lunes, 3 de julio de 2017

Aerosmith, Alter Bridge Y Eclipse Pasaron Por Madrid










Después de dos décadas sin pisar los escenarios de la capital del Estado, y de casi 25 años que los vi por primera vez junto a Extreme, pudimos vivir una noche de intenso R&R con a una de las bandas más veteranas del género, Aerosmith. Venían bien perpetrados por dos grupos que pusieron bien calentito el cotarro antes de que saltaran a escena los de Boston, Eclipse y Alter Bridge. Después de recorrer una extensa cola en sentido contrario a la entrada para ponernos al final de la misma, pensábamos que aquello se iba a eternizar y que no llegaríamos para ver el principio de los suecos. La cuestión es que la espera se hizo mucho más corta de lo que creíamos y entramos en el recinto del Auditorio Miguel Ríos con suficiente tiempo para disfrutar de las tres bandas al completo. La primera sorpresa fue el gran espacio de pista reservado a las entradas “Golden”. Un inmenso cuadrado que desplazaba hasta la mitad del foso a aquell@s que consiguieron apoyarse en las vallas que lo delimitaban. Esto nos restó cierta visibilidad, algo que fue la tónica común durante el recital.





Eclipse andan presentando su último gran trabajo, “Monumentum”, por los distintos escenarios de Europa en estos momentos. Vi una banda con muchísimas ganas de comerse lo que tenían delante, que ya era gran parte del aforo total que se llegó a congregar, desde que arrancaron con “Vértigo” y “Never Look Back”. Un frontman entregado como Erik Martensson, valiéndose de su gran voz, es el encargado de animar al peronal en todo momento y para cuando acaban de interpretar “Wake Me Up” nos tiene a tod@s mirando al escenario sin pestañear. Su Hard Rock te envuelve con temas como “Jaded” y “Hurt” mientras te das cuenta que el Rock, en cualquiera de sus vertientes, que nos sigue llegando a raudales desde Escandinavia está aquí para quedarse por muchos años. No puedo asegurar que Eclipse lleguen a llenar grandes espacios, calidad tienen desde luego para ello, sobre todo su guitarra Magnis Henriksson, pero en Rivas fui consciente de que ya tienen una gran legión de seguidores que coreaban sin parar “Downfall Of Eden” y “Black Rain”. El bajista Magnus Ulfstedt fue otro de los miembros del grupo que no paró de hacer metros durante el show mientras el batería Philip Crusner no dejaba de aporrear su kit brutalmente. Cuando llegamos a “Stand On Your Feet” la peña estaba completamente a sus pies. Lo malo es que también se acercaba el final de su concierto, con la interpretación de “I Don´t Wanna Say I´m Sorry”, algo después de alrededor de una hora encima de las tablas. Me gustó mucho Eclipse, sobre todo porque les vi con esa energía tan necesaria siempre en un grupo. Son de esas bandas que te las encuentras dentro de un cartel y que te hacen pensar que nunca está de más ver a los teloneros, en este caso, o a las que no están en la parte de arriba del mismo, en el caso de un festival. Espero volver a cruzarme pronto con ellos.






Tenía muchas ganas de ver a los norteamericanos Alter Bridge, ya que puede que sea uno de los grupos que más me han llamado la atención en los últimos años. Después de dar una vuelta por el recinto, para contactar con algunos de l@s colegas que quedaba por ver, nos volvimos al mogollón, siempre a la distancia que el foso “Golden” nos permitía, para ver qué nos ofrecían Myles Kennedy y compañía. Alter Brigde también están de presentación de su reciente trabajo, “The Last Hero”, pero eligieron temas más antiguos, como “Come To Life”, “Farther Than The Sun” y “Addicted To Pain” como pistoletazo de salida. Desde el primer instante se notaba que algo no iba del todo bien en su actuación. El sonido era un poco más grave de lo normal y la banda no acababa de hacerse con el público. “Ties That Bind” dio paso al primer corte de su actual disco, “Crows On A Wire”. A pesar de que la cosa mejoraba por momentos, sobre todo por parte del guitarrista Mark Tremonti, no conseguían poner el recinto al cien por cien. Con “Isolation” y la gran “BlackBird” parecía que se iba recuperando un poco el asunto, sobre todo cuando la peña se desgañitaba con esta última. El tema que abre su último álbum, “Show Me The Leader”, fue el predecesor de “Rise Today” con el que dieron por finalizada su actuación en Madrid. Tengo que asumir que me quedé un poco frío, y no sólo por la temperatura del día, con este concierto. No puedo decir que Alter Bridge me defraudara porque estuvieron muy a la altura, musicalmente hablando, pero no llegaron nunca a engancharme del todo. Puede que fuera porque el sonido que tuvieron no fue el mejor de las tres bandas o porque hubo momentos en que se me hicieron interminables sus interpretaciones. Prefiero pensar que no fue su noche y que, siendo esta la primera vez que los veía, seguro que nos deleitarán en próximas visitas con un gran show.





Una vez nos aprovisionamos de algo de cerveza, por cierto, lo de los precios populares pasó a la historia, intentamos volver, más o menos, al sitio desde donde habíamos visto a Alter Bridge con la intención de tener mejor visibilidad para lo que se nos vendría encima. Ardua tarea que nos llevó a colocarnos en uno de los laterales durante todo el concierto de Aerosmith. Con una temperatura totalmente anormal para esta época del año, y el Auditorio hasta arriba, comenzó a sonar “O Fortuna”, de “Carmina Burana”, mientras proyectaban en las pantallas fotos y portadas de discos y revistas donde aparecían los norteamericanos junto a los distintos diseños del logo de la banda. “Let The Music Do The Talking” y todo dios a gritar y saltar como loc@s. Hay cantantes que con su sola presencia saben poner a todo trapo al público que tienen delante, Steven Tyler es uno de estos casos y no dejó de demostrarlo en toda la noche. Segundo zarpazo con “Nine Lives” para coger carrerilla con “Love In A Elevator” y “Livin´ On The Edge”, casi me da algo con ésta, y ya es un no parar. Todos los problemas técnicos que pudieran haber tenido las bandas anteriores pasaron a la historia mientras seguían con “Rag Doll”, con la que Joe Perry se soltó la coleta definitivamente. “Falling In Love (Is Hard On The Knees)” fue la encargada de cerrar esta primera parte del show que continuaría con las versiones de Fleetwood Mac, “Stop Messin´Around” y “Oh Well”, y de The Shangri-Las, “Remember (Walking In The Sand)”. Este fue uno de esos momentos largos de los conciertos donde cada músico se deleita, también a nosotr@s, con su instrumento, siempre con un imparable Tyler que era como una mosca revoloteando por todo el pastel que formaba el espacio del escenario.





Vuelta a lo suyo mientras diluían el frío atmosférico con “Chip Away The Stone”. Nosotr@s fuimos ganando posiciones, poco a poco, hasta casi alcanzar el límite que nos permitían, para para gritar a pleno pulmón con “I Don´t Want To Miss A Thing” con la que las pantallas se llenaron de peña haciendo lo propio, temazo en todos los sentidos. Que una canción de The Beatles, de los que son reconocidos fans los de Boston, como “Come Together” siga volando las cabezas a miles de seguidores en un concierto dice mucho de los de Liverpool. Si a eso le añades las ganas que le ponen estos cinco locos, bueno, seis contando con el teclista Russ Irwin, te encuentras de frente con 20.000 personas coreándola hasta desgañitarse. Momento para que Tom Hamilton pueda lucirse antes de dar paso a uno de sus grandes éxitos, “Sweet Emotion”. Es increíble cómo un tema puede poner de punta hasta el último de tus pelos. Mira que lo habré escuchado millones de veces, pero la magia del directo hace que casi se me salten las lágrimas con él. Os podéis imaginar la reacción del público en este instante, todo era caras de felicidad. Curioso que alguien como los componentes de una banda que ha vendido millones de discos puedan interpretar una canción como “Eat The Rich”, pero eso es lo que hacen estos señores que saben mucho, demasiado, quizás, de qué va todo esto del mundillo del R&R. Sin bajar intensidad, fue la que dio paso a otro de los grandes momentos del concierto. Con “Cryin´” las pantallas se volvieron a llenar de imágenes de gente cantándola con delirio. Otro de los cortes, son tantos, con los que llegaron a asentarse en el Olimpo del Rock, “Dudes (Look Like A Lady)” fue el encargado de cerrar el show antes de los bises.




Éramos conscientes de que aquello estaba llegando a su final. Antes vimos cómo un gran piano blanco se convertía en el protagonista de esa pasarela que había servido de lanzadera a Tyler y los demás. Éste volvió a escena con una fina bata por encima de los hombros percatándose del frío de la noche “veraniega” madrileña. Calentó dedos con la interpretación de parte de “Angel” antes de dar paso a la canción que le encumbró como compositor, “Dream On”. Fue todo un alarde de interpretación que acabó con Perry encima del piano acompañado por el propio Tyler. Temas míticos como éste son los que hacen de esta música algo fuera de lo común. Vuelta a las versiones con “Mother Popcorn”, de James Brown, y cierre final con, no podía ser de otra forma, “Walk This Way”.





Sin llevar excesiva parafernalia y sin tener un escenario de esos que no sabes por dónde te va a salir el siguiente miembro de la banda, Aerosmith consiguió volver a dejar claro por qué son el grupo que son. Puede que Tyler no cante como hace años, pero de eso se trata, de que pasen los años y alguien siga teniendo ciertas deficiencias, no tantas, con las que continúe metiéndose en el bolsillo a la audiencia de cualquier lugar del planeta que pisa. Para un cantante siempre es más difícil mantener su nivel que para los demás componentes, más si has llevado la vida de éste, en concreto. Joe Perry sigue en el top de los grandes hachas de esta música. Tampoco se queda manco Brad Whitford, que también tuvo su momento de gloria durante el concierto. Si a todo esto le unes una de las bases rítmicas más longevas dentro de un grupo como son, el ya mencionado, Tom Hamilton y el increíble Joey Kramer te encuentras delante con algo tan grande como es Aerosmith. He pasado muchos buenos momentos con sus canciones, ahora puedo sumar otro con el concierto del pasado 29 de Junio en Madrid. ¿Volverán o será verdad lo de su gira de despedida? Tal como está el panorama no te puedes fiar lo más mínimo de este tipo de cosas. Eso sí, doy por hecho que, a pesar de echar en falta algunos temas en su setlist, algo siempre inevitable, volvería a verlos si pasan por estos lares. 







domingo, 25 de junio de 2017

Download Madrid: Jornada Del Viernes








Llegó la hora de los conciertos y grandes festivales del 2017. El año pasado acabé un poco quemao de este último formato. No es que no lo haya pasado en grande en cualquiera de los que he estado, es más bien por darme un respiro antes de, con toda seguridad, volver a retomarlos. La cuestión es que, a pesar de haber ciertas bandas en las otras jornadas que me podían atraer, como Five Finger Death Punch el jueves y NOFX y Suicidal Tendencies el sábado, a este primer Download celebrado en Madrid decidí ir sólo el viernes.


Una vez dicho esto, empezaré la crónica de la jornada felicitando a la organización del evento por su labor. Aunque siempre habrá algo que subsanar, como el tema de las colas, y alguien que se queje, en mi opinión han estado muy a la altura de lo que se esperaba. Esta era la primera vez que iba al recinto de La Caja Mágica madrileña y me he quedao flipao con el sitio. Todo es enorme en este lugar, para ir de un sitio a otro has de recorrer una distancia considerable, pero hasta esto me ha parecido acertado. Puede que l@s que hayan sufrido más este asunto hayan sido los de los puestos de camisetas y otras parafernalias, pues al estar a la entrada del recinto, una vez superados, no habría mucha peña que volviera por allí, al menos nosotros no volvimos, espero que otr@s sí lo hicieran. Si es verdad que si querías comer algo tenías que andar un buen trecho, esto fue lo habitual del festival, pero una vez en la zona de comida tenías una gran oferta y variedad dentro de lo que se suele proponer en estos casos. Escenarios independientes, bien separados los dos principales de los otros dos, llevaron a que, por cuestiones de horarios, algunas bandas se superpusieran a otras, pero nunca entre las que tocaban en el escenario 1 y 2 y las que subieron en el 3 y el 4. Con esto quiero decir que puede que hubiese dos grupos tocando al mismo tiempo, pero con una distancia suficiente entre sus escenarios para que pudieras disfrutar del que hubieras elegido en ese momento. Si a esto le sumamos el gran sonido de todas las bandas que vi, el apartado musical, podríamos decir, que sacó una gran nota. Otro asunto a destacar es el de los servicios, muy buena accesibilidad y, a pesar de ciertos mogollones en momentos puntuales, fluidez para hacer uso de ellos. Ya, por último, acabaré diciendo que la idea de que te cobraran un euro por el vaso de mini, a la larga, me pareció más que acertada. Sí que es verdad que te choca que cuando vas a sacar los tickets la primera vez te digan que te quieren cobrar por esto, pero eso te obliga a tener el vaso durante el festival, si no quieres volver a desembolsar por el mismo, estando el suelo del recinto, la mayoría de césped artificial, otro acierto, limpio durante la mayor parte del tiempo. Se acabó el ir pisando sobre un mar de plástico y mierdas varias a las tres horas de dar comienzo los conciertos. La peña se podía sentar sin miedo a ensuciarse demasiado y los resbalones se reducen.





Entrando en el plano musical, la primera banda que pudimos ver fueron los tunecinos Myrath. Como veréis a lo largo de esta crónica, la jornada se caracterizó por asistir a algunos conciertos enteros y otros dividirlos entre los dos grupos que tocaban en esos momentos. Tenía mucha curiosidad por ver a esta gente y, el tiempo que pasamos con ellos fue de lo mejor de la tarde-noche. Teniendo en cuenta lo que tardamos desde la entrada del festival al escenario 1, escuchamos sus cuatro últimos temas. Me agradó ese sonido mestizo árabe-Metal, coloreado con una danza del vientre, y, como suele pasar en estos casos, cuando llegó la hora del final, con “Beyond The Star”, era cuando mejor estábamos. Una pena no poder haber estado más tiempo. Es lo que tienen los festivales, seguro, eso espero, que habrá más oportunidades de verlos.





Primera diatriba de la tarde entre Skindred y Dawn Of The Maya. A los rimeros los vi el año pasado en el Leyendas y me gustaron bastante, pero mi colega y tocayo con el que he vivido este festival prefirió ver a los navarros antes que a Benji y compañía. No me importó en absoluto ya que siempre está bien conocer a bandas nuevas y, en este caso, esto fue para bien. He de reconocer que no sabía de este grupo hasta un par de semanas antes del Download y pasamos con ellos un rato bastante agradable. Ese Metalcore que ponen sobre la palestra dentro de este “Colossal Tour”, donde vienen presentando su último y homónimo disco, tuvo su resultado ante un escenario bastante repleto de público. Su cantante, Igor, es un frontman que no para en ningún momento, mientras que los demás del grupo van soltando cera en temas como “Old Statues”, Desolated Cosmos” o “The Age Of The Darkness”. Este fue el primer show entero que vimos, un buen arranque de festival en sí. Desde aquí les deseo lo mejor a esto pamplonicas y espero que nos crucemos alguna que otra vez más.



Después de rellenar nuestro mini “propio”, nos dirigimos al escenario 1 para ver cómo se lo montaban los Hamlet. Partiendo de que nunca he sido fan de los madrileños, el rato que estuve viéndolos no me movieron las entrañas lo más mínimo. Que quede claro que lo que se refleja en estas crónicas son mis gustos y vivencias, de puta madre si coinciden con muchos de vosotr@s y no tanto si es lo contrario, que luego salen a relucir suspicacias y cientos de comentarios en las redes sociales que parece que nos va la vida en ello. Total, que los prestamos atención durante las tres o cuatro primeras canciones y, atraídos por la curiosidad de ver qué era aquello de la “Zona R.I.P.” nos dirigimos hacia allí. Primer encuentro con gente conocida, sin entrar, por supuesto, porque este apartado no era otra cosa que la “Zona V.I.P.” con un nombre más mortífero, y charla mientras los Hamlet seguían a lo suyo sobre las tablas.






Con la excusa de pasar antes por el servicio nos fuimos, de nuevo, a la parte de los escenarios 3 y 4. En el tres estaban ofreciendo sus últimos temas Triggerfinger dentro de su Rock clasicote. Indumentaria muy llamativa, sobre todo la del cantante y guitarra, Ruben Clock, y unos bailoteos mientras charlábamos con otros conocidos que nos encontramos entre el público. Puede que fuese el momento, musicalmente hablando, más divertido de la jornada, al menos nos pareció eso durante el rato que los tuvimos en frente. Principio de los Somas Cure, despedida de la gente con la que habíamos estado durante el show anterior y tirando para el escenario dos para ver a Opeth. Este era otro de los grupos que tenía muchas ganas de ver en directo. No es que los escuche demasiado, pero lo que he oído de ellos siempre me gustó. Con ellos pudimos vivir el primero de los llenos que vendrían. Arrancaron con “Sorceress” y “Ghost Of Perdition” metiéndose a sus incondicionales, a pesar de la que se traen entre si es mejor su época Death que ésta, en el bolsillo. Tuvieron un sonido, al igual que la mayoría de las bandas, espectacular, pero no pegaba nada con ese estoicismo del que hicieron gala durante su hora de concierto. Resultó raro verlos metiendo caña como estatuas. Quizá fue lo peor de su concierto, algo que no tengo claro que les sirviera para acceder a nuev@s seguidores. Ellos a lo suyo con “Cups Of Eternity” y “Heir Apparent”, la mejor recibida, para llegar al final con “Era” y “Deliverance”. Lo dicho, de lo bueno y paraos que son se hicieron un poco largos. Algun@s decían que el tener que tocar durante el día les restó puntos. Yo, como es la primera vez que los veo, sólo puedo referirme a lo que me encontré esa tarde allí.





Con The Cult arrancó la verdadera locura del festival. Con cortes como “Wild Flower” o “GOAT” poco tardaron en hacerse con los ya miles de personas que tenían delante. Ian Astbury es perro viejo en esto de subirse a los escenarios y, a pesar de ser la banda que, digamos, menos pegaba dentro del conjunto del cartel del festival, se pasó por el forro esa idea y salieron triunfantes. Billy Duffy es otra de las piezas claves de este combo. Nos deleitó de lo lindo con su manejo de las seis cuerdas mientras Ian recordaba al poeta Lorca entre tema y tema y estampaba alguna que otra pandereta contra el suelo, como lo vivido durante “Rain”. Se me hizo tan corto e intenso que pensé que con “She Sells Sanctuary”, esta me gustó bastante esa noche, aquello se iba a alargar mucho más, pero llegó el momento de la despedida con “Love Removal Machine”. Como dije antes, puede que en este tipo de festivales una banda como The Cutl, para algun@s, esté fuera de lugar. El caso es que nunca está de más mezclar grupos clásicos con bandas emergentes o que están en ello. Puede que la peña más joven no esté demasiado interesada en este tipo de grupos, pero nunca viene de más que las escuchen pues quién sabe si no se sorprenden y acaban uniéndose a una larga fila de seguidores que llevan a sus espaldas. The Cult están en plena forma y así lo demostraron en esta primera edición del Download.






El hambre hizo su aparición después de The Cult y con ella el peregrinaje a la zona de la comida. Como teníamos intención de ver algo del show de Mastodon, una vez llegamos allí me decidí por algo de lo que ofrecía uno de los primeros puestos. Aquello era como un festival culinario por sí solo, así que no era plan de estar una vida eligiendo si queríamos ver a los norteamericanos. La cuestión es que entre la ida y la vuelta de la zona de aprovisionamiento se nos fue la mitad del concierto. Llegamos cuando estaban tocando “Show Yourself”. Quizá fuera el grupo que más problemas tuviera con el sonido, dentro de lo bueno que fue, en general. Me gustó mucho el juego de luces que llevaban y la seguridad que tienen encima del escenario que, por cierto, tenían hasta la bandera de gente coreando temas como “Roots Remain” o “Mother Puncher”. Cerraron con “Steambreather” un show que había sido esperado con ganas mientras miles de personas se dirigían con prisa hacia el escenario 1 para lo que se nos vendría encima. Me gustó lo poco que vi de Mastodon, nada que ver con el show de hace ya unos años como teloneros de Tool.






El Rock necesita de bandas como System Of A Down. Tal y como está el panorama, se hace imprescindible que volvamos a vivir y a sentir lo que nos dieron estos cuatro locos. Con un escenario minimalista, sólo llevaban detrás una pantalla donde, de vez en cuando, proyectaban alguna que otra imagen, pusieron la Caja Mágica patas arriba desde la “Intro” y “Suite-Pee”. Todo el mundo a saltar y gritar como en los mejores shows de Rock. Sin dar tregua entre canción y canción, pasaron de “Prison Song”, os podéis imaginar cómo respondió el público con ésta, a “Mr. Jack”, con “Violent Pornography” y “Aerials” de por medio. Serk Tankian no sólo nos deleita con esos cambios de voz, a los que une sus ya famosos gorgoritos, sino que se atreve con el teclado y la guitarra rítmica siempre que la situación lo requiere. Fueron cayendo la mayoría de sus clásicos, como “Needles” o “Hypnotize”, mientras el sudor y el griterío se multiplicaban por ocho. “Pictures”, “Higway Song” dieron paso a la segunda parte del show que no bajó de entusiasmo y vehemencia en ningún instante. Con el fin de “Suggestions”, y la gracia que se marcó Daron Malakian antes de “Psycho” cantando el estribillo del “Physical” de Olivia Newton John, estábamos en una nube sonora amplificada por ese muro rítmico que imprimen Shavo Odadjian al bajo, vaya caretos que pone el menda, y John Dolmayan a la batería, un monstruo en todos los sentidos. “Kill R&R” y “B.Y.O.B.” antes de la traca final que empezaría con “This Cocaine Makes Me Feel Like I´m In This Song”, seguiría con “Roulette” y, la más que esperada, “Toxicity” para acabar con “Sugar”. Los SOAD se salieron el pasado viernes en Madrid. Hacía tiempo que no vivía un concierto con tanto desfase como éste. Como el Metal, el Rock, o cómo diantres le quieras llamar, siga perdiendo bandas de este calibre y no acabe de prestar la atención que se merecen otras que llevan años pegando a las puertas de sus primeros puestos lo va pasar mal. Puede que sea uno de los últimos grupos con esa enorme capacidad de convocatoria que queden, si a esto le sumamos que no están en activo de continuo, debemos agarrarnos a bandas míticas para vivir lo que no hizo vivir SOAD en la capital del Estado. Tenía muchísimas ganas de verlos desde aquel frustrado intento como teloneros de Slayer y Sepultura y puedo decir bien alto que me he quitado una espina sangrando lo que haga falta sangrar.







Todo dios al meadero y largas filas para acceder al mismo bien dirigidas por la gente de seguridad, aunque siempre hay algún listo que se cuela porque dice que se mea vivo y no puede aguantar, como si los demás estuviéramos allí para que nos diesen un regalo. Nos fuimos para el escenario 3, una vez decidido que el metro nos sería inaccesible por cuestiones de horario, y vimos buena parte del concierto de Brujería. En lo referente al sonido y puesta en escena me parecieron buenos, no puedo decir lo mismo con su actitud. Me da la sensación que van como de sobraos y se centran más en gritar eslóganes varios con los que consiguen perder el poco tiempo que tiene para actuar. No faltaron ni “Colas De Rata” ni “¡Viva El Presidente Trump!” ni los clásicos “Matando Güeros” y “Marijuana”. Tiene su público que se ve que lo pasan en grande con ellos, pero, con esta segunda vez que los veo, a mí no consiguen engancharme de ninguna manera. Supongo que estar allí después de lo visto con SOAD influyó bastante.





Y ya puestos nos fuimos a ver de qué iba aquello de Bat Sabbath. En el trayecto nos encontramos con algunos amigos de Cáceres con los que estuvimos durante las primeras versiones de Black Sabbath, como os podéis suponer, de eso iba esta gente, antes de que se marcharan. Escuchar los temas de los que para much@s son los padres del Heavy Metal siempre es una gozada. Lo que ocurre es que estos Bat Sabbath, en mi opinión, es que llevan un cantante que no está a la altura de las circunstancias. Nada que ver con ninguno de los frontmen que han pasado por las filas de los de Birmingham. No se le entendía casi nada y sólo le salvaba el hecho de que la peña nos conociéramos las canciones. Nunca está de más cerrar una jornada de buen Rock con temazos de la talla de “Electric Funeral” o “N.I.B.”. Al menos pasamos un buen rato con ellos, algo que siempre es importante.






Hasta aquí mi primer contacto con el Download de estos lares. Espero que acaben con buenas cifras y sigan apostando por Madrid para próximos años. Se hace necesario que haya un festival de estas dimensiones, nunca mejor dicho, en un lugar tan céntrico como la capital del Estado. Estaremos pendientes de lo que vaya aconteciendo. 


miércoles, 21 de junio de 2017

Texto Mandrílico Junio 2017



Llegaste con cierto retraso mientras la luz milenaria inundaba tus ojos convirtiéndote en vieja.

Creciste en un mundo plagado de adultos que solucionan los problemas a base de guerras y transforman la infancia en vejez.

Adolescencia de boca abierta a la espera del consuelo vital para aplacar el hambre endémica de los tuyos. Como única recompensa, la blanca redondez de una antigua religión que prometerá engordar tu espíritu por los siglos, pero no tu cuerpo.

Juventud de procesiones, amores clandestinos y boda temprana con un hombre algo mayor que tú.

Madre de un hijo, viuda para dos y apoyo moral de otros cuatro, cuidaste de tus padres hasta su definitivo adiós.

Años de soledad y preocupación te llevaron, paso a paso y de la mano, a atravesar las puertas de la senectud.


Ahora que te has ido, que no te veo, ni te oigo, ni siento tu aliento en mi cara, en este instante en el que percibo cómo te diluyes para siempre, soy más consciente que nunca de que he sido, soy y seré un viejo.