lunes, 19 de septiembre de 2016

Mayorga Rock 2016: Jornada Del Viernes











Segunda vez que piso el Mayorga Rock placentino y primera que pasa a tener el formato de dos días. La jornada del viernes destacó por los altibajos de las intervenciones de ciertas bandas, algo de lo que hablaremos a continuación. Hay que felicitar a todo@s l@s de la organización por su gran labor y por mantener esos precios populares que a nuestros bolsillos nos viene de perlas.





Llegué al festival acompañado de mi amigo Javi, he vivido con él todo el evento, cuando acababan de subir al escenario los chicos de Blue Chiken. Esta jovencísima banda oriunda de Plasencia fue uno de los descubrimientos de esta edición. Había oído hablar de ellos después de ganar cierto concurso y por su paso por el escenario Amex hace poco. Venían presentando su Ep. “Eclosión” que descargaron en su integridad además de añadir alguna versión como “The Wall” de Pink Floyd con la que cerraron su actuación. Me gustó mucho el tema “Sunrise” cuyo videoclip podéis ver en Youtube. Ahora bien, si hubo algo que realmente me impactó de su intervención fue la labor de Miguel al bajo. De verás que hacía mucho tiempo que no veía a alguien con ese manejo a las cuatro cuerdas. Espero que sigan en esta senda y consigan llegar más allá de estas tierras, tiempo y calidad tienen para ello.






Después de los placentino nos metieron pal cuerpo la propuesta de los cacereños Hotel Moscú. Nunca me ha gustado hablar mal de ninguna banda, puede que lo hagan mejor o peor, o que me gusten más o menos, incluso que ni los vea porque no son de mi agrado, pero lo de esta peña es infumable con todas las letras. Puede que este festival no fuera el entorno adecuado para su propuesta, puede que sean unos iluminados que nadie comprende o que realmente son tan buenos que ni gustan. Sea lo que fuere, se quedaron literalmente solos encima de las tablas pues nadie, incluido nosotr@s, les prestó la más mínima atención. Tuvieron un efímero grupo de chavales, que no duraron ni dos temas, delante de ellos y luego se largaron. De verás que no quiero ser agresivo con ellos, cualquiera que se sube a un escenario merece mi respeto, pero lo del viernes pasado lo viví así y así os lo cuento. Espero que en otro tipo de festivales lo peten y salgan mejor parados.






En esto que aparecieron Los Chicos y, entonces, empezó todo. Sí, he de reconocer que soy un gran pecador por no saber de ellos hasta la hora en que se hicieron con todo en la Torre de Lucía. Cuando digo todo me refiero, literalmente, a eso. Después del bajón de los anteriores, esta peña puso el recinto patas arriba con su Rock garagero, con su actitud, con un sonido del copón y con esa simpatía y entrega que le pusieron. Puto R&R que hace que muevas hasta los pelos del culo, sobre todo cuando, en plan Ramones, no dan tregua entre tema y tema. Cayeron desde “I Don´t Wanna Learn” o “Kick Out The Jams” hasta la mítica “Muddy Muddy”, os podéis imaginar a quien está dedicada ésta. Peña cercana con la que estuvimos hablando a la salida para darles las gracias por su actuación. Rafa es todo un frontman que, además de montar la que monta, acabó subido en la barra de los tickets y se bajó no sé cuántas veces del escenario, incluida la que salió a compartir la tontería del extasí, extano con el público, tiene un vozarrón de la ostia. La banda toca a cien por hora con esas guitarras afiladas por parte de parte de los hermanos Urchaga y esa pedazo de sección rítmica a cargo de Gullermo al bajo y el inmenso Ral a la batería. Ha sido mi gran descubrimiento de esta cuarta edición del Mayorga y, de aquí en adelante, prometo seguirles muy de cerca. Tendré que recuperar el tiempo perdido de alguna forma. Brutales es quedarse corto con ellos. Como dicen en mi pueblo: “¡Anda que fue chica la polvarera que se montó allí!”. Espero poder a disfrutar de ellos pronto.








Uno de los grandes atractivos del cartel de este año eran Non Servium. Los de Móstoles ofrecieron un concierto cargado de fuerza y energía, como era de esperar. Lo malo es que en ningún momento gozaron de buen sonido. No sé si el tipo de la mesa no sabía cómo ecualizar tanta tralla o qué cojones pasó. Ellos fueron los primeros que lograron que la Torre de Lucía se llenara de peña. Dejaron caer toda su artillería pesada, desde “El Imperio Del Mal”, “Bronca”, esta fue de las mejores, a “Desperté”, “Ratas” o “El Espíritu Del Oi!”. Me cambié varias veces de lugar pensando que aquello podía deberse a estar justo detrás de los bafles de la derecha, pero ni con esas. Me iba pal medio con tol mogollón y aquello seguía igual. Ya podían sonar “Los Demonios”, “Lucha Armada” o “Warriors”, otra con la que se lio parda, que nada, que aquello seguía sonando igual, hasta conseguí acercarme justo para apoyarme en las vallas por la parte izquierda y lo mismo. Una pena que le pasara esto porque su concierto fue de los mejores del festival, con el público totalmente entregado y mucha actitud y fuerza por su parte. Nos quedamos sin verlos en Cáceres por ciertas circunstancias y en esta ocasión no tuvieron la sonoridad adecuada. Algo curioso porque todas las demás bandas sonaron bastante bien ya que esta ha sido otra de las cosas buenas de este Mayorga. Qué se le va a hacer, nos quedaremos con el gran concierto que ofrecieron en otros aspectos. A esperar otra oportunidad, no hay otra.





Después de los dos trallazos seguidos de Los Chicos y Non Servium, pusieron los pies en el escenario Sho-Hai & Xhelazz + RdeRumba. No soy un gran seguidor del Hip Hop, pero he de reconocer que, en directo, me gusta escucharlo y confirmar cómo hay toda una legión de seguidores que hacen de este estilo algo potente. Lo que vi me gustó además de comprobar que si este movimiento tiene la repercusión que tiene es porque bandas como esta se lo están currando, a pesar de que les toque el horario que les tocó a ellos en Plasencia. Mucha suerte y a seguir dando caña a base de versos. Nos quedamos a escuchar el concierto durante casi una hora y luego decidimos dar una vuelta.




La noche siguió por los bares de capital del Jerte. Me encantó volver por El Trebol y conocer el Underground. Ocurrieron muchas y diversas cosas, todas buenas, pues lo reencuentros con peña que no veía desde hace mil siempre vienen bien, pero eso es algo extramusical y queda para otro tipo de crónicas, jeje.