lunes, 24 de febrero de 2014

"Soldados A La Fuerza" de James Matthews





La mayoría de las veces que hemos estudiado, o nos han hecho estudiar, cualquiera de los conflictos bélicos de la historia del ser humano durante nuestros años de escuela, instituto o universidad nos han llenado la cabeza con victorias, derrotas, nombres de generales o presidentes y una interminable lista de fechas, todo sumado a otra lista de sucesos igual de interminable. En mi caso, no recuerdo que me hablarán en nunca de la vida de los soldados, de sus carencias y sufrimientos o, sobre todo, de porqué fueron o porqué dejaron los frentes. Todo esto lo he tenido que ir descubriendo por mí mismo con la edad y el interés que siempre me ha despertado este tema en concreto.




Cuando se trata de hablar de uno de los conflictos sobre el que más publicaciones se han escrito, por detrás tan solo de la Revolución Francesa y la 2ª Guerra Mundial, creo que ya es hora de que alguien nos contara esa parte con la que pocos se atreven, las experiencias de aquellos que vivieron en sus propias carnes los entresijos de dicho conflicto por ser sus protagonistas en primera fila, la soldadesca. Esto es lo que hace James Matthews en esta su obra: “Soldados A La Fuerza. Reclutamiento Obligatorio Durante la Guerra Civil 1936-1939”.




Acerca de este autor debo deciros que lo he descubierto con este libro. Es un investigador británico doctorado en Historia de España por la Universidad de Oxford, colaborador de la Complutense y perteneciente en la actualidad al Centro Para Los estudios De La Guerra de la Universidad de Dublín. Un curriculum lo bastante ancho como para atreverse con tan arduo tema. Desde aquí, mi humilde blog, debo darle le enhorabuena por esta publicación pues ha superado la prueba con una nota bien alta.




Mi único consejo a la hora de afrontar la lectura de este tipo de obras es que mejor que tus ideas políticas las mantengas durante el tiempo que lo dediques metidas en uno de los bolsillos de cualquiera de tus prendas que los tengan. Estoy seguro de que si no lo haces te sentirás, como mínimo, sorprendido, y no de manera grata precisamente. Cuántas veces hemos visto esa euforia, por parte de ambos bandos, de los primeros meses del levantamiento, aquellos hombres y mujeres subidos en camionetas, coches e incluso bicicletas yendo voluntariamente a los centros de reclutamiento para luchar contra el fascismo por un lado y contra el Gobierno elegido democráticamente por el otro. Pues bien, desde este preciso instante debo deciros que esta situación duró un suspiro. La recluta y militarización por parte del Gobierno comenzó en otoño del 1936. El 29 de Octubre de dicho año por Decreto Ley, eso tan de moda en nuestros días, se permitía el reclutamiento de todos los hombre aptos entre 22 y 44 años siendo llamados a filas un total de 28 reemplazos, incluida la famosa “Quinta Del Biberón” integrada por chavales de apenas 17 años. Dato curioso es que una vez llamado a filas el miliciano debería permanecer en el Ejército Popular hasta el final de la contienda sin tener en cuenta la duración de la misma. En el caso de los golpistas dicho llamamiento a filas se llevó a cabo desde el mismo día del alzamiento reforzándose con la declaración de guerra el 28 de Julio de 1936. En total fueron 15 reemplazos los llamados a servir en este bando.




Se puede llegar a pensar que tanto los soldados de uno u otro ejército estaban totalmente de acuerdo con las ideas que estos defendían. Nada más lejos de la realidad, en la mayoría de los casos los soldados se encontraban disparando a sus propios compatriotas por el simple y cruel hecho de vivir en una u otra zona, no más. A esto hay que añadir que muchos de ellos no tenían ni la más mínima inquietud política. Sus mayores preocupaciones eran su familia y sus cosechas o ganados. Todo esto aliñado con las condiciones en los frentes, mala comida, frío o calor, escasa y tardía paga, piojos, enfermedades venéreas y un sinfín de calamidades, la represión por parte de sus superiores, por ejemplo, hizo que la deserción y la automutilación estuvieran al orden del día.




Cuando avanzas en el libro te vas dando cuenta de que, a pesar de sus irreconciliables ideas, leales al Gobierno y golpistas utilizaron métodos similares para atraer a las masas a luchar en sus filas. La hombría y masculinidad, interpretada con argumentos diferentes pero iguales en el fondo, el nacionalismo y el patriotismo o el antifascismo por un lado y el antimarxismo por el otro fueron argumentos de sobra utilizados ante una población que poco sabía de aquellos temas. Otro de los canales, bien conocido por la mayoría en nuestros días, era la propaganda. En ella se sacaba a relucir los colores de unos y otros como la poca calidad de la comida, la ropa escasa o las victorias y derrotas sufridas. Poco efecto surgía sino fuera porque unos pocos se dedicaban a leer dicha propaganda en público ante el elevado índice de analfabetismo existente en ambos bandos.




Quisiera hacer hincapié en el capítulo de la deserción ya que es uno de los apartados más importantes del libro y el menos tratado en otros. Podemos llegar a creer que muchas de las malas condiciones que sufrían los soldados fue única y llanamente lo que les impulsaba a llevar a cabo dicho acto, puede que fuera así. Sin duda alguna, otra de las razones fue el hecho de estar combatiendo al lado de compañeros que políticamente son contrarios a ti. Hasta aquí todo correcto, pues podemos pensar que se desertaba y ya está pero los mecanismo de represión de ambos bandos ante este acto llegaron a límites insospechables en crueldad y castigo. No voy a entrar en detalles porque es algo que merece la pena descubrir en esta obra. Cuando lleguéis a esta parte tomároslo con calma porque os daréis cuenta de que realmente no acababa todo tirando el fusil y corriendo, al contrario, en ese preciso instante empezaba la propia Guerra del desertor, aquella que le  llevaría tomar decisiones a vida o muerte.



En conclusión, ¿fueron tan distintos en su reclutamiento “nacionales” y republicanos? ¿Quién cuido más a sus soldados? ¿Quiénes de éstos pasaron más calamidades? ¿Entre las filas de quiénes hubo mayor número de deserciones? De estas y otras muchas cosas te podrás enterar con la lectura de este gran libro. Espero que os sea igual de instructiva de lo que ha sido para mí. Gracias a James Matthews por esta publicación pues me ha hecho sentir aún si cabe más respeto del que ya tenía por sus protagonistas.