martes, 2 de junio de 2026

Alfredo Piedrafita En El Bellota Rock 2026

 





Si a estas alturas de la película, y dentro del Rock estatal, hay que explicar quién es Alfredo Piedrafita, es para preguntar sin reparo: «¿Dónde estabas tú en las últimas décadas?». En fin, antes de entrar de lleno en lo que fue el show del que fuera guitarra de Barricada y Miss Octubre en el festival Bellota Rock de este 2026, he de aclarar que este artículo se centra solo en su concierto porque poco más vi de esta edición. No es que no me interesara el cartel; al revés, me ha parecido muy acertado en todos los sentidos. Es que entre que l@s colegas con l@s que fui tenían otros compromisos familiares y que uno no tiene coche, pues quedamos en ir el sábado a esto y poco más.




El Bellota sigue siendo un festival muy cercano, donde te encuentras con peña que hace tiempo que no ves o que ves cada dos por tres. Después de solventar cierto problemilla con la entrada, esto nos pasa en otro festi y no nos dejan ni asomar el hocico. Entramos justo cuando empezaba el concierto de l@s vasc@s Chulería, Joder! Entre que salí fuera a comer y demás, se puede decir que escuché más que vi su show. Así que solo diré que me agradó ver peña tan joven con actitud y garra, aunque ciertos comentarios por parte de la vocalista no sé si fueron del todo acertados. Les deseo lo mejor y que siga repartiendo cera allá donde vayan.




Alfredo viene presentando su último trabajo, El mejor de tus días, si se puede llamar así al elenco de canciones de Barricada que conforman este redondo. Sí que es verdad que les ha dado una vuelta y que las aportaciones de Iker a la guitarra, Iñaki a la batería y Javi al bajo se hacen notar. Sin apenas retraso, y con la noche ya encima, comenzaron a sonar los acordes de Esta es una noche de R&R. Como era de esperar, con este comienzo se metió al público en el bolsillo en un santiamén. Para l@s que somos seguidores de la banda navarra desde sus comienzos, el concierto se convirtió en un repaso tanto musical como personal. Muchos de estos temas me traen cientos de recuerdos de vivencias, viajes y desfases, todo hay que decirlo.




De este modo, fueron cayendo temazo tras temazo, desde la homónima de este trabajo hasta La esquina del zorro, Písale o Vieja satisfacción. Está claro que todos son verdaderos himnos y como tales no podían faltar Tiempos que arden, Mañana será igual, Esperando en un billar o Deja que esto no acabe nunca, que es lo que tod@s deseábamos, más y mucho más. Con el buen rollo que se respira en el Bellota, Alfredo se acordó de Eskorbuto y de La Polla, a lo que se sumó Javi para terminarlo haciéndonos cantar Txus a pleno pulmón.




Es verdad que tanto el bajista como Iker tuvieron sus momentos delante del micro, como lo tuvo el cantante de Yesca al que invitaron para marcarse una gran versión de Barrio conflictivo. Y seguimos con No sé bien por qué, Todos mirando, Rojo o No hay tregua. El final se iba acercando, pero aún quedaba el colofón con Balas Blancas, Pídemelo otra vez o En blanco y negro, Esta noche no es para andar por esas calles y el cierre con una de mis canciones favoritas de Barricada, La hora del carnaval.




Un gran concierto de Alfredo y compañía. Pasamos un más que buen rato. Que faltaron algunas canciones, pues claro, pero es verdad que no sobró ninguna, y eso dice mucho del bagaje del guitarrista. Espero que no tarde en volver a dejarse caer por estos lares. Vuelvo a felicitar a toda la organización del Bellota por su buen hacer y su cercanía. Además, todo con unos precios populares y una atención de colegas de toda la vida. Por cierto, las señoras mayores que salieron al escenario, las mejores de todo el festival, sin duda alguna. ¡Nos vemos pronto!  





lunes, 4 de mayo de 2026

Texto Mandrílico Mayo 2026

 

MOMENTO FOTO


Prisas, maletas a medio hacer, voces y órdenes de última hora. Caras soñolientas abrazadas a un peluche; oídos sordos conectados a un móvil; plantas recién regadas; cortinas a medio cerrar; nevera casi vacía; maullidos hambrientos previos a cerrar la puerta. Una foto antes de subir al coche y emprender unas vacaciones.

Yo conduzco, tú de copiloto y estos tres detrás. A mí no me mola el medio; habrá que cambiar de asiento en algún momento. Pues yo no voy a estar saltando de un sitio a otro durante el viaje. Siempre me hacéis lo mismo. Con eso de que soy el más delgado, me toca hacer de loncha de queso entre estos dos armatostes. No te quejes tanto, pareces una vieja, y sube de una puta vez, que ya vamos tarde. Kilómetros de música a tope, parada para repostar. A la vuelta, yo delante. Ya veremos. Metro, griterío, gente, mucha gente, cacheo. Una foto antes de que comience el concierto.

Piel morena, días ya remotos de brisa marina, noches pesadas de guiris borrachos y violentos, más bultos por recoger que a la llegada, la misma cara soñolienta, música con cascos desobedientes a las órdenes, gritos de última hora, menaje recién fregado chorreando en la cocina, maletero mutado en Tetris. Una foto antes de despedirse de las vacaciones.

Ahora me toca conducir a mí. De acuerdo, me paso a copiloto. Los de atrás en igual posición. Joder, qué puta mierda, otra vez lo mismo. Risas que enervan aún más a la loncha de queso; camas de la habitación del hotel sin hacer; cepillo de dientes olvidado en el baño; debut de una camiseta oficial del tour; caras resacosas impregnadas en recuerdos de una gran noche de concierto. Una foto antes del viaje a la rutina.

Niebla, ve más despacio. Es lo que hago. No me digas cómo tengo que conducir. Sube la música, que menudo coñazo tener que aguantar en medio de estos dos sobaos. Quítate los auriculares y ajústale bien el cinturón a tu hermano. Te has pasado la salida de la gasolinera. Pues paramos en la próxima. Ten cuidado, que no se ve nada. Faros aproximándose a luces, más cerca, mucho más cerca, encima. Choque frontal, ambulancias, guardia civil, corte de carril, periodistas, grúas. Siete muertos y dos heridos leves, noticia en todas las cadenas. Una foto en la prensa nacional.

La loncha de queso se unió por siempre a los cascos desobedientes. No montan en coche para ir a conciertos. Nunca irán de vacaciones a la playa o a islas paradisiacas, ni siquiera en su luna de miel. El cinturón siempre bien abrochado. Nada de música en los viajes, solo la radio y sus insufribles noticias. Les sigue costando un mundo tener hijos. Imágenes de familiares queridos exiliadas en un cajón, otras de colegas de toda la vida apiñadas en lo inescrutable de la memoria del ordenador. Foto grande de boda colgada en el salón, custodiada a un lado por la de un nuevo maullido tricolor y al otro, por la de los vástagos supervivientes de unas plantas que pasaron tiempo sin regar.

En la alegría, la tristeza, la pobreza, la riqueza, los recuerdos, en el hoy y ahora, para bien, para mal, para toda la vida, por una sola muerte, el momento convierte a la fotografía en instantánea, el instante a la fotografía en eterna.


martes, 14 de abril de 2026

Fito & Fitipaldis Volvieron A Pasar Por El Hípico Cacereño

 




Fito y sus Fitipaldis regresaron a Cáceres para, de nuevo, volver a ofrecer un concierto de muy alto nivel. Con todas las entradas vendidas, 18.000 almas nos reunimos en el Hípico cacereño para disfrutar de un show que, en producción, sonido, luces y demás, poco o nada tiene que envidiar a cualquiera de las bandas grandes de la escena rockera internacional. Él, con esa cercanía que le caracteriza, supo conectar en todo momento con tod@s l@s presentes. Sin demasiadas charlas entre canción y canción, recordando a Robe o pidiéndonos que nos grabáramos para saludar a la peña que va a acudir a su próximo concierto, después de que nosotr@s recibiéramos el saludo de la gente de Córdoba, se nota que tiene muchas tablas a sus espaldas.





Con apenas diez minutos de retraso sobre la hora estipulada de comienzo, comenzaron a sonar los primeros acordes de A contraluz, dejando claro que venía a presentar su último trabajo, El monte de los aullidos. Continuó tirando de una lista de clásicos que comenzó con Un buen castigo y siguió con Por la boca vive el pez, Me equivocaría otra vez, Entre la espada y la pared y A quemarropa. Con solo esta poco más de media hora de concierto, ya se pudo comprobar que el público estaba totalmente entregado. Todo dios cantando cada estrofa de las canciones con unas sonrisas de oreja a oreja.






Avanzó con el tema que da nombre a su reciente disco, al que sumó Volverá el espanto; con esta me emocioné. Personalmente, es una de las que más me gusta de este redondo, y la interpretación de la banda, junto a las proyecciones en la pantalla del fondo, me dio fuerte.  Sí que he de reconocer que este trabajo, al principio, no me entraba muy bien, pero después de escucharlo y escucharlo me ha acabado gustando bastante. Y los discos con los que me ocurre esto suelen ser pocos y muy buenos.




Bueno como la gran banda que lleva acompañándole. A estas alturas poco se puede añadir a la trayectoria de Carlos Raya. L@s más viejun@s del lugar le conocemos desde Sangre Azul, pero su labor como productor y guitarrista es más que excelente. La base rítmica, con Alejandro Climent "Boli" a las cuatro cuerdas y Eduardo Giménez "Coki" a la batería, hace que todo suene supercompacto. A esto le añades el sonido ya mítico del saxofón del gran Javier Alzola y la labor de los miembros de Fetén Fetén, Diego Galaz a la guitarra y al violín; menudo solo se marcó, haciéndonos saltar como mon@s, y Jorge Arribas, al acordeón y a los teclados, y tienes delante a unos músicos para quitarte el sombrero y lo que haga falta.




Dicho esto, el concierto siguió sus pasos con Cielo hermético y Cada vez cadáver, dos temas de su penúltimo trabajo que sirvieron para ir echando más leña al fuego que prendió con Whisky barato. Llegado el momento de la nombrada grabación de saludo, hubo un pequeño parón por una incidencia con alguien del público. Fito no continuó hasta que esa persona fue atendida por los servicios sanitarios, como debe ser. Y luego salió Guille, que fue coreado por todas las gargantas presentes, con su cámara para llevar a cabo la grabación de saludo, en este caso para Castellón. Lo, digamos, un poco anecdótico es que le dedicara el siguiente tema, Como un ataúd, a esa persona, pero era lo que tocaba en ese momento. Mis amig@s y yo nos echamos unas risas con esto, todo sea dicho. Pasado el susto, Acabo de llegar fue el comienzo de la mecha final del show. Final que fue subiendo como la espuma con otro de sus temas clave como es La casa por el tejado antes de que todo explotase con el clásico de sus clásicos, Soldadito marinero.




Como suele pasar en estos casos, no podían faltar los bises. Y creo que la elección de los mismos fue bastante acertada, pues comenzaron con una de las canciones nuevas, La noche más perfecta, para luego recordarnos a mis queridos Platero Y Tú con Entre dos mares, y poner el broche final con otro de sus éxitos, Antes de que cuente diez.




Después vino el jaleo para salir del recinto Hípico, con una fila inacabable de vehículos, miles de personas andando de vuelta y un buen cuerpo como solo te lo puede dejar un concierto como el ofrecido por el vasco. Sí que es verdad que puede que hubiera pocos servicios a ambos lados del recinto, pues la mayoría estaba al fondo del mismo, pero no tengo que añadir ninguna queja más allá de esto. Como parte del cierre de esta humilde crónica, dirigido a es@s agorer@s que andan siempre quejándose de esto y aquello, decir que el público fue de lo más variado en cuanto a edad y procedencia. Muchas gracias a Fito y a sus grandísimos Fitipaldis por esta nueva vista. Deseando que volváis pronto, pues siempre se os espera con muchas, muchas ganas.




martes, 7 de abril de 2026

Pilar Galán: "El Peso Exacto De Los Días"

 






Siempre es un inmenso placer leer a Pilar Galán. Tal vez no sea demasiado objetivo diciendo esto, sobre todo por el hecho de conocernos en persona y de ser un referente literario para mí. Sea como fuere, lo bueno es que me sigue sorprendiendo cada vez que pone en circulación un nuevo libro. Con El peso exacto de los días me ha vuelto a ocurrir, y para muy bien. Esta colección de microrrelatos, más algún que otro relato corto, es de una excelente calidad.






Para aquell@s que aún no conozcan la trayectoria de Pilar Galán, diré que es oriunda de Navalmoral de la Mata, aunque lleva residiendo en Cáceres desde hace años. Licenciada en Filología Clásica, catedrática de Lengua y Literatura y miembro numerario de la Real Academia de Extremadura de las Letras y las Artes, tiene en haber premios como el Certamen nacional de la UNESCO, el de Miguel de Unamuno, el de Helénides de Salamanca o el de San Isidoro de Sevilla, entre otros. Además, ha sido finalista en el NH de cuentos o en el de Ana Mª Matute. Obras suyas son, por nombrar algunas, entre cuentos, novelas y obras de teatro, Manual de ortografía, Paraíso posible, Ni Dios mismo, Los pasos de la piedra o Si esto fuera una novela. De esta última tenéis también una entrada en este humilde blog. A todo esto, y a su labor como profesora, añade una columna en un periódico regional, talleres literarios, en uno de ellos comenzó mi andadura literaria, y ciclos de conferencias.






Como ya he señalado, El peso exacto de los días lo conforma un elenco de microrrelatos y relatos cortos. He de reconocer que estas dos modalidades literarias, sobre todo el microrrelato, son algo por lo que he sentido siempre una atracción especial. Que en unos pocos renglones se consiga narrar toda una historia de cabo a rabo me parece algo bastante extraordinario, sobre todo para alguien como el que escribe estos párrafos, cuya última novela supera las setecientas páginas. Aparte de hacerte la lectura más dinámica y amena, tanto el microrrelato como el relato corto crean una especie de carrerilla lectora que te impulsa al siguiente con ganas de más. De esta forma, me he visto envuelto en una galopada de páginas que he disfrutado al máximo.






No por ser cortos o no demasiado extensos, ni un formato ni el otro pasan por alto problemas serios y de profundo calado. Y eso es lo que hace Pilar en estos textos. A veces con humor, otras con sarcasmo y alguna más con una seriedad que te atraviesa el pecho, asalta temas como la violencia de género, el amor de una madre, para bien o para mal, el paso de los años, con su buena dosis de recuerdos, el acoso escolar, la pobreza infantil, la homofobia, el despertar sexual o la prostitución. A su vez, utilizando siempre un lenguaje a veces mordaz, a veces irónico, además de hacer gala de sus conocimientos como licenciada en Clásicas que es, no deja atrás cuestiones como la religión, el adulterio, las reuniones familiares, el tren de Extremadura, el desamor o su propio nombre. Todo con unas vueltas de guion y unos finales que hacen que cualquiera de estos textos te impacte de manera directa a la yugular, como se suele decir.






No me atrevería a decir que es lo mejor que he leído de Pilar Galán, pero El peso exacto de los días ha subido directamente al pódium de mis obras favoritas suyas. No sé si por desconocimiento o por sorpresa, pero la autora ha vuelto a demostrar su gran capacidad escritora en cualquier fórmula o estructura literaria que se le ponga por delante. Y esto siempre es algo admirable. Mi más sentida enhorabuena por estas páginas que, como ya he referido, he saboreado, masticado y engullido de manera más que exquisita. Espero que a vosotr@s os ocurra lo mismo cuando os decidáis a tener este libro entre vuestras manos. Algo para lo que ya estáis tardando.