier capítulo de este cómic daría para hacer uno entero. Es más, hay algunos que se me han hecho demasiado cortos. Que me he quedado con la miel en los labios, vamos. Por lo demás, se hace necesario prestar atención al mapa de la capital del reino antes de comenzar a disfrutar de estas páginas para situarnos tanto en contexto como en espacio. Echamos a nadar con un capítulo donde Iñaki nos explica un poco el origen de esta obra o la razón de su título, el significado del término macarra, muy interesante.



Entramos en materia con Costa Fleming. Todo un reflejo del Madrid de los sesenta donde, dentro de esa amalgama de personajes y gentes, resaltaban los yankis de la base de Torrejón. Para ellos se crearon una serie de locales y espectáculos que poco tenían que ver con los habituales de la capital. Algunos empresarios empezaron a abrir locales donde se podía acudir después de que cerraran los pensados para esos americanos. Y es aquí donde entran bandas como Los ojos negros. Estos se encargaban de la seguridad y el buen funcionamiento de dichos locales, no sin coacción y sin imponer ciertos criterios que los propietarios debían aceptar. Todo un comienzo.



En Historias de Lavapiés, después de un repaso histórico acerca del origen de este famoso barrio madrileño, nos adentramos en sus calles de los setenta y ochenta de la mano de Domi, un heavy de pura cepa nacido en estos lares. Nos vamos a enterar de cómo llegó a formar parte de una pandilla callejera con resultados no muy positivos para su persona, como suele suceder, aunque con un final bastante inesperado.



La pandilla del callejón rulaba por la estación de autobuses La Continental, en Cuatro Caminos, a principios de los ochenta. Un lugar de paso para gente que llegaba a Madrid a buscarse la vida, donde se mezclaba prostitución con tráfico de estupefacientes y demás asuntos turbios. Se resalta la vida de los taxistas, sus negocios y sus timbas, a la vez que la vida de este grupo dedicado a vender de todo en el callejón que le servía de sede. Todo aliñado con su relación con la policía, que conocía bien a cada integrante de esta cuadrilla.



De cómo llegó La droga iraní a las calles de la capital y de cómo dio pie a las trifulcas entre los rockers de Malasaña y este grupo persa trata el capítulo más extenso de este cómic. Al que se añaden las aventuras del Juanma, el terrible, y las de Charlie contra los iraníes, aunque estas últimas desde dos puntos de vista bien distintos. Todo debido al paso del tiempo y la memoria selectiva de quien las cuenta.



Las Barranquillas siempre ha sido un lugar famoso por sus propias leyes, los personajes que las inundan y los negocios que se traen en sus casas y calles. Aquí las vamos a ver desde dentro mediante la experiencia de dos chavales que van a pillar cocaína con un resultado poco agradable.



La prehistoria del Hip Hop en Madrid es todo un repaso a esta cultura que se adentró en las calles del Foro desde primeros de los ochenta a través, de nuevo, de lo que entraba por la base de Torrejón de Ardoz. Grafitis, Djs, fiestas multitudinarias y canciones que alcanzaron un éxito inesperado mezcladas con pijos de postal y muertes que no eran tales. Buen repaso a una cultura que no ha parado de crecer desde que aterrizó en este Estado.



Lo de La Panda del Moco me ha hecho sonreír. Lo digo porque por aquí teníamos una coletilla que seguro, o tal vez no, no les iba a hacer mucha gracia. Pijos que vestían de marca y frecuentaban locales donde imponían sus deseos eran los integrantes de este grupo que igual prendían fuego a edificios antiguos que tiraban por barrancos los coches que robaban.



Como ya hemos dicho anteriormente, en el mapa inicial de este cómic aparecen discotecas y garitos frecuentados por cada tribu o pandilla. Vemos reflejados desde La Canciller hasta el Rock-Ola, la Pachá o la Macumba. Pero también existían lugares en medio de la nada con su propio público y ambiente, a veces bastante espeso. Y uno de ellos era la discoteca Attica, a la que se dedica todo un capítulo en estas páginas.



Marina usa un trasfondo verde para dar forma a las viñetas que forman el capítulo titulado Donde viven los monstruos. Y lo hace porque aquí se habla de otros lugares frecuentados por pandillas y macarras, los parques y los billares. Los segundos puede que hayan desaparecido del panorama urbanístico de nuestras ciudades, pero los primeros siguen siendo punto de reunión de este tipo de gentes. En su momento, sembrados de jeringuillas, Kiko es uno de esos camellos que inducían a usarlas de manera premeditada, con dosis gratis hasta que te enganchas. Después la historia cambia y mucho.



Los raperos de la zona este se centra a principios de los noventa. Entonces había varias pandillas de raperos por Madrid. Aquí se nombran los MTR y los FMC, de donde surgieron los Madrid Vandals. Sembrando el pánico, se dejaban ver por Malasaña, donde entraron en conflicto con los rockers, pero sus verdaderos enemigos, debido a que eran unas bandas interraciales, eran los skinheads que plagaban las calles de Madrid.

El Lolo de Saconia, barrio con sambenito de cultureta, dio lugar a una panda de chavales que se volvieron unos cabrones a base de recibir hostias. Y, como podéis imaginar, uno de esos chicos era el Lolo. Un chaval que igual levantaba la droga a los moros, que se iban a montarla por los pueblos cercanos o a festivales como el Espárrago Rock.



Sí, diréis que va todo muy deprisa y que todo es muy breve y escueto en este artículo, pero así es como es en el propio cómic porque, como ya he referido, cualquiera de sus capítulos daría para mucho más. Pero este es un gran repaso al macarrismo capitalino. Un gran trabajo por el que felicito a l@s responsables del mismo. Si queréis saber algo más del asunto, podéis haceros con el ensayo. Seguro que, al igual que este tebeo, no os defraudará lo más mínimo.