miércoles, 28 de marzo de 2018

Jean Deuxard - Deloupy: "Love Story A La Iraní"









Cómics como este del que os voy a hablar en los siguientes párrafos son de los que hacen que siga enamorado de este estilo literario. Lo digo sin remordimiento o vergüenza alguna. El mundo de las viñetas hace tiempo que está llevando a cabo una labor de denuncia al ponernos delante de nuestros caretos occidentales cómo se vive, o se sobrevive, en otras partes del mundo en las que no nos paramos a pensar sino es porque salen de vez en cuando en las noticias. Mucha gente cree que aquí solo hay cabida para los superhéroes, el humor o la ciencia-ficción. Pues bien, os aseguro que l@s protagonistas de esta “Love Story A La Iraní” tienen todos eso ingredientes con la salvedad de que de ficción hay bien poca.




Jean Deuxard y Deloupy son los pseudónimos usados por dos periodistas para acceder a los testimonios de jóvenes iraníes que nos contarán sus experiencias en el campo de las relaciones amorosas y de pareja además de con la política. ¿Por qué hacen esto? Porque en Irán los periodistas extranjeros están mal vistos, más después de la reelección de Mahmud Ahmadineyad en 2009. Se hacen pasar por casados utilizando unos anillos que le sirven de acceso a una sociedad hermética y de esta forma poder seguir ejerciendo su labor a la vez que protegen sus fuentes. Con ello consiguen mostrarnos cómo es ser joven en Irán e intentar buscar pareja, sexo o intimidar con otras personas.




Gila y Mila tienen 26 años, viven en Teherán y llevan 8 de noviazgo. No duermen juntos y no tienen relaciones sexuales completas porque la familia política de ella puede pedir un certificado de virginidad antes de la boda, esta es una costumbre totalmente legal en Irán. La madre de Gila es conservadora y cree en el Khastegari, el matrimonio tradicional. Para esta mujer el casamiento es algo que debe hacerse más por negocios que por amor. Esto explica que el esposo que quiere para su hija deba tener coche, apartamento y trabajo estable. El padre de Gila propone a la familia de Mila que se presenten formalmente, esto significa que los novios hagan el paripé de no conocerse, para que la madre acepte la relación. A pesar de ello esta última sigue buscando pretendientes para su hija con mayor estabilidad económica. Ellos son dos jóvenes que no rezan, ni ayunan, ni van a la mezquita. Sueñan con que haya un cambio de régimen mientras dejan de ir a fiestas clandestinas para no acabar torturados, encarcelados o ambas cosas. Mientras sus sueños se hacen, o no, realidad opinan que en Irán la felicidad está prohibida para los jóvenes.




Saviosh tiene 20 años, vive en Teherán y es rockero. En Irán la única música permitida es la religiosa, los instrumentos musicales propios de Occidente están prohibidos con la contradicción de que en su ciudad hay una calle entera que te los vende. Es un guitarrista autodidacta que graba en estudios clandestinos y le es imposible tocar en la calle. Trabaja en un local donde la foto de Jomeini es obligatoria y las mujeres no pueden fumar, pero tod@s fuman. En su país los hombres y las mujeres no pueden compartir espacios públicos a no ser que estén casados o vayan con familiares. Si te pillan te obligan a casarte o te cortan una mano. Opina que después de lo del 2009 ha habido una desmoralización política que ha dejado a su generación totalmente anulada en ese sentido.




Vahid tiene 26 años y se cita con nuestros periodistas en el cementerio Behest-e Zahra, el más grande de Irán. No tiene nada que perder y quiere hablar de política. Para ello deben evitar a los basijis, seculares del régimen, hay entre 5 y 10 millones en todo el país. Explica cómo el gobierno utiliza la guerra irano-irakí para reprimir a l@s que la critican porque en ella murieron, según ellos, miles de mártires. Habla del caso Neda, de las detenciones y torturas que sufrió durante las revueltas de 2009 y del riesgo de ser expulsada de la Universidad y no obtener su titulación si es arrestada de nuevo. Cree que los iraníes no saben lo que quieren, que se han vuelto más cobardes y que han acabado acostumbrándose a las barbaries del régimen que los gobierna.




Kimia y Zeinab son dos amigas de 21 y 20 años, respectivamente. Zeinab hace el amor con su novio porque es algo prohibido y eso le parece excitante. Kimia encontró al suyo haciendo llamadas a móviles al azar, práctica habitual entre l@s jóvenes para matar el aburrimiento. Tanto en un caso como en el otro, solo acceden a quedar si el chico tiene coche por ser este su punto de encuentro. Están a favor de las operaciones estéticas para ambos sexos y tienen una noción del feminismo y del estado de la mujer en Irán muy particular. Creen que sin cambio de mentalidad no habrá cambio político porque hasta l@s liberales aceptan las tradiciones.




Omid tiene 25 años y reside en Bandar Abbas. Está totalmente flipao con la libertad que, según él, hay en EE. UU.. Sueña con ser presentador de un canal de la televisión yanqui. Estas cadenas están prohibidas, al igual que las antenas parabólicas, pero tod@s las tienen, incluidos los mulás. No puede salir del país sin haber hecho el servicio militar de 2 años porque si no su madre recibiría una multa y si no vuelve le quitarían la casa. Ha participado en la lotería del gobierno norteamericano para conseguir una Green Card, pero ha de tener cuidado porque el gobierno de su país sigue deteniendo a gente después del 2009. Lo hacen mandando SMS aleatoriamente en los que se advierte de la intromisión del ciudadano de turno en acciones en contra de régimen. Son tan al azar que hasta su madre ha recibido uno.



Ashem y Nima tiene 20 años y viven Yasz. Los padres de él la conocen, los de ella no. Empezaron su relación en la Universidad. Ella tiene como objetivo aprobar el examen final para poder ir al extranjero, pero él no quiere marcharse y está en contra de que la mujer trabaje. Piensa que la mujer puede estudiar, pero no trabajar, a esto añade una serie de opiniones machistas y xenófobas que ella desconocía hasta el momento de la entrevista.



Saeeedeh tiene 30 años y es de Teherán. Siente añoranza de lo vivido en la Universidad. La familia de su marido es muy conservadora, algo que ya le trajo problemas desde el mismo instante de la boda. Dejó atrás su sueño de ser abogada porque nadie la consultaría por el hecho de ser mujer. Se casó si estar enamorada. Ahora trabaja en una academia privada de inglés donde si se te ocurre hablar de política te echan a la calle. De todas formas, ella está desencantada con la política. Su sueño es irse al extranjero para que su hija pueda vivir de otra manera.



Soban tiene 28 años y reside en Mashhad. Es médico y su novia enfermera, se conocieron en un hospital, pero no saben demasiado el uno del otro. Llevan 4 años viéndose en parques o centros comerciales. Él no sabe si ella es la mujer de su vida. Critica la vida hipócrita que llevan los mulás y resalta la existencia de los Sigheh, matrimonios temporales. Está harto de reconstruir hímenes a chicas ricas mientras las pobres se suicidan. Ha ido de putas, su novia lo sabe, pero le perdona porque es pasado y ella quiere casarse. Él seguirá yendo de putas porque no quiere casarse con una mujer que le es desconocida, pero se resigna ante ello. Ella aguanta todo lo que le echen porque Soban es un buen partido como médico.



Jamileh, 29 años, de Shiraz. Es la primera mujer en su familia que viaja sola. Su marido también lo hace, pero alguna que otra vez deben hacerlo juntos. Cambiaron su apartamento por un coche y se fueron a vivir al barrio rico de los mulás donde estos se han convertido en mafiosos debido a las sanciones occidentales que oprimen al pueblo. Es un matrimonio que hace negocios con China y están intentando acceder al mercado ruso. El marido no habla nunca de política, ella participó en las manifestaciones del 2009, pero ahora calla por intereses de sus negocios. Explica cómo la Universidad es un lugar pensado por el gobierno para que los jóvenes encuentren pareja pues antes de eso la educación mixta está totalmente prohibida. El suyo es un matrimonio arreglado, si se divorcian él deberá pagarle a ella una altísima cantidad, conocida como Mehrieh. A pesar de esto han aumentado los divorcios en el país. En ellos la mujer sale muy mal parada porque el hombre casi nunca paga.



Leila, 26 años, de Teherán. Se queja de que los progres de su país se pasan medio año fuera y medio dentro. Es una mujer divorciada a la que los jueces le dejaron sin mehrieh porque eximieron a su marido de amortizarlo. Está tan sola que no puede ni tener un perro porque si te pillan te ponen una multa y matan al animal. Ahora es peluquera y asistenta doméstica. Tiene un matrimonio temporal que le permite verse con un hombre, pero no vivir juntos por su condición de divorciada, algo que los padres de él no aceptan tachándola de arrastrada.



Si habéis llegado hasta aquí os habréis dado cuenta de lo diferente que es la vida de est@s jóvenes, y no tan jóvenes, en comparación con la de aquí. Mientras nosotr@s ligamos mediante aplicaciones y chats, ell@s ni siquiera se pueden tocar o mantener relaciones sexuales abiertamente. El trabajo de estos dos periodistas es algo fuera de lo común. Con su labor han conseguido que me dé cuenta de cómo un pueblo puede llegar a vivir bajo el yugo asfixiante de su gobierno después de resignarse a no luchar por la represión brutal del mismo y los oídos sordos de la opinión extranjera. También han conseguido que mi atracción por la vieja Persia aumente de forma exponencial. Sé que no es un país donde los homosexuales seamos bien recibidos, de esos hay pocos, pero he de reconocer que me gustaría conocerlo algún día. Espero que ese día llegue cuando sus ciudadan@s puedan relacionarse libre y abiertamente como en otras muchas partes del mundo.




martes, 20 de marzo de 2018

Presentación 2º Disco De La Ira En Cáceres








La tarde-noche del sábado 17 de marzo de 2018 será una fecha para grabar en mi biografía por ser la de la presentación de mi primer libro, “El Crujir De Las Hojas”. No voy a hablar de este asunto en este artículo porque me resulta demasiado pretencioso hacerlo y creo que de eso se debería encargar otra persona. Lo que sí haré es dar las gracias a tod@s l@s que gastaron un rato para pasarse por la Biblioteca Pública de Cáceres a escucharme. Una vez acabada la presentación fuimos a tomar algo con el personal de la editorial Letras Cascabeleras, a l@s que siempre estaré agradecido por su confianza y apoyo, cenamos y nos pusimos rumbo al Boogaloo Café cacereño para asistir al concierto donde el grupo La Ira presentaría su segundo y reciente trabajo, “No Hay Cielo Para Tanto Bueno”.




La verdad es que llegamos un poco justo de tiempo, tanto que antes de tener la primera cerveza en la mano ya estaban los de la banda cacereña Gatera encima del escenario. Alguien me comentó que ya habían tocado un rato antes, otr@s que si lo anterior había sido una prueba de sonido, sea como fuere, lo primero que diré de ellos es que se me hizo muy corto su concierto. Se veía que tenían un nutrido corro de peña que los sigue, el hecho de ser del mismo sitio de donde tocaban supongo que algo tendría que ver. La cuestión es que temas como “Desaprender” o “Como Los Gatos” calentaron bastante el ambiente del local. En esto que salimos un momento a fumar y a la vuelta me encuentro al cantante despidiéndose del personal. Me gustaría decir algo más de su actuación, pero es que esto es lo que viví. Espero poder verlos de nuevo más tranquilamente y contaros algo más sobre esta joven banda. Mientras tanto, a seguir dando caña y mucha suerte.




No tardaron mucho en hacerse con las tablas Raúl y los demás componentes de La Ira. Como buena presentación de disco que se precie, desgranaron entero su reciente redondo, algo atrevido y arriesgado, sin lugar a duda. Con tres de los temas de dicho trabajo, “La Belleza”, “La Erección Del Perdedor” y “Antes De Dar Medio Paso”, comenzaron su show de manera espectacular. Poco faltó para meterse a todo el mundo en el bote antes de seguir con un corte de su primer disco como fue “Una Canción”. No sé exactamente qué ocurría con Manuel, pero hubo momentos en los que, sobre todo cuando punteaba, se le escuchaba excesivamente bajo. A pesar de todo, junto con el batería, Jesús, que sí sonó como un cañón durante toda la actuación, son lo más destacable, musicalmente hablando, del grupo. Creo que son de esos músicos que si estuvieran en otro sitio ya habrían destacado hace tiempo.




Para la interpretación de “Otro Cielo” contaron con la colaboración de Maribel Blanco, de La Mendinga. A pesar de estar con muletas, y la dificultad para subir y bajar del escenario, fue uno de los momentos más destacados del concierto. Paso atrás con “Entre Humaredas”, un tema que me gusta bastante, y dos adelante con “Papel De Libertad” y “Creí Que Era Primavera”. A estas alturas de la actuación ya tenían a tó dios pendiente de ellos y de los caretos que ponía, y puso, el bajista, Txavié durante todo el concierto. La constante de su actuación fue esa, intercalar entre cortes de su anterior trabajo, como “Si No Hay Alegría”, con otros de los de actual redondo, como “Diablos Y Angelitos”.




Como bien dijo Raúl dirigiéndose al público, al igual que Rosendo se deja siempre caer algún tema de Leño, ellos hacen lo propio con alguno de El Gitano, La Cabra Y La Trompeta. Así fue como pusieron a saltar a la sala con “Quiero Sentarme En Las Nubes”, muy grande este tema. Continuaron con la canción que cierra el disco que venían a presentar, “Con La Misma Cantinela”, y los primeros avisos de que aquello se estaba acercando al final. “Ángel Caído”, “A la Vuelta De La Esquina” y “Poco Más” dieron paso a la primera despedida. Después de un breve descanso volvieron con los bises y nos volaron la cabeza con “Debajo Del Ombligo”, “Toda La Vida” y “Los Conflictos”, este sigue siendo mi tema favorito del grupo, brutal. Como colofón bailongo nos deleitaron con los sonidos rancheros de “El Penal”. Despedida final, fotos, saludos y abrazos.




Una vez hecho este repaso, digamos musical, paso a centrarme en otros asuntos. El concierto no estuvo mal, es más, me gustó bastante, pero parece que cuando Manuel tiene algún problema la intensidad baja y eso se nota. A Miguel Ángel, el saxofonista lo teníamos arrinconado de tal forma que su labor se desvanecía por momentos. Esto no es culpa de la banda, con el espacio que hay sobre las tablas poco más se puede hacer. Luego está esa maldita costumbre que hay en este Cáceres de peña que está viendo el concierto y hablando sin prestar la más mínima atención a los músicos. Si no te interesa, o le tienes que detallar a tu colega lo bien que le va a tu hija en el colegio, es el caso de dos que tenía delante y tuve que aguantar durante la primera media hora, por qué no te vas a la barra y os contáis hasta cuánto os mide a cada uno. Pues nada allí como dos pasmarotes, jodiendo visual y sonoramente al personal. Pero vamos, que esto no es nuevo, que lo vivo concierto sí, concierto también en Cáceres. Luego estaba el típico colgao que poco más y se cae sobre la pedalera de Manuel y nos jode el concierto a tod@s. Que sí, que esto pasa siempre, pero no puedo evitar cabrearme, lo siento. Diego y el personal de Boogaloo bastante hacen con el sitio que tienen y eso siempre es algo de agradecer. Después de esta rabieta final, solo me queda animar a mis colegas de La Ira a seguir adelante. Han sacado dos discos de muy buena calidad, musical y de actitud, así que suerte y a triunfar allá donde vayan.




sábado, 3 de marzo de 2018

Texto Mandrílico Marzo 2018




LOS BALCONES


¡Qué bonita mi vecindad! ¡Qué buen rollo entre todos los que vivimos en mi bloque! Nunca falta un saludo en los rellanos, ascensores o el portal. Siempre hay una mano dispuesta a cargar con las bolsas de la compra de los mayores, siempre un hombro donde posar nuestras tristezas y unos oídos para escuchar nuestras preocupaciones. ¿Problemas? ¿Qué pasa cuando viven, perduran y se reproducen en este clima de concordia?

Mi vecina de arriba tiene un perro que lleva como cuatro años sin salir del piso, los mismos que ella, más o menos. No sé si el animal debería sacar a pasear a su dueña o al revés. La cuestión es que ella, como es de esperar, hace sus necesidades orgánicas en el cuarto de baño, las que vienen del Sol, aire o lluvia son de intramuros. El can, mientras tanto, utiliza todo el inmueble como aseo privado. Esto significa que se caga y se mea por donde quiere de la casa. Ella lo recoge y pasa la fregona con su correspondiente proporción de lejía, friegasuelos, o lo que sea, disuelta en el agua. ¿Y qué hace mi vecina con esa agua de la fregona? Aumenta nuestra convivencia y buen ambiente descargando, término que pensábamos había quedado recluido a las mallas de internet, su contenido desde su balcón al mío. ¡A tomar por saco la colada recién puesta a tender! ¿Será por aburrimiento y las broncas que tenemos, día sí, día también, es la única diversión que le queda en vida? La situación ha llegado a tal extremo que por mucho que lavo mi ropa hay gente que me pregunta si tengo perro. Ni el suavizante con olor a lavanda consigue evitar ese tipo de interrogantes. Subo, le muestro mis prendas convertidas en papel higiénico para su perro y ella, incluso habiéndola pillado in fraganti, lo niega todo en redondo. No hemos llegado a las manos porque hace valer sus cartas de señora mayor, por ganas no será. Me amenaza con llamar a la policía y yo le invito a que lo haga.

Hoy su intimidación se ha hecho realidad, se han presentado dos municipales ante la llamada de otro vecino alarmado por nuestra discusión basada en restos caninos. La autoridad ha dicho que mis vestimentas no sirven de prueba, que debo grabar o fotografiar la acción para que mi versión de los hechos sea creíble. Nunca debéis olvidar la cara de no romper platos de mi vecina y el aspecto viejuno de su animal de compañía, algo más admisible que mis camisetas sucias, pues esas cosas parten el corazón de los agentes mucho más que la vista y el olor de mi ropa. Se van y con su adiós nosotros nos retamos hasta la próxima.

Ahora vivo con mi madre que acaba de cumplir 70 años. Se vino aquí conmigo hará unos diez meses, después de sufrir una caída que le regaló una fractura de pelvis. Sé que no os interesa, pero me hace ilusión deciros que se ha recuperado bastante bien. Lo malo es que después de curarse ha cogido miedo a salir. Se pasa días y días delante del televisor o leyendo novelas del Oeste. En mi última discusión con la vecina mi madre se ha puesto de su lado dejándome entre la espada y la pared. Para una aliada que tenía se ha pasado al bando enemigo. ¿Sabéis qué es lo peor? Que me ha dicho que si tantas ganas tengo de que salga de casa que le compre o, mejor aún, que adopte un perro. De esta forma tendría la excusa perfecta para tomar el aire fresco en el parque o el Sol paseando por el barrio. Además, quiere que sea un perro pequeño, en plan Yorkshire, encima con exigencias. El perro llegó a casa hará tres meses y ya llevan sin salir dos semanas. Mi piso se ha convertido en una calca del de mi vecina de arriba. Ahora la de abajo discute con mi madre, yo con la de siempre y los municipales están hasta las narices de presentarse a resolver el vocerío que montamos entre los cuatro y nuestros respectivos canes.

¡Qué bella nuestra convivencia! ¡Qué buen rollo de un tiempo a esta parte! Es tal nuestra solidaridad y apoyo mutuo que no podemos vivir sin marcar nuestros territorios a base de cascadas provenientes de cubos de fregona que van de balcón a balcón, no os olvidéis de la lejía o el friegasuelos correspondiente. Ahora todo el vecindario tiene perro.

Dedicado a mi buen amigo y colega Javier Vidal Miguel de Rentería porque la realidad siempre supera a la ficción. ¡¡Animo!!

martes, 20 de febrero de 2018

The Purple Rock Group En Cáceres







Hacía tiempo que no iba por la sala cacereña Boogaloo a ver un concierto. No es porque no tenga una cartelera interesante, más bien lo contrario. El viernes, 17 de Febrero, pasaron por allí dos formaciones de muy distinta índole. No puedo hablar de los primeros, El Altar Del Holocausto, porque no asistí a su concierto, aunque luego conocí a sus integrantes. Una vez que estos abandonaron las tablas, empezaron a montar su equipo los integrantes de The Purple Rock Group. Estos, como os podéis imaginar, son una banda tributo a Deep Purple. No voy a opinar ahora sobre el tema este de las bandas tributo porque ya lo he hecho en otras ocasiones y tampoco es cuestión de repetirse continuamente. Agradezco al bajista y paisano, Antonio Gallardo, su invitación al evento, una siempre buena razón para asistir.




Deep Purple ha sido siempre una de mis bandas de cabecera. Fue el primer grupo guiri que vi en directo en el Estadio del Rayo Vallecano durante su gira del “Perfect Strangers” en el, ya lejano, 1985. Con esto quiero dejar claro desde el principio que no puedo ser muy objetivo a la hora de hacer una crónica sobre un show como el que vivimos este pasado fin de semana. Quizás el hecho de que The Purple Rock Group tuvieran que tocar después de otra banda a esas horas mermó un poco el poder de convocatoria. Aun así, l@s que estuvimos presentes pasamos un buen rato con los temas de la banda británica.




Como suele pasar en estos casos, no faltaron ninguno de los clásicos del combo del Reino Unido. Con cortes como “Speed King”, “Strange Kind Of Woman”, “Perfect Strangers”, “Space Truckin´”, “Woman From Tokyo” o “Burn” la cosa se calentó de lindo sobre todo por el buen rollo del cantante José Mª De La Rosa, que estuvo muy en contacto con el público en todo momento, haciéndonos partícipes de algunas de esas canciones. No podían faltar otros clásicos de la altura de “Mistreated”, pero, sin ser uno de eso temas que conozca mucha peña, a mí el que más me sorprendió, no me lo esperaba, la verdad, fue “You Keep On Moving”. Para la traca final dejaron “Child In Time”, “Highway Star” y, cómo no, “Smoke On The Water” que acabamos cantando a grito pelao hasta desgañitarnos.




No es que esta banda tributo lo hicieran mal, al revés, me parece que su show fue por encima de lo correcto. El problema es que, a mi entender, Deep Purple es un grupo por donde han pasado muy buenos músicos en cualquiera de las posiciones. Debe ser difícil salir de temas de Ian Gillan para meterte con alguno de Coverdale, siempre con el apoyo vocal de Glenn Hughes, pero, como he dicho antes, De La Rosa estuvo a un nivel excelente. En lo relativo a la guitarra, Pablo Mantiñán, hizo una gran labor, aunque no resaltó tanto como lo pueda hacer Blackmore en el combo original. Al que más eché en falta fue al teclista que creo que era al que menos se escuchaba de todos. No dudo de que Jorge Suárez sea un gran músico, pero la noche del pasado viernes estuvo, a nivel sonoro, un poco ausente en algunos momentos y eso en algo que quiere tributar a Deep Purple es un poco jodido, sobre todo porque John Lord era un verdadero maestro musical. Puede que el que Jorge estuviera más arrinconado de lo normal, el sitio tampoco da para más, influyera algo. En cuanto a la base rítmica debo deciros que fue lo que más me gustó del concierto. No es por pelotear a mi colega Antonio, pero la labor y el aguante, tanto de él como de Ismael Orozco, para mí fue lo más sobresaliente de la noche.





Seguro que habrán tenido conciertos mejores y peores que el del Boogaloo. Repito que este no estuvo nada mal. Lo interesante es que pasamos un gran rato entre amig@s divirtiéndonos con todos esos temas con los que much@s de nosotr@s hemos crecido y nos han acompañado en otros tantos momentos. Ver a colegas que hace tiempo que no ves y conocer a gente nueva a través de la música es uno de los mejores regalos que te pueda hacer esta. Espero volver a ver pronto a estos The Purple Rock Group y les deseo lo mejor en su andadura por el largo camino del Rock. 





lunes, 12 de febrero de 2018

Texto Mandrílico Febrero 2018





EN PUNTO

Poco puedo recordar de lo acontecido entre el primer minuto y las y cinco. No puedo mencionar mucho porque en aquel tiempo tenía los ojos cerrados y solo me guiaba por el olfato. Lo que sigue produciendo en mí una grata sensación es el calorcito que sentía entre la mullida capa de pelo de mi madre y la amalgama de cuerpos que formábamos entre todos mis hermanos.

Sería poco más de las y ocho cuando la claridad comenzó a inundar tímidamente mis ojos. Hasta que mi alrededor se iluminó del todo pudieron haber pasado otros dos minutos, dejémoslo en tres. Entrar la luz y comenzar a crecer a toda prisa fue todo uno. Eso sí, aquí tuvo mucho que ver el alimento que me daba mi madre, por el que yo luchaba con todas mis pequeñas armas.

Saltos, cabriolas, carreras, ascensos textiles hasta el techo, primeras comidas sólidas, con sus correspondientes cagadas y meadas sin ningún tipo de reparo en dejarlas en un rincón, encima de otra tela distinta a la de las escaladas o allá donde me pillará el apretón, y, sobre todo, muchas, muchísimas persecuciones, revolcones, muerdos y chillidos. ¡Qué buen tiempo el transcurrido entre el primer cuarto y las y veinte!

A las y veintiuno sufrí mi primer desengaño. Dicen que ese es el más doloroso. He de reconocer que en aquel momento lo fue, pero ahora lo definiría como desolador. Era la primera vez que me sentía realmente sola. Pasé cuatro minutos largos llamando a gritos, de día y de noche, a mi madre y hermanos con la remota esperanza de volver a sentir ese calorcito que tan agradablemente ha quedado incrustado en mi memoria. A las y veinticinco dejé de gemir y chillar como una tonta, asumí que no iba a aparecer nadie de mi familia y empecé a sopesar las posibilidades de que tenía un nuevo hogar donde me habían trasladado sin consultarme lo más mínimo, por supuesto.

De las y veintiséis hasta las menos veinticinco reanudé mis carreras, saltos, sufrí mis primeros reproches que anularon mis escaladas, tanto textiles como de madera o hierro, y tuve mi primer lugar particular por derecho: un váter exclusivo. Un lujo solo al alcance de unos pocos. Llegaron mis primeras salidas, más nocturnas que diurnas, como mandan las reglas, y con ellas los escarceos de adolescente y las heridas que esta edad deja abiertas para siempre. Bueno, tampoco voy a negar que me divertí de lo lindo siendo el foco de atención de todos los machitos, y alguna hembrita, creo recordar, del barrio. Es lo que tiene la novedad, pero de eso me di cuenta más tarde.

A eso de las menos veinte me entró un calor, un no sé qué y un no sé cuánto por todo mi cuerpo que solo quería revolcarme por el suelo y gritar como una verdadera posesa. Llamaron a mi médico de cabecera que tuvo la brillante idea de recetarme encierro a cal y canto y aguantar el chaparrón sin paraguas, chubasquero o prenda impermeable que se precie. ¡Qué tres minutos más malos, por Dios! Eso no se lo deseo yo a nadie, porque eso es lo que es verdaderamente: desear y no poder complacerte. Ya te digo: ¡¡Malísimo!!
Minuto antes de menos cuarto estaba camino de la consulta del doctor. Hice el viaje en una ambulancia portátil con una única ventanilla a cuadros metálicos, sin cristales y con un bamboleo que ni las palmeras del parque en los días de viento. Al poco tiempo de llegar sentí el muerdo de una boca con un solo diente metálico y dormí como nunca antes, sobre todo porque creo que ni soñé. Lo curioso es que desde que volví a casa aquel minuto no he vuelto a sentir esos calores tan difíciles de mitigar. No creáis que no me sigo preguntando el porqué.

Entre las menos cuarto y las menos diez me di de bruces con esa vida que se conoce como normal. La misma que se caracteriza por seguir saliendo a casi las mismas horas, siempre que el tiempo lo permita, pasar de largo de mis posibles pretendientes del barrio, lo que me ha acarreado el apelativo de “presumida”, visitar mi aseo particular con mas frecuencia, sobre todo porque los calores corporales se han transformado en un hambre voraz, alguna carrera por la casa y echar cabezadas segundo sí, segundo no, en mi sillón preferido.

Fue llegando a las menos cinco cuando sentí los primeros achaques. La vista ya no era tan nítida, me dolían cada vez más las articulaciones, claro, ¿qué puedes esperar después de casi una hora a cuestas de carreras y saltos?, no había ser en este mundo que me pudiera tocar las tetas y, sobre todo, me costaba mucho respirar. Nueva llamada a mi doctor particular, nuevo viaje en ambulancia oscilante de ventanilla sin cristales y nueva mordedura de esa mierda de boca metálicamente unidentada que me sumió por enésima vez en un relax para nada onírico.

Me he despertado a las menos dos minutos acostada en mi sillón, cansada como nunca antes, más ciega que nunca, respirando como una locomotora vieja y con pequeños pinchazos en los pechos. Con la terapia de las caricias de Gabriel me voy quedando dormida poco a poco sintiendo cómo el destello del recuerdo del calorcito de mis primeros minutos se va transformando en frío aterrador mientras las agujas se acercan para abrazarse en las en punto.


martes, 6 de febrero de 2018

Metallica - Kvelertak: Madrid, 3 - Febrero - 2018








Después de casi un año con la entrada en el cajón, llegó el momento de que pasara por el control de acceso. Momento que acabará en anécdota para nosotros, mi novio y yo, por estar al nombre de uno con el carnet del otro. Pequeño-gran susto que pasó sin más que terminó convirtiéndose en risas durante toda la noche. He escuchado en último trabajo de Metallica, muchas veces antes de este concierto, te lo regalaban con un código que venía la entrada, y creo que es uno de sus mejores, si no el mejor, discos en mucho tiempo, razón de más para tener ganas de volverlos a ver, por séptima vez ya. Antes de entrar de lleno en lo que aconteció en el ahora llamado WiZink Center Madrid, que tod@s conocemos como Palacio de los Deportes de la Comunidad de Madrid, de toda la vida, diré que fue una noche llena de sorpresas, la mayoría buenas, tanto en el aspecto musical como de buen rollo con colegas que hacía ya una temporada que no veía.




Puede que los noruegos Kvelertak sean una de las bandas del panorama actual que más le molan a alguno de los miembros de Metallica, como son Hetfield y Ulrich, razón por la que los han elegido para que abran sus shows, puede que sean más una banda de sala que de grandes espacios como el que tuvieron que afrontar el sábado pasado, puede que no estemos muy acostumbrados a escuchar a un grupo cantando en noruego, algo que no debería extrañar ya que hay mil combos haciéndolo en sus lengua natal, puede que fueran un montón de cosas o ninguna a la vez, la cuestión es que no conectaron con el público en casi ningún momento. Supongo que el hecho de ser teloneros de alguien como Metallica debe imponer, pero has de aprovechar bien estas oportunidades en tu carrera musical porque nunca sabes a dónde te pueden llevar. Desde que empezaron con “Apenbaring” hasta irse con el tema que da nombre al grupo aquello no sonó nunca bien. Al cantante se lo comían, sónicamente hablando, sus cinco compañeros. Las canciones enganchaban pocas veces, y en pocos momentos, con l@s asistentes llegando a convertirse en un show lineal sin demasiado que resaltar. Con esto no quiero decir que sean un mal grupo ni nada parecido, pero esta no fue su noche o, al menos, no éramos su público. Espero que sigan subiendo y poder verles de nuevo para comprobar si es verdad un mal día, una noche, en este caso, la tiene cualquiera.




Cuando comenzó a sonar por todo el Pabellón “It´s A Long Way To The Top (If You Wanna R&R)”, de mis queridísimos AC/DC, empecé a sentir ese hormigueo pre-concierto que solo puede ir a más o corroerte las entrañas durante cualquier actuación. El tema mítico de los australianos enganchó con “Ectasy Of Gold”, el también mítico comienzo de los norteamericanos, y las primeras imágenes en ese muro visual que Metallica lleva en esta gira a base de cubos que suben, bajan y hacen mil formas. Los cuatro componentes del grupo llegaron al escenario después de recorrer un largo pasillo por donde iban saludando a l@s apostad@s en el mismo. “Hardwired” comienza a sonar como un cañón ayudado de las casi 17.000 gargantas presentes en el recinto. Fueron un poco cabroncetes al hacernos creer que las pantallas no funcionaban bien cuando las imágenes se entrecortaban o diluían sin más durante este tema. Todo quedó “resuelto” cuando los acordes de “Atlas, Rise!” captaron toda nuestra atención para no volver a soltarla durante todo el show. Increíble comienzo con estos dos nuevos temas que dejaban entrever lo que se nos vendría encima. Hetfied se dirige al público por primera vez para hacernos saber que vamos a disfrutar tanto de nuevos como de viejos temas. Esto se materializa mediante la ejecución de “Seek & Destroy” que, como podéis imaginar, acabó de ponernos totalmente en pie. Tienen un algo los temas de su primer trabajo que siguen actuando como un anzuelo en el que te ves atrapado sin remedio posible.





“Leper Messiah” sería la primera gran sorpresa de la noche. Es sabido que Metallica no repiten setlist en sus conciertos, pero que recuperaran este temazo de su tercer redondo fue algo que nos dejó atónit@s. Es una de esas canciones que crees que nunca vas a oír en directo y, de repente, te da un bofetazo en la cara que consigue sacarte la mejor de tus sonrisas. Tremendo momento que nos hizo saltar como crí@s. Siguieron con otro de los clásicos que aparecen en su legendario álbum de 1986, “Welcome Home (Sanitarium)”. Brutal interpretación que me llegó como una mezcla de nostalgia y agradecimiento por mi parte. Vuelta a su nuevo redondo con “Now That We´re Dead” que es recibida con gran estruendo mientras aparecen las primeras historias de debajo del escenario, cuatro cubos, no confundir con cubos de la fregona que por aquí hay mucha imaginación, jaja, con unos parches de sonido. Como a mitad de este, ya de por sí largo, tema los miembros de la banda se marcan unos ritmos en plan tribal que no desentonaron con la interpretación del mismo. Siguen con “Cofusion” para dejar bien claro que esta es la gira de su reciente disco y que lo quieren defender a toda costa.





“From Whom The Bell Tolls” es ya todo un clásico dentro del Metal y así nos llegó cuando sonó en Madrid. Gargantas a todo trapo para responder a un tema con el que Metallica saben que van a triunfar. ¿Qué se puede decir cuando desde las gradas ves un pabellón entero cantando casi tan alto como el frontman? Poco, ¿verdad? Volvieron a retomar su ya nombrado último trabajo con “Halo On Fire” que fue muy bien recibida y dio paso a la que es, con toda seguridad, la mayor anécdota del concierto. Desde donde estábamos, esto es las gradas, nos percatamos de que Trujillo sale al escenario con unos folios en la mano que deja caer al suelo. Lo primero que piensas es que ha perdió el setlist y necesita una copia del mismo. Se queda en el escenario acompañado solo por Hammett, se acerca al micro y nos suelta que, entre los dos, van a interpretar un clásico de un grupo no menos clásico del Heavy hecho en este Estado, “Vamos Muy Bien” de Obús. Como much@s sabéis, yo nunca he sido gran fan de los madrileños, pero he de reconocer que canté la canción como hace años que no lo hacía. Tal vez el bajista y el guitarra, sobre todo este último, se perdieran mil veces, tanto con la música como con la letra, pero poco nos importó tras estar viviendo este instante. Hammett deja en toda esa especie de cuadrilátero que era el escenario a Trujillo y este se marca “Anesthesia (Pulling Teeth)” mientras aparecen imágenes del malogrado Cliff Burton en las pantallas. Entre lo de Obús y el solo de Trujillo os aseguro que el pecho se nos abrió y cerró al máximo.





Con el concierto ya bien encarrilado se marcan su propia versión de “Die, Die My Darling” de Misfits. Esta sirve de preludio a la única inclusión que hicieron en el Load”, “Fuel”. La velocidad de este tema junto a esos cortes repentinos, los gruñidos de Hetfield y las llamaradas de turno lograron devolvernos al espectáculo puro y duro que estaba siendo el concierto. “Moth Into The Flame” es mi tema favorito de su reciente disco. Tenía muchas ganas de ver y escuchar cómo la interpretaban en directo y, os confirmo, que fue uno de esos instantes que vives en los conciertos que se te quedan grabados para siempre. A la soberbia ejecución que hicieron de la canción se le unió ese grupo de polillas drónicas que salieron de debajo del escenario que no dejaron de revolotear por el mismo mientras cantábamos a grito pelao. Precioso este momento que hace pensar que este tema ha venido para quedarse en los shows de Metallica. Con “Sad But True” acabamos cantando más y más alto que el cantante, incluso, pero también comenzamos a ser conscientes de que el show empieza a atravesar esa línea que da paso a la parte final del mismo.




Antes de que eso ocurriera las pantallas se inundan de imágenes de soldados de la 1ª Guerra Mundial mientras los acordes de “One” llegan a todos los rincones del recinto. Me emociono mucho siempre que escucho esta canción, así que os podéis hacer una idea de lo que es escucharla en vivo. Que sí, que no hubo llamitas y toda esa parafernalia a la que nos tienen acostumbrado con este corte, pero si las echamos en falta fue cuando acabó, no mientras estuvo sonando. Metallica son ya perros viejos en esto de las giras y demás y plantarnos de frente después de “One” un clásico como “Master Of Puppets” es apostar a seguro a que nos iban a terminar de fundir en poco tiempo. Menos mal, en el buen sentido de la expresión, que nos dieron un respiro largándose después antes de regresar para los bises.




Iniciaron estos con el tema que cierra su disco actual, “Spit Out The Bone”, para recordarnos por enésima vez que esto no era el típico recopilatorio de grandes hits del grupo. “Nothing Else Matters” es siempre bien recibida, como realmente se merece. Entre la cantidad de móviles encendidos pudimos distinguir algún que otro mechero que se niega a extinguirse por muchos años que pasen. Metallica cerró su concierto con el gran single de su álbum negro, “Enter Sandman” que, mientras iba avanzando nos dejaba un sabor agridulce a sabiendas de que aquello era el adiós definitivo. Este no llegó sin antes no dejar caer una parte de “The Frayed Ends Of Sanity”, de su disco justiciero.




Metallica no sonó en algunos momentos al 100%. Hubo, incluso, un instante en el que el micro de Hetfield estaba completamente out. Tuvieron más de un fallo interpretativo, sobre todo Hammett y Ulrich. Se quedaron en el tintero temas de la altura de “Creeping Death. Si seguimos podemos sacarles algún que otro fallo más, pero para mí, en general, fue un pedazo de concierto. Vi a una banda entregadísima y conectada en todo momento, tanto con el público como entre ellos. Se les notaba contentos de estar en Madrid después de unos cuantos años, tanto que Hetfield estaba visiblemente emocionado al final del show. Se rieron y nos hicieron reír, algo que es siempre de agradecer. Llevan un montaje de luces y pantallas que tira de espalda, por su originalidad e impacto. Regalaron púas y baquetas pa aburrir y se fueron saludando al personal con mucha más efusión de la que empezaron. Todo esto apostando por un nuevo trabajo cuyas canciones no desentonaron en ningún momento dentro del repertorio. Dejaron claro, de esta forma, que no tienen que vivir de las rentas, que si quieren podrían, pero no es el caso. Mi año de conciertos ha empezado fuerte con un grupo de los grandes, espero seguir así y que estos doce meses, musicalmente hablando, sean para recordar como lo será este concierto de Metallica.