Cuarto concierto que veo en el teatro romano de Mérida, y
espero seguir sumando muchos más. En este caso, ha sido el de The Alan Parsons
Project, dentro del Stone & Music Festival. Como en ocasiones anteriores,
el propio espacio ya le da un toque fuera de lo común, llámalo especial, a
cualquier evento que se celebra sobre su escenario, ya sea danza, teatro,
conciertos, lo que sea. Es todo un privilegio poder contar con un espacio así
en nuestra comunidad y que pueda ofrecerse al público de la manera que lo hace.
El ingeniero de sonido, productor musical, compositor,
cantante y músico británico venía a celebrar con tod@s l@s asistentes el
cincuenta aniversario de su estancia en el mundo de la música y de la puesta en
el mercado de su primer trabajo, Tales of Mystery and Imagination, del
que cayeron unos cuantos temas. Lo hizo acompañado de una banda que, no podía
ser de otra manera, tira de espaldas. A pesar de tener un cantante principal, P.J.
Olsson, tanto los dos guitarristas, Jeff Kollman y Dan Tracey, como el
saxofonista Todd Cooper, ejercieron en dichas labores vocales con una muy buena
solvencia. A esto le añadimos una base rítmica formada por dos monstruos del
calibre de Guy Erez al bajo y Danny Thompson a las baquetas, además de la gran
labor del teclista Tom
Brooks, y ya tenemos un grupazo que te deja con la boca abierta.
Con un poco de retraso y alguna gente aún buscando sus
asientos en las gradas, el show echó a andar Standing on Higher Ground,
de su álbum Gaudí, que engancharon con uno de sus clásicos como es Don't
Answer Me para que las primeras sonrisas aparecieran en los rostros de l@s
presentes. Avanzaron con Time y I Wouldn't Want to Be Like You de
manera espectacular hasta llegar al primer corte de su disco a homenajear, A
Dream Within a Dream, con intro de Orson Wells.
Llegados a esta parte del concierto, este se centró en temas
del redondo que cumplía medio siglo de existencia. De esta forma, pudimos
disfrutar de The Raven, brutal, The Tell-Tale Heart, The Cask of
the Amontillado, (The System of) Dr. Tarr and Professor Fether, The
Fall of the House of Usher y To One in Paradise del tirón, como el
que no quiere la cosa. Así hasta llegar a otro de sus temas estrella, Damned
If I Do, que fue el predecesor de uno de los instantes a recordar del show
con la interpretación de La Sagrada Familia, recordatorio a Gaudí,
evidentemente, incluido. La parte final del concierto echó a rodar con un
público ya puesto en pie ante los primeros acordes de Sirius / Eye in the
Sky que, como era de esperar, fue el momento culmen del show. Ante la insistencia
de l@s presentes, el concierto se cerró definitivamente con Games People
Play.
Hubo una sonora despedida una vez que Alan presentara a los
músicos antes del saludo final. Músicos que tuvieron en todo momento el protagonismo
en sus manos, tanto a nivel individual, con solos en distintos momentos del
evento, como grupal, demostrando su gran valía. Haber tenido a este monstruo de
la música delante ha sido todo un placer. Que a su edad todavía se embarque en
una gira, con el estado de salud en el que se encuentra, tiene mucho mérito. Muchas
gracias al Stone & Music Festival por haber contado con él para formar
parte del cartel de este año. Cartel que, como siempre, es de lo más variado en
cuanto a estilos y gustos musicales, algo que siempre he alabado. Me parece
genial que un sitio como el teatro romano de Mérida lo pise esta variedad de
músicos y que cada cual, dentro de esos gustos, pueda disfrutar del mismo integrándose
en un lugar con más de dos mil años de historia. Espero que la organización
siga repitiendo este modelo y que, como hasta ahora, no se olviden del Rock.
¡Nos vemos el año que viene!
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