NÉMESIS
Érase una vez que se era. Frena, frena, frena. Este no es el
principio más adecuado para esta historia. No lo es porque podemos hablar en un
presente tan genuino como, por desgracia, olvidado es el pasado. Mejor comenzar
diciendo: Son, en
este ahora que se es, dos hermanos que, para lo bueno, lo malo o lo regular, siguen
conviviendo desde épocas antiguas. Épocas durante las cuales les han llamado y
tachado de muchas formas y maneras; en demasiados idiomas, lenguas, dialectos y
jergas.
Caín y Abel, bello y horrendo, Yahvé y Lucifer,
tierno y devastador, y un sinfín de nombres y adjetivos que sería doloroso o placentero
de recordar. Después de tanto de eso bautizado como tiempo, aquí permanecen, caminando
de la mano, sin despegarse, como si de dos siameses imposibles de dividir se
tratara. Hay quien apuesta por uno y quienes son verdaderos acólitos del otro.
Y, claro está, también existen los que usan este o aquel a su conveniencia.
Depende de cómo sople el viento, que se suele decir. Están los que le dan el
beneplácito de motor del mundo y los que son puro combustible para sus andanzas.
Pero ellos... a lo suyo, ofreciendo caricias o laceraciones según de quien se
trate. Hay momentos en los que uno sobresale por encima del otro, sin
embargo, lo único verdadero es que, como cualquiera de los contrarios, su
existencia no tiene sentido por separado. Se buscan hasta encontrarse en
huracanes y brisas, a ras del suelo o en las profundidades del universo, en
cenizas y llamas, en las olas de un maremoto o en la serenidad de una charca,
en el corazón y en el cerebro, en las manos o en la boca. De este modo, continúan
rotando, dando vueltas y vueltas, en su perenne lucha por la victoria a lo
largo de un presente que se dirige a ellos como némesis.
El amor y el odio, el odio y el amor son los
únicos compañeros de viaje atrapados en la senda del hoy. Y hoy es el futuro, un
futuro que, por desconocido y por mucho que nos empeñemos en atraparlo,
soñarlo, despreciarlo o imaginarlo, es, al igual que su opuesto, el pasado,
inimitable.