jueves, 19 de febrero de 2026

Ralf König: "Mamma Mia!"

 



Ralf König, uno de mis autores preferidos de cómics, vuelve a la carga con una nueva aventura protagonizada por su pareja más famosa, Konrad y Paul. A estas alturas, y después de varias apariciones en este humilde blog, no sé si debería explicar quién es König. Pero, como estoy seguro de que aún habrá peña que desconozca la identidad de este gran guionista y dibujante, pasaré a contar algunas cosas de su biografía. Nacido en Soest, realizó sus estudios de carpintero en Westfalia, a la vez que salía del armario. Más tarde, ingresó en la Academia de Bellas Artes de Düsseldorf, donde se especializó en dibujo libre. En 1987 sale a la luz su primer cómic, El hombre deseado. Otras obras suyas son El condón asesino, Huevos de toro, Lisístrata, Como conejos o Roy & Al, por nombrar algunas de su ya extensa bibliografía. Tiene en su haber premios como el Max Und Muritz, del Salón Internacional de Erlangen al mejor dibujante alemán o el de la Mejor Obra Extranjera del Salón del Cómic de Barcelona, ambos en 1992. Y podría seguir, porque está considerado uno de los mejores humoristas de Europa, pero, como ya he señalado, si queréis saber más de él, solo tenéis que acceder a otras entradas que encontraréis por este blog.





El anuncio de la salida de un nuevo disco de la banda sueca Abba, después de 40 años, se convierte en el punto de partida de esta obra. Paul expresa su admiración, sobre todo sexual, por Benny, al tiempo que nos da su propia versión acerca de la disolución del grupo. Tanto él como su grupo de amigos más cercanos andan desesperados por escuchar este nuevo trabajo. Con el redondo ya en el mercado, quedan unos cuantos para escucharlo desde el primer surco hasta el último. Pasado el trámite de la escucha, con distintas opiniones y recuerdos por parte de los oyentes, hacen su aparición en estas páginas la hermana de Paul, una negacionista que pagará cara sus convicciones, y Arrumacoso-Colonia, un italiano que da arrumacos a cambio de una compensación económica bien fijada. Estos dos personajes van a ser imprescindibles en el desarrollo de la trama. Otro asunto importante es la relación de Paul con su padre. Este reside desde hace unos años en un asilo y tiene mucha más claridad mental que algun@s personajes de los que invaden estas viñetas. Ya veréis a qué me refiero.




Como era de esperar, Paul cae rendido ante los encantos del peludo y moreno italiano. Ahora bien, resulta que la atracción es mutua, con lo cual las sesiones de arrumacos le salen gratis. Esto, y algún detalle más, será razón suficiente para levantar envidias y despechos en su círculo de amistades. Eso sí, para que los servicios de Romano, nombre real del transalpino, le salgan by the face tendrá que acceder a ciertas propuestas hasta llegar a convertirse en, podríamos decir, la mascota del mismo.






Transcurre el tiempo y nos metemos de lleno en Navidad, con el COVID de por medio. Unas Navidades que la pareja va a vivir en la intimidad, debido a las restricciones, y que les servirán para afianzar su relación. Pasadas estas fechas, Paul vuelve a verse con Romano con el siempre deseo de comerle todo lo que haga falta y más. Pero las condiciones están claras: solo arrumacos y, para sorpresa de nuestro protagonista, chupar el pulgar gordo y peludo del italiano. Entretanto, uno de sus mejores amigos se pasa por el forro lo de las restricciones y, para celebrar su 50 cumpleaños, llama a todo el mundo habido y por haber con la intención de montar la mayor fiesta de los últimos meses. Entre temores por el contagio y desesperación por salir del confinamiento, allí se presenta la mitad del colectivo LGTBIQ+ de Colonia. No falta de nada, actuaciones de travestis, una gran tarta, marihuana, alcohol y, como regalo especial, un escort, que no es otro que Arrumacoso, claro. Después de bailar con el anfitrión, Paul y Romano se largarán de la fiesta para acabar la velada de forma más íntima. Lo malo es que el alcohol le va a jugar una mala pasada a nuestro bajito y velludo personaje.





Tras una vuelta a casa no poco accidentada por las calles de Colonia, Konrad le confiesa que tiene una aventura con uno de sus alumnos. Declaración que consigue que la pareja entre en crisis, sobre todo porque Paul no se lo espera, ya que se supone que solo él puede tener este tipo de aventuras; las de Konrad, hasta ahora, habían sido no tan serias como esta. Con el marrón encima, se pone sobre la mesa la posibilidad de separarse, algo que hace temblar a los dos. Para solucionarlo, piden ayuda a una amiga hetero. Y hasta aquí puedo leer, que decían en aquel famoso concurso. Con esto, seguro que estáis deseando descubrir todo lo demás que ocurre en estas viñetas, que no es poco, dadlo por hecho.





Sumado a todo lo dicho, y lo que no he dicho, Kónig no se deja en el tintero temas como el SIDA o la actualidad sociopolítica del momento en el que se desarrolla esta obra. Como siempre, hay que darle un sobresaliente en las conversaciones telefónicas de los personajes o en las vivencias del día a día de una pareja tan dispar y ya no tan joven, rondan los 60, como son Konrad y Paul. Me gustaría resaltar el trabajo de traducción y adaptación de los diálogos de Marta Amengol Royo, muy acertada en todo momento. Además, para entender muchas de las situaciones que pasan en estas páginas, es importante leer con detenimiento el epílogo del propio autor. Entonces sabréis a qué viene lo del pulgar, por ejemplo.







Ralf König vuelve para, como es común en él, no defraudar. Seguiré siendo un gran fan suyo, pues obras como esta hacen que me reafirme en ello. Seguro que con la lectura de este cómic acabaréis cantando, gritando o, simplemente, diciendo eso de: «¡¡Mamma Mía!!»







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