miércoles, 27 de abril de 2016

Lluís Llach: "Las Mujeres de La Principal"








Tengo que volver a reconocer que nunca he sido un gran seguidor de la carrera musical de Lluís Llach, pero, de seguir así, seguro que me convertiré, se puede decir que ya lo soy, en un incondicional de sus novelas. Después de “Memoria De Unos Ojos Pintados”, de la cual también podéis leer un artículo en este blog, publicó, a finales de 2014, esta su segunda obra, “Las Mujeres De La Principal”. Quiero agradecer el consejo de la compañera encargada de la librería Berkana de Madrid por su consejo a la hora de elegir algún libro de su tienda. Estuvimos hablando del primer trabajo del escritor catalán y me insistió con este segundo, todo un acierto. Insistiré, a su vez, en no comparar ambos textos. Los dos son de indudable calidad, pero muy diferentes, en desarrollo y en contexto.



“Las Mujeres De La Principal” nos cuenta la lucha de tres mujeres de la misma familia, abuela, madre e hija que batallan por sacar adelante tanto su casa señorial como el negocio familiar basado en unas bodegas. El marco donde trascurren los hechos que descubriremos será una región llamada La Abadía, enmarcada en la Cataluña rural, desde finales del siglo XIX hasta principios de XXI. Todo aliñado con un misterioso crimen ocurrido justo en mismo día del alzamiento fascista en España que tendrá que esperar a resolverse una vez acabe la contienda que siguió a este brutal acontecimiento. Dicho así poco aportaría este artículo a las sinopsis que podéis encontrar en la contraportada del libro o en muchos de los comentarios que pululan por la red.



Para mí, este libro gira alrededor de, digamos, tres temas claves. El primero sería, evidentemente, la vida de estas tres mujeres. Como punto de partida nos situaríamos en la época de Andreu Roderich, padre de María Roderich, primera de nuestras protagonistas, conocida por aquellos contornos como La Vieja. Una vez que la filoxera llega a la comarca de La Abadía, aquí se encuentra Pous, pueblo donde se desarrolla la mayor parte de la novela, el terrateniente Roderich se ve obligado a arrancar sus cepas y cambiar de residencia obligando a su hija María a responsabilizarse de La Principal, vivienda habitual de la familia, con el pretexto de que no se pierdan las raíces de la estirpe. La muerte repentina del patriarca y la lectura del testamento de éste convertirán a María Roderich en la mujer más poderosa de la comarca. Su vida será una continua contienda por sacar adelante la bodega, una mujer en un negocio de hombres. Se enamorará de Narcís Magí durante un baile y fruto de este amor nacerá María Magí. Quizá lo más destacable de María Roderich sea su coraje, algo que le llevará a ser alguien impasible, sobre todo una vez que la muerte le arrebata a su marido. Es un personaje con muchísima fuerza y con un gran trasfondo que deberéis descubrir en estas páginas.



María Magí está muy influenciada por las lecturas que tiene a mano de la gran biblioteca que su padre mandó construir en La Principal. A pesar de que su predecesora fuera una adepta al régimen imperante, ella no comparte muchas de las ideas del mismo. Esto sería un grave problema para cualquier habitante de Pous, pueblo republicano durante la guerra, pero la posición social de La Señora, nombre con el que se conoce a María por los alrededores, la coloca, como es normal, en una situación privilegiada. De carácter similar a su progenitora, dicho status social le permitirá llevar a cabo ciertos actos que, de otra manera, serían impensables para una mujer de la época.



Justo el 18 de Julio de 1936 se comete un asesinato, digamos pasional, en la zona. Este sería el segundo asunto importante de la novela. Con él descubriremos a otros personajes que no sólo son lo que se conoce, qué poco me gusta este término, como secundarios. Alrededor de este acto se presentarán Úrsula, mayordoma de toda la vida de La Principal y conocedora de todo lo ocurrido en esas paredes en los últimos cincuenta años, o el inspector Luis Recader, un verdadero sabueso obsesionado con las investigaciones novelescas que busca el perfeccionismo en su labor y que acabará sucumbiendo ante una realidad bien distinta de la que tiene en mente. A parte de estas dos personas, saldrán a escena LLorenç y su familia, algún hombre con el que mantiene relaciones sexuales, además de determinados habitantes de la localidad, incluido el párroco de la misma. Demasiado escueto para aclarar algo, pero esa es mi intención pues si nombrara a alguien más todo, o casi todo, quedaría destapado, algo que quiero impedir a toda costa.



La tercera cuestión a destacar de este libro sería la bisexualidad. Partiendo de LLorenç como centro de dicha conducta, Llach explica cómo se vivía, esto se puede entender como un eufemismo, cualquier tendencia sexual diferente a la “normal” en aquellos primeros años de posguerra. Si hoy en día la lucha es ardua, en este Estado seguimos siendo el colectivo con mayor número de agresiones por odio al año, os podéis imaginar lo que suponía tener relaciones de este tipo bajo el yugo de un régimen fascista. María y LLorenç se conocen desde los dos años. Ella está enamorada de él desde esa temprana edad, pero descubrirlo en plena faena con uno de los trabajadores de la casa elevará sus celos a la altura de lo imperdonable. Este descubrimiento tendrá unas consecuencias claves en el progreso de los acontecimientos que vendrán a continuación, incluido el asesinato del que hablamos con anterioridad. A pesar de todo, ella luchará por LLorenç, conseguirá casarse con él y tendrán una relación de lo más comentada por aquellos lares de la cual nacerá nuestra tercera mujer protagonista, María Costa. Esta es una mujer viajada que ha luchado por las ideas revolucionarias del Mayo del 68. Nunca se ha preocupado en exceso, al menos no de la misma forma que su madre y abuela, de los asuntos de La Principal, pero, a sus sesenta años, se ve al frente de la misma compartiendo verdades y confidencias con su nonagenario padre. Es en el trascurso de estas comunicaciones familiares donde se destaparán muchas de las claves de la obra.




No quiero finalizar este artículo sin resaltar la técnica utilizada por Lluís en estas páginas. Siempre he sido un gran seguidor de las obras que van y vienen durante su desarrollo. Soy de los que opinan que, siempre que se haga bien, como es el caso que nos concierne, acabas leyendo dos o tres libros en uno. Esto te mantiene tan en vilo que lo único que pretendes es llegar a ese punto de encuentro donde confluyen todo lo que sale a flote y se hunde según la parte del texto donde te encuentres. Hace que la, ya de por sí interesante, temática del libro, se multiplique de tal manera que no quieras dejar de leer por mucho que el cansancio físico llame a las puertas de tus párpados. Tampoco desearía poner fin sin sacar a relucir uno de los interrogantes de este libro: ¿Sería todo igual si las protagonistas fueran tres generaciones femeninas del pueblo llano? Evidentemente, no sería ni parecido, pero las tres Marías de la Principal son muy conscientes de ello, algo que siempre jugará a su favor. Enhorabuena, de nuevo, al autor, ya estoy deseando tener entre mis manos su próximo libro.