domingo, 25 de junio de 2017

Download Madrid: Jornada Del Viernes








Llegó la hora de los conciertos y grandes festivales del 2017. El año pasado acabé un poco quemao de este último formato. No es que no lo haya pasado en grande en cualquiera de los que he estado, es más bien por darme un respiro antes de, con toda seguridad, volver a retomarlos. La cuestión es que, a pesar de haber ciertas bandas en las otras jornadas que me podían atraer, como Five Finger Death Punch el jueves y NOFX y Suicidal Tendencies el sábado, a este primer Download celebrado en Madrid decidí ir sólo el viernes.


Una vez dicho esto, empezaré la crónica de la jornada felicitando a la organización del evento por su labor. Aunque siempre habrá algo que subsanar, como el tema de las colas, y alguien que se queje, en mi opinión han estado muy a la altura de lo que se esperaba. Esta era la primera vez que iba al recinto de La Caja Mágica madrileña y me he quedao flipao con el sitio. Todo es enorme en este lugar, para ir de un sitio a otro has de recorrer una distancia considerable, pero hasta esto me ha parecido acertado. Puede que l@s que hayan sufrido más este asunto hayan sido los de los puestos de camisetas y otras parafernalias, pues al estar a la entrada del recinto, una vez superados, no habría mucha peña que volviera por allí, al menos nosotros no volvimos, espero que otr@s sí lo hicieran. Si es verdad que si querías comer algo tenías que andar un buen trecho, esto fue lo habitual del festival, pero una vez en la zona de comida tenías una gran oferta y variedad dentro de lo que se suele proponer en estos casos. Escenarios independientes, bien separados los dos principales de los otros dos, llevaron a que, por cuestiones de horarios, algunas bandas se superpusieran a otras, pero nunca entre las que tocaban en el escenario 1 y 2 y las que subieron en el 3 y el 4. Con esto quiero decir que puede que hubiese dos grupos tocando al mismo tiempo, pero con una distancia suficiente entre sus escenarios para que pudieras disfrutar del que hubieras elegido en ese momento. Si a esto le sumamos el gran sonido de todas las bandas que vi, el apartado musical, podríamos decir, que sacó una gran nota. Otro asunto a destacar es el de los servicios, muy buena accesibilidad y, a pesar de ciertos mogollones en momentos puntuales, fluidez para hacer uso de ellos. Ya, por último, acabaré diciendo que la idea de que te cobraran un euro por el vaso de mini, a la larga, me pareció más que acertada. Sí que es verdad que te choca que cuando vas a sacar los tickets la primera vez te digan que te quieren cobrar por esto, pero eso te obliga a tener el vaso durante el festival, si no quieres volver a desembolsar por el mismo, estando el suelo del recinto, la mayoría de césped artificial, otro acierto, limpio durante la mayor parte del tiempo. Se acabó el ir pisando sobre un mar de plástico y mierdas varias a las tres horas de dar comienzo los conciertos. La peña se podía sentar sin miedo a ensuciarse demasiado y los resbalones se reducen.





Entrando en el plano musical, la primera banda que pudimos ver fueron los tunecinos Myrath. Como veréis a lo largo de esta crónica, la jornada se caracterizó por asistir a algunos conciertos enteros y otros dividirlos entre los dos grupos que tocaban en esos momentos. Tenía mucha curiosidad por ver a esta gente y, el tiempo que pasamos con ellos fue de lo mejor de la tarde-noche. Teniendo en cuenta lo que tardamos desde la entrada del festival al escenario 1, escuchamos sus cuatro últimos temas. Me agradó ese sonido mestizo árabe-Metal, coloreado con una danza del vientre, y, como suele pasar en estos casos, cuando llegó la hora del final, con “Beyond The Star”, era cuando mejor estábamos. Una pena no poder haber estado más tiempo. Es lo que tienen los festivales, seguro, eso espero, que habrá más oportunidades de verlos.





Primera diatriba de la tarde entre Skindred y Dawn Of The Maya. A los rimeros los vi el año pasado en el Leyendas y me gustaron bastante, pero mi colega y tocayo con el que he vivido este festival prefirió ver a los navarros antes que a Benji y compañía. No me importó en absoluto ya que siempre está bien conocer a bandas nuevas y, en este caso, esto fue para bien. He de reconocer que no sabía de este grupo hasta un par de semanas antes del Download y pasamos con ellos un rato bastante agradable. Ese Metalcore que ponen sobre la palestra dentro de este “Colossal Tour”, donde vienen presentando su último y homónimo disco, tuvo su resultado ante un escenario bastante repleto de público. Su cantante, Igor, es un frontman que no para en ningún momento, mientras que los demás del grupo van soltando cera en temas como “Old Statues”, Desolated Cosmos” o “The Age Of The Darkness”. Este fue el primer show entero que vimos, un buen arranque de festival en sí. Desde aquí les deseo lo mejor a esto pamplonicas y espero que nos crucemos alguna que otra vez más.



Después de rellenar nuestro mini “propio”, nos dirigimos al escenario 1 para ver cómo se lo montaban los Hamlet. Partiendo de que nunca he sido fan de los madrileños, el rato que estuve viéndolos no me movieron las entrañas lo más mínimo. Que quede claro que lo que se refleja en estas crónicas son mis gustos y vivencias, de puta madre si coinciden con muchos de vosotr@s y no tanto si es lo contrario, que luego salen a relucir suspicacias y cientos de comentarios en las redes sociales que parece que nos va la vida en ello. Total, que los prestamos atención durante las tres o cuatro primeras canciones y, atraídos por la curiosidad de ver qué era aquello de la “Zona R.I.P.” nos dirigimos hacia allí. Primer encuentro con gente conocida, sin entrar, por supuesto, porque este apartado no era otra cosa que la “Zona V.I.P.” con un nombre más mortífero, y charla mientras los Hamlet seguían a lo suyo sobre las tablas.






Con la excusa de pasar antes por el servicio nos fuimos, de nuevo, a la parte de los escenarios 3 y 4. En el tres estaban ofreciendo sus últimos temas Triggerfinger dentro de su Rock clasicote. Indumentaria muy llamativa, sobre todo la del cantante y guitarra, Ruben Clock, y unos bailoteos mientras charlábamos con otros conocidos que nos encontramos entre el público. Puede que fuese el momento, musicalmente hablando, más divertido de la jornada, al menos nos pareció eso durante el rato que los tuvimos en frente. Principio de los Somas Cure, despedida de la gente con la que habíamos estado durante el show anterior y tirando para el escenario dos para ver a Opeth. Este era otro de los grupos que tenía muchas ganas de ver en directo. No es que los escuche demasiado, pero lo que he oído de ellos siempre me gustó. Con ellos pudimos vivir el primero de los llenos que vendrían. Arrancaron con “Sorceress” y “Ghost Of Perdition” metiéndose a sus incondicionales, a pesar de la que se traen entre si es mejor su época Death que ésta, en el bolsillo. Tuvieron un sonido, al igual que la mayoría de las bandas, espectacular, pero no pegaba nada con ese estoicismo del que hicieron gala durante su hora de concierto. Resultó raro verlos metiendo caña como estatuas. Quizá fue lo peor de su concierto, algo que no tengo claro que les sirviera para acceder a nuev@s seguidores. Ellos a lo suyo con “Cups Of Eternity” y “Heir Apparent”, la mejor recibida, para llegar al final con “Era” y “Deliverance”. Lo dicho, de lo bueno y paraos que son se hicieron un poco largos. Algun@s decían que el tener que tocar durante el día les restó puntos. Yo, como es la primera vez que los veo, sólo puedo referirme a lo que me encontré esa tarde allí.





Con The Cult arrancó la verdadera locura del festival. Con cortes como “Wild Flower” o “GOAT” poco tardaron en hacerse con los ya miles de personas que tenían delante. Ian Astbury es perro viejo en esto de subirse a los escenarios y, a pesar de ser la banda que, digamos, menos pegaba dentro del conjunto del cartel del festival, se pasó por el forro esa idea y salieron triunfantes. Billy Duffy es otra de las piezas claves de este combo. Nos deleitó de lo lindo con su manejo de las seis cuerdas mientras Ian recordaba al poeta Lorca entre tema y tema y estampaba alguna que otra pandereta contra el suelo, como lo vivido durante “Rain”. Se me hizo tan corto e intenso que pensé que con “She Sells Sanctuary”, esta me gustó bastante esa noche, aquello se iba a alargar mucho más, pero llegó el momento de la despedida con “Love Removal Machine”. Como dije antes, puede que en este tipo de festivales una banda como The Cutl, para algun@s, esté fuera de lugar. El caso es que nunca está de más mezclar grupos clásicos con bandas emergentes o que están en ello. Puede que la peña más joven no esté demasiado interesada en este tipo de grupos, pero nunca viene de más que las escuchen pues quién sabe si no se sorprenden y acaban uniéndose a una larga fila de seguidores que llevan a sus espaldas. The Cult están en plena forma y así lo demostraron en esta primera edición del Download.






El hambre hizo su aparición después de The Cult y con ella el peregrinaje a la zona de la comida. Como teníamos intención de ver algo del show de Mastodon, una vez llegamos allí me decidí por algo de lo que ofrecía uno de los primeros puestos. Aquello era como un festival culinario por sí solo, así que no era plan de estar una vida eligiendo si queríamos ver a los norteamericanos. La cuestión es que entre la ida y la vuelta de la zona de aprovisionamiento se nos fue la mitad del concierto. Llegamos cuando estaban tocando “Show Yourself”. Quizá fuera el grupo que más problemas tuviera con el sonido, dentro de lo bueno que fue, en general. Me gustó mucho el juego de luces que llevaban y la seguridad que tienen encima del escenario que, por cierto, tenían hasta la bandera de gente coreando temas como “Roots Remain” o “Mother Puncher”. Cerraron con “Steambreather” un show que había sido esperado con ganas mientras miles de personas se dirigían con prisa hacia el escenario 1 para lo que se nos vendría encima. Me gustó lo poco que vi de Mastodon, nada que ver con el show de hace ya unos años como teloneros de Tool.






El Rock necesita de bandas como System Of A Down. Tal y como está el panorama, se hace imprescindible que volvamos a vivir y a sentir lo que nos dieron estos cuatro locos. Con un escenario minimalista, sólo llevaban detrás una pantalla donde, de vez en cuando, proyectaban alguna que otra imagen, pusieron la Caja Mágica patas arriba desde la “Intro” y “Suite-Pee”. Todo el mundo a saltar y gritar como en los mejores shows de Rock. Sin dar tregua entre canción y canción, pasaron de “Prison Song”, os podéis imaginar cómo respondió el público con ésta, a “Mr. Jack”, con “Violent Pornography” y “Aerials” de por medio. Serk Tankian no sólo nos deleita con esos cambios de voz, a los que une sus ya famosos gorgoritos, sino que se atreve con el teclado y la guitarra rítmica siempre que la situación lo requiere. Fueron cayendo la mayoría de sus clásicos, como “Needles” o “Hypnotize”, mientras el sudor y el griterío se multiplicaban por ocho. “Pictures”, “Higway Song” dieron paso a la segunda parte del show que no bajó de entusiasmo y vehemencia en ningún instante. Con el fin de “Suggestions”, y la gracia que se marcó Daron Malakian antes de “Psycho” cantando el estribillo del “Physical” de Olivia Newton John, estábamos en una nube sonora amplificada por ese muro rítmico que imprimen Shavo Odadjian al bajo, vaya caretos que pone el menda, y John Dolmayan a la batería, un monstruo en todos los sentidos. “Kill R&R” y “B.Y.O.B.” antes de la traca final que empezaría con “This Cocaine Makes Me Feel Like I´m In This Song”, seguiría con “Roulette” y, la más que esperada, “Toxicity” para acabar con “Sugar”. Los SOAD se salieron el pasado viernes en Madrid. Hacía tiempo que no vivía un concierto con tanto desfase como éste. Como el Metal, el Rock, o cómo diantres le quieras llamar, siga perdiendo bandas de este calibre y no acabe de prestar la atención que se merecen otras que llevan años pegando a las puertas de sus primeros puestos lo va pasar mal. Puede que sea uno de los últimos grupos con esa enorme capacidad de convocatoria que queden, si a esto le sumamos que no están en activo de continuo, debemos agarrarnos a bandas míticas para vivir lo que no hizo vivir SOAD en la capital del Estado. Tenía muchísimas ganas de verlos desde aquel frustrado intento como teloneros de Slayer y Sepultura y puedo decir bien alto que me he quitado una espina sangrando lo que haga falta sangrar.







Todo dios al meadero y largas filas para acceder al mismo bien dirigidas por la gente de seguridad, aunque siempre hay algún listo que se cuela porque dice que se mea vivo y no puede aguantar, como si los demás estuviéramos allí para que nos diesen un regalo. Nos fuimos para el escenario 3, una vez decidido que el metro nos sería inaccesible por cuestiones de horario, y vimos buena parte del concierto de Brujería. En lo referente al sonido y puesta en escena me parecieron buenos, no puedo decir lo mismo con su actitud. Me da la sensación que van como de sobraos y se centran más en gritar eslóganes varios con los que consiguen perder el poco tiempo que tiene para actuar. No faltaron ni “Colas De Rata” ni “¡Viva El Presidente Trump!” ni los clásicos “Matando Güeros” y “Marijuana”. Tiene su público que se ve que lo pasan en grande con ellos, pero, con esta segunda vez que los veo, a mí no consiguen engancharme de ninguna manera. Supongo que estar allí después de lo visto con SOAD influyó bastante.





Y ya puestos nos fuimos a ver de qué iba aquello de Bat Sabbath. En el trayecto nos encontramos con algunos amigos de Cáceres con los que estuvimos durante las primeras versiones de Black Sabbath, como os podéis suponer, de eso iba esta gente, antes de que se marcharan. Escuchar los temas de los que para much@s son los padres del Heavy Metal siempre es una gozada. Lo que ocurre es que estos Bat Sabbath, en mi opinión, es que llevan un cantante que no está a la altura de las circunstancias. Nada que ver con ninguno de los frontmen que han pasado por las filas de los de Birmingham. No se le entendía casi nada y sólo le salvaba el hecho de que la peña nos conociéramos las canciones. Nunca está de más cerrar una jornada de buen Rock con temazos de la talla de “Electric Funeral” o “N.I.B.”. Al menos pasamos un buen rato con ellos, algo que siempre es importante.






Hasta aquí mi primer contacto con el Download de estos lares. Espero que acaben con buenas cifras y sigan apostando por Madrid para próximos años. Se hace necesario que haya un festival de estas dimensiones, nunca mejor dicho, en un lugar tan céntrico como la capital del Estado. Estaremos pendientes de lo que vaya aconteciendo. 


miércoles, 21 de junio de 2017

Texto Mandrílico Junio 2017



Llegaste con cierto retraso mientras la luz milenaria inundaba tus ojos convirtiéndote en vieja.

Creciste en un mundo plagado de adultos que solucionan los problemas a base de guerras y transforman la infancia en vejez.

Adolescencia de boca abierta a la espera del consuelo vital para aplacar el hambre endémica de los tuyos. Como única recompensa, la blanca redondez de una antigua religión que prometerá engordar tu espíritu por los siglos, pero no tu cuerpo.

Juventud de procesiones, amores clandestinos y boda temprana con un hombre algo mayor que tú.

Madre de un hijo, viuda para dos y apoyo moral de otros cuatro, cuidaste de tus padres hasta su definitivo adiós.

Años de soledad y preocupación te llevaron, paso a paso y de la mano, a atravesar las puertas de la senectud.


Ahora que te has ido, que no te veo, ni te oigo, ni siento tu aliento en mi cara, en este instante en el que percibo cómo te diluyes para siempre, soy más consciente que nunca de que he sido, soy y seré un viejo.

miércoles, 14 de junio de 2017

Parker & Hart: "The Wizard Of Id" ("El Mago Fedor")







Hacía tiempo que tenía muchas ganas de llevar a cabo un artículo como el que tengo entre mis manos en estos momentos. Dos son las razones por las que quería hacerlo, la primera como homenaje a esa forma de editar cómics, que ya se ve poco en nuestros días, que son las tiras cómicas, y la segunda el hecho de que muchos de los asuntos que se tocan en esta obra de Parker y Hart, a pesar de su antigüedad, están de la más rabiosa actualidad, es más, creo que nunca llegaron a pasar de moda.







En lo referente a los autores, Brant Parker y Johnny Hart, empezaremos recordándolos como dos de los grandes del mundo de las viñetas muertos en Abril de 2007 con apenas ocho días de diferencia. Parker trabajó para la Disney hasta 1945, momento en que se trasladó a Nueva York y comenzó su tarea en la Binghamton Press. Entre 1971 y 1983 recibió varias veces el Premio Nacional De Historietas Humorísticas a los que habría que sumar los Premios Reuben y el Elzie Segar. Sobre Hart diremos que es un dibujante que empezó publicando en “Stars And Stripes” y siguió en “The Saturday Evening Post” y “Collier's Weekly”. También recibió algunos premios importantes como el ya mencionado Reuben o el Yellow Kid al mejor dibujante del año 1970, siendo esta la primera vez que se entregada este galardón a un dibujante estadounidense. Cabe destacar que sus creencias religiosas le llevaron a hacer una serie de declaraciones en contra de los judíos, musulmanes u homosexuales que llenaron ríos de polémica durante su existencia. Algo bastante contradictorio con todo lo que se refleja, políticamente hablando, en las tiras que nos conciernen en estos párrafos.







La tira cómica es el principio de muchos de los personajes y superhéroes que actualmente colman las páginas de no sé cuántas publicaciones y películas, con mayor o menor éxito. También conocida como tira de prensa o, simplemente tira, es una historieta que se publica periódicamente en diarios, revistas y, en estos tiempos que corren, en la red de redes, Internet. Suele tener la intención de hacer reír al lector a base de temas tan peliagudos como la política o la religión y otros tan cercanos como el día a día de los personajes que la inundan. Podríamos decir que la primera que tuvo cierto éxito fue la protagonizada por “The Yellow Kid”, de ahí el nombre del premio, en el ya lejano 1894. Por ella han pasado desde “Tarzán” o “Flash Gordon” hasta “Mafalda” y “Garfield”, sin dejar atrás a otros innumerables personajes como “Olaf, “El Vikingo””. Han sido, a su vez, muchos los personajes que han triunfado en la lengua de Cervantes. A la ya mencionada Mafalda sumaríamos “Condorito”, de René Ríos, algunos de los que pasaron por la revista “El Jueves”, como “Dios Mío”, de J. L. Martín o “Maki Navaja”, de Ivá, sin olvidar a esos dos grandes autores de este asunto que son Forges y El Roto.  Sería una lista muy, muy larga la que confeccionaríamos si tuviéramos que nombrarlos a tod@s. Lo mejor de este tipo de publicación es lo directo que pueden llegar a ser sus autores con tan solo una, dos, tres o pocas viñetas más, algo que siempre he admirado por su complejidad, inmensa labor y sinceridad.





“El Mago Fedor”, o lo que es lo mismo “The Wizard Of Id”, es una tira cómica que, como bien podéis imaginar, saca su nombre del famoso “Mago De Oz” al que sustituye el término final por el de Id haciendo alusión a esa parte primitiva de la psique humana. Hart lo creó a petición propia de su amigo Parker. Éste le convenció para que se dedicara al dibujo humorístico, algo que llevó a Parker a introducirse en el mundo de los cómics. Comenzó a publicarse en 1964 y, desde entonces, ha pasado por las manos de Jeff Parker, hijo de su cocreador, o Mason Mastroianni, nieto de Hart. La obra está integrada por un elenco de personajes dirigidos por el mago “Wiz” y su gorda mujer Blanch al frente. Entre l@s demás destacan el Rey, abrumado por su pequeña estatura, el bufón borrachín “Bongo”, con sus siempre acertadas salidas de tono o el fantasma “Spook” que “reside” en las mazmorras junto a su “fiel” guardián. También encontraremos a Sir Rodney ,“Roque”, el cobarde defensor del reino y su pretendiente, la princesa Gwen,  además de un listado de personajes secundarios entre los que sobresalen un recaudador de impuesto, una adivina y una horda de hunos que intentan constantemente conquistar el reino de Id. Tod@s ell@s conviven en estas viñetas poniendo sobre el papel temas de rigurosa actualidad que, por ser vistos desde la lejanía que una época como la medieval, parecen no dejarnos nunca de acosar. Os puedo asegurar que todo esto lo consiguen sus autores con una gran dosis de humor basada, unas veces, en la sutileza y, otras tantas, en la carencia de pelos en la lengua de los mismos.






De esta forma compruebo que temas que se tratan en estas tiras desde hace ya la friolera de sesenta y tres años siguen estando de amarga actualidad. La corrupción, el afán de riqueza por parte de la Iglesia y demás religiones, la opresión del pueblo por parte de un dirigente, elegido democráticamente o no, por el mismo que le conduce tanto a la hambruna como a la miseria que ésta siempre lleva consigo, la cobardía de los militares que han luchado constantemente desde sus despachos mientras miles, millones, de soldados morían, siguen muriendo, por unos intereses que nunca van a disfrutar, el borracho al que nadie presta atención, ya sea por desprecio o por simple borracho, pero que es que dice verdades como puños, o l@s prisioner@s que acaban sabiendo más de la propia vida que sus carceler@s, están entre nosotr@s en pleno siglo XXI. ¿En qué hemos avanzado entonces? ¿Hemos tenido ciertos espejismos de libertad que la sociedad ha engullido y nos ha vomitado luego en forma de moda capitalista? O, más bien, seguimos sin quitar las miles de piedras de nuestro camino porque nos mola tropezarnos en ellas para tener las mismas justificaciones para nuestros mismos actos. Me he reído mucho, siempre lo hago, con este cómic, pero también he pensado bastante en todos estos asuntos. Ahora os invito a que os deis una vuelta por Id y me contéis qué tal se os dio vuestra visita. Os puedo asegurar que lo vais a pasar en grande, siempre que no seáis un reo o algun@ de l@s plebey@s del enano rey. ¡Adelante, estáis en vuestra corte!



miércoles, 7 de junio de 2017

Miguel B. Núñez: "Heavy, Los Chicos Están Mal"







Vuelve al ataque Miguel B. Núñez con la segunda parte de esta historia, que entiendo que lleva por título genérico “Heavy”, a la que da el nombre de una de las canciones más cañeras del grupo Topo, “Los Chicos Están Mal”. Si en la primera entrega el autor se guiaba por algunos de los discos que salieron en aquel 1986, aquí, sin perder nunca esa guía musical que fueron los 80, nos adentra en el día a día de esa basca de chic@s que forman los personajes principales de sus viñetas. Para alguien como el que escribe estos párrafos, cómics como éste son una mezcla de buenos y malos recuerdos. Miguel hace esto posible porque me veo reflejado en muchos de los personajes que habitan los nueve capítulos de esta obra.




Descubrí a Miguel con el anterior número de ésta que espero sea una gran saga. Se nota que lleva mucho tiempo escuchando este tipo de música porque todo lo que nos cuenta en sus páginas está hecho desde una perspectiva propia de alguien que siente y sabe de qué va este rollo. Su primera obra editada, “M”, data de 1999 a la que siguieron otras como “Demonios Internos” o “Interferencias”. Además de haber sido codirector de la revista “Recto”, publicó en otras tan importantes en la historia del cómic estatal como “El Víbora”. A esto hay que añadir su paso por el mundo de la música como parte del dúo “Humbert Humbert”.





Las clases han llegado a su fin y las tan añoradas vacaciones de verano se ponen en marcha. Marta y Bea, las dos chicas protagonistas de este grupo de adolescentes, deciden ir a celebrarlo de la manera más natural en aquellos años, yendo a pillar unos litros para bebérselos en el parque. Junto a ellas siguen en estas páginas otros como los hermanos Gabi y Pepe o Suso, aparecerán tímidamente algunos que tuvieron gran peso en el número anterior, como el “Venom” o el “Judas”, y conoceremos a algunos nuevos como el “Richi” y Mariano. Suso tendrá que pasar el verano en el pueblo de sus padres, algo que afectará a su rollete con Bea, mientras que Pepe y Marta mantendrán una relación que no quieren que se sepa, algo que no podrán evitar. Como es normal, tod@s nuestr@s protagonistas vivirán un verano intenso debido a los acontecimientos a los que tendrán que enfrentarse durante estos meses, pero esto es algo que tendréis que descubrir por vosotr@s mism@s.





Otra de las claves de este número es, y siempre valiéndose de esos acontecimientos tan bien llevados a puerto por Miguel, el repaso que hace de las distintas tribus urbanas que pululaban, con mejor o peor relación entre ellas, por las calles de las ciudades del Estado. Partiendo de que la mayoría debían compartir ciertos espacios, como el propio colegio o el barrio, cada una de ellas tenía su propio territorio e idiosincrasia de la que no en pocas ocasiones ni siquiera eran conscientes. Los Rockers, los Mods, los Heavys, Los Punks, los Pijos, los Graffiteros, y su Break-Dance, los Sinkheads, de uno y otro palo, los Siniestros, que darían lugar a los Góticos, y, pululando alrededor de todas ellas, los Quinquis. Así estaban las calles de aquel tiempo, repletas de jóvenes que mostraban su ansia de libertad identificándose hasta la médula con cualquiera de estos grupos partiendo siempre del tipo de música que te molaba.




Otro de los puntos álgidos del cómic es ese repaso musical tan amplio que el autor hace auxiliándose en portadas de discos, como las del “Under Look And Key” de Dokken, un recopilatorio de The Damned o el “ Fly On The Wall” de AC/DC, las distintas camisetas que llevaban cada una de esas tribus, desde Accept, Obus o Anvil hasta Tha Cramps, G.B.H. o The Rolling Stones, las típicas discusiones entre si esta banda es mejor que aquella, con las que nos podíamos pasar semanas y meses enteros hasta que salía a relucir otras por las que discutir, o los lugares emblemáticos de, en este caso, Madrid, como el cine Covadonga, “La Covacha”.




Al igual que hice en el anterior artículo, añadiré algo personal a todo lo que nos renueve Miguel en la cabeza con su obra. De todas esas tribus que él saca a la palestra en sus viñetas con la que siempre tuve más relación fue con los Punks. Nunca he ocultado mi gusto por muchas de las bandas, tanto estatales como guiris, que forman el elenco de esa parte del Rock. Puedo afirmar que, salvo en muy contadas ocasiones, jamás tuve problema con ell@s, es más diré claramente que much@s de mis amig@s de aquel tiempo pertenecían a este grupo. ¿Qué si era normal que cuando un Punk entraba en un garito Heavy, o viceversa, se creara algún tipo de tensión? No lo niego, pero en mi caso no pasaba de eso, de una tensión inicial que se diluía cuando las conversaciones de barra pasaban a primer plano. No he conocido a much@s Rockers, pero tampoco tuve problema alguno con l@s poc@s que he tratado. De l@s Pij@s siempre fuimos bien servidos, si estudiaste en un colegio de curas, como es mi caso, mucho más. Y sí, más de una bronca tuvimos con ell@s ya que nuestros encuentros nunca fueron amistosos para ninguna de las partes. En cuanto a los Skinheads, pues poco puedo añadir que no se haya dicho y se siga diciendo sobre ell@s. Me parece muy mal que metan a tod@s en el mismo saco, aunque hay que reconocer que, a veces, siempre salvando las indiscutibles distancias, se comportan de manera similar. Lo que está claro es que poco tiene que ver un S.H.A.R.P. con un mierda de Skin fascista. También hay que reconocer que de estos últimos teníamos nuestra caterva formada por los fachas del pueblo o nuestras ciudades con l@s que, sin indumentaria definida pero con el pelo engominado, nos hemos hecho más de dos y tres “caricias”. Como buen amante de los cómics, me flipaba la peña graffitera, con esos murales tan impactantes y, aunque no me moló nunca su música, su manera de bailar. Nada que ver con las firmitas que inundan ahora las paredes de cualquier ciudad, ni con el reggeton y sus aledaños. En cuanto a l@s que él llama Quinquis, hubo de todo, algún que otro atraco, colegas a quienes les molaba esa historia con l@s que compartí grandes momentos y hasta peña que dio la cara por mí cuando alguno de ell@s me increpaba. Tampoco falta esa pincelada a alguna de las revistas de cómics de aquella década. En este caso mencionando a esa gran publicación que era el CIMOC y de la cual tengo unos cuantos de números y especiales.




Así estaban las calles, en ebullición por esa masa de jóvenes que le daban vida y muerte a la vez. La calle era el factor esencial en nuestras vidas. Salías y quedabas en el parque, en los salones de juego o en cualquier rincón propicio para echarse unas cervezas y unos canutos, algun@s se pasaron a otras cosas y se quedaron en el camino. Eso también ha formado parte de nuestra rutina, el saber que éste o aquella se había enganchado, el conocer a l@s poc@s que consiguieron dejarlo y el llorar a l@s much@s que enterramos. Ahora las calles están desiertas, la mayoría de l@s jóvenes alinead@s en vestimenta y la policía con más poder que nunca en el bolsillo para ponerte multas hasta por tirarte un pedo. Hablamos del tiempo, de cómo ha pasado, de lo que vivimos, de l@s que se quedaron atrás, de l@s que renegaron de todo esto o de l@s que la propia sociedad engulló, pero pocas veces hacemos referencia a ese factor tan esencial en cualquier historia que es el espacio. Creo que el R&R ha dejado de estar en las calles. Sí que es verdad que voy a festivales y conciertos y ves a cantidad de peña. Por cierto, yo estuve en el de Scorpions en el estadio del Rayo Vallecano que se nombra en el cómic donde murió un chaval a manos de un Mariner yanqui. Esto es algo que me hace sentir de puta madre, aunque luego vas andando por la calle y si antes eras el raro porque sobresalías de lo normal, ahora lo sigues siendo porque sigues sobresaliendo de todo lo nuevo. ¿Será verdad eso de que el Rock se está convirtiendo en un dinosaurio?





Miguel, ¿sabes qué es lo que más me está gustando de tu serie? Que ya estoy deseando que saques el siguiente número. Que quiero más, que cuando llegué al final de éste lo primero que me vino a la mente fue: ”¿Ya Está?” Necesito saber qué les sigue ocurriendo a Marta, Bea, Mariano, el “Venom” o a Suso y Gabi. Y sabes por qué, porque ellos tienen otros nombres en mi cabeza que son similares tanto al mío como al de much@s de mis colegas de aquel tiempo que actualmente forman parte de mi familia especial de amig@s. Asi que: “¡Dale caña, colega! Ponte un disco de Santa o Iron Maiden y sigue haciéndonos disfrutar con una nueva entrega de aquí a unos meses.” Mi más sincera enhorabuena por tu trabajo. ¡¡ROCK FOREVER!!