jueves, 11 de julio de 2013

Marky Ramone´s Blitzkrieg En Cáceres: Sudada Punk





Cuando leemos o escuchamos a alguien decir que nada como un buen concierto para ponerse las pilas y olvidar por unos momentos los malos rollos que nos machacan día a día podemos llegar a pensar que es una tontería. Nunca he estado de acuerdo con ese pensamiento y después de vivir anoche lo vivido en el concierto de The Buildings y Marky Ramone más en desacuerdo estoy. Aquellos y aquellas que aman la música sin etiquetas saben de  qué hablo. Nada más curativo que un buen concierto.




A pesar de que la actuación de The Buildings estaba programada para las ocho de la tarde cuando llegué a la sala Barroco, serían pasadas las ocho y media, las puertas estaban aún cerradas. Empezamos a pensar lo peor, que aquello se retrasaría hasta altas horas, algo un poco engorroso para los que teníamos que currar al día siguiente. Pues bien, pasadas las nueve se subieron al escenario, Guille, Toni, Pablo y Santi para ofrecernos un concierto intenso y con mucha, mucha rabia. No sé si influyó que fueran teloneros de quien eran pero me pareció una buena apuesta dentro del cartel. Era la primera vez que los veía y creo que sin ser unos virtuosos, tampoco se empeñan en ello, tienen lo que se puede llamar personalidad. Canciones con sonidos garajeros con una buena dosis de punk, algún que otro ramalazo grunge y, sobre todo, mucha actitud. A destacar que el batería para llevar a penas dos días en la banda fue de lo mejorcito de la noche. Espero que tengan mucha suerte y sigan con esa fuerza en directo.





Puntualmente, con la sala a reventar, creo que es una de las veces que he visto más llena la Barroco, comenzó a sonar la sintonía de la película “El Bueno, El Feo Y El Malo”. Ya no había marcha atrás, a piñón fijo y tó palante. “One, Two, Three, Four…” sin parar. Salvando distancias, y sin caer en comparaciones que no vienen a cuento con la banda original, el concierto de Marky, Andrew WK y compañía fue cañero, cañero. Puede que una vez acabada la sintonía de dicho film nos supiéramos por dónde iban a salir pero cuando las primeras estrofas de “Rockaway Beach” llegaron a nuestros oídos aquello se convirtió en una gran fiesta. La peña no dejó de saltar, cantar, empujarse e incluso moshear en todo el concierto. Imposible no soltar adrenalina con temas tan míticos como “I Believe In Miracles”, Pet Sematary” o “The KKK Take My Baby Away”, cada vez me gusta más este tema. Claro que cuando tienes un set repleto de clásicos y el público metido en el bolsillo no te queda otra que disfrutar del momento. Eso es lo que hicieron, y lo que hicimos, con trallazos como “Do You Remember R&R Radio”, “Sheena Is A Punk Rocker”, otro de los momentos claves del show, evidentemente, “I Wanna Be Your Boyfriend” o “Do You Wanna Dance”. Así hasta completar la intensa hora y media de puro Punk Rock donde los haya. Poder escuchar después de tantos años “I Wanna Be Sedated”, “Teenage Lobotomy”, “Pinhead” o “”Gimme, Gimme Sock Treatment” y que sigan impactando con igual o más fuerza dejan claro que son canciones que forman parte de la historia de la música, te gusten o no los Ramones. Para terminar, sin bises, como era de esperar, una “Blitzkrieg Pop” que sonó más como un hasta pronto que como un adiós.






Destacaría un par de cosas del concierto, aparte de la intensidad referida, una, la cantidad de gente joven que hubo entre el público, formado por muchas chicas, y otra la sudada que nos metimos. Creo que poca peña salió anoche de la Barroco sin estar empapado en sudor, prueba factible de lo que pudimos vivir. El comentario general una vez acabado el concierto fue: “¡Que pasada! Hacía tiempo que no sudaba tanto”. Mientras que estas sudadas sean de alegría bienvenidas sean. Es la segunda vez que el batería de Ramones pasaba por Cáceres, espero que después de lo que vio ayer vuelva a meter esta ciudad en sus giras. Puede dar por seguro que volveremos a responder una vez a su grito: “Gabba, Gabba, Hey!!!!”






martes, 2 de julio de 2013

"Punk Rock: Jesus" Una Gran Obra de Sean Murphy




Si hay algo que me ha quedado claro después de leer este pedazo de cómic es que cierto tipo de futuro está mucho más cerca de lo que creemos. Que sí, que al fin y al cabo esta no deja de ser una historia digamos extrema pero después de vivir lo que estamos viviendo, además de que lo estemos haciendo tan rápido, cualquier día nos encontramos con algo parecido a lo acontecido en las páginas de esta obra.





Otra cosa buena que me ha pasado con este historia es el haber descubierto a un autor al que prestaré mucha más atención de aquí en adelante. Nacido en Nashua, New Hampshire, y residiendo actualmente en Nueva York, tiene una larga carrera publicando en obras tales como “Batman/Espantapájaros”, “Hellblazer: Newcastle Calling”, con nada menos que Jason Aaron, “Joe, El Bárbaro” o “American Vampire”, entre otros. De trazado impresionante y con un argumento fuera de lo común ha sabido hilar un cómic lleno de trama, violencia, represión a la vez que ternura, amor y mucha, mucha reflexión. Lo curioso es que antes de comenzar a escribir “Punk Rock: Jesus” Sean era un católico convencido para, por una serie de acontecimientos que el propio autor cuenta en el epílogo, acabar siendo un ateo de cabo a rabo.





En estos tiempos que nos ha tocado vivir donde los medios de comunicación, en especial la televisión, tienen, en muchos casos, más poder que los propios gobiernos, una obra como esta da mucho en qué pensar. Una empresa de telecomunicación busca el reality show más explosivo de la historia de la gran pantalla. ¿Y qué personaje es el más conocido y con mayor audiencia del mundo? Simple respuesta, Jesucristo. Siendo la Biblia el libro más vendido de la historia, año a año lo sigue siendo, estos buitres de las audiencias tienen la brillante idea de llevar al protagonista principal de dicho libro al mundo del mass media. Un presentador famoso al frente de un programa igualmente famoso junto a un director de dicha empresa sin el más mínimo de los escrúpulos serían es sustrato de donde partiría todo este tinglao.





¿Os imagináis que el primer clon humano fuese el mismísimo Jesús? Todo parte de la obtención del ADN hallado en la Sábana Santa. Este es entregado a la mejor de las ingenieras genéticas del momento que, debido a un gran chantaje, accede a realizar este trabajo buscando a cambio lo que para ella será la salvación de la humanidad. Una Virgen María elegida mediante casting tipo Gran Hermano se convertirá en la madre de Chris, así es como se llama Cristo en este cómic. Una poco más que adolescente María que vivirá esta aventura muy excitada al principio pero que, cuando las dudas empiezan a atacar su mente, no será todo tan bonito como se lo pintaban. Además nos encontramos con un jefe de seguridad ex-miembro del IRA y un especialista en informática cerebrito donde los haya. Todo esto dentro de un espacio, conocido como La Isla, en medio de aguas internacionales por la no concesión del permiso del gobierno a tan disparatado proyecto, que hará la mayoría de veces de cárcel de cristal. Por supuesto, también tenemos a los integristas del grupo “Nuevos Cristianos Americanos” que harán de las suyas un día si y otro también consiguiendo con ello que el reality suba de audiencia siempre que montan alguna. Hasta aquí todo bien, pero… ¿qué ocurre cuando los hechos se aceleran como un tren desbocado y, entre unas cosas y otras, el propio Jesús empieza a tener acceso a libros prohibidos dentro de La Isla y, sobre todo, a escuchar una música tan contestataria como el Punk Rock?




Lo demás tendréis que descubrirlo vosotros. Estoy más que seguro que os va a molar pues el cómic no tiene desperdicio. A pesar de ser un defensor a saco del blanco y negro, y ser consciente de que Murphy ha utilizado esta técnica a propio intento, pienso que la obra podría ganar más impacto visual y fuerza si hubiera color de por medio. Es viñetas como en la que Chris aparece por primera con esa cresta puntiaguda, en las escenas de motos  o de acción no hubiera venido nada mal un poco de coloración. Adelante, echadle un vistazo al clon del personaje más conocido del mundo convertido en el cantante de “Los Chalecos Antibalas” y descubriréis hasta donde pueden llegar los medios por conseguir un simple espectador más.





lunes, 1 de julio de 2013

Def Leppard - Whitesnake - Europe: Vistalegre - Madrid




 El pasado 26 de Junio, miércoles, tuvimos el placer de vibrar con uno de los conciertos del año en el Palacio Vistalegre de Madrid. Nada más ynada menos que tres monstruos del Hard Rock como son Europe, Whitesnake y Leppard. Este era el tercer show dentro de la minigira que han hecho por estos lares, antes estuvieron en San Sebastián y Barcelona y después Santiago de Compostela.




El primer grupo en pisar las tablas fue Europe. El combo de Joey Tempest y John Norum aparecieron sobre las seis de la tarde y, durante una hora, más o menos, atacaron con una lista de canciones bien escogidas para el caso. Creo que aún quedan muchos prejuicios sobre esta banda después de que nos macharan años ha con su tema más famoso, “The Final Countdown”. Tengo que deciros que, siendo esta la segunda vez que los veo en los últimos ocho años, nada, o poco, queda de aquello. En directo son una apisonadora de Rock Duro. Puede que te agraden o no sus canciones pero queda claro que en vivo dan el callo como el primero siendo un grupo compacto que, de no ser por el mal sonido del lugar, sorprenden desde el primer tema. Arrancaron con “Riches To Rag” y “Firebox” metiéndose al público en el bolsillo rápidamente. Además de los cabezas visibles antes señalados, sus acompañantes John Levén, bajista, Ian Haugland, batería, y Mic Michaeli, teclados, hicieron una labor impecable. No se puede decir que fueran los teloneros, ni por el tiempo que tocaron ni por la atención que les prestamos pues con los temas siguientes, “Superstitious”, qué buena esta, “Girl From Lebanon” y “Carrie”, uno de sus hits, aquello tomó dimensiones de gran concierto. “Let The Good Times Rock” y “Seven Doors Hotel” fueron los temas seleccionados correctamente para lo que fue la traca final a cargo de “Rock The Night”, sin palabras, “Last Look At Eden”, en directo suena como un proyectil,  y la mencionada “The Final Countdown” con todo el Palacio saltando y coreando la melodía que salía del teclado de Michaeli. Buenos, muy buenos, y recomendables los Europe. Espero disfrutar con ellos muchas más veces.







Lo de Whitesnake podríamos llamarlo directamente agridulce. Nadie pone en duda la grandeza de este grupo ni su influencia ni la escuela que han creado ni sus miles de cosas más. La cuestión es que cuando dichas cosas no salen del todo bien pues también es justo reconocerlo. Vamos por partes, fue realmente con Coverdale y compañía cuando el Palacio se petó hasta la bandera. No sé si por sí solos hubieran logrado tal resultado pero eso fue lo que ocurrió. Salieron a tope con dos trallazos como “Give Me All Your Love” y “Ready And Willing”. Aquello prometía, con un Covedale entregadísimo, eso casi siempre, y una banda potente donde las haya, sobre todo Doug Aldrich a la guitarra, cómo me recordaba a Vandenberg este tipo, y, por supuesto, Tommy Aldridge a la batería. Continuaron con  dos temazos como son “Don´t Break My Heart Again” e “Is This Love” haciendo que el Palacio rugiera de verdad por primera vez en toda la noche. Llegó el momento de “Gambler”, un respiro después de tanto gritar, “Love Will Set You Free”, “Pistols At Dawn”, con ese duelo de guitarras entre Doug y Reb Beach, momento clásico en cualquier concierto de la Serpiente Blanca, y “Steal Your Heart Away”, aquí le tocó el turno del solo a Aldridge siendo uno de los instantes estelares de la actuación, es un máquina, no tiene otra definición. “Forevermore” y el pequeño medley “Best Years/Bad Boys/Children Of The Night” dejaron claro que por repertorio no sería después de tantísimos años en la brecha. ¿Y después de esto qué le pasó a la voz de Coverdale? Pues que se quedó en nadie sabe dónde. Justo cuando llegaba la recta final a cargo de tres canciones  históricas dentro del Hard Rock como son “Fool For Your Loving”, “Here I Go Again” y “Still Of The Night”. Sino hubiera sido por los coros de sus acompañantes sumados a que las cantamos todos y todas los presentes vocalmente no nos hubiéramos enterado de nada.  Una pena que acabara así el concierto pero, como dije antes, esa fue la realidad. Puede que antes de que sigan ocurriendo estas cosas el señor Coverdale se planteara lo de una retirada a tiempo mejor que acabar por los aires. Whitesnake es y será un nombre con mayúsculas en esta nuestra música pero ante estos casos mejor dejar las cosas como están antes de que acaben tirando por tierra su leyenda. Suerte la próxima vez, si deciden que la haya.





Después de 17 años sin pisar este Estado tuvimos el privilegio de disfrutar de otro de los grandes del género, Def Leppard. Era la primera vez que los veía y las ganas eran inmensas. Sé que puede que sean una de las bandas más comerciales y americanizadas de todos los tiempos pero forman parte de nuestras vidas y eso siempre es imborrable. Tuvieron una puesta en escena un poco pobre quizá, yo esperaba más parafernalia y cosas de esas que podemos ver en sus incontables vídeos, pero el sonido fue pulcro y brutal. Una vez que The Who dejó de sonar por los altavoces arrancaron los de Sheffield con “Good Morning Freedom” y, la exitosa versión de los Sweet, “Action”. Esto seguido de “Foolin´”, qué ganas tenía de escuchar esta en directo, “Promises” y “Mirror, Mirror” puso en pie hasta el último de los asistentes. Está claro que el Leopardo nunca estuvo Sordo, todo lo contrario, sabe muy bien lo que se tiene entre manos. Con “Bringin´ On The Heartbreak” y “Switch 625” nos ofrecieron su parte más melódica que no ñoña. Qué contaros del momento de “Let´s Get Rocket”, os podéis imaginar los saltos que pegamos los asistentes, tengo que reconocer que siempre fue uno de mis temas preferidos y, por lo que sentí, el de muchos y muchas de los presentes. Después de esto interpretaron íntegramente su disco “Hysteria” celebrando sus veinticinco años de existencia. Para mí este fue el único error de su actuación. Sí, nos gustara mucho este trabajo y todo lo que significa pero después de sus primeros cortes y una vez atravesada la barrera de “Armageddon It” y “Gods Of War” la actuación perdió bastante fuelle. Fue tal el bajón que para cuando llegaron “Excitable” y “Love And Affection” parte del respetable había desaparecido, puede que fuese por la hora, ser día de diario y el miedo a no poder volver a casa, pero la realidad es que fue la primera y única vez durante toda la tarde que me acerqué y disfruté del concierto en primera fila sin ningún tipo de problema, llámese empujones y cosas parecidas. Se fueron para volver con un bis a cargo de dos grandes temas como “Rock Of Ages” y “Photograph” pero el daño ya estaba hecho. Fue un buen concierto, de eso no hay duda, pero quizá lo de interpretar “Hysteria” al completo lo deberían haber dejado para salas y habernos machacado con otros hits suyos que por éxitos no será. De esta manera hubieran pasado del buen concierto al excelente. Sea como fuere me gustaron y después de tantos años mereció mucho la espera. Cerraré esta crónica deseando lo mejor a ese pedazo de guitarra que es Vivian Campbell, suerte con la enfermedad, espero que estés entre nosotros haciéndonos disfrutar como hasta ahora durante mucho tiempo.









Después las esperas a los rezagados y perdidos durante la actuación, las risas y discusiones propias de si no es por aquí y si por allí, que yo sí sé y tú no tienes ni idea, vamos esos momentos que forman tanto o más parte de cualquier viaje a una actuación. Acabamos en la sala “We Rock”, recomendable. Esto también me trajo muchos recuerdos de cuando íbamos a las discotecas Heavys de Madrid. Una gran noche de Rock, espero pasar muchas como esta. Mientras tanto… seguiremos esperando que decía el trío más famoso de nuestro Rock.