martes, 21 de agosto de 2012

Leyendas Del Rock 2012







Esta ha sido mi primera vez en este, ya clásico, festival de las tierras murcianas. Después de superar unos cuantos contratiempos en lo referente al tema de vehículos y desplazamiento hasta Beniel, lugar donde se celebró el festival, acabé yéndome en coche con unos amigos de Villanueva de la Serena y volviendo con otros de Cáceres en tren. Quizá haya sido una de las cosas más pesadas de todo lo vivido el pasado finde, la vuelta en tren, demasiadas horas, pero es lo que tienen estas cosas. Quiero felicitar tanto al pueblo de Beniel por la acogida a toda la peña que asistimos así como a la organización del festival por ese pedazo de curro y por la puntualidad en los conciertos además de, aunque suene un poco pretencioso, a todos y todas los que asistimos, o sea, el público, por habernos tragado tantas horas de calor sin ningún mal rollo.




El festival se celebró en el patio del Colegio Río Segura de la localidad murciana. Para el acceso, zona de aparcamientos y acampada no hubieran venido mal unos cartelitos. No sé si los había pero de ser así no vi ninguno. Nosotros no estábamos en tienda de campaña pero lo de que los coches no podían acceder a dicha zona supongo que no se aplicó porque vi unos cuantos aparcados por allí. Si había sombra, buenas duchas y algún sitio para refrescos y esas cosas lo desconozco pero aquello tenía pinta de un poco secarral. Lo de dentro del recinto era otra cosa bien distinta. Buen acceso sin colas para pulseras y entrar y salir, buen servicio de tickets, bueno, monedillas, para comer y beber, lo de los chorros de agua y la fuente dentro es una excelente idea, a ver si se les pega algunos otros eventos veraniego, pero si hay algo que destacaría es la puntualidad de los conciertos y el buen rollo en general que hemos vivido. Lo mejor es que en ningún momento tuvimos que esperar en exceso para poder beber, y os aseguro que nos hizo falta mucha cerveza, sobre todo el sábado, en la barra siempre había alguien atento a tus peticiones.






En lo referente a la música, que será lo que más interese de toda esta crónica, pondré al festival un notable alto. Os diré que no vi a todos los grupos, aunque sí a la mayoría, unos por llegar tarde ambos días, otros por tomarnos un pequeño descanso y alguno por no ser de mi agrado. Con esto quiero dejar claro que os contaré, como siempre, aquello que viví en aquellos lares. Después de dejar las cosas en nuestro hotel nos dirigimos a Beniel donde llegamos casi a las nueve de la noche del viernes, justo para ponernos las pulseras y empezar el tinglao viendo  a Noctem. No soy un seguidor del Death Metal pero reconozco que dieron un concierto con mucha fuerza y que a muchos de los asistentes se le veía con caras de satisfacción. Yo me quedé un poco frío con su actuación. También puede ser por lo que se nos venía encima después. Rosa Negra era una de las bandas que más me atraían del cartel. Siempre he sido un gran fan del grupo y sus dos discos, para mí, son de lo mejorcito del Rock Estatal. Nos deleitaron con temas como “Paranoicos”, “El Hombre Bala”, “Espejo Del Agujero”, que todos llamamos Madre, “Por A Bordo De La Ruina” o “El Beso De Judas”. Además tocaron un par de temas que quedaron fuera de sus álbumes. Puede que esto, junto con el sonido que tuvieron durante toda la actuación, fuera de lo poco que reprocharles. No estoy seguro de si estarán pensando en hacer algunos conciertos más, sobre todo por la apretada agenda de su actual guitarra, pero creo que deberían haber cambiado esas canciones por otras más conocidas. Si ya de por sí el concierto fue corto, eso sí muy intenso, podían haber aprovechado para meter temas como “No Sois El Sexo Débil” de su primer trabajo o “Condenado a Vivir” del segundo. Sea como fuere yo lo pasé en grande con ellos en el poco tiempo que estuvieron encima de las tablas. Nunca pensé que fuera a verlos en directo y el simple hecho de que haya pasado es ya un logro. Lo de Medina Azahara no tiene nombre, en el buen sentido de la palabra. Llevo viéndolos durante años y ahí siguen dando caña y llenando pabellones, patio de colegio en este caso. Creo que fue uno de los momentos que más peña había en el festival. Siguen teniendo una fuerza y garra en directo brutales. Temas como “Favorita De Un Sultán”, “Velocidad”, “Córdoba” o “Niños” sonaron más que bien. Si a esto le unimos las dos versiones de Triana, “Abre La Puerta” y “El Lago”, que hicieron tendremos una gran actuación. Hacía ya unos tres años que no los veía y me gustaron algo más que mucho. La actuación de La Leñera fue un poco agridulce. Ya los había visto una vez antes y lo hacen bastante bien para atreverse con versiones de una de las bandas más influyentes de nuestro Rock, Leño. A pesar de la hora, y del despeje de personal de después de Medina Azahara, había mucha gente esperando su concierto. Entre que no tuvieron buen sonido y los problemas técnicos del guitarra su actuación estuvo llena de altibajos. De pronto nos encontrábamos saltando y disfrutando con “Sí Señor, Sí Señor” o “Sorprendente” y aquello se paraba durante unos cuantos minutos porque la guitarra no iba. Entiendo que son cosas que pasan pero si tienes todo el concierto de la banda anterior para probar en tu escenario se pueden solucionar mejor. De todos modos sólo por poder disfrutar de canciones tan inolvidables y, para mí, tan especiales como las de Leño se les perdona. De esta manera acabamos la jornada del viernes del Leyendas. Nos retrasamos un poco en nuestro regreso por la pérdida de un colega que luego resulta que ya se había ido por su cuenta pero, bueno, esto forma parte siempre del anecdotario de estos viajes. Lo mejor es que estaba descansando y no perdido por allí.







El sábado llegamos unos minutos antes de que Azrael subieran al escenario Jesús de la Rosa, el otro escenario llevaba el nombre de nuestra querida Azucena. Nunca los había visto y me dejaron un buen sabor de boca. Ese heavy que practican es bastante bueno y, aunque los vimos de lejos por el calor, me parece que de aquí en adelante les prestaré mucha más atención. Fue una de las sorpresas, hubo unas pocas, para bien y para mal, del festival. La cosa empezó bien con ellos lo que hizo que previera  un buen día.  Centinela era uno de los grupos que más ganas tenía de ver y no me defraudaron en ningún momento. Sigo pensando que en este país tenemos muchas bandas que se comen con patatas a muchas que nos llegan de fuera y el caso de los de Albacete es uno de ellos. Dieron un concierto intenso y cañero. La voz de  José Cano es una de las mejores que tenemos en este estilo. Esto unido a la profesionalidad y el buen hacer de Javi al bajo, Michel a la batería y Fernan a la guitarra hacen de este combo manchego uno de los mejores y más interesantes  de nuestro panorama rockero. Dejaron caer temas de su último trabajo, “Pura Satisfacción”, así como de otros anteriores. Mi preferido sigue siendo “Pánico”. El cierre con la versión de Rosendo “Flojos De Pantalón” fue uno de los mejores de todo el festival. Qué contaros de Lujuria que no se haya dicho ya. La banda de Óscar y Julito sigue siendo una de las más comprometidas y auténticas de nuestro rockerío. Óscar siguen poniendo verde a todo lo que se mueve, razón nunca le falta, entre canción y canción. Pueden parecer patochadas lo que dice y hacernos gracia pero creo que son verdades como puños y  ya quisieran muchos echarle los huevos que le echa este hombre. En cuanto su repertorio,  fue de lo más completo y nada fuera de lo habitual. Temas como “Cae La Máscara”, “Joda A Quien Joda” o “Dejad Que Los Niños Se Acerquen A Mí” son parte de los clásicos de los segovianos. Muy bueno todo lo que dijo referente a esa gente, que siempre malinterpreta o malpiensa que las cosas se hacen por algún tipo de interés, que creía que Lujuria querían grabar el vídeo de su próximo single, “Cuando Caza Una Pantera”,  por la cara. Sigo teniendo un afecto especial por estos tíos y por Òscar en especial a raíz de sus entrevistas para nuestras fiestas Rock/Bear en su programa de radio y razones no me faltan para ello. Saratoga no es que sea mi banda favorita pero siempre he reconocido la labor de Niko del Hierro y sus acompañantes. Ha sido un grupo cantera de unos cuantos músicos en este país y sigue dando oportunidad a otros como su gran cantante, Tete Nova. Su manera de estar encima del escenario y su entrega ya merecen un reconocimiento. Seguro que aquellos que son seguidores del grupo quedaron fascinados, soy yo, y sin serlo, me quedé con la boca abierta. Otra de las bandas que no había visto aún, os aseguro que eran unas pocas las que tenía el cartel, eran, los también albaceteños, Ángelus Apátrida. Escuchando sus discos y conociendo su proyección internacional me intrigaba constantemente cómo serían en directo y mis dudas fueron resueltas con una nota bien alta. Son una gente enrollá con el público, se nota que disfrutan y creen en lo que hacen y si a eso le sumas la caña que meten tienes un grupo que seguramente llegará mucho más allá de donde están ahora. Yo les deseo lo mejor porque se lo merecen. Su actuación del pasado sábado fue una de las más concurridas y de las que más expectativas creó. No defraudaron en ningún momento y cualquiera de los temas que dejaron caer, incluida su versión de Maiden, fue de lo mejor que escuché en el festival. A ver si se dejan caer por estas tierras y puedo verlos no una hora sino todo un concierto entero. Eluveitie no parecía que fueran a montar la que montaron. Con eso de que eran Folk Rock, o eso fue lo que me dijeron porque yo ni los conocía, pensaba que aquello sería un poco de gaita y violín y para de contar. Nada más lejos de la realidad. Me pareció un grupo muy duro y, para tener esa cantidad de componentes, se lo montan en plan supercañero en muchos tramos de sus temas. Deciros que aquello que Ángelus intentó hacer durante toda su  actuación, en cuanto a choques y carreras en círculo, los suizos lo consiguieron, parece mentira pero así fue. Se portaron en todo momento muy cercanos y agradecidos con el público. Creo que eso hizo que a la segunda o tercera canción todos estuviésemos bailando y saltando como locos con ellos. No puedo contaros demasiado de Avalanch porque fue uno de esos momentos que aprovechamos para descansar un poco y comernos un bocata y demás. Ya eran demasiadas horas de calor y cerveza y necesitamos algo sólido que meternos entre pecho y espalda. Espero que no defraudaran a sus seguidores. De verás que lo de Stratovarius, con perdón de sus fans, me pareció de lo más, sino lo más, aburrido del festival. Se hicieron esperar lo que no está escrito y su set me pareció pesado y muy lineal. No es una banda que yo haya seguido en exceso pero ni me inmutaron, es más, deseé en muchos momentos que aquello se acabara. Vi que mucha peña lo pasaba bien pero también estábamos unos cuantos a los que nos pareció infumable. Siempre desde el respeto, diré que no me gustaron nada, simple y llanamente. Sé con seguridad que mi gran amigo Kerry me va a matar por no haber prestado atención a Warcry pero él bien sabe que no me gustan demasiado así que aproveché para mi segundo descanso festivalero. Era la segunda vez que veía a Banzai, después de asistir a la grabación de su concierto en Aluche, y, a pesar de su corto set, me siguen pareciendo fuera de lo común. Manzano sigue cantando de puta madre, Salvador es uno de nuestros mejores guitarristas, siempre lo fue, y la labor de Fredy al teclado y la rítmica y la de Nico al bajo es impresionante. Quizá el que siempre me queda un poco más frío es Biosca pero eso no quiere decir que aquello que hace no tenga mérito, todo lo contrario. Temas como “Banzai”, “No Pierdas El Tren”, “Voy A Tu Ciudad” o “No te Enganches”, entre otros,  hacen que un festival como el Leyendas sea diferente y tenga ese encanto especial que he notado que tiene. Fue en esos momentos, junto con los de Rosa Negra, cuando me di cuenta de que aquello era y está pensado de manera totalmente diferente a lo conocía con anterioridad. Espero que tengamos a Banzai por unos cuantos años más y poder volver a disfrutar de ellos en los próximos meses. Mi relación con Obús nunca se puede decir que haya sido de las mejores. Me considero seguidor de Leño y Barón Rojo pero nunca lo fui de Obús. Tengo discos suyos, conozco muchas de sus canciones, quién no las conoce, pero no me caen en gracia. Soy consciente de que el decir esto de una banda tan mítica de nuestro Heavy escocerá los oídos de muchos pero prefiero seguir siendo fiel a mis gustos que hacer la pelota a los muchos o poco que leéis este humilde blog. Mis compañeros y compañeras de viaje se fueron a disfrutar de la banda Vallecana, o lo que queda de ella, mientras yo me salí del recinto y me pasé todo el concierto hablando y relacionándome con la peña que me encontré por allí, que estas cosas también vienen bien. Sólo deciros que mis amigos no acabaron muy a gusto con su actuación pero, claro, eso es lo que ellos vivieron, supongo que otros sí disfrutarían con Fortu y compañía. Para Saurom mi cuerpo ya necesitaba un poco de relax. A tener en cuenta que llegamos sobre las tres de la tarde y estos empezaron casi a las tres de la mañana. Los vi desde la barra y me pareció una buena banda. Quizá deberían haber tocado en otro momento, seguro que hubieran tenido más gente viéndolos, y que todo el meollo hubiera acabado, como la jornada anterior, con algún grupo de versiones. Son las cosas de los horarios de los festivales.



En conclusión, decir que vengo del Leyendas con las pilas cargadas. Me lo he pasao en grande, me he reído y he disfrutado de muchas bandas. La peña de puta madre. Espero poder volver el próximo año, esta vez acompañado además de mi novio que no pudo venir por temas familiares. Gracias Leyendas por mantener la llama del Metal y Rock estatal viva. Tenéis mucho, pero que mucho mérito.

martes, 7 de agosto de 2012

Santo Cristo: Recuerdos De Un Barrio








Santo Cristo es el barrio de Badalona donde los guionistas Tyto Alba y Mario Torrecillas, apoyados en los maravillosos dibujos de Pablo Hernández, han desarrollado esta entrañable historia. Tengo que decir que nuca fui un chico de barrio. En un pueblo tan pequeño como el que nací o en el otro, un poco mayor, donde estudiaba no teníamos de eso. Este espacio urbano pertenecía, y pertenece, o bien las grandes urbes o las ciudades que las rodean. A pesar de ello la relación que teníamos los niños de pueblo con aquellos que eran hijos de esa ola de emigrantes que salieron durante los años 60 y 70 buscando suerte fuera de su sitio natal, que volvían verano tras verano o navidades tras navidades, siempre fue un poco agridulce. Sea como fuere, la realidad es que dicha relación era la que a nosotros nos ponía en contacto con aquello que ellos llamaban barrio mientras ellos sucumbían a las mil y una astucias de los que teníamos el campo puro y duro como lugar de entretenimiento, a parte de servirnos como primeros escarceos en el mundo laboral apoyando la economía familiar. Pero si algo está claro en estos momentos es que ni nuestros pueblos ni sus barrios son lo que eran. Unos dicen que el progreso, otros que la modernidad y algunos que la seguridad pero ni ellos ven a esas pandillas de niños rulando por sus calles ni nosotros a los grupos de amigos, jugando y viviendo, que no entraban en casa a no ser que fuera para beber agua o comer algo. En conclusión, esa sonoridad infantil y adolescente ha desaparecido de ambos espacios para tristeza de todos aquellos para los que fue nuestra banda sonora durante aquellos años.




Este cómic nos cuenta las andanzas de un grupo de amigos que residen en el mismo barrio, Santo Cristo. El personaje principal se llama Paco, Paquito, y tiene por amigo inseparable a un chico albino llamado Marcos, Marquito. También están otros personajes como Álex y las chicas Cris y Luci. Ellos estudian en un colegio de curas mientras ellas hacen lo propio en uno de monjas afines a la congregación de aquellos. La historia empieza siendo todos muy niños y nos va contando cómo van creciendo y descubriendo tanto la sexualidad como la música Rock o el fracaso en las relaciones ya sean de amistad o sentimentales. Así contado de esta manera rápida podría dar la sensación de que esta obra no aporta nada pero no es el caso. Además de todo lo dicho anteriormente, nos encontramos que, tanto Tyto como Mario, en su guion  reflejan perfectamente el día a día de este barrio. Con esto me refiero a las intrigas familiares de cada uno de los personajes, a las distintas gentes que convivían en estos lugares y lo bien o mal que podían llegar a llevarse así como lo bueno y malo que el propio barrio ofrecía a sus residentes. Todo esto esta sumamente reflejado en las viñetas de Pablo Hernández. Con un estilo bastante particular y utilizando el blanco y negro como base, Pablo sabe perfectamente meternos a través de sus dibujos tanto en esos momentos de euforia como de miedo y angustia que viven esta pandilla de chavales. Cabe destacar de su labor esa calidad con la que refleja el propio barrio en sí, esto es, las viñetas de edificios, playas o el propio colegio hablan por sí solas. A destacar esas páginas donde Paquito y sus amigos van creciendo mientras vuelven a casa atravesando la fábrica de anís “El Mono” o la de la mítica canasta del patio del colegio, entre otras muchas.




Me he sentido bastante identificado, a pesar, como dije al principio, de no ser de barrio, con muchas de las cosas que ocurren en este cómic. Por haber estudiado en un colegio de curas puedo comprender a la perfección tanto las sensaciones de los protagonistas así como reconocer las reacciones de aquellos que dirigen el colegio al que asisten. Supongo que el hecho de que mi edad coincida, más o menos, con la de ellos forma parte de esa empatía que me ha creado la obra. Si a esto sumamos la manera de abordar los problemas que les surgen o las decepciones al volver a rencontrarse con aquellos que fueron sus amigos, debo decir que me he sentido Paquito en muchos momentos de la historia.




Felicito tanto a Tyto como a Mario y, en especial, a Pablo por su cómic. Su labor de recopilación y su sensibilidad a la hora de enfocar esta historia son fuera de lo común. Espero que aquellos que se acerquen a Santo Cristo acaben teniendo sensaciones parecidas a las mías. Ni el tiempo pasado fue mejor ni fue peor, solo es eso, tiempo pasado. Gracias por hacer que nunca nos olvidemos de él.



miércoles, 1 de agosto de 2012

Texto Mandrílico De Este Agosto


Literatura es alguien ocultando su nombre para poder escribir las aventuras y desventuras de un pobre crío sin padres. Un hombre que, a sus ya pasados cincuenta años, se atreve con las locuras de un cuerdo y las corduras de un loco. Un periodista plasmando la realidad de estados impenetrables en un sinfín de  viñetas. Una abuela que, sin saber leer ni escribir, cuenta “Los Músicos de Bremen” a sus nietos en las largas noches de invierno y en las calurosas tardes de verano. Unas cuantas amigas haciendo fanzines sobre sus inquietudes femeninas. Un escritor dudando continuamente de llegar a publicar algún día  pariendo novelas inspiradas en los libros del último premio Nobel. El niño de los recados de una editorial que, cansado de llevar obras ajenas y mediocres de despacho en despacho durante cincuenta horas a la semana por un mísero sueldo, confía plenamente en que sus personajes son inmensamente mejores que aquellos de los que alardean sus jefes y acaba demostrando al mundo entero que tenía razón. La autora de la última novela  presentada en una feria del libro aguantando  el chaparrón de críticas de los eruditos que  olvidan con facilidad que todo tiene un comienzo. Aquel que saca a relucir las pasiones ocultas de una sociedad desde la celda de un manicomio escritas con su propia sangre. Un guionista en eterna búsqueda de un dibujante, y viceversa. Una hija descubriendo los poemas que su madre escribió  durante toda su vida. Una niña ocultando un diario en medio de cualquier guerra. Un hombre maduro fotografiando objetos con una vieja cámara. Un poeta escribiendo canciones para poder comer. Un viejo jorobado y tuerto  contando viejas hazañas en una oscura cueva iluminada por una antorcha hecha de grasa de oso.


Literatura es todo aquello que lleva, mediante descargas imparables, nuestros cruces o genialidades del cerebro a nuestras manos con la intención de que, algún día, alguien nos escuche aunque sea en el rincón más apartado del espacio. Es la hermana bastarda de la Historia. La que tiene la osadía de reflejarse en los perdedores de las contiendas, en los míseros y sus alegrías o en los ricos y sus miserias. La que nos hará recordar lo ocurrido cuando todos quieran olvidar. Es la imaginación hecha realidad y la realidad basada en la imaginación. Pero, sobre todo, es un papel en blanco esperando a dejar de serlo y una voz recitando los viejos poemas anónimos de la humanidad.

miércoles, 25 de julio de 2012

Unisonic - Sobredosis







Para este caluroso mes de Julio que nos las está haciendo pasar un poco putas, por la situación del país y demás, mis recomendaciones musicales vienen a cargo de, por parte guiri, Unisonic y su homónimo nuevo trabajo, y, en lo relativo a la parte estatal, me centraré en la vuelta de Sobredosis y su “Ángel Negro”.






Empezaré diciendo que esto de las reuniones de músicos que habían compartido andanzas y desventuras en antiguas bandas siempre tiene un cierto aroma a interés económico. Que sea o no este el caso de Unisonic lo desconozco totalmente pero estoy seguro que no soy el único que hacía años que deseaba escuchar juntos de nuevo a Michael Kiske y Kai Hansen. Os diré que desde que Kiske dejó las filas de Helloween dejé de prestarle atención a la banda germana. Que me he perdido unos cuantos de buenos discos después de esto pues seguro pero me pasa con algunos grupos que cuando cambian de formación prefiero no saber de qué van por miedo a llevarme una decepción y que me dejen de gustar por completo. Unisonic empezó su andadura cuando, tanto el bajista como el batería de Pink Cream 69, Denis Ward y Kosta Zafiriou, respectivamente, se unieron al guitarra Mandy Meyer, procedente de Asia, y, al ya referido, Michael Kiske. Después de esto entraría en la banda Hansen para acabar de dar forma definitivamente al grupo. El álbum empieza con ese trallazo que lleva por título el mismo que da nombre al combo teutón, “Unisonic”. Con esta presentación, basada en unas melodías, riffs y estribillo muy a lo Helloween, te entran unas ganas locas de escuchar el disco sin parar. La maestría de Hansen queda patente desde el principio mientras que la voz de Kiske parece no haber sufrido cambio alguno después de tantos años. Los dos siguientes cortes, “Souls Alive” y “Never Too Late” van en la misma onda que el anterior siendo este último uno de mis temas preferidos del disco. Podemos seguir disfrutando de ese cruce de genialidades en canciones como “We Rise”, “My Sanctuary”, gran pegada inicial de batería, buen solo de guitarra y mejor final, “Renegade”, otro de mis favoritos, o “Never Changes Me” con esas dejadas, contratiempos y escalas tan cercanas tanto a la banda mater de voceras y guritarra como a Gamma Ray. “King Of The Day” es otro de los temas que sobresale por su maestría y coros. También nos encontramos con la típica balada, nuca falta en trabajos de este tipo, titulada “No One Ever Sees Me” que, según mi modesta opinión, si le damos tiempo y escuchas puede llegar a convertirse en algo especial dentro del género. Si hay un tema en el que destacan tanto voz como ritmo y guitarras ese es, para mí, “Over The Rainbow”. Es verdad que no es el tema más cañero y que el medio tiempo le puede hacer un poco difícil de digerir pero puede que sea ahí donde radique la gracia del mismo. La edición japonesa nos ofrece un extra llamado “The Morning After” que tampoco está nada mal.



La vuelta de Sobredosis a la palestra del Metal estatal ha sido una de las noticias más sonadas de los últimos meses. Es verdad que siempre estuvieron en esa segunda división del Heavy nacional compartiendo puestos con Santa o Panzer, por ejemplo, pero nos dejaron un buen manojo de temas que forman parte del cancionero rockero de este país, como son “Sangre Joven” o “Alíate”. Al cantante y bajista originales, Santiago “Sasa” y Salvador Narváez, se le unen los guitarras Miguel A. Sánchez y José Casado y el batería Óscar Bravo. Con esta formación nos presentan este “Ángel Negro” repleto de temas al más puro estilo Sobredosis, esto es, Heavy Metal sin concesiones. “Esclavo” y “Soñaré despierto” son los cortes encargados de abrir el álbum. Para el segundo de ambos han grabado un buen clip mientras que el primero se puede considerar el típico tema de la banda. “Ángel Negro” no es que sea mi tema preferido pero reconozco que puede ser uno de los más pesados, en cuanto a ritmo, del disco. “Último Cartucho” quizá sea la composición más elaborada de todas donde podemos disfrutar de la banda de manera compacta, con partes sobresalientes de bajo y batería. “Grita” es el tema más ochentero con una letra muy acorde con la realidad actual y con ciertas pinceladas al ya mencionado “Alíate”. El siguiente, “Si Piensas Pagas”, es el más rápido y cortante de este trabajo y unido a “Siempre Igual” forman el tándem más cañero del álbum, sobre todo el final de este último. En cuanto a “Batalla Final” musicalmente me parece un buen tema pero no estoy yo en estos momentos para escuchar cosas referentes a reyes y héroes. Para cerrar, el cachondeo del feliz cumpleaños a cargo de “Días de Vino Y Rosas”, que echarse unas risas nunca viene mal. Buen trabajo, buena vuelta y espero que estén entre nosotros por mucho tiempo. A ver si consigo verlos en directo que nunca fui a un concierto suyo ya que por estos lares se dejaron caer bien poco.



Hasta aquí mis recomendaciones para este tórrido no, lo siguiente, mes de Julio. Me siento muy satisfecho con ambas vueltas, tanto de Unisonic como de Sobredosis. Me alegro de que hayan sido capaces de ofrecernos dos buenos trabajos. Espero que os molen y que sigáis disfrutando de los calores propios de esta estación.











martes, 17 de julio de 2012

Jon Lord, Hasta Siempre, Señor Músico.





Jonathan Douglas Lord, para todos nosotros Jon Lord, murió ayer 16 de Julio del 2012. Muchas veces me pregunto cómo puede hacernos sentir triste la muerte de alguien que no conocemos en persona, alguien con quien nunca has hablado o intercambiado ideas ni siquiera por escrito. Supongo que hay personas con las que no necesitas tener ese contacto para apreciar su pérdida. Eso es lo que siento desde que me enteré que Jon Lord nos había dejado, un lamentable y profundo vacío. Cuando eres joven y te cuentan que Janis,  Jim Morrison o Hendrix murieron en tal o cual circunstancia te quedas como diciendo “Eran grandes pero no tengo más recuerdo de ellos que su obra musical ya que descubrí dicha obra una vez habían fallecido”. Este, al igual que otros muchos, no es el caso. No me voy a poner a contar ahora cosas que todos sabéis, y si no es así pues le dais a vuestro buscador favorito y él os ayudará a salir de dudas, cosas como que Lord fue uno de los fundadores de Deep Purple, gran virtuoso del Hammond y el primero en unir Clásica y Rock en un disco tan impresionante como aquel “Concerto For Group And Orchesta”, compuesto íntegramente por él. Tan sólo resaltaré esto.




El hecho de tener  un hermano casi siete años mayor que yo amante del Rock es una de las causas principales de mi amor por esta música. Creo recordar que hasta que no tuve como 12 ó 13 años nunca disfruté ni de discos ni de cassettes propios, para qué si ya tenía en casa los suyos, además, es evidente, mi economía infantil no me daba para ello. Contad y podréis comprobar que si yo tenía 12 años él rondaba los 19 y así sucesivamente. Crecí escuchando Jethro Tull, Bloque, Iceberg, Asfalto, Led Zeppelin o Víctor Jara, entre otros muchos, pero si había un grupo en aquella discografía que me resultaba impresionante ese era Deep Purple. Discos como “Made In Japan”, “In Rock” o “Machine Head” resonarán en mi mente por siempre. Nunca he sido de los flipaos de los grandes guitarristas, aunque debo reconocer que me encanta como tocan la mayoría de ellos, así que mi fijación cuando escuchaba a la banda inglesa estaba continuamente puesta en Gillan, Paice y, por supuesto, Lord. También seguí siendo un gran fan suyo con Coverdale y Hughes en sus filas de igual modo que el álbum “Last Concert In Japan” con Tommy Bolin a las seis cuerdas es uno de mis preferidos además de uno de los más desconocidos del grupo.



Sabiendo que Deep Purple ya estaban más que desaparecidos de la escena con Blackmore enfrascado en su grandiosos Rainbow, Coverdale otro tanto de lo mismo con Whitesnake y Gillan haciendo cosas tan, digamos, raras como “Born Again” con Black Sabbath ni se me pasaba por la imaginación que pudiera llegar a verlos en directo y mucho menos con la formación clásica pero sí, sucedió. Cuando anunciaron su reunión, sacaron aquel gran trabajo titulado “Perfect Strangers” y anunciaron gira mundial con visita a España incluida, su primera visita a nuestro país, yo contaba con 17 años y tuve claro que iba a ir a verlos fuera como fuera. Si dejaba pasar una oportunidad como esa a sabiendas de que era posible que aquello no se volviera a repetir era imperdonable para mí. Reconozco que financié aquel viaje de manera un poco arriesgada pero cuando llegó el 2 de Julio y me presenté en casa de mis tíos en Madrid para recoger la entrada sentí uno de mis mayores subidones. Era mi primer concierto de un grupo guiri y eran, nada más y nada menos, que mis queridos Deep Purple. Me fui acompañado de un amigo del pueblo que, al igual que yo, no había salido nunca solo del mismo y menos a una aventura de este calibre. Llegamos al estadio del Rayo Vallecano con casi dos horas de antelación pues tampoco queríamos perdernos a Mountain que eran los teloneros en ese concierto. Cual fue nuestro desengaño cuando un coche de la organización anunció que el evento se suspendía por problemas de voz de Ian Gillan. Pasé de la euforia al hundimiento en a penas cinco horas. Aún tengo grabadas las caras de decepción de mis amigos de Villanueva de la Serena que se pasaron todo la mañana y la tarde montando las barras, cargando hielo y bebidas para que los dejaran entrar gratis, sin cobrar nada, solamente entrar gratis. Ese fue el principio del fin de aquella tarde pues empezó a llover de manera torrencial mientras los maderos se lanzaban sobre nosotros con sus caballos aporreando a todo aquel que pillaban con la eterna escusa de desalojar.




Retornamos al pueblo con una gran frustración pero fue enterarnos de que iban a tocar de nuevo y ponernos manos a la obra para regresar a Vallecas a verlos. Volvimos quince días después, los Mountain ya no eran los teloneros, de hecho es que no había teloneros. Acompañados de tres amigos más por fin pude disfrutar de la banda que tanto me había hecho soñar desde pequeño. Comenzaron con “Highway Star” y acabaron con “Smoke On The Water”, para la cual el estúpido de Blackmore se quedó en los camerinos y se la tuvo que currar de cabo a rabo mi querido Jon Lord. Todo el feo que el gran guitarrista nos hizo aquella noche fue suplido con creces por el mejor teclista de todos los tiempos. Fue un gran concierto, con temas clásicos además de alguno del disco que presentaban. Viéndolos me di cuenta de que aquello era lo que realmente me gustaba. Seguí yendo a conciertos, sigo yendo a conciertos, unas veces solo, otras acompañado. A continuación vinieron Accept, Scorpions, Judas Priest y otros y otros y otros, hasta el último que ha sido el Sonisphere de Getafe con Metallica. Toda esta pasión por la música en vivo se la debo a Deep Purple y, en concreto, a Jon Lord. Así que... gracias, infinitas gracias por todo.



En estos tiempos que corren, cuando estamos gobernados por fascistas, es cuando necesitamos gente como tú, Jon. Siempre nos quedarán tus canciones, los buenos momentos que hemos vivido con ellas y, por supuesto, tu imagen. Hasta siempre, señor músico.





lunes, 16 de julio de 2012

Las "Intimidades" De Leela Corman






Con este cómic nos encontramos con una de las grandes sorpresas del año, al menos eso me ha resultado a mí. Su autora, Leela Corman, es una mujer que ha ilustrado libros de temática tan variada como puede ser la jardinería urbana o la historia de la falda además de dedicarse a la danza del vientre de manera profesional. Sus dibujos son sumamente personales y con un estilo propio, de esos que se te quedan grabados haciéndolo inconfundibles, todo un logro de por sí. Es incuestionable que el hecho de haber usado para esta obra el blanco y negro le da a la misma un sentido mucho más expresivo y sugerente que si hubiera utilizado el color.

“Intimidades” es la historia de dos hermanas gemelas judías hijas de inmigrantes europeos pertenecientes a dicha raza. La vida de ambas se desarrolla en el Lower East Side neoyorquino de principios del siglo XX. Su familia la forman una hermana pequeña, Feigl, que tendrá un final trágico, una madre con cierta atracción por los hombres jóvenes que regenta una tienda y negocio de costura y un padre que en su juventud se vio abocado a casarse con dicha mujer para poder salir de la Rusia de finales del siglo XIX y huir así de la represión ejercida en dicho país al pueblo judío. Así contado rápidamente os puede resultar simple y escaso pero se trata de que vosotros descubráis quiénes son y porqué actúan de tal o cual manera estos y otros personajes del cómic.



Las protagonistas, a pesar de ser gemelas, acabarán teniendo una vida bastante diferente. Esther desea con toda su alma ser bailarina y para ello empieza a trabajar en una casa de citas donde las chicas, además de a otros menesteres, se dedican a dar una función de baile todas las noches. Cambiará su nombre por el de Dalila, con la ayuda de un “amable” cliente y siendo la amante del alcalde de la ciudad acabará por, digámoslo así, triunfar en la vida. Es evidente que os estoy contando por encima, con unas pinceladas de detalles, cómo Esther llega a todo esto queda que destapéis por lo que tiene que pasar para conseguirlo. Su historia es muy particular, esto hace de ella una mujer fuerte y con un aplomo fuera de lo común para esa época.




Fanya, sin embargo, tendrá que luchar por el amor correspondido de un católico que perderá una pierna en el conflicto mundial de primeros de siglo y que acabará casándose con otra para evitar el rechazo social, parece que este tipo de cuestiones siempre han estado y continúan estando. Pero, sin duda, su historia estará marcada desde su infancia por la relación que tiene con la matrona del barrio, Bronia. Esta señora es una defensora a ultranza de los derechos de las mujeres publicando, de manera clandestina, una serie de folletos y guías de higiene para las mismas con la intención de que aquellas dejen de estar bajo el yugo del matrimonio o de los embarazos no deseados. Lo que ocurre es que Bronia tiene unas ideas un poco particulares de esos derechos, cosa que acabará enfrentándola con la propia Fanya una vez que esta llega a la edad madura.




Cabe resaltar la relación que ambas hermanas tienen desde la infancia, propia de gemelas. Es impresionante cómo la autora va dando un toque especial a la vida de ambas, cómo consigue darles una vida propia que acabará distanciándolas sin posibilidad alguna, a la vez, de separación. Esto hará que ambas acaben volviendo a juntarse para el desenlace final de esta historia. Otro de los temas a resaltar de esta obra es la manera que Leela Corman tiene de reflejar lo que era esa parte de Nueva York de primeros de siglo. Las viñetas hacen referencia continuamente a las calles y todo el tumulto que se vivía en ellas. Un barrio repleto de vendedores, miseria, judíos ultraortodoxos, gatos muertos de hambre y niños de distintas religiones conviviendo sin los prejuicios de sus mayores. Se nota que la pintora ha hecho un trabajo de investigación excelente, cosa que es siempre de agradecer, de tal manera que acabas viéndote paseando por la ciudad sumido en la trama que estas dos hermanas nos ofrece.




Espero que tengáis un rato para echarle un vistazo y descubrir las “Intimidades” de Fanya y Esther, estoy seguro de que os va a resultar algo interesante. En estos tiempos que corren, donde cada vez estamos más mezclados, conviviendo con vecinos de distintas procedencias y credos, podemos llegar a pensar que esto es algo nuevo pero lleva sucediendo desde hace ya tiempo. Así es como el país que alardea de ser el de la libertad y las grandes posibilidades se formó y se sigue formando por mucho que les pese a muchos de sus habitantes.