Hay cómics, libros, discos o ciertas obras de cualquier
disciplina artística que te hacen un clic en la cabeza, en este caso para muy
bien. En mi opinión, eso es lo bueno de seguir leyendo o disfrutando de lo que
el arte me sigue ofreciendo. Eso es lo que me ha pasado con 1629, de
Xavier Dorison y Thimotée Montaigne. Aparte de la gran presentación en tapa
dura, con unas portadas, hablo en plural porque son dos tomos, y una gran
calidad de impresión, la trama en sí me ha parecido excelente. Seguro que
conocemos, al menos por mi parte, muchas historias de naufragios, motines en
barcos y mentes perversas detrás de intereses económicos, pero aquí todo
resulta terroríficamente novedoso y, aunque cueste decirlo, tenebrosamente
humano. Por esta y otras razones, no es de extrañar que recibiera el Premio
ACORAM Marine Bravo Zulu Comics 2023.
Nacido en París, Xavier Dorison se diplomó en una Escuela de
Comercio, aunque no tardó en dedicarse a escribir guiones de cómic. Su primera
obra, El Tercer Testamento, con Alex Alice a los lápices, se convirtió
en un gran éxito de crítica y ventas. Posteriormente, da comienzo su
colaboración con Mathieu Lauffray, creando Prophet, homenajeando a
Robert Louis Stevenson. Entre otros guiones, destaca el que realizó para el
spin-off de XIII, XIII Mystery: La Mangosta, donde conocemos los
orígenes del temible asesino de Vance y Van Hamme. Los tomos de Asgard es
otro de sus proyectos a destacar, al igual que Undertaker o Aristophania,
junto a Joël Parnotte. Con todo ello, nos encontramos delante de un guionista
con una gran capacidad para trabajar con géneros que van desde la aventura
hasta el western y el drama histórico. En las páginas que nos conciernen deja claro
su gran trabajo, tanto de investigación como de desarrollo, además de
encargarse de un prólogo de lo más instructivo, sobre todo a nivel sociológico
y humano.
En cuanto al dibujante Thimotée Montaigne, antes de entrar en
su biografía, he de decir que me ha parecido un fuera de serie. El color, a
cargo de Clara Tessier, unido a esa distribución de viñeta, algunas a página
entera o doble página, otras con incrustaciones de detalles de la escena y
algunas más con una gran expresividad, hace que 1629 te atrape solo
visualizándolo. Nacido en Roubaix, mostró un gran interés por el dibujo desde
muy joven. Estudió en el Instituto Saint-Luc de Tournai y se especializó en
Artes Narrativas en la Escuela Pivaut de Nantes. Pronto llamó la atención de la
editorial Soleil, donde comenzó a trabajar en El Quinto Evangelio, con
Jean-Luc Istin. Colaboró con Mathieu Lauffray en el coloreado de Long John
Silver. Ha dibujado Malicorne y Tercer Testamento, junto a
Alex Alice, ilustrando su precuela, Julius. También se hizo cargo del
arte en la serie El Príncipe de la Noche.
Como ya he comentado, 1629 se divide en dos volúmenes.
La espera entre la edición de ambos en estos lares no ha sido demasiado larga,
algo siempre de agradecer. Echamos a andar con las reflexiones de uno de los
protagonistas principales, Jeronimus Corneluis, experto en especias y
boticario, acerca del concepto del bien y el mal desde la perspectiva humana.
Todo un comienzo que, sin que lo intuyas, te pone en precedentes de lo que va a
suceder a lo largo de esta fabulosa historia. Avanzamos con la presentación del
sobrecargo del Yakarta, nombre del barco donde se desarrolla la mayoría de la
trama, o jefe supremo a bordo en representación de la VOC (iniciales de la
Compañía Holandesa de las Indias Orientales en neerlandés), Francisco Pelsaert.
A continuación, hace acto de presencia el capitán de la expedición, un tal
Jakob, con fama de violento y borracho. A ellos hay que añadir el marinero
Wiebbe Hayes y la señora Lucretia Hans para tener todo el elenco de personajes
principales, a l@s que, evidentemente, se une un extenso y variado grupo de
secundarios que da forma a una tripulación de lo más variopinta, cruel e
interesada.
Como os podéis imaginar, el conjunto de marineros está integrado
por delincuentes y asesinos de la más baja calaña. Todos con deseos de hacerse
con la fortuna que el Yakarta lleva en sus entrañas. Muy acertada la
descripción de la nave y de sus distintos apartados, con diferencias abismales
entre unos y otros, tanto en comodidad como en comida y aseo. Cuando el barco
se echa a la mar, todo parece idílico. Cada cual con sus intereses: Lucretia
deseando reencontrarse con su marido, Pelsaert defendiendo a capa y espada lo
que se le ha encomendado después de fracasar en su anterior misión y Cornelius
urdiendo el plan que le permita hacerse con el oro de la VOC. El calor, la
falta de higiene y de suministro, al igual que de agua potable, o los castigos
ejemplares por parte de un sobrecargo que se niega a hacer acopio de
provisiones hasta llegar a Sierra Leona por haber perdido tiempo después de
enfrentarse a una tormenta, consiguen que la situación comience a ser algo
insostenible.
Una vez en tierra, el encuentro con l@s nativ@s del país
africano no resulta del todo beneficioso para el Yakarta, sobre todo por la
actitud del capitán Jakob. Comportamiento por el que es castigado a codearse
directamente con la tripulación, sin acceso a los camarotes principales, y a
caer en los entresijos del plan que Jeronimus tiene pensado desde que subió al
barco. Todo esto da lugar a un botín que, como suele ocurrir, pretende
destituir al sobrecargo para hacerse con la nave. Después de varios intentos
fallidos, con consecuencias fatales para parte de la tripulación, el Yakarta
sigue su viaje hasta encallar en una pequeña isla dentro de un grupo de islotes
frente a Australia. Con la locura que la situación imprime a la hora de salvar
el pellejo por cualquiera de los que quedan a bordo, subidos a un pequeño bote,
el capitán y el sobrecargo abandonan la nave con la intención de buscar ayuda
en Java. Este sería, grosso modo, un resumen de lo reflejado en las páginas del
primer tomo.
Las esperanzas de que Cornelius haya fallecido en el
naufragio se diluyen cuando uno de los marineros lo encuentra varado en la
orilla de la isla donde los cofres con el dinero de la VOC y los supervivientes
han ido a parar. En estas circunstancias, el boticario, como oficial de mayor graduación,
pasa a tomar el mando. Haciéndose rodear por parte la tripulación más agresiva
y despiadada, a la que maneja con la promesa de repartir el botín una vez que
se hayan hecho con el mando del barco que esperan venga en su rescate,
Jeronimus da comienzo a una serie de actos que sobrepasan todo lo humanamente
concebible. Desde mentiras para mandar en búsqueda de agua potable a los
islotes cercanos, hasta verdaderas matanzas en la propia isla, todo para
conseguir bajar el número de personas a repartir víveres y agua. La única que
realmente le hace frente, asumiendo todo tipo de venganzas y consecuencias, es
Lucretia, que, después de todo lo vivido en estos meses, se ha convertido en
una persona bien distinta a la que partió al comienzo del viaje.
Con sede en las entrañas de un Yakarta varado y con un
séquito portando las mejores galas que encuentran en la destartalada nave, da
comienzo lo que los autores llaman “El carnaval salvaje”. Durante estas semanas,
y sin represalia alguna, los seguidores de Cornelius llevan a cabo todo tipo de
acciones, la mayoría terroríficas, con tal de imponer una sumisión total a l@s
demás. Después de mucho tiempo negándose, a Lucretia no le queda otra que
acceder a los deseos de su boticario pretendiente si quiere frenar de alguna
manera todo lo que está sucediendo a su alrededor. Como era de esperar, se
produce un giro en el desarrollo de los acontecimientos cuando Hayes, que fue
enviado a un islote cercano en búsqueda de un agua potable que pocos pensaban
que existiera, consigue dar con el apreciado líquido. Tan pronto como el actual
líder de la isla es informado de tal hallazgo, decide enviar uno de los
pequeños botes que se salvaron del naufragio para comprobar la veracidad de la
noticia. El recibimiento por parte de Hayes y los suyos no es para nada
amigable, haciéndoles retroceder hasta que no sea el mismísimo Cornelius quien
se digne a hablar y negociar con ellos. En esta situación tan escabrosa, y
después de unos cuantos meses, hace su aparición el barco de la VOC que viene a
su rescate. Más bien el que viene al rescate de los bienes y dineros de la que
se conoce como la primera multinacional de la historia. Con Pelsaert al frente
de esta embarcación de salvamento, se llevan a cabo una serie de juicios donde
se expondrán los horrores cometidos por Cornelius y los suyos, así como las
sentencias que han de acatar. Esta aplicación de la justicia se debe más al
conocimiento por parte del sobrecargo de las intenciones de hacerse con su
nuevo barco y cargar todas las riquezas que se han conservado en la isla que
con los acontecimientos sangrientos llevados a cabo por Jeronimus y los suyos. Una
vez realizado un más que minucioso recuento de todo lo que hay que transportar
de vuelta, incluidas cosas de lo más inverosímiles, l@s poc@s supervivientes,
con una Lucretia al frente, convertida en verdadera heroína entre ell@s, cuyos
objetivos en la vida han cambiado por completo, toman rumbo de vuelta a lo que
se ha dado por conocer durante siglos como civilización.
Muchos son los acontecimientos que salpican estas páginas que
no se han plasmado en este artículo. Esto es debido a que, como siempre, mi
intención es que sean descubiertos por aquell@s que se atrevan a adentrarse de
lleno en 1629. En cuyo contenido, vuelvo a destacar, sobresalen todas
las sensaciones y sentimientos humanos habidos y por haber. Algo que, durante
su lectura, hace que te replantees profundamente dónde está el límite entre el
bien y el mal. Frontera que se sigue cruzando estos días plagados de
genocidios, guerras, intereses económicos y comerciales, pandemias y
movimientos humanos por todo un planeta que nos responde con un cambio
climático al que pocos quieren y otros ni siquiera tienen tiempo de hacer caso.



























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