martes, 20 de octubre de 2020

Fernando LLor - Miguel Porto : "Subnormal, Una Historia De Acoso escolar"

 





Si hay un término con el que me gustaría comenzar este artículo no es otro que valiente.  No en su acepción de robusto o fuerte, que podría ser por el físico de nuestro protagonista, sino por la de excelente o valioso. Excelente por la labor que lleva a cabo Iñaki Zubizarreta en sus charlas en institutos y colegios acerca lo sufrido por él durante esa etapa de su vida. Valiosa para hacer ver y sacar a la luz uno de los problemas más graves al que se enfrenta nuestro sistema educativo y que más marcas psicológicas deja en aquell@s que lo padecen.






Esta obra da sus primeros pasos con un prólogo que sirve muy bien de introducción al problema del bullyng y de presentación del protagonista principal y los sucesos que nos encontraremos en las siguientes páginas y viñetas, así como su manera de soportarlo, superarlo y volver a recaer. El guionista gallego Fernando Llor, miembro fundador de la Asociación Profesional de Guionistas de Cómic, tiene varias publicaciones anteriores a esta en su haber, como “Sangre En El Suelo” o “Teluria 108”, entre otras. Este trabajo lo desarrolla de manera directa, sin ningún tipo de rodeos a la hora de afrontar todo lo que le ocurrió a Iñaki a lo largo de esos años. Lo consigue con un lenguaje donde no tienen cabida las cortapisas llamando a cada cual y a cada cosa por su nombre, para bien o para mal. El también dibujante gallego Miguel Porto dio sus primeros pasos en el fanzine “Alopecia Mental”. Además de colaborar en revistas como “Humo” o “El Manglar”, desarrolla una carrera como ilustrador de libros infantiles y juveniles para editoriales como Anaya o Santillana. En este cómic tiene siempre presente la luz, la intensidad de la misma y el tamaño adecuado de las viñetas dependiendo del momento que se está reflejando. Su manera de trabajar es muy asequible, sin muchos vericuetos. De esta forma consigue llegar a un número mayor de público que, solo viendo sus dibujos, presta la atención necesaria al asunto que se está tratando. Supongo que ese también es uno de los objetivos de la obra, hacer los más visible posible esta lacra.






Después de esa fantástica primera viñeta de Porto a toda página, la trama comienza con el cambio de nombre a Iñaki por parte de sus acosadores, con rima incluida. Al volver a casa, él intenta esconder el problema para no acrecentar los que ya hay en su familia. Como era de esperar, hace su aparición en escena el típico chulito al que tod@s le bailan el agua que será el cabecilla de aquell@s que le harán la vida imposible a Zubizarreta. A esto hay que sumarle una profesora de matemáticas que se pasa por el forro lo que ve entre sus alumn@s, además de tener una manera muy peculiar de mantener alejado al protagonista del problema. Con la aparición del baloncesto en estas viñetas nos topamos con el primer vacile serio de l@s compañer@s que acabará en agresión ante la mirada indiferente de la maestra. En ese momento el cómic da un salto al incluir el acoso a través del móvil ya que, en aquellos tiempos, no se usaba ese aparato ni por imaginación. Todo un acierto, desde luego.






Iñaki tiene una relación muy especial con su hermano pequeño que será una de sus válvulas de escape. Él sigue refugiándose en el baloncesto a la vez que continúa recibiendo amenazas y acoso del grupo con el chulito al frente. En las clases las burlas permanentes de su profesora, con las consecuentes risas de tod@s l@s presentes, acerca de sus resultados en los exámenes no es que ayuden mucho. Para colmo, le rompen el móvil y recibe su primera paliza seria. El baloncesto es lo que le vuelve a sacar del agujero, sobre todo por los buenos resultados que obtiene su equipo y la sensación de validez por parte del mismo y su entrenador. A la salida de uno de los partidos el padre de Iñaki es testigo de cómo le tratan sus compañer@s de clase. Con la mofa acrecentándose por parte de la maestra, el protagonista recibe una de las peores agresiones, si es que se puede baremar este tipo de acciones, en los servicios del colegio. Después de esto comienza a rondarle por la cabeza la idea del suicidio que se la arrancará de la misma el amor que siente por su hermano.



Su proyección baloncestística sigue subiendo como la espuma. Esto le da cierta seguridad para, llegado el momento, revelarse contra el chulito y sus acólit@s; a cambio recibirá una paliza que le conducirá al hospital. Su padre no lo deja pasar por alto y se encarga de ajustar cuentas a su manera. Es aquí cuando la trama vuelve a dar otro salto en el tiempo, este totalmente verídico, y nos presenta a Iñaki ya como todo un profesional del basket al que se le remueve todo su pasado escuchando la noticia el suicidio de un chaval a causa del acoso que recibía. Decide tomarse la justicia por su mano y vengarse de su antigua profesora a la que toma por culpable, con bastante razón, de todo lo que soportó. Para bien, al final, decide cambiar de idea y luchar dando charlas en colegios e institutos donde se habla abiertamente sobre este problema. La obra termina con un epílogo donde Zubizarreta agradece el apoyo de ciertas personas además de encontrarnos con un pequeño álbum de fotos del protagonista donde le veremos rodeado de compañeros de los distintos equipos en los que militó, algunos verdaderas estrellas de nuestro baloncesto.






La historia de Iñaki es la misma que sufren día a día cientos de chic@s en sus aulas. Da igual la edad o el recinto, esta lacra se ceba con aquellos que son diferentes por su físico, género o cualquier cosa que sus agresores/as crean que son motivo de burla y palizas. Como ante cualquier injusticia, aquell@s que ven y callan son tan, o más, cómplices que l@s que llevan a cabo tales agresiones. La labor de Zubizarreta y otr@s personas como él resulta esencial como parte de la solución del problema. El hecho de sacarlo del hoyo de la vergüenza y la soledad que provoca en sus víctimas ya es un logro. Enhorabuena a tod@s l@s que han participado en este proyecto y mucho ánimo y fuerza para que sigan con este trabajo tan importante como necesario. 


 


martes, 6 de octubre de 2020

Jaime Martín: "Siempre Tendremos 20 Años"

 






La última entrega que Jaime Martín nos ofrece como parte de la trilogía formada por las dos anteriores: “Las Guerras Silenciosas” y “Jamás Tendré 20 Años”, va sobre su experiencia vital desde 1975 hasta casi nuestros días. Pues nada, con esto se acaba el artículo sobre “Siempre Tendremos 20 Años”. Os lo recomiendo encarecidamente porque está muy bien.





Como comprenderéis, no podía ser tan escueto. Una de las razones, la principal, para no serlo es que Jaime se merece mucho más que cuatro renglones en plan te vendo el cómic a tal o cual precio. Por mi parte, tiene más mérito por ser un autor que sigo desde sus comienzos, o desde su “prehistoria”, como me dijo una de las veces que hemos coincidido en un salón de cómics a la vez que me firmaba viejas obras suyas. En uno de esos encuentros tuvimos la oportunidad de hablar más de lo normal y me comentó la intención de hacer este trabajo y parte del contenido, sobre todo en lo referente a la mili, la objeción y la insumisión. Son de esos momentos que rompen barreras entre lector y autor porque te encuentras charlando con alguien que, sin casi conocerlo, te parece más cercano que el 90% de l@s que pululan por los pasillos del pabellón de turno. Así pues, os voy a hablar un poco, bastante, más de este tercer tomo de la trilogía referida. Antes de entrar en materia vuelvo a repetirme con eso de que hemos pasado de ser meros lectores de historietas a l@s protagonistas principales de las mismas. Da igual que ell@s se llamen así o asado; si tienes cierta edad, te has movido y crecido en ciertos ambientes, escuchabas una música que sigue siendo minoritaria para los grandes medios y sentiste el rechazo social y familiar por todo esto, vas a acabar formando parte de cómics como este.






Qué mejor prólogo que hacer mención a la muerte del último dictador que gobernó este Estado. Aquí encuentro las primeras semejanzas entre lo que Jaime cuenta que ocurrió en su entorno familiar al recibir tan grata noticia y en el mío. Esa alegría desbordante de tus mayores, tú sin saber a qué se debe tanta jarana, la borrachera de algun@ de ell@s y los cánticos de otr@s, solo te hacían sentir bien porque los veías más felices que nunca y, todo hay que decirlo, porque no había escuela al día siguiente. Esta parte se cierra con una frase potentísima de la abuela de Jaime que yo resumiría como futuro. Sigue habiendo demasiados pájaros negros.





Al seguir la obra un orden cronológico, el primer capítulo comienza con todo lo relativo a la Transición y las tensiones sociales que creó dicho momento, atentados fascistas incluidos. También nos encontramos con los primeros acercamientos del autor al mundo de los tebeos de una forma muy personal y, a mi parecer, excepcional. Ya me hubiera gustado a mí estar sentado sobre una montaña de cómics. Las cosas se empiezan a poner feas por el barrio con la aparición de ciertas drogas, el paro, el consumo excesivo de alcohol y las violaciones. Con todo esto encima, Jaime ingresa en un colegio de curas junto con uno de sus hermanos. Ese miedo que nos metían en el cuerpo con el dichoso pecado que jamás llegamos a entender de dónde salía y porqué era tan aterrador los sufrimos bien aquell@s que pasamos por esas aulas de crucifijos, frío, tirones de oreja y castigos. Aquí es donde él se da cuenta, por primera vez, de que el dibujo puede que le salve de alguna que otra refriega con sus compañeros de clase. Si a eso le sumas que te pueden llegar a pagar por hacerlos, mejor que mejor. Avanza el tiempo y nos encontramos con la llegada al Gobierno de Alfonso Suárez y su partido de “centro”, primer gol a nuestra cacareada democracia.






En el segundo capítulo las cosas se van poniendo tensas e interesantes a partes iguales. Con el descubrimiento del Rock, no voy a entrar en etiquetitas, todo cambia en tu ser, desde tu forma de vestir hasta la manera de comportarte ante tu familia o entorno social y educativo. Da igual si Jaime encontró los acordes de las guitarras una vez llegó a la escuela pública, al instituto o, como es mi caso, seguías en un colegio de curas. Nada vuelve a ser igual cuando esa música te atrapa de verdad. Tus colegas son amigos por afinidad musical, principalmente, también por otras, como los cómics, por ejemplo. Aparecen los porros, el intercambio de cintas grabadas, o discos, los primeros trapicheos y amores y los primeros “viajes estelares”. Como asunto político, vuelvo a sentirme reflejado con todo el revuelo del golpe de Estado y la OTAN. Madre mía, en mi casa se montó una parecida a la que nos cuenta el autor. Me ha dado mucha alegría ver la portada del Totem, sobre todo porque ese número lo tengo. Otra parte importante que llega a nuestras vidas en estos instantes son los conciertos. Nada que ver con los de ahora, y no me refiero al aspecto técnico o audiovisual, que también. Ir a un concierto de Rock, lo de los festivales aún quedaba lejos, era acercarte a uno de los rituales más peligrosos y liberadores que te podía pasar. La policía a la entrada y a la salida era de todo menos respetuosa, si es que alguna vez lo ha sido, carreras por aquí, saltos por allí y coladas en el metro formaban parte de la ceremonia que te iba colocando galones en tu chupa o chaleco rockero. Eso de haber visto a tal o cual banda daba, y da, cierto prestigio ante tus congéneres melenud@s. En el aspecto personal, Jaime nos cuenta la financiación de su pandilla mediante la venta de cintas grabadas que, en algunas ocasiones, eran más valiosas por el relleno que por la música del disco plasmado. Muy bueno el pasaje del intento de la portada de los Vulcano, ellos se lo perdieron. Final abriéndose las puertas de un nuevo concepto de cómic con la llegada a nuestras manos de El Víbora. Hablo en plural porque fue así como lo sentí en su momento. Nada con anterioridad era igual a esta revista, y no es que las demás fueran malas, para nada, pero la temática de sus páginas era de otro planeta para ese momento de la historia de este Estado.






En el capítulo tres nos damos de bruces, eso fue lo que nos pasó a la mayoría de la juventud de aquellos años, con la dichosa y puñetera mili. Aparecen movimientos antimilitaristas en respuesta al obligado Servicio Militar y, en contraste, algunos de tus colegas o familiares se van voluntarios por aquello de pasar el trámite cuanto antes o por otras razones. Esta es una parte de nuestra historia reciente que ha caído en saco roto, pues parece que todo lo que rodea al actual Ejército siempre fue así. Me alegro de que Jaime le haya dedicado el tiempo necesario a recordarnos que hubo mucha lucha y represión hasta llegar a vivirlo como lo estamos viviendo.






Con la llegada a la Universidad nos adentramos en el capítulo cuarto. El Rock está en su auge, las noches se pasan en garitos y discotecas donde suena música atronadora, llegan tus primeras parejas y las drogas siguen corriendo por las calles engullendo a más de un@ entre sus fauces. También hacen su aparición esos primeros curros decepcionantes por estar mal pagados, por sus jefes explotadores, eso tampoco ha cambiado demasiado, y por la vergüenza que daba que tus colegas supieran de tus entradas en el mundo laboral. En esta época Jaime entra a formar parte de la plantilla de El Víbora donde publicaría su primera obra integral, “Sangre De Barrio”, dentro de un ambiente que solo podréis descubrir cuando leáis este cómic. A raíz de ello llega su primer gran reconocimiento al ser premiado en el Salón del Cómic de Barcelona con el galardón de mejor autor novel.






El paso del tiempo nos lleva casi hasta el final de la obra en su capítulo cinco. El dolor de la muerte de algunos seres querido que pensabas que jamás iban a desaparecer de tu entorno es, realmente, el primer encontronazo con la edad adulta. Los colegas se empiezan a dispersar por esta o aquella razón, comienzas a compartir piso, vida y crisis con tu pareja y lo que era tu día a día se va difuminando en ese horizonte que te parecía tan lejano solo seis o siete años atrás. Jaime entra en contacto con el cómic francés a la vez que los reencuentros con ciertos amigos son como un soplo de aire fresco dentro del pulmón de la rutina.






El epílogo es, en mi opinión, lo más entrañable del cómic. No solo por su contenido, sino porque es lo que, a mi entender, debe ser el verdadero colofón a una historia como “Siempre Tendremos 20 Años”. Una historia donde much@s nos miramos, como si de un espejo se tratara, a través de las camisetas, las cazadoras y sus parches, las portadas de los discos, las canciones, la cronología suficientemente desarrollada, los comentarios, dudas, penas y glorias y, por encima de todo, las ganas de vivir, sentir y descubrir que teníamos en esas gloriosas décadas. Sí, ahora somos más viej@s, pero somos así porque tuvimos veinte años que, para bien o para mal, nos convirtieron en esto. Todas aquellas vivencias dan forma a cada una de las cartas de la baraja que llevamos cada cual en nuestros bolsillos; sin ellas no podríamos seguir jugando a ser los tahúres que seguimos siendo. Gracias Jaime, tengo muchas ganas de que nos volvamos a encontrar para charlar sobre esta trilogía y las cosas que surjan. Esta vez fuera de la mesa de firmas, si es posible. Enhorabuena, de todo corazón, y mucha, mucha suerte.












viernes, 25 de septiembre de 2020

Texto Mandrílico Septiembre 2020

 

 

DESPISTE

 

No voy a negar que me siento muy a gusto perteneciendo a esta nueva asociación. Al final me ocurre siempre lo mismo, ando metido en mil cosas y no aprendo a descartar alguna; no porque no quiera, sino porque el día no da para más, las semanas para menos. Lo cierto es que yo solo quería participar en las actividades que se proponen como un simple colaborador, organizador o cualquier cargo que terminara en or. Llegado el momento de conceder gratamente todo lo asignable en los estatutos de este nuevo e ilusionante proyecto, nos sentamos alrededor de la mesa del cuarto que, con amabilidad y sin ningún tipo de alquiler, nos ha cedido una de las asociaciones de vecinos de la ciudad y allá que vamos con el trámite. El presidente no tarda en aparecer pues el personal tiene claro que es alguien responsable y con muchas aptitudes para ese puesto. Lo de vicepresidente es algo como honorífico, ya sea aquí o en política. A mí siempre me ha sonado como a algo segundón, pero bueno, ahí está. Se lo conceden a una de las compañeras, no sé si por aquello de rellenar papeles o porque hay que esperar a que le ocurra algo a la cabeza visible de esta agrupación sin ánimo de lucro que hemos creado. Espero que no tenga nada que ver con los reyes y al muerto puesto, no quisiera yo que nos pasara nada ahora que esto empieza a tomar formar, mucho menos que alguien se fuera cantando la caña.

Mira tú qué bien, ya llevamos dos asignaciones. ¡Qué nervios! Empezamos a reaccionar como en la escuela cuando no querías salir a la pizarra y te hacías el tonto mirando a cualquier sitio para no alcanzar la temible conexión visual con el mentor de turno. Pues eso, que si hace años que sabemos que eso no funciona, no sé porque esperamos que lo haga ahora. ¿Será ese morbo del pasado acerca de algo que nunca llegó a fructificar y que, con la esperanza de que lo haga algún día, seguimos llevando a cabo como si estuviera grabado en nuestro ADN al igual que el color de los ojos? Lo de ser secretario tiene su aquel, con todo el jaleo de tomar acta de cada reunión, convocar la próxima y tener la montaña de papeleo en orden y al día. Vamos, que ni por asomo lo quisiera para mí. La burocracia siempre ha sido algo que me ha sacado de mis casillas desenterrando ese mandril que llevo dentro con su frente más arrugada que nunca y los colmillos afilados como sables. Asignado dicho cargo, piensas que ya te vas a librar, pues notas cada vez más cerca la elección de los vocales, con el consuelo que dar ser uno de ellos, entonces aparece el puesto vacante de tesorero. Ahora es cuando el conglomerado de miradas se dirige hacia ti, cuando te acercas a la pizarra con paso tembloroso y traspiés de risa para toda la clase y cuando tu nombre resuena por toda la estancia como si aquel instante estuviera premeditado. En todos los colectivos, asociaciones, asambleas y demás conjuntos sociales, de elementos de lo más variopinto, he acabado contando las perrinas una y otra vez como si de un viejo usurero se tratara. Que no, que esto no es una queja, ni nada parecido, es, simplemente, algo que me da qué pensar. ¿La gente se fija en mi nariz aguileña y se retrotrae a imágenes de judíos y a su pobre fama de tíos Gilitos o es que se corre la voz sin yo saberlo de sala en cuarto para que me vuelva a caer este peso social? ¡Ay, esas dudas existenciales que nunca sabremos si se llegarán a resolver algún día!

Bueno, dejo ya esta reflexión paranoica con la que me he extendido más que una mancha de fuel en el océano y paso a decirte que llevo toda la tarde echando cuentas. Lo bueno es que nuestras arcas están más llenas de lo que pensábamos, eso siempre es una alegría; lo malo, que no sé si nos alcanzará para todo lo que queremos hacer. Habrá que dar prioridad a ciertas cosas y aparcar otras, de momento. Total, que, señor presidente de esta ilustre asociación, aquí le va el desglose del estado actual de nuestra economía. Con los morosillos, sería de agradecer que usía me echara un cable, no para ahorcarlos, Dios nos libre de esos pensamientos, y que Belial nos acoja en los suyos. Tan solo es porque ya estoy un poco cansado de pedirles la cuota y al final, sin beberlo ni comerlo, quedo como el judío que todos ven a través de mi nariz. Deseo que sea de su agrado y aprobación este documento, así como todo lo que encuentre reflejado en tan trabajado escrito.

Respuesta: Querido y apreciado tesorero, muestro mi más sincera solidaridad con las responsabilidades del cargo que ejerce. Nos guste o no, sin dinero poco podríamos hacer. Cuente conmigo para la inestimable labor recordatoria sobre las cuotas pendientes, así como para cualquier otro asunto, o duda, de índole monetario que le pueda surgir. Ahora bien, para poder echarle el cable que tanto me solicita, y que nunca será dogal de ninguno de los miembros de esta asociación, tiene que adjuntar el documento al mail que, no le queda otra, tendrá que enviarme de nuevo. Así que déjese de reflexiones y pamplinas varias y ponga un poco más atención. Todo su trabajo alrededor de las cuentas está más que bien, pero la tecnología y usted son como el fuel y el océano del que me habla. Espabile que tenemos que pagar a la imprenta, que siempre le pasa lo mismo. Cansino, que es usted un cansino. ¡Habrase visto este hombre!


jueves, 27 de agosto de 2020

"Patria", Cómic De Toni Fejzula Basado En La Novela De Fernando Aramburu

 







Con este artículo no pretendo descubrir más de lo que ya se ha dicho, o escrito, sobre “Patria”, de Fernando Aramburu. Estoy totalmente de acuerdo con que se trata de una de las mejores publicaciones de los últimos años en el Estado español. Digo esto no por sus ventas, que también, la promoción o la publicidad que se le ha dado; lo hago, más bien, porque tuve esa sensación que, una vez acabada la lectura, solo un puñado de obras consigue arrancarte mientras te atraviesa la espina dorsal de arriba abajo a la vez que piensas: “Estas páginas son algo fuera de lo común”. Supongo que el atractivo del conflicto armado protagonizado por ETA y el Gobierno español habrá influido a la hora de despachar ejemplares como rosquillas, pero, la verdad, quedarse en esta reflexión sería tan simple como pensar que tod@s l@s vasc@s son terroristas; lo digo porque es algo que he escuchado más de una vez y supongo que much@s de ell@s también. El trabajo de investigación llevado a cabo por Aramburu, unido a esa prosa adictiva, los vaivenes, tanto en el tiempo como en el espacio, de la acción y un elenco de personajes insuperablemente bien tratados, presentados y plasmados es para mí, sin lugar a dudas, el verdadero valor de su libro. Como dije al principio, y seguro que no respetaré, no me voy a extender con este asunto porque aquí de lo que quiero hablar es de la adaptación al cómic que ha hecho Toni Fejzula de este superventas.






No sería un buen comienzo hablaros de Fejzula diciendo que es un autor de cómic barcelonés porque no resulta así de sencillo. Las razones de esa falta de sencillez las encontraréis en el epílogo de este cómic expresadas en sus propias palabras, por lo tanto, tendréis que llegar hasta el final del mismo para saber a qué me refiero. Os diré que ha participado tanto en películas de animación, “El Cid, La Leyenda”, como en escenografías y storyboards de algunos anuncios para Fragancia Elixir, Shakira o Danone, por ejemplo. Despegó en el mundo de las viñetas con una aportación a “El Reino Salvaje De Conan” para continuar con alguna publicación en Francia. Entre 2008 y 2010 trabaja en la adaptación de la novela gala “El Rojo Y El Negro”, de Sthendal, para luego colaborar con la revista Cthulhu aportando historias propias, así como alguna portada de la misma. Otros de sus trabajos los podéis encontrar en las series “Veil”, con Greg Rucka, “Lobster Johnson”, con John Arcudi y mi admirado Mike Mignola y “Dead Inside” con John Arcudi. En serio, si queréis saber un poco más sobre este autor, llegad hasta el final de esta publicación o cometed el pecado de empezar por el mismo.






Cuando la banda ETA anuncia el abandono de la lucha armada, Bittori se acerca a la tumba de su marido, Txato, asesinado por dicha organización, con la intención de contarle su regreso al pueblo natal de ambos, lugar donde fue perpetrado el asesinato. Partiendo de esta protagonista llegamos, poco a poco, a l@s demás hasta formar el centro de atención de todo lo que ocurre a lo largo de la obra. De esta forma, nos damos de frente con Xabier y Nerea, sus hij@s, así como con Miren, Joxian, Arantxa, Joxe Mari y Gorka. Estos cinco últimos pertenecen a la misma familia que, en otro momento, fue íntima de la de Bittori. Miren era su amiga del alma con la que planeó, incluso, meterse a monja; Joxian era uña y carne con Txato en sus partidas de mus y sus salidas ciclistas y Arantxa y Nerea crecieron juntas y así siguieron hasta que los acontecimientos engulleron su amistad y la de sus progenitores. Todas estas relaciones se desarrollan en ese espacio donde el lema: “Estás conmigo o estás en mi contra” se vive con tal intensidad que te debes dejar ver a alguna gente y actuar de una u otra manera para quedar claro en qué lugar de eslogan te encuentras. Tienes que ser activo en ciertas acciones, dejarte ver en funerales y manifestaciones o contribuir económicamente para dejar claro que te encuentras en la primera parte de la frase. De lo contrario, las sospechas, el rechazo o la propia muerte te pondrán en la segunda.







Como señalé al principio, creo que uno de los valores destacables de la obra de Aramburu son sus personajes. Fejzula consigue, es lo que tiene ponerles rostro e indumentaria en un cómic, conferirles mucha más relevancia usando un color distinto a la hora de darles protagonismo en sus reflexiones o diálogos. Esto, desde luego, es todo un acierto para que no te despistes, o pierdas, a lo largo de la obra. En el caso de que te ocurra, siempre puedes volver a esa página donde, simulando el “Peine Del Viento”, encontrarás a cada cual pegad@ a su coloración. La clave está en que cada un@ vive, siente y padece el conflicto de forma bien distinta. Por un lado está el núcleo familiar de Joxe Mari, como activista y miembro de una de las células de la banda, formado por Miren que, como madre acérrima, se adentra más y más en el fanatismo radical y excluyente de la misma; Joxian como padre resignado y cargado de culpa; Gorka, el hermano pequeño que controla como nadie el euskera y la literatura hecha en este idioma y Arantxa como la única de su familia que se atreve a dar la cara y expresar sus ideas contrarias a ciertas acciones de ETA, a pesar de pertenecer a la familia que pertenece. Por otro, están Bittori que no se resigna a saber quién fue el autor de la muerte de Txato; Xabier como el hijo que promete sobre la tumba de su padre cuidar de ella y, por último, Nerea que, desde que su padre apareció en el punto de mira de los terroristas, quiere y anhela vivir lo más alejada del pueblo y, si es posible, de Euskadi. Todos ell@s con sus historias personales, amorosas, matrimoniales, de amistad o con el propio entorno acabarán añadiendo a la trama un manojo de secundari@s sin l@s cuales sería imposible entender todo lo que se nos cuenta a la vez que los hace únicos en su manera de afrontar sus propios fantasmas. Digamos que este es el núcleo de lo que os vais a encontrar en las viñetas de este cómic, sumado a sus reflexiones, vivencias y metas. Insisto, no hay que olvidarse de tod@s aquell@s que pululan alrededor de est@s encargad@s de expresar ideas y objetivos con los que nunca se mancharán de sangre; entr ell@s destacaría al cura o el dueño de la herriko taberna de la localidad donde Txato es asesinado. Todo esto lo plasma el autor con una paleta de colores fríos con los que refleja el propio clima del País Vasco y las situaciones que deben afrontar sus personajes. Viñetas impactantes sin marco, pero bien encuadradas, de distinto tamaño y proyección, dependiendo de la intensidad del momento, con un estilo tan particular que se adhieren al papel transformándolo en un conjunto de pequeños cuadros que consiguen hablar más allá de los bocadillos que guardan en sí mismos. 






He dicho muchas veces que tenemos la mala costumbre de centrarnos demasiado en el tiempo sin tener en cuenta el espacio. Aquí es importante recordar que todo trascurre en una población vasca y que lo acontecido es entre vasc@s. Cada un@ de es@s protagonistas y sus secuindari@s nos llevarán de la mano por unos lugares y situaciones donde son l@s propi@s habitantes de Euskal Herria son el epicentro de la cuestión a tratar. Saldrán a relucir sus miedos, silencios, voces, rechazos, xenofobias o fanatismos, religiosos, políticos o sociales, reflejados en las ideas y palabras tanto de l@s que están de acuerdo, como en contra, de la banda ETA. ¿Y dónde se encuentra ese espacio en el que se desarrolla todo lo que Aramburu nos cuenta? Esa es otra de las claves de su obra ya que el pueblo, localidad, o como queráis llamarlo, no tiene un nombre concreto porque, entiendo, que podría ser uno de los cientos donde ocurrieron cosas similares a las plasmadas en estas viñetas. Todo un acierto y, para mí, una inspiración, como idea, a la hora de escribir.







Al igual que con el propio conflicto, queda mucho por contar, descubrir y analizar, pero para eso no os quedará otra que adentraros en estas páginas y sacar, como yo mismo he hecho, vuestras propias sensaciones una vez hayáis acabado de leerlas. Para terminar, me quedo con unas palabras del referido epílogo de Fejzula: “He escuchado a personas decir que l@s que no tienen una patria definida, delimitada en un mapa, acaban perdid@s o siendo individuos falt@s de carácter. Y un cuerno. Al hecho de ser multiétnico o multinacional yo solo le veo ventajas. Entre todas, le veo una principal: no ser nacionalista”.




 


viernes, 21 de agosto de 2020

Lo Dicho... Rock & Religión II

 

Última tanda de las segundas partes de nuestros monográficos dedicados a ciertas cuestiones acerca del Rock. En este caso nos detenemos, de nuevo, en los aspectos religiosos o espirituales de algun@s de nuestr@s intérpretes preferidos. ¿Son tan satánicos o ateos como nos creemos? Pasad, leed y comprobadlo vosotr@s mism@s

 


Harley Flanagan (Stimulators, Cro - Mags, White Devil, Harley´s War, en Solitario):

Acerca de si tenía algo que ver con los Hare Krishna te diré que ni una cosa ni la otra. Siempre he hablado bien de ellos porque en mis años de juventud me ayudaron mucho. Cuando vivía en las calles me daban de comer y dormir y me consolaban. Me gusta su aspecto espiritual y fue muy positivo en determinados momentos de mi vida, en esos momentos en los que no sabes en qué creer, cuando no sabes qué es correcto y qué no. Me parecen muy interesante en el aspecto cultural también. He tenido muchos problemas con organizaciones religiosas a lo largo de los años y estoy totalmente en contra de ellas por lo que, en realidad, me gustan algunos aspectos de los Hare Krishna, así como de otras religiones, siempre desde el punto de vista más cultural que espiritual, pero nunca pertenecí a ninguna de ellas. Vivo bajo unos principios espirituales, pero nunca he pertenecido, ni perteneceré, a ninguna religión organizada porque te lavan el cerebro y eso no va conmigo. Yo creo en la libertad individual, puede decirse que soy una especie de agnóstico.

 


John Lydon (Sex Pistols, Public Image Ltd., En Solitario):

De pequeño las mentiras me dañaron de innumerables maneras. Si quieres un ejemplo de mentiras hirientes te diré que yo nací siendo zurdo, pero a los cinco años me mandaron a una estricta escuela católica. Mi madre se encargó de que yo supiera leer y escribir a tan tierna edad, pero ser zurdo en ese ambiente católico tan represivo significaba ostacismo asegurado, aislamiento total, ya que la mano izquierda era el signo del diablo. Así que, durante dos años, hasta que cumplí los siete, me sentaba solo en una esquina de la clase, ignorado y despreciado. A esa edad contraje meningitis y estuve tirado en la cama de un hospital hasta un año entero y, cuando salí, aún me quedó otro año entero para recuperarme del todo. Tras todo ese tiempo, me quedé sin recuerdos en la cabeza; no quedaba nada, todo había sido borrado, pero el instinto de volver a aprender de nuevo, de leer y dibujar, implicaba constantemente el uso de la mano izquierda. Las monjas insistían en que nunca había escrito con esa mano, que yo era realmente diestro. Me lo repitieron durante años y años, me hicieron sentir mal por recurrir a la mano del diablo, me atormentaron haciéndome creer en algo que no era real, pero nunca acabó de funcionar. ¿Y sabes por qué? Porque era mentira. Todas esas mentiras causaron heridas graves en mi interior. Sufrí tanto… ¡joder! No puedes hacer ese tipo de cosas a un niño, especialmente basándote en aspectos religiosos. Eso me acabó de confirmar que las religiones no tienen ningún tipo de principios. Ninguno, nada, todo lo que hacen es un control a través de la crueldad.

 

Morten Bergeton Iversen (Orcustus, Nidingr, Mayhem):

Nunca he sido satanista, ni ninguno de mis compañeros. Me parece un tema muy serio y respeto a quien lo sea. Lógicamente, si crees en un Dios, tienes que creer en su antagonista. A mi me interesa la mitología, la historia y la música. Esos son temas fascinantes para escribir letras o desarrollar historias, sean reales o no.

 


Perry Farrel (Psi – Com, Jane´s Addiction, Porno For Pyros, The Satellite Party):

Soy el sujeto que tiene que crear el Umbral Mesiánico, la era Mesiánica. Creo que es un tema muy emocionante porque no creo que haya ocurrido ya, o que debería haber ocurrido. Hubo un rabino al que llamaban Rebbe, Mendel Schneerson, que murió en 1993, al que la gente aclamaba como el Mesías. No voy a discutir si lo era o no, pero supongamos que sí, entonces ya estamos cruzando el umbral. Lo que he aprendido sobre todo esto del Umbral Mesiánico, como suponer todo eso de la paz en la Tierra, cuando, se supone, que el Cielo disiente de la Tierra y Dios, se supone, que vive entre nosotros, es que todos deberíamos expandir nuestra conciencia y tener conciencia de Dios de manera que no necesitáramos un sacerdote para educarnos sobre Él, tendríamos a Dios en nuestros corazones. De la misma manera, no habría necesidad de rabinos, esa gente serían nuestros semejantes, nuestros hermanos y hermanas, pero no nuestros Señores. Más allá de esta profecía hay una profecía real de la gente que habla. Para creer en ella tienes que creer en el Cielo y yo creo. Ahí la cosa se pone extremadamente interesante desde el punto de vista teológico, como el estudiar las religiones. Tienes que creer de verdad en la profecía, creer en los ángeles, en el Cielo, en todo eso, ¿correcto? Si no crees en eso, no te molestes en tratar de entretener, míralo todo como uro entretenimiento. Si te soy sincero, me lo tomo muy en serio porque creo en el Cielo, de todos modos. Y creo en los ángeles.

 

Nick Beggs (Kajagoogoo, Kim Wilde, John Paul Jones, Steve Hackett, Steve Wilson, Stefano Ianne, The Mute Gods):

He estado buscando la divinidad durante años y he llegado a la conclusión de que no existe, y si existiera se merecería un suspenso a la hora de hacer los deberes y una tutoría muy severa. La física cuántica nos ha enseñado que el Universo es tan complicada que jamás llegaremos a entenderlo totalmente, así que paso de buscar el significado de la vida porque no existe. Somos el resultado de aleaciones físico-químicas aleatorias y con The Mute Gods quiero expresar el fracaso de la Humanidad a la hora de encontrar su lugar en el Universo.

 



Chris Lee (Supagroup, The Chris Lee Band):

Mi padre siempre eme pregunta: “¿Pero cuánto dinero ganas con eso que haces?”. Mi madre siempre está más preocupada por mi bienestar espiritual. No es que sigan decepcionados con nostros por habernos dedicados a Supagroup, pero el R&R les importa una mierda, para ellos es la música del diablo.

 

Igor Paskual (Babylon Chat, Loquillo Y Los Trogloditas, Loquillo, En Soitario):

Existen muchos paralelismos entre el Rock y el cristianismo porque se trata de crecer en algo que es más grande que nosotros mismos, bien sea un ser infinito o un sonido. Pero el caso es que el Rock y el cristianismo tienen una iconografía muy cuidada y también sus propios propagandistas, predicadores y santos. Ambos tienen mártires que han caído al servicio del Rock o de Dios y se parecen muchísimo en las maneras de sus ceremonias principales, la misa y el concierto. De hecho, son casi idénticas en su desarrollo, en las partes que dice el cura o el artista y lo que repite el fiel. Es íntimo y también comunal. Hasta la disposición de una iglesia es como la de una sala de conciertos y la zona más privada de todas, la sacristía, es como si fuera un camerino. Tanto el Rock como Jesucristo tienen orígenes humildes y los dos han llegado a convertirse en verdaderas multinacionales. Hay mucha gente que lleva años diciendo: “Dios ha muerto” o “el Rock ha muerto”. Puede que tengan razón, pero nadie quiere creerlo todavía. La gran ventaja del Rock sobre el cristianismo es que no tienes que morirte para alcanzar el Paraíso. Nadie quiere espera tanto

 

Michale Graves (Misfits, Graves, Gotham Road, Summer´s End, Marky Ramone Blitzkrieg, En Solitario):

La religión y la espiritualidad lo son todo para mí. Soy un cristiano renacido. Hace unos años entregué mi vida a Jesucristo. Creo en él y no se trata de ser estrictamente religioso sino espiritual. No creo que tengas que ir a la iglesia o seguir las enseñanzas a pies juntillas, pero tener algo en lo que creer es importante y muy inspirador.

 

Johan Hegg (Amom Amarth):

En Suecia seguimos conservando bastantes tradiciones antiguas vikingas, aunque ahora están muy asentadas en la tradición pagana. Las más importantes son el Mid-Summer y el Mid-Winter Blot, Mid-Winter Sacrifice en inglés. Sobre el 22 de diciembre, considerado el día más oscuro del año, el más corto con luz diurna, empiezan unas vacaciones de tres semanas. Cuando el cristianismo llegó a Escandinavia permitió que el pueblo mantuviera algunas de esas antiguas costumbres. Gracias a ello podemos disfrutar de vacaciones navideñas desde mediados de diciembre hasta el 6 de enero. No soy una persona religiosa en absoluto, pero me gusta mucho la historia y la mitología.

 

Jaz Coleman (Killing Joke, En Solitario):

El problema que tengo con las religiones monoteístas es que todas tienen como fin el Apocalipsis. Yo creo que somos nosotros mismos los creadores de nuestra propia realidad, así que, si visualizamos el Apocalipsis como el final de todo lo existente, así será como acabemos. De todos modos, ejerzo de cura de manera no oficial en la isla donde vivo y me considero gnóstico y pagano. No veo ninguna contradicción en ello.

 

Nicko McBrain (Iron Maiden, Trust, Pat Travers, Streetwalkers):

Cuando era niño estaba muy versado en el cristianismo. Fui a la escuela dominical y teníamos instrucción religiosa como asignatura en esos días de escuela. A medida que crecí y me fui volviendo más salvaje, la religión no jugaba un papel importante en mi vida y no estaba centrado en Dios. En los años 90, probablemente en el 98, tal vez antes, mi esposa nació de nuevo y comenzó a leer la Biblia muy a menudo. Un día me dijo: “¿Quieres venir a la iglesia conmigo algún día?” a lo que contesté: “Sí, claro. Iré contigo”. Un domingo por la mañana estaba durmiendo y mi esposa pensó: “¿Vendrá? Porque estoy lista para irme”. Y te diré que fue como si Dios me dijera: “Levántate, vamos, levántate y ven”. En esos momentos sentí que lo importante era acompañar a mi mujer, fuimos a esa pequeña iglesia y no me quedé impresionado. Más tarde fuimos a una iglesia diferente llamada Iglesia de Spanish River. Tenía una capilla donde, más tarde, construyeron una iglesia más grande. La banda era fenomenal, la música era genial. Nuca había estado en una iglesia donde se tocara Rock contemporáneo. Recuerdo estar de pie escuchando esa música y pensar: “Esto es fantástico”. El pastor salió, comenzó su sermón y recitó una oración. Básicamente decía: “Estés donde estés invita a Dios a tu vida. Pide a Jesucristo que entre allí y entrégale tu corazón”. Me paré con los ojos cerrados y os juro que Dios y Jesús me empujaron y seguí avanzando como si me empujaran. No podía sentir nada y esa es la verdad honesta de Dios. Pensé: “No he tomado un trago, no tengo resaca aquí”. Sentí su presencia y allí mismo entregué mi corazón a Dios y dejé que Jesucristo entrara en mi vida. Cuando te has enfocado y centrado en Jesucristo cambia tu vida. No es que nunca cometas un pecado, sino que esa nueva vida te hace pecar menos. Todos tenemos que llevar nuestra cruz, es la carga con la cual siempre cargamos y, a veces, cuando amas al Señor, lees tu Biblia y rezas tus oraciones. Entonces, parte de esa carga desaparece.




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