miércoles, 17 de junio de 2026

Whisky Caravan En Cáceres

 




Los madrileños Whisky Caravan pasaron por primera vez por Cáceres, y su parada fue en la sala Boogaloo Café de la ciudad. Venían presentando Invisibles, su reciente y buenísimo trabajo, todo sea dicho. A pesar de otros eventos que se celebraron en la misma fecha, la entrada fue más que considerable. Muchas camisetas de la banda entre el público y una entrega por parte del mismo desde el minuto uno.



Con no demasiado retraso, echaron a rodar su show con el mismo tema que abre su último redondo, La rendición (St. Sinners Row), y ya dejaron claro que la noche prometía y mucho. Siguiendo el orden del disco, continuaron con Murciélagos y golondrinas, uno de los cortes que más me gusta de su actual disco, para que la peña comenzara a ejercer de lo que fue un coro durante todo el concierto. Con un Danny, cantante y guitarra acústica, que empezó a interactuar con l@s presentes, siguieron con Larga carretera, de su anterior trabajo Imaginaciones. Y para cuando llegó el turno de Ahora ya no queda nadie, aquello ya se podía considerar una gran fiesta. Cuatro temas le bastaron para meterse a todo dios en el bolsillo.



Con un sonido que rozó la perfección, teniendo en cuenta el espacio en el que se desarrolló el evento, echaron la vista atrás para dejar caer La guerra contra el resto, otro temazo de principio a fin. Engancharon con Imaginaciones y vuelta al disco actual con otra de sus grandes canciones, El predicador. Algo curioso de su concierto, y lo digo porque en este Cáceres forma parte casi siempre del espectáculo, es que no se oía a l@s típic@s que están constantemente hablando o charlando en la barra sin prestar atención al escenario. Y no se les escuchaba porque, como debe ser, para eso estaban sobre el mismo cinco musicazos interpretando cortes como Elvis.




Esquivando las comparaciones con cierto cantante maño y aclarando que ellos son una banda de Rock&Roll, Danny demuestra ser uno de los frontman con mayor carisma del panorama estatal. Claro que el estar acompañado por dos hachas de las seis cuerdas como son Víctor Fraile y el solista Alberto Martínez hace que cosas como Esa sombra y yo o A salvo en el dolor suenen con una grandísima potencia. No debemos olvidarnos de otro miembro esencial en el combo de la capital del Estado, el batería Marcos Martínez, que, junto a Raúl Díaz, la nueva incorporación a las cuatro cuerdas, y con el deseo de que les dure, dan forma a una base rítmica que dejó clara su valía en Avenidas o Una y otra vez, otros dos tremendos temas del último disco. 



Quiero fue la elegida previa al descanso antes de encarar la traca final. Momento que echó a rodar con No estás muerta, seguida de Aquí y ahora y Naufragio, para recordarnos el recorrido que los ha llevado a estar donde se encuentran dentro del panorama rockero de estos lares. Se volvieron a largar, pero, ante la insistencia del público, retornaron para cerrar definitivamente. Lo hicieron con Danny y los dos guitarras comenzando Hacia ningún lugar antes de que se unieran los miembros restantes del grupo y, esta vez sí, dar por finalizado un más que gran concierto.




Ha sido todo un lujo poder disfrutar de Whisky Caravan en una sala como Boogaloo. Por la cercanía y el buen rollo entre público y banda, por la conexión entre ambas partes, por el sonido y por un concierto de esos que te hacen sentir que podía haber durado dos horas más. Espero que no tarden en volver por aquí y les deseo toda la suerte del mundo en esta gira. Se lo merecen con creces. 




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