martes, 14 de marzo de 2023

Sebas Martín: "Que El Fin Del Mundo Nos Encuentre Bailando"

 




He de reconocer que hacía mucho que no leía un cómic de Sebas Martín, y no porque no haya sido prolífico a la hora de publicar, sino porque el que suscribe estos párrafos andaba por otros derroteros, sin más. También he de reconocer que me he sentido atraído por esta obra debido a su contexto dentro de los años previos a la Guerra Civil española, tema que siempre me ha interesado. Dicho esto, solo me queda admitir que me ha gustado mucho este Que el fin del mundo nos encuentre bailando, y no solo por la trama y el desarrollo de estas páginas, más bien porque Sebas ha hecho un trabajo de investigación impresionante con el que he descubierto algunas cosas y he recordado otras tantas. A esto le añades la cercanía y la veracidad de sus escenas y personajes y te vas a dar de bruces con unas viñetas que te atraparán desde el primer instante. Hablando de personajes, Martín es uno de esos autores que ha creado sus propios personajes, y no hablo de ficticios como los que nos atañen en estos momentos, me refiero a ese tipo de personajes que solo con verlos sabes que son una creación suya, independiente de la temática que se trate en sus páginas. Y eso es algo que poc@s consiguen.





Sebas Martín es oriundo de Poblenou, Barcelona. Ha sido profesor en la Escola Joso, en la Escola d´Humanitats de l´Ateneo Barcelonés o en la Escola Elisava. Entre sus premios se encuentran el Casal Lambda y el Serra I Moret. Ha colaborado en publicaciones que van desde Shangay hasta GB Magazine, pasando por Zero, Eros Cómics o Destinos, entre otras muchas. También fue redactor jefe de la revista Claro Que Sí, que es donde yo le descubrí hace ya unos cuantos de años. Además de realizar ilustraciones o historietas para Gaylespol o Panteres Grogues, es autor de las exposiciones Novios y chulos en viñetas, Maromos en la historia, una historia de maromos o Apuntes del artificial, por nombrar algunas. De su extensa obra destacaría, esto es cuestión de gustos, Vacaciones en Ibiza, El Kamasutra gay, No debí enrollarme con una moderna, Kedada o Aún estoy en ello, hasta llegar a la que vamos tratar en los siguientes párrafos, donde el blanco y negro da forma de manera muy acertada a todo lo que Tomás y Basilio, nombres de los protagonistas, van a vivir, sufrir y descubrir rodeados de un elenco de personajes que encarnan la esencia de todo lo que se nos cuenta, entre los que destacaría la abuela de Tomás o el grupo de amigos maricas de Basilio.




Tomás es un joven catalán, de Poblenou, para ser más exactos, que trabaja en una empresa de manera intachable y puntual. Dicho trabajo le llega por ser sobrino de la sirvienta de toda la vida del patrón, su tía Teresa, que vive en la casa de este los últimos años de su existencia. Comparte techo familiar con su madre, cuyo trabajo es lavar y coser la ropa de los señoritos del lugar, con su hermana pequeña, su padre, metido a cobrador de recibos después de sufrir un accidente laboral, y con su abuela paterna, alguien que anda todo el día preocupada por casarlo, además de echar pestes sobre la República. La gran pasión de Tomás es leer, pero su economía no le da para acceder a todos los libros que quisiera, algo que solventa en la Librería Pueblo Nuevo gracias a que su dueño, el señor Domingo, le alquila obras de segunda mano. Por recomendación del librero, y como iniciación a la poesía, se adentra en el Romancero Gitano, de Lorca. Durante una comida dominical a la que asisten su hermana mayor y su cuñado, defensor recalcitrante de las ideas de izquierda del momento, además de enfrentarse con la abuela, como es habitual, este pone de manifiesto su homofobia al enterarse de que Tomás quiere asistir a un recital que el poeta granadino va a dar en Barcelona.




Basilio en un hombre entrado en los treinta que llegó a Barcelona cuando apenas era un crío huyendo de la miseria que asolaba su Levante natal. Su gran pasión es el boxeo, pero no consigue llegar a ser profesional de este deporte, ganando y perdiendo en igual número de combates. Debido a esto, sobrelleva su maltrecha economía como mozo de carga en la empresa donde también trabaja Tomás, además de proporcionar el carbón en la casa del patrón. Es interesante cómo durante toda la obra hace alusión a un pasado turbio que deja al lector con ganas de conocerle más a fondo.



Durante la Nochevieja de 1935 y entrada de 1936, Tomás acude a la fiesta que organizan sus compañer@s de trabajo. En el transcurso de dicha fiesta es abordado por una de sus compañeras, acto que le lleva a salir pitando del lugar para acabar siendo la comidilla de la empresa durante las semanas siguientes. En los días posteriores, Manolo, así es como se llama su cuñado, intenta invitar a un combate de boxeo al padre de Tomás, pero este rechaza la invitación en pos de su hijo, que no se siente para nada atraído por este deporte. Casualidades de la vida, uno de los púgiles del combate es Basilio, que recibe una soberana paliza a manos de un contrincante de menor edad. El joven escribiente siente, digamos, compasión del púgil perdedor y se mete en su vestuario donde, entre unas cosas y otras, acaban quedando para verse el sábado siguiente.




A partir de aquí, Basilio ejerce de Cicerón para Tomás en su recorrido por los antros y lugares de Barcelona, además del cine y el circo, poniendo de manifiesto sus contactos y su buen conocer para acceder a ellos de manera gratuita. Durante la cita ambos demuestran sentirse atraídos mutuamente, siendo Basilio, debido a su experiencia en estas lides, el que toma las riendas del asunto hasta que consiguen volver a verse de una manera no tan fortuita. Indagando en la empresa, Tomás consigue la dirección de su nuevo amigo boxeador, pero se lleva una terrible sorpresa al ver que este no parece estar tan enamorado de él como creía. Pasan semanas de enfado hasta que vuelven a reencontrarse y Basilio, además de seguir mostrándole ciertos lugares, le insta a formar parte del comité que pretende montar unas olimpiadas en la capital catalana como protesta a las que se van a celebrar en Berlín. De esta forma, Tomás entra en contacto con la política, algo que anteriormente le había interesado bien poco.




A partir de este instante, hacen su aparición esa serie de personajes, de esos malamente llamados secundarios, que dan forma a la trama, vivencias e incidentes que van a surgir entre y alrededor de Basilio y Tomás hasta alcanzar un primero de mayo bastante revuelto después de que el Frente Popular se hiciera con la victoria en las pasadas elecciones de febrero. En realidad, Tomás y Basilio, pese a sentirse atraídos, chocan frontalmente tanto en su manera de afrontar la vida como de entenderla, pero este último no se rinde y le hace una promesa al joven con el intento de subsanar todos los problemas que han surgido entre ellos. Sus encuentros, públicos y privados, les sumergen en ese vacío que absorbe a cualquier enamorado ante las posibles consecuencias de sus actos, una de ellas es que alguien le va con el cuento de su relación tanto a su familia como al patrón, este último intenta despedirlo por esto. Entre el descubrimiento del chivato, la aceptación o no de su condición homosexual por parte de su familia y la imposibilidad del despido llegamos al dieciocho de julio de 1936, fecha señalada en la historia de este Estado, y al comienzo de a una de las guerras más cruentas, si es que hay alguna que no lo es, que se ha vivido por estos lares.




Como entenderéis, pasan muchas más cosas que no voy a añadir a las relatadas para que vosotr@s las descubráis y acabéis, o eso espero, llegando a la conclusión de que habéis tenido entre vuestras manos una obra de una calidad sobresaliente. Sebas, como ya he comentado, se ha pegado todo un curro de investigación a la hora de hablarnos de lugares, momentos, maneras de pensar, vivir, sufrir y desarrollar una forma de vida que nunca debería haber sido reprimida, pero que, por desgracia, así ha sido y lo sigue siendo. El autor tiene un montón de aciertos en este y otros sentidos, como las reflexiones políticas, sociales o íntimas de muchos de sus personajes, además de ese final que me ha parecido sublime. Mi más sincera enhorabuena, Sebas. Me has tenido bailando al ritmo que tu cómic ha marcado sin poder parar de leer. 




miércoles, 1 de marzo de 2023

Texto Mandrílico Marzo 2023

 

CABEZA ALTA

 

Nada más verte, me di cuenta de que aquella cabeza abultada, de una redondez suprema, no se correspondía con lo que se toma por normal por estos alrededores. Esa boca tan plana y tus labios negros poco ayudaban a la hora de presentarte a unos vecinos que, en vez de saludar o regalarte una sonrisa, ya fuera falsa, susurraban esta o aquella barbaridad sin pudor alguno. He de reconocer que me costó sobreponerme a esos ojos oscuros como cien noches sin luna. No hablemos ya de la pelusilla gris ceniza cuya procedencia nadie, ni yo misma, entendía, si tenemos en cuenta que todos los de mi familia suelen venir al mundo con ese color amarillo tan nuestro. Encima, tus piernas arqueadas y unos pies que ganaban como cinco veces en tamaño a cualquiera de los de tu edad te obsequiaron con todo tipo de burlas y mofas hasta rayar el escarnio. Pero qué podía hacer yo que no fuera pasear contigo con la cabeza bien alta junto a tus hermanos y hermanas que, por cierto, te defendieron siempre a capa y espada, algo que no debes olvidar nunca. Lo peor era cuanto te pillaban a solas; raro era el día que no regresabas con un mordisco, una patada, embadurnado de yo qué sé o todo a la vez.

Luego diste el estirón y, de pronto, tu cabeza se encogió, el cuello se alargó, tus labios se volvieron naranja, la piel blanca como la leche y las piernas se acortaron al tiempo que parecía que los pies nunca iban a parar de aumentar. Así hasta sacarnos casi dos cabezas a todos los de casa, con decirte que pensábamos que, visto lo visto, nos había caído la mayor las maldiciones por tener alguien como tú entre nosotros. Eso sí, con ese tamaño y esas proporciones, se acabaron las dentelladas, los puntapiés, los golpes y los cachondeítos. Menudo alivio cuando pasaste de ser el defendido al defensor de cualquiera que tomaran por raro o extravagante, pues loco era el atrevido o la temeraria que tuviera la ocurrencia de soltar cualquier impertinencia por su boca, no digamos ya el intentar agredirte. De repente, como el que no quiere la cosa, una mañana soltaste que te marchabas lejos porque no sé qué demonios tenías dentro que te obligaba a viajar y a ver mundo. Y aquí nos quedamos los demás viendo cómo el horizonte engullía ese portento físico en el que te convertiste sin echar la vista atrás.

Ya ni sé la de años que han pasado desde aquello, pero hoy soy la criatura más feliz del mundo. Ahora que te vuelvo a tener delante, he de confesar que pensé que nunca volvería a verte. No será por las horas de rezos y plegarias que he dedicado a ello, pero la esperanza es algo que, si no se pierde, se termina ocultando hasta dar difícilmente con ella. Gracias, hijo, por esta visita. Si en aquellos días de tu infancia alguien me hubiera dicho que te ibas a transformar en lo que tengo delante de mis ojos, habría pensado que era una más de las tomaduras de pelo que recibía acerca de ti. Antes de volver a marcharte, quiero que me cojas del brazo y que demos un paseo recorriendo todos los lugares que te vieron crecer. Llevo mucho tiempo deseando comprobar cómo todas esas miradas y esas bocas que tanto daño te hicieron se tragan no solo la saliva, sino la cantidad de moscas que se le van a meter haciéndoles toser hasta la extenuación. Así que andando y, como te enseñé de chico, el cuello todo lo erguido que puedas y la cabeza siempre bien alta.


miércoles, 22 de febrero de 2023

Motörhead: La Historia De La Banda Más Ruidosa Del Mundo

 




Este cómic que trata de las primeras andanzas del señor Lemmy Kilmister en el mundo de la música me ha dejado con unos sentimientos encontrados. No es que se trate de nada malo, pero me ha parecido un pelín flojo. Me explico, hacía tiempo que no tenía entre mis manos un cómic con una presentación tan cojonuda en lo referente a la portada, con su tapa dura, su cubierta y demás. En lo relativo al dibujo de Juan Riera, Alberto Belandria y Jorge Mansilla hay que decir que es un trabajo sobresaliente. Esos tonos azules, grandes viñetas a dos páginas o la incursión de otras viñetas por encima del fondo consiguen un impacto visual extraordinario. Otro asunto en el guion de David Calcano y Mark Irwin, traducido por Ezequiel Martínez, pues me da la sensación de ir a trompicones centrándose, a veces, en cosas superfluas o que no interesan demasiado, al menos a mí. Pero pasemos a hablar de todo esto un poco más a fondo.





Arrancamos con el prólogo de Rob Halford, donde destacan estas palabras: “A pesar de que la música es lo principal en una banda, son las anécdotas y las historias las que sirven para hacer un cómic como este”. La primera viñeta a toda página es toda una presentación de intenciones, tanto por parte del protagonista como de la obra. Es solo dejarla atrás y ya nos damos de bruces con ese Lemmy que, después de darnos un buen consejo, tanto alardea de ligar siendo tan feo, toda una realidad. En su seguimiento cronológico, el protagonista y líder indiscutible de Motörhead nos cuenta cómo se percató de que eso de tocar la guitarra le podía servir para sus conquistas femeninas, instrumento que llega a sus manos a través de un regalo por parte de su madre. De aquí pasamos a una de las cosas más interesantes de este tebeo como es la primera banda en la que militó Lemmy, The Rockin´Vickers, un combo que, musicalmente hablando, se ajustaba bastante a los sonidos del momento.





Lemmy aspira a más que un simple grupo como The Rockin´Vickers y se pira a uno de los lugares del mundo donde más R&R se cocía en aquella época, Londres. En la capital británica, además de música, todo era fiesta, speed, hierba y ácido. Uno de sus primeros curros fue como roadie de Jimi Hendrix, tiempo en el que conoce a Dikmik, con el que entablará una amistad que le reportará muchos beneficios, entre ellos su primer contacto con el bajo y su entrada en Hawkwind a las cuatro cuerdas.  Su paso por esta banda tiene uno de los finales más comentados de la historia del Rock, cierre que hará crecer el odio de Kilmister hacia sus viejos compañeros por el trato recibido.





Una vez fuera, ese malestar que carcome al bajista le empuja a formar su propio grupo, al que llamará Motörhead, por ser este el título de la última canción que compuso con Hawkwind. Una pena que no se explique el verdadero significado del nombre, algo que no os voy a descubrir, pues mi intención es que lo hagáis por vuestros propios medios. Después de unos bolos donde el guitarrista y el batería seleccionado no son del todo del agrado de Lemmy, llega el momento de grabar el primer disco homónimo en los estudios Rockfield, en Gales. En esa época conoce a Phil “Animal” Taylor, que sustituirá al batería y tendrá un peso importante en estos inicios de carrera del grupo. Este le presenta a un colega suyo que no es otro que Eddie “Fast” Clarke y… ya tenemos la formación clásica de una de las bandas más influyentes del Rock, Motörhead. Avanzamos adentrándonos en los sinsabores de la edición del primer disco y la fuerza de voluntad del trío por seguir adelante, a pesar de todas las trabas que encuentran en el camino, como el hecho de no ver un duro por las ventas, los problemas con el mánager o la mala fama que les da la prensa especializada. De aquí pasamos a un tour compartiendo cartel con sus antiguos compañeros de Hawkwind donde Phil tocará con la mano fracturada.





Un momento crucial es cuando Taylor añade un segundo bombo a su batería, sobre todo porque de una de sus bases sale el embrión de lo que será uno de sus grandes temas, “Overkill”, que servirá para dar título a su segundo trabajo discográfico, con el que girarían por media Europa con un montón de historias que vais a descubrir. Pasada la vorágine de “Overkill”, el grupo entra a grabar el que será su tercer redondeo, “Bomber”. Antes de proseguir, el protagonista deja clara su postura ante la heroína, sobre todo después de perder al productor que los había encumbrado con el trabajo anterior por una sobredosis de dicha droga. La verdad es que se trata muy de pasada todo lo relativo a “Bomber”, ya que se entra de lleno en su siguiente disco, “Ace Of Spades” y todo lo concerniente a su grabación, productor, portada y demás, como el hecho de tener que posponer la gira por un nuevo accidente de Phil. Pasado este trámite, aparecen en escena las Girlschool, con las que se embarcarán en un tour que dará también mucho de qué hablar y del que saldrá su primer álbum en directo, el famoso “No Sleep 'til Hammersmith”, que, todo sea dicho, nunca se grabó en ese sitio, ya que el nombre se debe a otra cosa que vais a descubrir en estas viñetas. Y hasta aquí, tan rápido y tan escueto como el propio cómic.




A partir de un instante, la obra avanza con tal velocidad que me hubiera parecido más interesante hablar de ciertos temas, como su odio a la heroína por haber perdido a su primera novia por ella; lo que sería la gira con Ozzy, que debió ser de lo más espectacular, o la razón por la que el disco en vivo no es doble, como solían ser en aquellos tiempos, que la aparición de ciertos músicos en esa insistencia de Lemmy a la hora de resaltar tanto a su público como a su crew. Me reitero con el buen trabajo de los dibujantes y el flojillo por parte de los guionistas. Como obra, es buena para una primera toma de contacto con lo que fueron los inicios del grupo, y si eso consigue que te interese más por la banda genial, pero si te detienes ahí, te quedan muchas, muchas cosas por descubrir. Espero que lo hagáis porque el viaje es largo y merece mucho la pena. Motörhead, you can call me Motörhead, alright!!



 

 


sábado, 4 de febrero de 2023

Texto Mandrílico Febrero 2023

 

DERRUMBAMIENTO

Una infancia de estricta educación y férrea disciplina le impulsó a una adolescencia sumida en el ostracismo que trajo consigo una juventud solitaria y una madurez favorecida por el aislamiento. Es lo que suele ocurrir cuando te esculpen en cuerpo y alma con el cincel del orden. A pesar de todo, conoció el amor en un ser igual de flagelado por las reglas y la estrictez, pero nunca llegaron a formar una familia. El azar, la vida o lo que quiera que fuera no les concedió el don de perpetuar sus genes debido a que, de tanto organizar los momentos sexuales, la rutina contrajo matrimonio con el sagrado mandamiento de hacer todo de la manera reglamentada, sin salirse ni un milímetro de la raya. Y claro está, esos posibles instantes de sexo, siempre guiados por la espontaneidad y el dejarse llevar, eran el mayor de los pecados que los conduciría a cien por hora al Infierno del descontrol y el caos. El tiempo, el único que realmente pone a cada cual y a cada cosa en su sitio, se encargó de arrebatarle ese mismo amor a manos de un infarto con el que su amada nunca había contado, cediéndole una soledad que solo interrumpe con mañanas de limpieza, tardes de paseos y recuerdos y noches de insomnio regado por la angustia de saber si esto o aquello o tal vez lo otro está ubicado en el sitio correcto.

En esas estaba cuando, sentado en el mismo banco del mismo parque a la misma hora en la que los paseantes no son los mismos de hace una hora ni los niños juegan a lo mismo de ayer ni los perros se persiguen como antes de ayer ni los pájaros cantan como la semana pasada, apareció él clavándole sus dos ojos verdes. Esa tarde ni caso, llegado el momento, se levantó, recorrió el mismo camino de vuelta, solo alterado por el cambio de los muñequitos de los semáforos, abrió la puerta con la llave amante de una cerradura que bien podrían ser los objetos más caros de cualquier tienda de antigüedades y entró en casa con la inquietud de no llegar a tiempo para hacerse la cena a la hora indicada. Otro día, otra semana y otro mes recibiendo la visita del parque, siempre a la misma hora y sin comunicación alguna, tan solo esos ojos verdes que iban arañándole minutos hasta conseguir algo impropio en él, irse a dormir sin cenar. Así hasta que, hipnotizado por la puntualidad y la insistencia del visitante, no tuvo más remedio que invitarle a casa.

Desde esa fecha, los objetos del escritorio desaparecen sin razón aparente; algunos jarrones, vasos o adornos han pasado a mejor vida sumidos en el estruendo que hace añicos el silencio de décadas de estricta organización; los calcetines salen de juerga agarrados de la mano de los calzoncillos; los trapos de cocina igual quedan para almorzar con las camisas que pasan días y días con las chaquetas o los pantalones; no hablemos ya de los zapatos, inmersos en el desenfreno de haber conocido la infidelidad del roce en grupo o de parejas con las que, en la vida, hubieran pensado que pudieran congeniar. Entre esto y aquello, llevan ya cinco años juntos, un lustro de sorpresas, juegos, intimidad, confesiones, desahogo y, sobre todo, de amistad donde el orden que tanto apretó el cinturón de su existencia hasta clavarle la hebilla del sinvivir se desvanece más y más al compartir unas sábanas y mantas en las que el sueño mezcla sus ronquidos con su ronroneo. Sentimientos que no cambiaría por el mayor de los órdenes mundiales.

miércoles, 11 de enero de 2023

Ralf König Homenajea A Lucky Luke En: "Choco-Boys"

 





A la hora de hablar de este cómic habría que hacerlo a dos bandas. En primer lugar, tendríamos que comentar algo acerca del vaquero más famoso del mundo de las viñetas y, a continuación, seguiríamos con la adaptación del dibujante y guionista de cómics gays más reconocido de las últimas décadas. Lucky Luke es una creación del dibujante belga Morris que, para dar vida al personaje, se apoyó en los guiones de varios autores, entre los que destaca René Goscinny. En lo referente a Ralf König, solo diré que es un dibujante y guionista alemán del que podéis averiguar muchos más datos en cualquiera de los artículos que este humilde blog dedica a otras de sus obras. Podríamos extendernos mucho más, pero no es lo que toca hoy, porque hoy el verdadero protagonista, independientemente de quien lo dibuje o guionice, es el hombre que dispara más rápido que su propia sombra.





König tiene su primer acierto en esta aventura editándola en tapa dura, como cualquier historia del famosos cowboy que se tercie. A partir de aquí, echamos a andar con la narración por parte de Buddie, un vaquero pelirrojo, fornido, sin vello y con la piel más blanca que la mismísima leche, sobre su experiencia a la hora de conocer a Luky Luke. Este encuentro se da en Straight Gulch, donde hay que estar muy pendiente de los letreros de advertencia que te vas a encontrar en la entrada. Ambos se conocen en la oficina de empleo de este emplazamiento, ya que se busca a hombres que se atrevan a conducir un rebaño de vacas por el valle cercano. Pero Buddie tiene algún problema para ser contratado, algo que se pasa por alto con la aparición estelar de Luke, al que todos ven como el más indicado para esta labor ganadera. La razón por la que al vaquero pelirrojo le es denegado el puesto da pie a las primeras escenas de ligoteo marica, tan comunes en las páginas del autor germano, y, a pesar de que la situación se tensa, todo se resuelve con la intervención de Lucky.





El ganado que tienen que custodiar son cinco vacas suizas pertenecientes al Sr. Spungui. Estas han de tener los mejores cuidados del planeta, pues deben dar una leche de alta calidad con el fin de que la nata obtenida del líquido blanco acabe siendo el ingrediente excepcional de las mejores trufas de chocolate rellenas del mundo, todo muy helvético, incluso el color de las vacas, que no es otro que lila. A la hora de elegir compañía, Luke se queda con Buddie por negarse a compartir su tiempo con fans que lo único que le darían sería dolores de cabeza. Aquí llegamos a otro de los espacios vitales en cualquier historia del oeste que se nos venga a la mente, el Saloon, donde los comentarios y chascarrillos dirigidos a Buddie se mezclan con el motivo de la presencia de este en el pueblo. El tren llega con su cargamento bovino, ¿y quién ha sido la encargada de proteger tan valiosa carga? Pues nada menos que Calamity Jane, que en su reencuentro con Lucky hace referencia al hecho de que este ya no lleve en la boca ni cigarro ni brizna de hierba, muy propio de estos tiempos que corren tan políticamente correctos, o eso dicen. Ni siquiera el ofrecimiento de lo que sería uno de aquellos cigarros de chocolate que nos retrotraen a nuestra infancia servirá para que veamos al vaquero con algo entre sus labios. Cabe destacar que no solo el color de las vacas sorprende a tod@s l@s presentes, también el hecho de que tengan nombres propios les deja boquiabiert@s.




Una vez en Dandelion Valley, Buddie reconoce ser un fan más de Luke y haber leído todas sus historias, para acabar interesándose por el destino de los verdaderos hermanos Dalton, primos de otros de los personajes esenciales en las aventuras de Lucky. Como Calamity le ha hecho saber al vaquero más rápido del oeste que apesta más que las propias vacas, llegamos al momento del baño en el río. Chapuzón que es observado por el indio Buffalo Bitch y la chamana Sitting Butch, que comentan el aspecto físico de los blancos desde sus monturas, cuyas crines están adornadas como si fueran banderas del colectivo LGTBIQ+, un acierto más. Llegada la noche, al calor del fuego, otra escena primordial en cualquier western, Buddie nos cuenta cómo llegó a enamorarse de su antiguo compañero Terrence, un vaquero bajito, moreno, muy velludo y con problemas de alopecia, durante el tiempo que compartieron al cuidado de un rebaño de ovejas, todo muy a lo Brokeback Mountain, y los sinsabores que le acarreó dicho enamoramiento, sobre todo después de ser descubiertos por un trampero del pueblo. Descubrimiento que lleva a Terry a cambiar de actitud hacia el pelirrojo y salir por patas, dejándole solo con las ovejas. Contagiado de tanta sinceridad, Luke acaba confesando sus antiguos amores y la razón de su actual soltería, declaraciones no muy normales en sus aventuras.




Avanzamos con la aparición de un afamado coleccionista de autógrafos y todo lo que tenga que ver con las celebridades del oeste y, cómo no, de los ya nombrados hermanos Dalton, que han llegado al lugar con el objetivo de acabar con Luke. Entre unas cosas y otras, Terrence vuelve al pueblo y su presencia no pasa desapercibida a Calamity, que le pide que le acompañe junto a Buddie y Lucky, pero este se sirve de ella para hacer saber al pelirrojo que está allí para retarle a un duelo. Mientras tanto, los Dalton ven en la petición de un autógrafo a su enemigo la mejor manera de terminar por siempre con el vaquero que más odian. Para ello, Joe asalta la librería local, otro de los aciertos de König, sobre todo por la conversación del más bajito de los Dalton con la hija del dueño. Una vez que Calamity hace saber a Buddie las intenciones de su antiguo compañero, este abandona las vacas y se larga al pueblo con el propósito de aceptar el duelo. Pero Lucky le sigue para evitar males mayores, dejando a Calamity en compañía de Sitting Butch como custodias del ganado en la mayor de las intimidades.




Y ahora que ya estáis inmers@s en la trama, os dejo para que descubráis otros entresijos, así como el final de esta historia en la que, una vez más, Ralf König hace gala de todo su arsenal creativo respetando tanto a los autores como a los personajes originales de las aventuras de Lucky Luke. De este modo, nos demuestra que él, al igual que el que escribe este artículo,  también es un gran fan del vaquero más famoso y rápido de todo el Oeste, que no es otro que el mismísimo Lucky Luke.