miércoles, 2 de noviembre de 2016

Rock/Bear XV Edición: Crónica.










Teníamos ganas de volver a celebrar una edición del Rock/Bear en Halloween después del intento fallido del 2015, debido a causas ajenas tanto de la organización como de los dueños del local. Empezaremos, no podría ser de otra forma, dando las gracias a todo el personal del Bears Bar de Madrid que sigue poniendo a nuestra disposición su espacio sin ningún tipo de trabas. No podemos pasar por alto el apoyo de nuestros patrocinadores, Restaurante El Octavo Arte, La Ruina Gráfica, Pub María Mandiles y el Bar Dio ya que sin su ayuda todo esto sería un poco más complicado. Tampoco nos olvidamos de nuestros colaboradores Iván Rockanbolesque Fort, Andrés Horrillo Iberia Metálica y David Caballero y todos los componentes de la banda extremeña Adarel por sus aportaciones en regalos y material para el sorteo.







Como siempre, comenzamos la jornada de esta Edición decorando un poco el Bears Bar con algunos de los posters que solemos llevar para el evento. Una vez colocados éstos, comenzó la fiesta en sí con la primera pinchada de Vj. Mandril. Al ser el inicio de este Rock/Bear y ante la llegada fluida de peña, esta sesión se basó en una mezcla de clásicos, como Boston, Grand Funk Railroad o Rory Gallagher, con alguna novedad, como es el caso de los últimos videos de Wolfmother, Clutch o Gritando en Silencio, además de otras bandas menos conocidas como Fishbone o Kvelertak. También, durante este instante, fuimos recibiendo la visita de algun@s de l@s incondicionales de la fiesta.







Al igual que en otras ocasiones, sobre las 22:00h entró en escena Vj. Alghalord. Él basó su pinchada en novedades tanto de grupos consagrados, como Metallica, Machine Head, Death Angel o Iron Maiden, como de grupos noveles, o poco conocidos, del calibre de Myrath, Voodoo Circle o The Last Vegas. Hasta la hora del sorteo le dio cabida, a su vez, a otros clásicos como Ozzy Osbourne, Tesla, Annihilator o Destruction. Su sesión volvió a estar fundamentada, sobre todo, en bandas guiris con la inclusión de alguna estatal, como Tabú, Sober o Leather Heart. Tuvo una gran acogida mientras el local se ponía hasta arriba a la espera del sorteo de nuestra camisetas y demás presentes.









Antes de entrar a comentar el momento del sorteo, la organización quiere pedir disculpas a l@s asistentes por la pequeña confusión que se creó con el parecido de los colores de los boletos. Es verdad que el blanco no se diferenciaba con facilidad del verde claro y esto nos llevó a situaciones confusas y algún que otro malentendido. Desde ya prometemos solventar este asunto e intentaremos que no se vuelva a repetir. Gracias por vuestra paciencia y comprensión. Para esta edición hemos conseguido, con la entrega gratuita de material por parte de los colaboradores anteriormente mencionados, reunir más regalos que nunca. Además de nuestras ansiadas camisetas de diseño único, todo el mundo quiere llevarse una, teníamos Cds., chapas y otra camiseta con el logo de uno de nuestros patrocinadores, el Bar Dio. Esto nos llevó a tener que distribuir dichos regalos en tres tandas diferentes para los tres últimos números del sorteo. A parte de esto, repartimos condones y lubricante proporcionados por Fundación Triángulo Extremadura, uno más de nuestros sponsors. Esperamos que tanto aquell@s que consiguieron nuestra camiseta como l@s que accedieron a estos premios especiales quedaran satisfechos con los mismos. Una vez acabado el sorteo suele haber un pequeño bajón de peña. Ante esto hemos decidido que, en próximas ediciones, lo atrasaremos un poco con la intención de que se reúna más personal y, de esta forma, los regalos puedan llegar a más asistentes.








Después de repartir las bolsas de condones y lubricante sobrantes del sorteo volvió a la palestra Vj. Mandril hasta la hora de cierre. Esta vez su sesión cambió un poco de color. Ahora a clásicos de AC/DC, Barricada, Rob Zombie o Turbonegro, se le unió el toque Punk de bandas como Rancid o Nofx. Tampoco dejó atrás la tralla de Nervosa, Tankard o Gallows, pero la característica principal de sus intervenciones suele estar en la cabida que da a muchas de nuestras bandas estatales tales como Gatillazo, Eldorado, Envidia Kotxina, Crisix o Rosendo. No faltaron las peticiones del público. Éstas fueron tan dispares como asistentes ya que pidieron desde Warcry o Accept hasta Marea o Def leppard. Como veis, todo lo que huela a Rock tiene cabida en esta fiesta para así contentar a tod@s l@s presentes.








En esta XV edición del Rock/Bear hemos echado en falta a algunos de nuestr@s amig@s de siempre a la vez que hemos dado la bienvenida a otr@s nuev@s. Esto es algo que ocurre con normalidad pues partimos de las ganas de volver a ver a éste o aquel por allí a la vez que nos sorprenden caras nuevas o peña que se entera por primera vez del evento. Tanto a l@s que faltaron como a l@s que asistieron… gracias. Sabemos que el puente ha sido una fecha que much@s habéis aprovechado para salir de Madrid o para visitar otros lugares. Aun así, queremos que sepáis que seguimos contando con vosotr@s para poder disfrutar en la siguiente edición, la XVI, quién nos lo iba a decir. Estad atento porque pronto empezaremos a informaros. Un besazo pata tod@s, salú, y, cómo no, muuuchooo Rock & Roll.



domingo, 30 de octubre de 2016

Will Hammond Band En El Pub Ruta 66 Cacereño






Ayer sábado pasamos una gran tarde-noche con la actuación de la Will Hammond Band en Cáceres. El concierto se dio dentro de los actos que se celebraron en el pub Ruta 66 para recaudar fondos para la lucha contra el cáncer infantil. Tengo que reconocer que no conocía de nada a este guitarrista inglés afincado en Extremadura desde ya unos cuantos años. Todo lo contrario, acerca de los músicos que lo acompañaban pues tanto Epi como Pachi o Moi son músicos, además de amigos, sobre todo los dos primeros, muy reconocidos en esta ciudad.




Pasadas las siete de la tarde y con la terraza del pub bastante llena de peña, al final hubo mucha gente, comenzó el evento con ciertos problemas con la guitarra de Epy que se solventaron rápidamente, sobre todo cuando cambio de instrumento. Una vez dejado atrás este pequeño incidente, hay que reconocer que el concierto tuvo un sonido espectacular durante todo el tiempo. A lo largo del mismo fueron cayendo versiones de grandes del Blues y del Rock. Nos encontramos con magníficas interpretaciones de “Help The Poor” de B.B. King, “You Made A Man Out Of Me” de Otis Reading, de viejos Blues como “Further on Up The Road” o de “Rollin´And Tumblin´” de Muddy Waters.




Esa fue la tónica del show, una mezcla de canciones conocidas dentro del mundo del Rythm And Blues con alguna que otra canción propia. Entre estas última están “Sticks And Stones” a la que siguió una grandiosa interpretación de “Drown In My Own Tears” de Ray Charles y la vuelta a B.B. King con “Rock Me Bay”. “I Take What I Want” es otra de las canciones que ha sido interpretada por un sinfín de artistas y con la que, digámoslo así, llegamos al ecuador de la actuación. Freddy King también tuvo su hueco en el listado de canciones con “I´m Tore Down”. También nos recordaron a Jay Hawkins con su “I Put A Spell On You”.



Con “Back To The Blues” volvimos, nunca mejor dicho, a las propias de Will Hammond. Entramos en la recta final con “Superstition” de Stevie Wonder, esta me gustó bastante, cuando, como suele pasar en estos casos, ya tod@s estábamos más que metid@s en el concierto. La canción escrita por Willie Dixon y grabada por Muddy Waters, “I Just Wanna Make Love To You”, junto con el clasicazo de éste último, “Baby Please Don´t Go” pusieron el broche final a la actuación. Como es normal, y a petición de l@s presentes, se volvieron a colgar los instrumentos y nos deleitaron con “Great Balls Of Fire” del gran Jerry Lee Lewis como cierre definitivo.





Viendo lo visto anoche, vuelvo a hacer hincapié en la calidad de los músicos que tenemos en este Estado, en general, y en nuestra Comunidad y ciudad, en particular. Lo de ayer, como dije antes, sonó cañón. A ellos se les veía disfrutando como enanos, algo que siempre es importante porque esa alegría se transmite al público y todo acaba siendo más fluido y cercano. Las canciones cantadas tanto por Epi como por Ana Jiménez le dieron un colorido especial a la actuación. Amb@s me sorprendieron bastantes con sus dotes vocales. Ella porque tiene una voz fuera de serie y él porque me quedó pasmao de cómo canta, de hecho, se lo dije al final. En cuanto a la labor de Moi es la típica del bajista que parece que está ahí sólo haciendo bulto y su trabajo es imprescindible en todos los sentidos. A Pachi le vi con más soltura que nunca, y eso que le he visto veces. Epy sigue siendo un bestia a la guitarra mientras que Will Hammond es alguien asombroso a las seis cuerdas. Tenemos que poner más atención tanto a las bandas como a los músicos locales porque, de verás, tenemos verdaderas joyas a nuestro alrededor que están pasando totalmente desapercibidas sin merecérselo.





sábado, 29 de octubre de 2016

"Groelandia - Manhattan", Otra Gran Obra de Chloé Cruchaudet








Hay ciertos autores, autora en este caso, de los que, una vez que llegan a ti a través de una gran obra, quieres conocer más y más de su trabajo. Esto es lo que me ha ocurrido con la francesa Chloé Gruchaudet. Me impactó bastante el primer cómic que conocí de ella, “Degenerado”, del que encontraréis una referencia en este blog, y me he vuelto a quedar pallá con este segundo que he leído, “Groelandia – Manhattan”. Desde ya os recomiendo que echéis un vistazo a uno u otro porque vais, al igual que yo, a descubrir a una gran artista que toca temas de los que poca gente quiere hablar.






Chloé estudió animación en París, donde se licenció en el año 2000. Además de colaborar en proyectos televisivos, comenzó su andadura en el mundo de las viñetas a partir del 2006. El cómic del que hablaremos a continuación fue editado en el 2008 recibiendo el premio René Goscinny en su país natal. A pesar de ello, aquí casi tod@s la hemos conocido por su primera obra, referida con anterioridad, editada en España, “Degenerado”, por la que se le otorgaron varios premios, destacaremos el Premio del Público en Angoulême 2014. Así pues, es normal que, a pesar de ser anterior, este “Groelandia – Manhattan” haya llegado a nuestras manos con posterioridad. En lo referente al guion, Gruchaudet sigue sobresaliendo por presentarnos personajes que, por la razón que sea, tienen un fuerte conflicto personal además de no encontrar, por esas mismas razones, su lugar exacto, si es que existe dicho sitio, en la sociedad. Lo hace tanto desde el interior de estos personajes, el nuestro se llama Minik, como desde la vista externa de l@s demás. Este complejo proceso lo trabaja con tanta profundidad que es imposible no sentir, por un lado, cierta empatía con sus protagonistas y, por otro, no darse cuenta de que, en cierta manera, es@s demás no se encuentran tan lejos de ell@s. En cuanto al dibujo, sigue utilizando esa gran técnica de tonos oscuros y ocres tan característica que la hace inconfundible. Con ella imprime toda una paleta de sentimientos justo en los momentos que lo necesitan.





Las metas que el hombre blanco se ha puesto a lo largo de la Historia han llevado a hombres y mujeres de otras razas y culturas al borde de o a la misma extinción. Esto no es nada nuevo, pero parece que cuando se conoce uno de estos casos se conocen todos. La razón que veo en ello es que hay ciertos patrones que se repiten a lo largo del tiempo. Pues bien, eso patrones vuelven a aflorar en estas páginas. El explorador estadounidense Robert Peary aseguró, en su momento, ser el primer hombre en llegar al Polo Norte. Lo hizo acompañado de su fiel hombre de compañía, Matthew Hanson, el cual no recibió honor alguno por esta “hazaña” por el hecho de ser negro, y un puñado de inuits, esquimales, para entendernos mejor. Lo intentó unas cuantas veces antes de lograr su “éxito”. De ellas no consiguió regresar más que algún que otro meteorito, alguna piel de oso polar, perros de razas propias de esas latitudes y, en su penúltima tentativa, con una representación inuit formada por tres hombres, una mujer y un niño de cuatro años, Minik.





Después de cargar uno de esos grandes meteoritos que el señor Peary encontraba en el territorio de los esquimales, invita a un grupo de éstos a subir a bordo de su gran barco, algo extraordinario para ellos acostumbrados a sus kayac. Una vez a bordo, alardea de las ventajas de su civilización, donde las casas están unas encima de otras y no hace tanto frío. Antes la incredulidad de los inuits, y con su supuesto honor manchado por la misma, más que invitar obliga a esta comitiva a acompañarle para demostrárselo. Para él no son más que un grupo de indígenas que huelen mal y que deben ser entregados a la Ciencia para investigar tanto su anatomía como sus capacidades cognitivas. Así es como Minik, su padre Qisuk y sus tres acompañantes se presentan en el puerto de Nueva York ante una muchedumbre que está más pendiente de ellos que de los logros, o fracasos, de Peary. Mientras este explorador los define en sus conferencias como “Dulces Anarquistas” o “Niños Grandes”, inferiores a nosotr@s y de poco interés económico, aunque sí científico, los inuits se sorprenden tanto de la suciedad del agua del puerto como de ver a los caballos, perros grandes para ell@s, o de poderse tomar un baño de agua caliente porque sí.




La cuestión es que Peary está, como es normal, más interesado en recaudar fondos para su próxima, y última, aventura que en el estado de salud, tanto física como mental, de sus invitad@s. Se desentiende totalmente de ell@s dejándolos en manos de la directiva del Museo de Nueva York. En esos instantes es cuando se desarrolla todo el entramado real del asunto. Tanto el padre de Minik como sus otr@s tres acompañantes enferman y mueren siendo él el único representante del séquito esquimal que consigue sobrevivir. Después de esta tragedia, pasará a vivir con la familia del señor Wallace, uno de los administradores del Museo. En esta etapa Minik tendrá que ir a la escuela, conocerá algunas de las costumbres más raras, para él, de la gente que vive en la gran ciudad o será timado al cambiar todas sus pequeñas riquezas por unas simples canicas. Pero, quizás, el descubrimiento que dará un vuelco a su estancia en el continente será el del esqueleto de su propio padre metido en una de las vitrinas del museo. Esto, realmente, lo cambiará todo.




Él pide que le devuelvan tanto el cuerpo de su progenitor como el de los suyos. El señor Wallace intercede ante el director del Museo, pero sólo consigue que le echen a la calle por ello. Ante esto, no les queda otro camino que recurrir a la prensa mediante la que, con su típica repercusión mediática, consiguen sacar a flote toda esta trama. La dirección del Museo prefiere mandar de vuelta a sus heladas tierras a Minik, no sin antes hacerle firmar ciertos papeles, como solución al problema. Él regresa a Groelandia donde se enterará de que, por fin, Peary han conseguido, según él, llegar al Polo Norte. Durante sus primeras semanas entre l@s de su pueblo será el foco de atención tanto por las cosas que cuenta como por su vestimenta o manera de moverse. Hay que tener en cuenta que era un niño de cuatro años cuando salió de allí. Una vez llegado el momento de la caza, es consciente de que aquel tampoco es ya exactamente su lugar. Se encuentra perdido ante un mundo que le parece lejano y otro que lo desprecia por mil razones. Después esto decide volver desapareciendo en la inmensidad del territorio yanqui y creando toda una leyenda sobre su persona.



Puede que, como dije antes, todo esto os suene novedoso, pero, para nada, lo es.  Son las mismas pautas que se siguen dando desde que Colón trajo los primeros indios a Europa para que la Reina Isabel los conociera, aquellas que siguieron los ingleses llevando a Londres a los Mohawks con la intención de que apoyaran su causa ante los independentistas, iguales que las que utilizó Búffalo Bill para lucirlos en su circo, tanto en Norteamérica como en Europa, similares a las empleadas para cambiar el destino millones de africanos y muy parecidas a las que se usaron en Asia u Oceanía. El resultado suele ser parecido, la muerte por enfermedad, servir de esclav@s, o ser vapulead@s unas veces por las distintas concepciones del mismos Dios o por ese ser supremo que otr@s conocen por Ciencia. Siglos han pasado para que, para much@s aún sigue todo igual, podamos verlos como lo que realmente son, seres humanos. Por eso es importante no dejar de interesarse por obras como “Groelandia – Manhattan”. Tod@s l@s Minik del mundo tienen derecho a entender el mundo como crean conveniente, ya sea por cultura o forma de vida. Algo de lo que, con seguridad, aprenderíamos bastante si no fuera por ese falso concepto de superioridad que nos lleva invadiendo miles de años.




jueves, 27 de octubre de 2016

Eldorado Pasó Por Salamanca










Hay veces que el salir de vacaciones te repara sorpresas. Eso fue lo que nos pasó a mi novio y a mí durante nuestra pasada visita a Salamanca. Además de ir con la intención de conocer la ciudad, nos topamos con la actuación de una de las bandas estatales que más ganas tenía de ver en directo. Me refiero a los madrileños Eldorado.






El concierto se celebró en la sala B, en el Centro de las Artes Escénicas y de la Música de la capital salmantina. Nos quedamos un poco asombrados, para bien, tanto con la dimensión de la sala como con el escenario. Hay que tener en cuenta que aquí es donde tiene la sede la Joven Orquesta Sinfónica Ciudad de Salamanca, para que os hagáis una idea de las dimensiones del recinto. Otro de los puntos a favor de este evento fue el precio del mismo, sólo cinco euros. A ver si aprenden un poco en otras ciudades donde los precios de los conciertos están cada vez más allá de las nubes. Como punto, digamos, un poco en contra de todo lo anterior os diré que la sala se encuentra un poco a las afueras de la ciudad con lo que nos costó un poco dar con el recinto, aunque conseguimos llegar como un cuarto de hora antes de que empezara todo.




Pensábamos que el grupo que iba acompañando a los de Madrid, Twin Sh33ps, eran los teloneros, pero qué va, fue justo lo contrario. Los primeros en aparecer sobre el escenario fuero los componentes de Eldorado que ejercieron el papel de apertura del cotarro. Venían presentando su quinto, y último, trabajo, “Mundo Aéreo”, que, como es habitual, estará editado en castellano e inglés. Con el que recorrerán gran parte de la geografía estatal, esperemos que les dé por venir por Cáceres, aunque aún no han confirmado nada al respecto, así como EE.UU. y Europa. Su show se basó en la presentación de este disco del que cayeron, como os podéis imaginar, más de un tema entre los que destacaría “Madre Agua”, protagonista de su último vídeo, o “She Rules The Sky”. También hubo cabida en su corto show, estuvieron alrededor de una hora encima de las tablas, para algún que otro de sus clásicos de la altura de “Reactor”, tema que, por otro lado, me gusta bastante.




Pensé que la alternancia de canciones en inglés y castellano con la que partieron iba a ser la línea a seguir de su concierto, pero, al final, se decantaron más por el idioma de Shakespeare. No hago este comentario como crítica corrosiva de esta actitud, ellos son libres, faltaría más, de elegir el idioma que utilizan en directo. A lo que me intento referir con este asunto es que este era otro de los puntos que más curiosidad despertaba en mí antes de verlos, cómo sería escuchar esa alternancia. Os diré que salieron del lance con bastante nota pues son unos musicazos de gran altura. Me parecieron estar a un gran nivel tanto escénico como técnico. Siempre he dicho que una banda con una base rítmica adecuada tiene superados la mitad de sus problemas. Eso es lo que ocurre con el bajista César Sánchez y el batería Javier Planelles, ambos son dos monstruos con sus instrumentos. El guitarra, Andrés Duende, son de esos hachas que aparentan no estar haciendo nada y lo están haciendo todo. Tiene una soltura y una naturalidad a las seis cuerdas que su labor parece algo fácil, pero, os puedo asegurar, que hay mucha complejidad detrás de lo que toca. Un gran guitarrista, sin duda. En cuanto al cantante Jesús Trujillo, sólo tengo halagos a su labor. Me parece que, en estos momentos, es uno de los voceras mejores del Estado. Tiene un chorro de voz brutal, llegando a unos tonos impensables sin inmutarse. A esto hay que añadir su impresionante labor tras las teclas, otros de los puntos a favor de esta banda, y la guitarra acústica.





Entonces, si son tan buenos, si tienen ese nivel, tanto en disco como en directo, por qué cuando preguntábamos por ellos en Salamanca nadie los conocía. Estamos hablando de un grupo que tiene cincos discos en la calle, que hace giras por América, en Canadá son muy apreciados, y Europa y que tiene un directo impactante. Lo de que no los conocieran en Salamanca y que tan solo estuviéramos unas 100 personas en el concierto, sobre todo por ser Twin Sh33ps una banda local, no es nada nuevo por estos lares. Por un lado, está la manida idea de que cualquier banda allende nuestras fronteras es mejor que las de aquí. Os puedo asegurar, sin inmutarme, que El dorado le da mil vueltas a muchos de los grupos que he visto este verano, por poner un ejemplo. Luego está ese comentario trillado de si hay o no regeneración en la música, en general, y en el Rock, en particular. Pues bien, mientras dejemos pasar por alto a estas bandas no sé qué dichosa regeneración estamos esperando en plan Mesías celestial. Pienso que el hecho de que Eldorado sea más conocido fuera que aquí dice mucho de nuestros gustos e intenciones. Nos hemos asentado de tal manera en los clásicos y cuatro más que no estamos perdiendo mucho de lo bueno que hay en el mercado. Esa es la lacra de estos contornos, hace más gracia a nuestros oídos una banda cutre del quinto pino que una de Murcia, Badajoz o Pamplona. Pues nada, sigamos con las quejas sin más que, junto con la envidia, son nuestros dos grandes deportes.





Poco os puedo contar de la actuación de Twin Sh33ps porque el hecho de ser ellos cabeza de cartel nos trastocó un poco los planes. Vimos parte del concierto, los primeros cinco o seis temas, y volvimos al centro a seguir con nuestro itinerario salmantino. Sólo haré alusión a su buen sonido y la acogida, como era de esperar, que tuvieron. Siempre tengo en cuenta que, cuando vas con alguien que conduce, esa persona manda en los planes a seguir, no queda otra. Lo dicho, a ver si prestamos más atención a lo que tenemos a nuestro alrededor para que, en este caso, podamos gritar alto y fuerte: “¡¡Bienvenido al Reactor!!”.