El pasado viernes, primero de Abril, pasó por el Café Boogaloo
de Cáceres el grupo extremeño La Ira. Para mí ver a La Ira en directo se ha
convertido en una especie de cita anual ya que, como mínimo, he tenido el
placer de disfrutar de su directo al menos una vez al año desde que se formaron.
Dicen que estar en el sitio adecuado en el momento adecuado tiene sus
recompensas, eso fue lo que nos ocurrió a mi novio y a mí cuando íbamos a
entrar en el local. Con el sello ya puesto en la mano para poder salir y a
punto de pagar las entradas apareció Raúl por la puerta diciéndole a la dueña
del pub que ellos tenían unas cuantas entradas para gente en lista y que
nosotros estábamos incluidos en dicha lista. Con algo de descontrol por parte
de los dueños quedó aclarado el tema no sin cierto desconcierto por parte de la
dueña. Después de esto acompañamos a Jesús, batería, y a Raúl a cenar a un restaurante
de comida rápida, por donde apareció también Manu, antes de volver a la sala donde
se celebraría el evento.
Alrededor de las once de la noche comenzaron a sonar los acordes
de la intro que darían paso a “Con El Aroma”, tema elegido para romper el
hielo. Éste lo engancharon con “Una canción” mientras el respetable iba
cogiendo posiciones en el espacio que ofrece el Boogaloo. Como suele ocurrir en
sus conciertos, la peña empieza un poco fría para luego ir calentándose poco a
poco. Saludos al público y tralla con uno de los cortes estrella de su, hasta ahora,
único trabajo “El Trapecio Y El Abismo”, éste no es otro que “Si No Hay Alegría”.
La cosa ya va entrando en calor y la voz de Raúl se ve acompañada por parte de
l@s asistentes.
Un poco de aire para tan acelerado comienzo y vuelta con otro
de sus temas más emblemáticos, “Entre Humaredas”. Una vez acabado se puede
decir que tenían el bolo encandilado y a la peña en el bolsillo. A pesar de
ello pusieron un poco de tranquilidad, si se le puede llamar así, para que Manu
nos deleitara con un pequeño solo de guitarra donde dejó más que evidencia de
su valía a las seis cuerdas. Atacaron de nuevo con “Meterme Dentro” y “Como
Gatos” antes de ofrecernos un pequeño adelanto de lo que será su nuevo trabajo
con un tema llamado “Demonios” que dejó muy buen sabor de boca. Desde luego si
el disco va en esa onda promete ser algo de buen nivel.
Hasta ahora, esperemos que siga así, en un concierto de La
Ira no se puede pasar por alto un recordatorio a la anterior banda de Raúl, “El
Gitano, La Cabra Y La Trompeta”. El guitarra-cantante estuvo muy acertado en la
presentación de dicho homenaje haciendo referencia al éxito de público que
había en la sala para ver a una banda que no era tributo a nadie. Sea como
fuere, la cuestión es que el trío que se marcaron con “Me Gustan Los Inviernos”,
“He Dejado De Ser Yo” y “Quiero Sentarme En Las Nubes” nos supo a gloria
mezclada con un poco de añoranza. Ni que decir tiene que fue uno de los momentos
más intensos del show.
Gran ovación y vuelta con “Qué Te Debo” y “Esta Noche”. Con el
local hasta la bandera, l@s que estábamos en primera fila no fuimos conscientes
de ello hasta que intentamos acercarnos a la barra o ir al servicio, pudimos disfrutar
de “Ángel Caído” y el tema que abre su disco, “A La Vuelta De La Esquina”. Nos dieron
un poco de descanso cuando se bajaron Jesús, Txavié y Manu del escenario para
que, a dúo, Pepe y Raúl nos presentaran un nuevo tema en plan tranquilete y al
que, todo sea dicho, tendré que prestar más atención en el futuro porque, a
pesar de que se nos pidió atención, con tanto jaleo y grito no me enteré bien
de la letra. Sólo diré que se llama “La Erección”. Normal que con ese título
nos lo anunciaran como una canción que, a pesar de poder parecer de amor, habla
de sexo. Traca final con “Toda La Vida” y, la que sigue siendo mi favorita del
redondo, “Los Conflictos”. Creo que es una de las mejores letras que ha escrito
Raúl y mira que las tiene potentes. Colofón con, cómo no, “El Penal” y mucha
gente brincando y empujándose mientras la banda se despedía. La peña quería más
pero no tardó en sonar la música del local dejándonos claro que aquello había
llegado a su fin.
Me gustan estos conciertos cercanos, es lo que tienen las
salas, donde casi puedes tocar a los músicos. A pesar de ciertos inconvenientes,
casi al principio, por parte de una contractura de Jesús que hizo que el grupo
precisara del apoyo de un batería que había entre el público, se puede decir
que fue un concierto de tú a tú donde se vio que el grupo sigue teniendo sus
adept@s, que no son poc@s y entre l@s que me incluyo. La mala noticia, por
decirlo de alguna manera, es que éste ha sido el último, al parecer, show de
Pepe Burgos, el saxofonista de la banda. Ahora toca ver cómo suplantan su ausencia,
si es que lo hacen, y cómo suenan de aquí en adelante sin una de sus piezas claves,
musicalmente hablando. Queramos o no, el toque del saxo siempre le dio un
gustillo especial a sus canciones. Suerte para Pepe en su nueva andadura y a La
Ira decirle que sigan con sus humaredas y tintineos que siempre nos hacen pasar
ratos tan buenos como el vivido hace unos días. A ver si salen ya un poco del
circuito extremeño que se lo tienen más que merecido. Deseando estoy de
escuchar ese nuevo trabajo, espero que no se demoren demasiado con el mismo.
¡Hasta la próxima!
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