miércoles, 20 de julio de 2016

Rock Fest Barcelona 2016: Jornada Del Viernes









Segundo año consecutivo que me acerco por Can Zam a disfrutar del Rock Fest Barcelona. En primer lugar, quiero volver a dejar claro que esta no es una crónica detallada de todos y cada uno de los grupos que pasaron por los escenarios, pues no soy corresponsal de ninguna revista ni nada parecido. Aquí os encontraréis mi experiencia, vivida durante y fuera de dichas actuaciones. Esto implica que habrá veces que no estéis de acuerdo con mis reflexiones, algo totalmente aceptable, y que echéis de menos a ciertas bandas que para vosotr@s eran esenciales en el cartel y que, para mí, no lo son tanto.




Empecemos por la organización. Resaltaría la facilidad de acceder al recinto durante esta edición. Nada de colas insufribles y descontroladas como el año pasado. Tardamos en entrar alrededor de diez minutos, mucha diferencia, para bien, con respecto a 2015 en ese sentido. No sé si es que ampliaron el perímetro del concierto, pero a mí me parecía que todo estaba más cerca que el año anterior, la llegada desde la boca de metro, el chiringuito del parque, la entrada, vamos, que me quedé flipao cuando vi que desde que salías del metro hasta que entrabas pasaban, a penas, unos minutos. Una vez dentro, sí que te percatabas de que aquello era un poco más grande. El muñeco hinchable, al que tó dios llama ya Rosendo, que sirve de punto de encuentro para mucha peña, incluida la nuestra, pegado a la zona de servicios, muy amplia, por cierto, a esto le seguía una pequeña entrada con ráfagas de agua para paliar el calor sofocante que hizo, y de aquí p´alante un montón de atracciones, batería y guitarra gigantes para hacerse fotos, stand de Juego De Tronos patrocinado por una empresa de telefonía y barras por aquí y por allá que te servían con diligencia. En cuanto a la zona de puestos y comida, mucho mejor que hace doce meses, con más variedad en ambas cosas. A resaltar la carpa dedicada a Motörhead donde cada cierto tiempo podías disfrutar de una pequeña actuación de una banda tributo, todo un homenaje a Lemmy.




Pues bien, una vez hechos los halagos de la organización pasemos una pequeña queja, digo pequeña porque sería algo fácil de solventar. Si hubo una cosa que me gustó bastante del año pasado fue el separar los servicios para tías y tíos. Aquí volvimos a la rutina de siempre y, a pesar de que había suficientes, una zona mayor a la entrada, como he dicho, y otra mucho más pequeña al fondo, nuestras compañeras siguen haciendo mucha más cola que nosotros. Supongo que pensarían que ganando en cantidad hacían lo propio en calidad, para saber si esto es totalmente cierto habría que preguntarles a ellas que son las que siempre sufren estos percances a la hora de ir al servicio.






Después de pasar la mañana por Las Ramblas y alrededores comprando cosillas, tomando algo, comiendo, triunfamos con el sitio de la comida, unas chicas supermajas además de un menú excelente y nada caro, y disfrutando de la zona, salimos para el lugar donde se celebraba el festival. Pasando por alto la perrería de alguno de los que íbamos a la hora de coger una línea u otra de metro, tuvimos que esperar un poco más de lo debido porque alguien en la línea 1 tuvo algún problema de salud. Yo me empecé a poner nervioso ya que veía que me pasaría con Coroner, era el primer grupo que me interesaba ver, lo mismo que con Rosendo en el 2015. Llegamos, menos mal que lo de la pulsera fue rápido, justo cinco minutos antes de que la descarga de los suizos. Coroner empezó flojo, quizá demasiado, pero se fue recuperando poco a poco hasta ofrecer un show, llamémosle, correcto. Es verdad que estuvieron un poco fríos para el calor que hacía y ser esta su primera actuación por estos lares. Aquell@s que los seguimos desde hace tiempo acabamos un poco decepcionados ya que se centraron en sus últimos trabajos y poco nos agradaron con temas de su anterior época. Gozaron de un sonido aceptable y conectaron bien con trallazos como el mítico “Masked Jackal”. Todo esto se puede explicar echando un vistazo a su web y comprobando que, de los cuatro componentes, sí, ellos dirán que son un trío, pero la presencia de Daniel Stoessel a los teclados y voces me pareció fundamental durante su concierto, los cabezas pensantes de la banda, el bajista y vocalista Ron Broder y el guitarra Tommy Vetterli, tiene por mejor álbum del grupo a “Grin”. La verdad es que esperaba más de ellos, pero así se dio la cosa.





Tyketto no es que sea una de mis bandas preferidas, pero fue esto de tenerlos en frente y prestarles cierta atención que me pareció que se lo curraron bastante. Buen sonido, mucha conexión con l@s presentes y mucho movimiento en escena, esto tampoco es nada nuevo en este tipo de bandas. Puedo decir que me gustó lo poco o mucho que vi de ellos, me parecieron más simpáticos y cercanos que Coroner, algo que siempre es de agradecer. Teníamos a Heaven Shall Burn de fondo mientras nos acercábamos al muñeco hinchable, punto de encuentro, para reunirnos por primera vez la trupe que íbamos, peña de Rentería, Cáceres o Málaga, entre otros sitios. A pesar de que no vimos su actuación, el momento se centró en saludos, cervezas y demás, no me cansé de repetir que estaban sonando cañón. Me pareció una banda potente con la que, seguramente, habría disfrutado. En fin, las cosas de los festivales y sus situaciones, otra vez será.





Salimos fuera a comer unos bocadillos, tomar algo y conversar sobre el viaje y otros temas y volvimos para los Mägo De Oz. Yo nunca he sido seguidor de la banda, es más, la mayoría de sus temas no me dicen absolutamente nada, pero he de reconocer que montan un gran show y que la peña pasa un gran rato con ellos. Comenzaron con una intro para pasar directamente, fuegos y confetis incluidos, a “Satania”. Siguieron con “La Cruz De Santiago” y “Pensatorium” y empecé anotar que la voz de Zen tenía un sonido más bajo que el de los instrumentos. Continuaron hasta llegar a “Molinos De Viento”, esta quizá fuera la que más me gustó, y terminaron con la extensa “Finisterra”. Duelo de críticas entre los que echaron de menos “Fiesta Pagana” y los que no, y entre los que pensaban que tocar un tema tan dilatado como el último estaba bien para un festival o no. Yo vuelvo a lo de antes, a mí es una banda que no me vuela la cabeza, nunca lo hizo, así que dejo esas diatribas para sus fans. Eso sí, todo mi respeto hacia uno de los combos más internacionales de este Estado, sobre todo, por la cantidad de veces que han salido fuera y han llevado de teloneros a grupos de aquí, entre otras cosas.






Con Kreator es cuando, realmente, comenzó para este que escribe el Rock Fest 2016. Primer puño en la cara con “Enemy Of God”, todo un comienzo. Tuvieron un sonido bastante bueno y una puesta en escena, con llamas y juego de luces, sobresaliente. Como es normal en este tipo de bandas, poco descanso a la hora de seguir con “Terrible Certainty” y “Phobia”. Si el comienzo fue brutal con estas dos ya tenían a todo el mundo en el bolsillo. Después de fundir en una “Awakening The Gods” y “Endless Pain”, volvieron a meternos pal cuerpo sin parar cortes como “Phantom Antichrist”, que buena esta, “Hordes Of Chaos” y “Civilization Collapse”, tres momentos que, con “From Flood Into Fire” de por medio, nos llevaron a lo más alto de la actuación. Para terminar, como era de esperar, dos canciones que tod@s esperábamos, “Violent Revolution”, estribillo gritado con fuerza por el público, y “Pleasure To Kill”, tema que ya forma parte de la historia del propio Thrash Metal. Muy buenos Kreator, de lo mejor del festival, para mi gusto.






Michael Schenker vino sin su proyecto Temple Of Rock, prefirió ofrecernos un show con miembros de lo que ha sido su carrera en solitario como MSG. Entre estos destacó, no podría ser de otra forma, Gary Bardem a la voz, aunque el trabajo de Chris Glen al bajo, Steve Mann a la guitarra y teclados y Ted McKenna a la batería estuvo a la altura del momento. No es que no me gustara, pero no lo pasé tan en grande como la última vez que vi al rubio guitarrista. Puede que fuera que la mayoría de los temas que cayeron eran de la época de Bardem, quizá, por eso, no me resultó tan impactante su concierto. De todas formas, pasamos un gran momento desde “Into The Arena”, con la que empezaron, y “Attack Of The Mad Axeman” pasando por “Rock My Nights Away” o “Cry For The Nations”, hasta la traca final a cargo de “Armed And Ready”, brutal, “Coast To Coast”, siento decirlo, pero me gustó más la versión de Scorpions quince días atrás en Córdoba, “Doctor, Doctor”, os podéis imaginar cómo nos pusimos tod@s con ésta, y “Rock Bottom”, con la que cerraron. Buena actuación, en general, del guitarrista alemán y sus secuaces, nunca sobra el verle con distintas formaciones, razón por la que unas veces gustará más y otras menos.





Como era de esperar, Blind Guardian creó mucha expectación entre sus fans. Yo no me encuentro entre ell@s, el Power Metal nunca ha sido un palo que me gustase demasiado. Los vimos de lejos entre charlas y guardando sitio para lo que se nos venía encima que no fue poco, todo sea dicho. Espero que gustaran a sus adept@s, yo, desde fuera, sólo escuché buenas críticas de su actuación, pero éstas son sólo opiniones externas a mi persona. Siempre viene bien un poco de variedad en el cartel, así hay bandas para todo el mundo.





Y llegó el momento que much@s de l@s asistentes estábamos esperando, no sólo del viernes, sino de todo el festival, pues una elevada cantidad del público, entre la que me incluyo, nunca habíamos visto antes a King Diamond, incluso sé de gente, como el compañero Iván, que fue, sobre todo por el voceras danés. Cuando se ofrece un gran show apoyado por un juego de luces impresionante, un escenario impactante con esas escaleras, llamas y demás, una teatralidad sublime, unos músicos excelentes y unos temas que sonaron brutales, da por seguro que conquistarás a la audiencia desde el instante uno, eso fue los que pasó con King Diamond. Nos mantuvo, a tod@s l@s que nos quedamos, pegados, visual y sonoramente, a las tablas. Una vez que sonó “The Wizard”, de Uriah Heep, apareció en escena, mientras atronaba la intro “Out For The Asylum”, la vieja de “Them” en su silla de ruedas. Esto dio paso al señor de las tinieblas nórdico interpretando, era de esperar, “Welcome Home”. Tremendo comienzo para mostrarnos el buen estado de voz de Diamond después de tantos percances sufridos con su corazón. A partir de aquí fue guantazo pa un lao, guantazo pal otro. “Sleepless Night” y “Halloween”, esta me encantó, pusieron patas arriba al recinto. Un poco de respiro, si se puede decir porque no es exactamente lo que vivimos, con “Eye Of The Witch”, y momento para recordarnos a su banda mater, Mercyful Fate, con “Melissa” y “Come To The Sabbath”. De verás que casi me da algo con estas dos, sobre todo con la primera. Os recuerdo que, durante todo este tiempo, no dejaron de ofrecernos un show terroríficamente bestia. Tod@s sabíamos de antemano que tocaría “Abigail” entero, por eso, cuando comenzó la intro “Funeral” nos dimos cuenta de que había llegado el momento para hacerlo. Lo interpretó en orden pues el sentido del álbum lo requiere así. Es uno de sus mejores trabajos, sin duda, de forma que en ningún momento se hizo pesado, todo lo contrario. Una gran escenificación por parte de King Diamond y los personajes que iba apareciendo encima del escenario. Tremenda interpretación musical, no podía ser de otra forma, con cortes como “Arrival”, “Omens”, “The Possession” o la propia “Abigail” que precedió al final con “Black Horsemen”, al igual que en el redondo. Puede que esta crónica sobre King Diamond os parezca simplona, pero, de verdad, si tuviera que explicar palmo a palmo lo que nos ofreció llenaría varias páginas y tampoco es cuestión de aburrir, algo que, os aseguro, no nos pasó en ningún momento de su actuación. Grande, muy grande mister terror que vino del norte. Si nos hubiera ofrecido algún bis también se lo hubiéramos agradecido, aunque tod@s salimos con una sonrisa tenebrosa de su actuación. No dudéis en ir a verlo cuando tengáis oportunidad, pues hay pocas para hacerlo por estos rincones y nunca se sabe cuándo será la próxima.





Unos que se van para casa y otros que se esperan un poco y hacen tiempo para ver qué nos ofrece el Boni. Si hubiéramos sabido lo que íbamos a tardar en pillar taxi me hubiera quedado a ver su concierto íntegro. Sólo pude presenciar el primer cuarto de hora de la actuación pensando que llegaríamos pronto al apartamento con la intención de descansar para la jornada del sábado que se preveía, así fue, colosal. Digamos que la espera, de casi una hora, la compensamos con un buen momento de conversación y risas con dos gallegos que conocimos en la cola y con los que compartimos muchos más ratos del festival, incluida la espera del avión de vuelta. Ya llegará el momento de contaros esas cosas. Primero… la jornada de Leize, Maiden, Doro y compañía.


lunes, 11 de julio de 2016

"Lobas" De Rachel Deville; Lectura Obligada No Sólo Para Gemel@s y Melliz@s









Este cómic es algo especial para aquell@s que tenemos en nuestras familias, o conocemos de manera cercana, a algun@s gemel@s o melliz@s. Además de esto, será, sin lugar a dudas, extraordinario para es@s mism@s gemel@s o melliz@s. Con ello quiero decir que debería ser lectura obligada para un@s y otr@s. Hablando de lectura, sigo aconsejando, por enésima vez, le relectura de cualquiera de vuestros libros o cómics. Aquello que pasó desapercibido en esa primera leída puede quedar en segundo o tercer plano, mientras que detalles que no llegaron a nosotr@s en ese momento saldrán a luz haciendo de la obra en concreto algo más valioso de lo que, en principio, nos pudo parecer. Está claro que también puede ocurrir lo contrario, o sea, que algo que no nos gustó con el primer acercamiento acabe confirmándose como infumable lo cojas por donde lo cojas. En mi caso, la relectura de “Lobas”, de Rachel Deville, me ha servido, justamente, para la primera de las opciones antes mencionadas.






Rachel Deville es una autora francesa licenciada en Artes Plásticas que, harta del Arte conceptual, abandona los estudios para dedicarse al canto y al teatro, pero nunca dejó de lado su gran pasión, el dibujo. Una vez tomada esta decisión, en el año 2005 vuelve al mundo de las viñetas. “Lobas” está editado por Sins Entido dentro de la colección Sin_Nosotras. Aquí, a su vez, podréis encontrar trabajos de Sonia Pulido o Peggy Adam, entre otras. Una de los logros de Rachel con esta obra llega a través de la utilización del blanco y negro. Está claro que la espectacularidad, siempre que esté bien aplicado, como en todo, del color nunca será alcanzada por la que podamos encontrar entre el blanco y el negro. Yo siempre me he considerado un gran defensor de estas últimas tonalidades. Pienso que, al igual que hablábamos del color, utilizadas de manera correcta y personal imprimen al cómic un carácter muy particular, además de una fuerza exclusiva. He de reconocer que mis autores preferidos del universo de las viñetas están dentro del mundo del blanco y negro, eso hace que sea un poco menos objetivo en este tema, pero leyendo trabajos como éste me sigo afianzando en todo lo dicho con anterioridad. Deville les da un toque tan particular a sus ilustraciones, con esos tonos de grises y esas sombras, que, estoy seguro de ello, si éstas llevaran color por doquier no acabarías sintiendo lo mismo una vez que las lees. Y, en esto creo que estaremos todo@s de acuerdo, se trata, precisamente, de eso, de que cuando vayas leyendo te vayas enganchando cada vez más con lo que te vas encontrando, ya sea en color o en blanco y negro. Todo un éxito el de la autora en este sentido.




Si, digamos, la parte del dibujo es un acierto, la del guion es sobresaliente. Tengo la suerte de tener en mi familia a unas mellizas a las que, en primer lugar, diré que quiero con locura, ellas lo saben, pero nunca está de más repetirlo. Sea como fuere, lo que no podemos negar es que estas personas que, desde el momento del nacimiento, vienen acompañadas son, a lo largo de su vida, un punto de atracción o repulsión. Hacen que nos preguntemos un montón de cosas, ya no sólo a nivel científico, que estos siempre lo quieren explicar todo como y de la forma que sea, sino a nivel interno, de convivencia o, simplemente, por curiosidad. Pues bien, de esto va el guion de “Lobas” con la gran salvedad, o acierto, de que, en este caso, todo lo que se nos cuenta está visto desde el prisma de las propias protagonistas; perspectivas, sentimientos y visiones son de las propias gemelas. Situaciones que a ell@s le sonarán familiares, otras que nos sonarán a nosotr@s, maneras de entender la vida que, a l@s que estamos fuera de ese binomio, se nos escaparán por siempre, las relaciones con los demás miembros de la familia, con sus compañer@s de clase, con sus amistades, forman la columna vertebral del cómic. También debemos distinguir el contexto que rodea a Anna y Rachel, nombres de las niñas que estamos tratando, que, seguramente, será bien distinto a muchos de los casos de otras personas gemelas o mellizas. No todo el mundo vive las situaciones que ellas encuentran en su camino, pero de lo que estoy seguro es que, en el plano de los sentimientos, este trabajo servirá de reflejo a much@s de ell@s.





Como veis, no voy a entrar en detalles de quiénes son Anna Y Rachel, ni en los problemas que se encontrarán, tampoco en sus luchas amor-odio y acercamientos internos, pues lo que me gustaría es que, una vez que hayáis leído esta obra, me dierais vuestra más sincera opinión al respecto. ¿Es tan bueno como dicen tener, desde el principio de tus días, a alguien continuamente a tu lado? ¿Qué alegrías, arrepentimientos, tristezas o euforias lleva eso consigo? Muchas de esas respuestas podréis encontrarlas en “Lobas”, de Rachel Deville.


lunes, 4 de julio de 2016

Scorpions, Medina Azahara y Sabaton en Córdoba: Conciertazo De Principio A fin











Lo acontecido el sábado pasado en la plaza de toros de Córdoba es de esos eventos que sientan cátedra. Uno, que ya lleva muchos conciertos a sus espaldas, cuando vive un acontecimiento como el que nos atañe en estos párrafos que viene a continuación, lo único que sigue pensando, y sintiendo, es que la música es algo realmente extraordinario. Pese al calor que soportamos durante toda la tarde-noche, menos mal que no se levantó excesivo polvo, la organización estuvo bastante bien. Los accesos fueron rápidos y cómodos, las barras estaban bien situadas y te atendían con relativa facilidad, pasó lo de siempre, que se agotaron los grifos de cerveza antes de tiempo, para solventar esto estaban l@s birramóvil que nos salvaron en muchos momentos de la deshidratación. Eso sí, para ser justos, cómo es posible que para tod@s l@s que estábamos en el foso sólo hubiera cuatro servicios, increíble. Así que tocó mear, o lo que te pillara hacer, en medio de alguno de los shows que era cuando menos peña había haciendo cola. Entre un grupo y otro os podéis imaginar cómo se ponía aquello. Dejando un poco a parte estos inconvenientes, que siempre son los mismos y nunca acaban de solventar, este concierto fue de esos que van de menos a más, de los que acaban reflejando una sonrisa en tod@s l@s presentes una vez finalizado.







Con puntualidad, sobre las 19:45h, salieron a escena los suecos Sabaton. Esta es la tercera vez que los veo y creo que es la que más me han gustado, puede que las otras dos no les prestara la suficiente atención. Después de que sonara la versión de “In The Army Now” y la introducción de su show, empezaron a repartir cera con dos trallazos como “Ghost División” y “Far from The Fame”. Se les vio entregados y con ganas durante todo su show, aunque con esas indumentarias tuvieron que pasar un poco de calor, pobres norteños. Rápidamente consiguieron meterse en el bolsillo a sus adept@s y algun@ más. Tened en cuenta que cuando ellos estaban encima de las tablas aún quedaba mucha peña por entrar. Tampoco es que sonaran mal, pero, visto lo que vino después, se puede decir que fueron los que gozaron de peor calidad sonora, repito, no sonaron mal, es una simple comparación que luego el gentío pone el grito en el cielo con mucha celeridad. Carreras de un lado a otro del escenario, sobre todo por parte del bajista y el cantante, y cuando nos quisimos dar cuanta ya teníamos encima “The Lost Battalion” y “To Hell And Back”, con esta el público flipó, yo me incluyo, fue la que más me gustó. Para el tramo final dejaron “The Art Of War”, nunca he entendido qué puede haber de artístico en una guerra, pero bueno, ahí queda eso, y “Primo Victoria”, con la que se despidieron. Si su objetivo era calentar el cotarro, lo consiguieron con creces porque, después de ellos, todo el personal lo único que queríamos era más y más música.






Cambio de batería, colocación del teclado y demás y aparecen en el escenario los Medina Azahara. Antes de seguir quiero destacar que los cordobeses se salieron. Se comieron a los Sabaton con patatas, guarnición y arrebañamos el plato. Entonces por qué no están mucho más arriba de donde se encuentran. Tod@s sabemos la respuesta, porque es una banda de aquí, y aquí parece que nunca nos ha interesado en exceso nuestro Rock, ya se llame andaluz, radikal vasco o el de tu prima la que vive en el barrio de San Blas. Una pena que no apreciemos lo suficiente lo que tenemos, pero así es. Una vez dicho esto, lo que está claro es que desde que incorporaron a sus filas esa pedazo de base rítmica, a cargo de Juanjo Cobacho al bajo y Nacho Santiago a la batería, la banda suena como un trueno.





Nos engañaron con el comienzo a cargo de “Necesito Respirar” pues sólo fue un aperitivo para enganchar con “Aprendimos A Vivir”. Desde ese mismo instante el público se volcó con ellos. Un sonido acojonante, simpatía y profesionalidad a raudales fueron la tónica general de su recital. “No quiero Pensar En ese Amor” y “Tierra De Libertad” dieron paso al mayor de sus clásicos, “Paseando Por La Mezquita”. Manuel Ibáñez bajaba y subía a su plataforma utilizando tanto ese curioso teclado móvil como el que lleva normalmente. Presentación, con agradecimiento a tod@s sus seguidores incluido, para “Córdoba” y, después, más tralla con otro de sus clásicos, “Velocidad”. Ahora sí que vino el turno de tocar íntegramente “Necesito Respirar”, ni que decir tiene que a nosotr@s ya nos tenían sin aliento. Una potente y original presentación por parte de Manuel Martínez de los componentes del grupo, con medley incluido de piezas clásicas del Rock, y llegamos a, cómo no, “Todo Tiene Su Fin”. Tremendos los Medina, si con Sabaton ya nos habíamos puesto las pilas, con ellos las cargamos más que bien para el aguijonazo que se nos venía encima. Me encantaron, les deseo otros treinta y pico años más, el día que no estén los echaremos mucho en falta.





Todo transcurría según el horario previsto, este decía que los alemanes debían pisar las tablas alrededor de las 22:30h. Pues nada, y estos tíos que no salen, y qué hora es ya, y silbidos por aquí, y las luces de la plaza que se encienden y se apagan una y otra vez, y sí, compañer@s del Metal todo, según siempre las conclusiones de la mayoría de la peña, yo me sumo a ellas, se debía al partido de fútbol entre Alemania e Italia. Así que tuvimos que esperar más de media hora. Cuando vimos que aquello llegaba a la prórroga temblamos. Pasadas las 23:00h hicieron su aparición Klaus Meine y compañía empezando a saco con “Going Out Of A Band”. Fue escuchar este tema y se nos pasó el medio cabreo en segundos. No nos dieron respiro con esos dos zarpazos que son “Make It Real”, uff, pelos como escarpias, y “The Zoo”. Los germanos deben ser de las pocas bandas que interpretando una instrumental, “Coast To Coast”, en directo deleiten y hagan participar al público de tal manera. Está claro que así también dan un descansito a Meine, los años no pasan en balde y eso que estuvo a un nivel bastante alto, bueno, toda la banda lo estuvo.





Vuelta al ruedo, nunca mejor dicho, para complacernos con ese medley, de la época de Uli Jon Roth, compuesto por “Top Of The Bill”, “Steamrock Fever”, “Speedy´s Coming” y “Catch Your Train”. La reacción de l@s presentes ante este elenco de temas es siempre un poco fría, buen reflejo del desconocimiento de esa parte de la carrera de la banda. A mí, personalmente, me flipa dicha etapa y escuchar estos temas siempre es un buen regalo. El poco decaimiento que produjo el popurrí antes citado se diluyó como el humo con uno de los temas nuevos que tiene toda la pinta de llegar, si no lo es ya, a ser imprescindible en el set del grupo, éste no es otro que “We Built This House”. Esos coros están muy bien pensados para que el respetable disfrute, como hicimos, en grande con esta canción. A continuación, otro tema instrumental, “Delicate Dance”, no con igual repercusión que el anterior, que sirvió, de nuevo, para que Klaus se tomara un descanso al que se sumó también Rudolf. Quiero aprovechar este instante para preguntar por la identidad del guitarra que salió para interpretar este corte. Lo vimos en Barcelona el año pasado en un rinconcito del escenario, pero ahora tomó las tablas como un miembro más del grupo saliendo, incluso, a la pasarela acompañando a Matthias y Pawel. Por favor, en serio, si conocéis su identidad y su razón de estar con los alemanes me gustaría que me lo dijeseis.





Momento álgido de la noche a cargo del segundo medley. Esta vez fusionaron tres de sus baladas más importantes, “Always Somewhere”, joder si es que crecimos con ésta, “Eye Of Storm”, que, poco a poco, va cogiendo sitio, y “Send Me An Angel” que hizo saltar más de una lágrima a algún@s de l@s del público. Luego llegaría el remate final del instante baladas con, ésta sí que no puede faltar, “Wind Of Change”. Otras bandas aburrirían soporíferamente con estos temas, pero Scorpions tienen que tocarlos porque tod@s los esperemos con ansiedad.




Recogida de micros de la pasarela y se acabaron las baladitas que ahora vuelve la caña y de qué manera. “Rock And Roll Band” fue la encargada de devolvernos la tralla que los teutones saben dar antes de llegar a otro de los grandes momentos de su show, “Dynamite”. Tremendo tema que dio paso a “In The Line Of Fire” y a un solo de batería a cargo de Mikkey Dee que fue de lo más espectacular del concierto. Me he reservado hasta ahora la intervención del otrora batería de King Diamond y Motörhead porque fue uno de los momentos más destacados de la noche. Qué pegada, que bestialidad, le imprime a las canciones una sonoridad fuera de lo común, estuvo atento al público en todo momento, se le vio alegre en todo el show y para rematar el solo sacó a escena tres bailaoras y un bailaor  flamenc@s que le dio un punto de color y fusión muy llamativo. Personalmente siempre he estado a favor del mestizaje de músicas y artes, pienso que es lo que hace grande a cualquier doctrina, ahora que también cuento con las opiniones de l@s talibanes metaler@s que dirán que vaya cagada lo del solo. Allá ell@s con su opinión, tienen todo el derecho del mundo a tenerla, faltaría más, espero que algún día se den cuenta de que existe más música allende del horizonte del Rock. Un fuera de serie Mikkkey Dee, qué se quede en Scorpions el tiempo que haga falta, la banda con él suena como nunca.





Trío de ases a cargo de “Blackout”, esta vez la guitarra de Rudolf sólo echó humo, es que con ese calor cualquiera se pone a echar llamas, “No One Like You”, sin duda el mejor instante del concierto, al menos para mí, pues fue la mejor y más grata de las sorpresas, y “Big City Nights” que nunca pueden dejar, ni deben, en el tintero. Amago y paripé de despedida, esto ya sabemos que forma parte del show, y vuelta para marcharse definitivamente una vez interpretadas “Still Loving You”, la más famosa de sus baladas, sin duda, y “Rock You Like A Hurricane” que nos voló, como suele pasar, la cabeza.





Una gran noche en compañía de mi novio, de grandes y querid@s amig@s, en fraternidad con l@s que teníamos alrededor, con l@s que compartimos risas, comentarios y desesperación por el retraso de la salida a escena de Scorpions, pues estos momentos, al final, sirven más para hablar entre nosotr@s y darnos cuenta de cómo nos une el Rock. En el plano musical, este ha sido un buen comienzo para lo que me espera este verano en el Rockfest de Barcelona, en el Leyendas de Villena y en el Mayorga de Plasencia. ¡Salú y mucho Rock And Roll! Ya os iré contando.