martes, 16 de septiembre de 2014

Joe Sacco Nos Ofrece Sus Mejores "Reportajes"





El autor de cómics Joe Sacco ha recopilado en este “Reportajes” las impresiones que le contaron algunas de las personas que conoció en las distintas partes del mundo que visitó. Así de escueto podría ser el resumen de este nuevo álbum del maltés afincado en Estados Unidos. Hacerlo de esta manera sería lo más fácil y directo pero también sería toda una falta de respeto hacia las personas que inundan con sus historias dicho álbum.



¿Necesita presentación, a estas alturas, Joe Sacco? Supongo que la respuesta es no. Ante la duda, si aún hay alguien que no conozca su obra sólo comentaré que es uno de los pioneros, junto con Guy Delisle, sobre todo, del llamado periodismo a través de las viñetas. Si queréis conocer en qué consiste este tipo de periodismo os recomiendo encarecidamente que leáis con atención el prólogo de esta obra. En él Sacco hace toda una reflexión con la que no puedo estar más de acuerdo, sobre todo en temas como la objetividad o la diferencia entre la fotografía y el dibujo. Normal que con tantos años y experiencias a sus espaldas se atreva a colocar en su sitio a más de uno y una con este tema.





Ese comienzo sólo te servirá para ponerte a prueba con lo que te encontrarás en las páginas que engrosan este “Reportajes”. Empieza con los procesos por crímenes de guerra llevados a cabo por el Tribunal Penal Internacional para la ex Yugoslavia en La Haya. Toda una serie de juicios que se convierten en una maraña en la que los verdaderos culpables,  seguro que lo son, se ponen delante de la Ley pero esta no es capaz de encontrar algo entre sus miles de artículos para hacer que lo sean. ¿Os suena de algo? Burocracia mezclada con desesperación y un sinfín de malos recuerdos que los testigos tienen que volver a sacar de lo más profundo de su, ya de por sí, hondo hoyo con resultados bastante dudosos. Al final todo es un circo donde los leones y los domadores se alían para devorar a las trapecistas y a los payasos.







El tema de Palestina, al igual que el de Los Balcanes, es uno de los habituales en la obra de Joe. ¿Qué más se puede decir que no se haya escrito y dicho sobre la brutalidad que ejerce Israel sobre los palestinos? Este es otro de los tantos pasajes que, después del verano que han vivido, nos pone delante este autor. A pesar de estar hecho para ser publicado en el New Yor Times Magazine en el 2003, podría ser perfectamente una crónica de los días de estío vividos en la franja de Gaza durante este año.







Después viene uno de los trances que más me han impactado de esta recopilación. Lleva por título “Guerra De Chechenia, Mujeres De Chechenia”, os podéis hacer una idea del tema que trata. Sigo pensando que la voz de las mujeres es la gran desconocida de todos los conflictos. En ella se para Joe para hacer esta parte de su obra. Chechenia es uno de esos conflictos que pensamos que es de hace unos años y lleva siéndolo algún que otro siglo ya. A través de las voces de unas cuantas mujeres podremos mirar a la cara a uno de esos choques de los mal llamados “olvidados”. Olvidados para el resto del mundo pero cuando se tiene que vivir refugiado en un mar de tiendas, en viejas fábricas o establos sin luz o agua y a penas gas, cuando te mienten con promesas de vueltas a tu país con casas de “papel”, los y las que lo sufren seguro que no pueden olvidar. Muy duro el trato, históricamente hablando, por parte de los rusos a los chechenos. Brutales algunas de las respuestas por parte de los chechenos pero la apisonadora de Putin y sus antecesores tiene mucho, muchísimo, que callar para que esta siga siendo una guerra “olvidada”.





“La Indolencia Mata” es la primera parte que Sacco dedica a Irak. Acompañando a un grupo de soldados norteamericanos vivirá con ellos sus miedos y  paranoias con las que tienen que enfrentarse cada jornada. Defender una presa como punto álgido del conflicto te puede llevar a la muerte en muchos de los casos. Con “¡Abajo! ¡Arriba!” cierra esta parte del álbum dedicada al entrenamiento por parte de distintos oficiales yanquis a los que, supuestamente, van a formar parte del futuro ejército iraquí. De verás alguien se puede creer que en unas cuantas semanas algunos hombres, la mayoría ven esta opción como la única salida económica dentro de un país destrozado por décadas de guerra, se van a convertir en Rambos. Los métodos no es que sean los más adecuados así que los resultados ya son más que previsibles. A esto hay añadirle la barrera del idioma, infranqueable la mayoría de las veces.





La penúltima entrega está dedicada a esa ola de inmigración procedente de África que, partiendo, sobre todo, desde Libia creen llegar a Sicilia y se encuentran en una isla totalmente desconocida para ellos y ellas como es Malta. Esta parte de la obra es la más contrastada de toda pues se reflejan tanto las impresiones de los inmigrantes, hombres y mujeres, como las de la población maltesa, también hombres y mujeres. Viviendo en el Estado en el que vivimos tenemos muy de cerca este tipo de problemas así como dichas opiniones y enfrentamientos con lo cual nos resultarán familiares algunas de dichas impresiones y vivencias. Lo que sí debe ser una verdadera pena es salir huyendo de tu país para salvar tu vida del hambre, la miseria, las enfermedades y la guerra pasando por un montón de penalidades, robos, violaciones y abusos, en los países que atraviesas para llegar a un sitio que tú piensas que es tu destino y es, finalmente, una isla sin salida, como la mayoría de ellas. Allí darás con tus huesos en uno de esos mal llamados centros que en definitiva son cárceles donde serás tratado como un verdadero preso. Muy bien reflejada esa realidad por Sacco en este sentido.





La India es uno de esos sitios del planeta con mayores contrastes, por algo es un subcontinente. Para terminar Joe nos lleva a conocer la vida de los dalits, antiguamente llamados “Los Intocables”, que forman el escalón más bajo del sistema de casta del país. Me quedo corto si digo que lo que llevamos nosotros llamando “lucha de clases” durante años es un chiste al lado de la vida de estas personas. Manipulados, maltratados, robando incluso a las propias ratas para vivir y sin voz que poder alzar, los dalits son otros de esos pueblos, vuelvo a repetir, mal conocidos como “olvidados”. En su día a día no hay guerras ni bombas que hagan saltar sus cuerpos por los aires. Para eso ya tienen a los corruptelas del gobierno, a los jefes de las aldeas, muchas veces dalits también, y a los herederos de los rajás. Un final tremendo para una obra conmovedora.



Seguramente estamos cada vez más anestesiados con todo este tipo de conflictos. Ahora pensamos que con echar una firmita, poner una foto o cagarse en este o aquel a través de las redes sociales e internet lo conocemos todo sobre ellos. Menos mal que para verlos y sentirlos hay algo más que noticiarios pagados por estados que apoyan dichos conflictos. Existen personas, reporteros o periodistas, como los queramos llamar, que, al igual que Joe Sacco, se encargan de ponérnoslos delante de nuestras narices. Luego dirán que este tipo de periodismo hecho mediante el cómic no tiene validez. Seguro que es porque saca a relucir todo lo que ellos esconden bajo sus alfombras manchadas de sangre.


miércoles, 10 de septiembre de 2014

Extremoduro En Don Benito








En su segunda vuelta por tierras extremeñas, durante la gira “Para Todos Los Públicos”, Extremoduro recaló en Don Benito. No asistí al concierto de Cáceres porque hacía mil que no iba a un evento con colegas del pueblo y alrededores, esa fue la principal razón de que me decantara por la ciudad de las Vegas Altas. Hasta ahí todo bien, de hecho, hubo un momento en que de tanto saludar a peña que conocía acabé algo mareado, ojalá todos los mareos fueran de ese tipo.




En la siempre buena compañía de mi novio me presenté en el recinto de la Feval donde, una vez contactado con los demás amigos, pudimos pasar un buen rato con el nuevo grupo de mi amigo Raúl, La Ira, que amenizaba el cotarro antes del concierto del de Plasencia y compañía. Cuando llegamos estaban metidos ya en faena tocando temas de su anterior banda como “Quiero Sentarme En las Nubes”. A pesar de que el sonido no era excesivamente bueno y que la afluencia de peña tampoco fue exagerada tengo que decir que se lo curraron. Cada vez que escucho sus temas en directo me siguen pareciendo fantásticos especialmente cortes como “Los Conflictos” o la ranchera “El Penal”. Momento especial cuando interpretaron “Toda La Vida” por estar presente el niño que empieza cantando el tema y que, por supuesto, subió al escenario para hacer lo propio además de permanecer en él durante toda la canción. Tal vez se les notara un poco el cansancio de su anterior actuación en Vallecas la noche anterior pero, sin duda, son un grupo a tener en cuenta. Espero que consigan despegar y salir más del circuito extremeño porque seguro que conseguirían mucha más atención de la que ya de por sí tienen. Se lo merecen.





Cuando finalizó La Ira nos dispusimos a ir poco a poco hacia el Arenas Las Cumbres donde tenía previsto descargar Extremoduro. La verdad, es que tardamos en entrar por los clásicos problemas de ir tanta peña juntos pero al final conseguimos acceder al recinto pensando que aquello empezaría a su hora para encontrarnos con el anuncio del retraso de veinte minutos por la cantidad de gente que a las 22.00h., momento anunciado del comienzo, estaba aún fuera. Después de sonar “Al Cantar” de los ya míticos Platero Y Tú, vimos con el contenedor de donde saldrían Robe y los demás comenzaba a bajar lentamente. Fue llegar a ras del escenario y comenzar a aporrear su batería el Cantera, pegar aquello un chispazo e irse todo a la mierda, que se quedaron sin luz, vamos. Una pena porque afeó bastante uno de los momentos claves de cualquier concierto como es el inicio. Nueva espera, no demasiado larga, y allá que arrancaron con la instrumental “Extraterrestre”. A pesar del accidentad comienzo, empezó a tomar forma con los primeros acordes de “Sol De Invierno”. Todo dios a botar con “Buscando La Luna” y “La Vereda De La Puerta De Atrás”, uno de mis temas favoritos de su discografía. Una vez solventados los problemas el grupo, fue desgranando su setlist sin ningún contratiempo durante esa primera parte del concierto donde fueron intercalando algún que otro tema nuevo, “Entre Interiores” o “Locura Transitoria”, con otra inédita, caso “Canta la Rana”, y alguna clásica como “Golfa”.





Sí que es verdad que el concierto pegó un bajón cuando interpretaron alguno de “Los Movimientos” pertenecientes a uno de sus trabajos más controvertidos como es “La Ley Innata”. Puede que ese fuera el momento que llevó al público a un estado de desidia que fue frenado por el descanso de unos veinte minutos que suele hacer la banda durante sus últimos espectáculos.





Una vez transcurrida la tregua pudimos asistir a otro concierto totalmente distinto. Todo ello a pesar del nuevo fallo técnico que dejó sin sonido a los micros durante unos seis o siete minutos. La tralla que metieron con la combinación de canciones como “Puta”, “Mi Corazón”, “Prometeo” o “Jesucristo García”, os podéis imaginar la que se lio con esta, fue, para mi gusto, lo mejor del evento. No se quedaron en el tintero ni “Puta”, ni “Salir”, otro de los momentos de más entrega por parte del público, ni “Autorretrato”. A ellos sumaron el single “Qué Borde Era Mi Valle” y, la imprescindible, “Ama, Ama, Ama Y Ensancha El Alma”. Finalizaron con “El Camino De Las Utopías” y el medley guitarrero de Iñaki típico ya en el cierre de sus descargas.




No fue ni el mejor ni el peor concierto que he visto de Extremoduro, y he visto ya unos cuantos. Con ello quiero decir que me gustaron durante casi todo el tiempo, que me sigue quedando la duda de si los fallos, sobre todo el del inicio, se debió a algo propio del grupo o algo relacionado con las instalaciones del lugar y que, nos guste o no, siguen siendo una de las bandas que más gente atrae, peña de distintos pelajes y plumas, y eso no lo consigue cualquiera. El tema de las medallitas lo dejamos para otro momento, para cuando nos veamos las caras. ¡Hasta la próxima, Extremoduro!








lunes, 25 de agosto de 2014

Ralf König Se Va A La "Estación Espacial Deseo"







Después de su personal dedicatoria a la patrona de Colonia vuelve el más popular de los autores gays de cómics de Alemania, Ralf König, con una nueva entrega de las aventuras y desventuras de sus dos personajes más clásicos, Paul y Konrad. Para aquellos y aquellas que no seáis seguidores de König os diré que este tebeo no es un buen comienzo para serlo. Lo digo no porque sea un rollazo o no tenga su entretenimiento, que lo tiene y mucho, sino porque si no conocéis a sus dos protagonistas os podéis quedar un tanto fríos, algo que os llevará a tener una idea bastante confusa de la obra de Ralf en general. Tampoco es mi intención presentarlos ahora, sería una estupidez por mi parte, tan solo decir que, para los y las que sí llevamos años leyendo los cómics del alemán, ellos ya forman parte de nuestros personajes preferidos. Mi primer recuerdo de ambos se remonta a una de, en mi opinión, las mejores obras del mundo de las viñetas, “Huevos De Toro”. Desde ahí les hemos visto tanto irse de vacaciones como casarse, pasando por miles de cosas, lo que se conoce como toda una saga.






Pues bien, en este “Estación Espacial Deseo” Konrad y Paul vivirán otra de sus ya rocambolescas aventuras de pareja. Habría que preguntarse qué aventura de pareja no lo es. Paul continúa con su carrera de escritor en la que plasma la tensión que se vive entre dos hombres, uno gay y el otro…, y una especie de robot que encarna a la perfección a una de las divas de la ópera perteneciente a un par de siglos anteriores a ellos. Dicha tensión se debe a que los tres conviven en una nave espacial perdida en el espacio en el año 2021 cuya misión no es otra que ir a por un cargamento de testosterona a Marte ya que los hombres de la Tierra tienen carencia de ella y no se les pone dura ni patrás. Este sería un breve resumen de lo que Paul se trae entre manos durante en este episodio.








Entre página y página ambos reciben la visita de la madre de Paul. La intención de su progenitora no es otra que coaccionarle para que vaya a visitar a su hermana a Frankfurt ya que esta está a punto de dar a luz y es necesario que alguien de la familia se encuentre a su lado en esos días previos al nacimiento. A regañadientes irá Paul a visitarla y allí reaparecerá esa competencia fraternal entre ambos ya que Edeltraut se va a casar con un maromazo polaco que pondrá de los nervios, sexualmente hablando, a Paul. Mientras tanto, él seguirá con su obra espacial pues no quiere perder la inspiración durante su estancia en la antigua ciudad germana. Es más, se puede decir que más que perderla se la encontrara de frente. Paul volverá a Colonia siendo tío y con una nueva obra bajo el brazo.  Los entresijos de dicha estancia será lo que tendréis que descubrir para echaros unas cuantas risas.




¿Y qué ocurre con Konrad mientras tanto? Pues nada, el profesor de música vuelve a caer rendido ante el don de uno de sus alumnos. Este le invitará a comer con su familia y allí su madre intentará por todos los medios que se unan como pareja. Todo se vendrá abajo cuando ella se entera de que Konrad ya está emparejado y se derrumbará aún más cuando su hijo le comenta que quiere dejar Colonia y largarse a otra ciudad para continuar sus estudios musicales. Lo que en un principio parecía una velada en plan Celestina acabará derrumbándose como una torre de naipes.




Ha vuelto el König de toda la vida, con los personajes más carismáticos de su vida, aquellos que ya forman parte de la vida de sus más acérrimos seguidores, entre los que me incluyo. Deseamos tenerle entre nosotros por muchas obras más. Ya no soy capaz de entender el mundo de las viñetas sin Paul, Konrad y König. Muchas gracias por ese millón de risas que nos sacas y otro tanto por las que nos sacará.