jueves, 23 de febrero de 2012

Colección "Me Pirra": Cuarta Entrega








La colección “Me Pirra” llega a su cuarta entrega de la mano de dos mujeres. Por un lado tenemos a Dolors Alberola, con su libro “Sobre La Oscuridad”, y por otro a María Carvajal y su obra “Mis Días Con Marcela”.

He llegado a la conclusión de que para repetirme una y otra vez a la hora de hablar de algo que me resulta tan complicado, debido a mi poco saber sobre el tema, como es hacer una crítica o comentario sobre un libro de poemas mejor no extenderme en ello. Lo digo porque me resulta un poco extraño comentar una obra con un simple “me gustó” o “no me gustó”. Así que os hablaré un poco de esta autora y dejaré el otro tema a los entendidos en la materia. Dolors Alberola nació en Sueca provincia de Valencia. Ha publicado alrededor de diez libros, alguno de los cuales han sido traducidos a varios idiomas incluidos el rumano y el serbio. Ha recibido varios premios y reconocimientos además de colaborar tanto en prensa literaria como en revistas especializadas en literatura. Ciñéndome a mi explicación del principio de este párrafo, diré sólo un par de cosas; que su poesía me ha parecido muy emotiva y fácil de leer y que ha conseguido tener una nueva seguidora, mi madre, que en su última visita a mi casa leyó el libro y le resultó maravilloso.



Lo de María Carvajal es ya otro tema. Es difícil hacer algún tipo de reseña de una obra de alguien que es algo más que un conocido, una amiga. Conozco a María desde hace ya unos cuantos años, no sabría decir cuantos pero sé que son unos pocos ya. Hemos asistido a algún taller de escritura juntos y me ha corregido algún que otro texto antes de mandarlo a esos concursos en los que nunca conseguí ganar nada. Desde aquí mi agradecimiento por todo ello, por su amistad, su compañía y su paciencia con mis relatos. Su obra “Mis Día Con Marcela” se divide claramente en dos partes, una formada por una serie de relatos más o menos cortos y la otra por el texto “Mis Días Con Marcela” al completo. Del conjunto de relatos destacaría sobre todo el ritmo de los mismos. Me ha gustado mucho cómo enlazan cada uno de ellos con el siguiente. Te hace saltar de un texto a otro con una facilidad pasmosa, es más, desearías que hubiese otra buena cantidad de los mismos porque sientes la necesidad de leer sin parar. Entre estos relatos destacaría, sin quitar mérito a los demás, “Cambio De Vida”, con el que abre el libro, “Cambio De Planes”, corto pero intenso y, sobre todo, eficaz, “Muerte Entre Lirios”, que cierra la tanda de textos, y “Delirios De Morfeo”, mi preferido.



En cuanto a la segunda parte de la obra, “Mis Días Con Marcela”, homónima del libro al completo, resaltaría sin lugar a duda el trabajo de investigación que la autora ha hecho. Leyendo este relato te trasladas sin quererlo a la capital cubana. Gran labor en materia de gastronomía, inmuebles, calles, el malecón y costumbres. Consigues realmente pasear por La Habana sólo con la mente. Marcela representa a esas miles de mujeres cubanas cuya única salida de la isla es conocer, o camelar, a algún turista para que la salve de las garras que supone el día al día en el país caribeño. Debe ser muy duro para todas estas mujeres saber que su único pasaporte para alejarse miles de kilómetros de su lugar de nacimiento es su propio cuerpo. Por todos es sabido de la existencia de estas mujeres en muchos países del mundo pero, aun así, me siguen pareciendo señoras con mucha valentía. Esto no hace de “Mis Días Con Marcela” un texto triste o aburrido, al revés, resulta ameno y lleno de vida. La manera de escribir de María es fluida y clara. Son bastante buenas las partes eróticas del texto, al fin y al cabo es la mejor arma de Marcela para salir de su agujero. Sólo he echado en falta una pequeña cosa en cuanto al este personaje femenino. Entiendo que la autora ha querido personalizar en ella a todas las mujeres que pasan por estos malos tragos pero si le hubiera dado algo especial a Marcela además de su sensualidad hubiera quedado como alguien más único. Por lo demás me parece que María nos ofrece un gran libro, tanto de denuncia como de color y sensaciones. Cabe destacar que los dibujos que adornan la obra también son sus suyos. Otra faceta a tener en cuenta de la autora.



Hasta aquí mi comentario sobre esta cuarta entrega de “Me Pirra”. Como siempre, agradecer a Diana Y Santi por su labor editorial y a las autoras, María y Dolors, enhorabuena por sus obras. Espero leer muchas más de ambas.

miércoles, 15 de febrero de 2012

"Mirar A La Ventana", Proyecto Documental









En varias ocasiones os he contado que andaba metido en algún proyecto además de la exposición “Piratas, Ayer y Siempre” y las fiestas “Rock/Bear”. Bien, pues ese proyecto es el documental “Mirar A LA Ventana” realizado por el colectivo Maduras al que pertenezco desde hace tres años aproximadamente. Como estoy seguro de que querréis saber de qué el documental y las razones que nos han llevado a hacerlo os voy a dejar que leáis el texto que me curre para el tríptico que se entregará a los asistentes a los estrenos del mismo. En el diseño me echaron una mano mi novio, Jose, un besazo para él, y mi amigo Agustín de la empresa de diseño gráfico “La Ruina Gráfica”. Muchas gracias por su colaboración.

Repaso Histórico Del Antimilitarismo En El Estado Español

Partiendo de la célebre frase “En toda guerra hay desertores”, desertores que, en la mayoría de los casos no lo fueron por ideas estrictamente antimilitaristas sino por necesidades familiares, falta de convicción, por el impacto que toda guerra crea en el ser humano o mil razones más, sería difícil saber en qué preciso instante comienza el movimiento antimilitarista en el Estado español.

El descontento entre la población civil y el ejército español tiene su semilla en la resistencia al reclutamiento forzoso durante las Guerras Carlistas del siglo XIX. A finales de dicho siglo España quedó totalmente trastornada por la pérdida de sus últimas colonias de ultramar, Cuba, Puerto Rico, Filipinas y Guam. Es a partir de este momento cuando el pueblo español empieza a poner en duda el verdadero sentido del ejército como tal.





Los conflictos bélicos de las primeras décadas del siglo XX, sobre todo la Guerra de Marruecos, que acabaría en la llamada “Semana Trágica de Barcelona”, no hicieron otra cosa que multiplicar el ya creciente sentimiento en contra del ejército.

La Guerra Civil española es, sin duda, el enfrentamiento bélico más importante acontecido en el país durante el siglo pasado. A pesar de llenar miles de páginas, tanto de libros de historia como de novelas y ensayos, pocas veces, por no decir ninguna, se nos cuenta que, en ambos bandos y en la mayoría de los frentes, las bajas por deserción igualaron o incluso superaron a las sufridas por heridas o muerte.





Al final de dicha contienda el país se sumerge en la que será la época más oscura y represiva de nuestra historia moderna, la dictadura franquista. En contra de lo que muchos pensarán, es a finales de esta dictadura cuando echará a andar lo que acabará siendo a la postre el movimiento antimilitarista, propiamente dicho, en el Estado español.

Objeción De Conciencia – Insumisión – Insumisión En Los Cuarteles

A sabiendas de que el Servicio Militar Obligatorio (Mili) es ya agua pasada, no se podría entender el fin del mismo sin hablar de Objeción de Conciencia, Insumisión e Insumisión en los Cuarteles; campañas, todas ellas, de profundo sentido antimilitarista.

Durante los años sesenta del pasado siglo ya había centenares de Testigos de Jehová en prisión por negarse a hacer la Mili. El caso de Pepe Beunza, en 1971, es el primero en  negativa pública y política de incorporación al ejército. Los primeros grupos de objetores nacerán en 1975 pero no es hasta 1977, con la orden de incorporación aplazada, cuando comienza la Objeción de Conciencia como movimiento antimilitarista. En 1978 es aprobada, en referéndum popular, la Constitución Española reconociéndose en ella el derecho a declararse objetor de conciencia. Entre los años 1979 y 1980  empiezan las detenciones aisladas a objetores que se niegan a realizar la Prestación Social Sustitutoria (PSS). Cuatro años después se aprueba la Ley de Objeción de Conciencia (LOC) que se encontrará en 1985 con varios recursos de inconstitucionalidad. Es en este momento cuando se empieza a no acatar la ley, negándose los objetores a cumplir la PSS, apareciendo las primeras declaraciones colectivas de Objeción de Conciencia. Durante 1988 entra en vigor el reglamento de la PSS y dichas declaraciones colectivas de objetores comienzan a ser rechazadas. Dato importante de este momento es la amnistía a 22.000 objetores por incapacidad administrativa del Estado dando lugar de este modo a un periodo de represión mucho más dura.





En 1989 nos encontraremos con las primeras presentaciones de insumisos al servicio militar que serán juzgados por tribunales militares. Se emprende, del lado estatal, una campaña de represión selectiva mientras que socialmente la Insumisión va recibiendo cada vez más apoyo con movilizaciones de la población y autoinculpaciones tanto de personas de reconocido renombre, artistas, profesores o periodistas, como de ciudadanos que habían hecho la Mili con anterioridad. Al año siguiente nos encontramos con 2.450 insumisos declarados de los cuales 130 son detenidos. En 1991 se reforma el Servicio Militar pasando los casos de Insumisión de la jurisdicción militar a la civil y se equiparan las penas por negativa a cumplir la Mili con las de negativa a realizar la PSS, de 2 años, 4 meses y un día a 6 años de prisión. Quizá sea el año 1993 el de mayor repercusión social por aprobar tanto el parlamento vasco como el catalán mociones a favor de despenalizar la insumisión y por la aplicación de La Modificación del Régimen Penitenciario que concedía el tercer grado directamente a los insumisos. Como respuesta a esta aplicación comenzará lo que se conocerá como “Plante” que no es otra cosa que negarse a acatar dicho tercer grado penitenciario. En 1995 se aprueba el Nuevo Código Penal, que entrará en vigor un año después, donde se aplicará la llamada “Muerte Civil” que consistía en la pérdida de cualquier derecho social durante diez años a cambio de la cárcel (Inhabilitación) aunque muchos elegirán la prisión como enfrentamiento con el Estado. Durante ese periodo llegará a haber hasta 350 insumisos en las cárceles españolas que serán indultados de manera progresiva hasta finales de 1998.

Es en 1997 cuando se implanta el ejército profesional en el Estado español comenzando, a su vez, la campaña conocida como Insumisión en los Cuarteles. Estos nuevos insumisos se deberán enfrentar a consejos de guerra y sufrir represión en cárceles militares ya que dicha estrategia consistía en acceder al cuartel para desertar después durante los primeros permisos de salida del mismo. De esta manera el problema vuelve a l tejado del ejército. Esta campaña durará hasta 2001 llegando a estar  presos en algunos momentos de esos años hasta 20 insumisos en la cárcel militar de Alcalá Meco (Madrid). En 2002 se reforma de nuevo el Código Penal y el Código Penal Militar, eliminando así los delitos relacionados con la insumisión. Desaparece la inhabilitación y los insumisos en los cuarteles son puestos en libertad.





Así, leído en unos cuantos renglones, puede parecer que el movimiento de Insumisión sólo pretendía acabar con la Mili pero su objetivo siempre fue mucho más lejos. La Insumisión fue un movimiento asambleario sin sede alguna definida que pretendía acabar con la propia existencia de los ejércitos, estaba en contra del patriarcado social, promovía la objeción fiscal a los gastos militares, hizo continuas campañas de Educación para la Paz, lo formaban muchos y variados colectivos, desde CNT hasta Mili KK o el MOC y tuvo tanto su propia iconografía  como su propia música, poesía y textos. Se siguieron varias estrategias, desde la Insumisión Total, promovida por los colectivos anarquistas, por la cual el insumiso no se presentaba ante el juez y entraba en búsqueda y captura, hasta la Insumisión en los Cuarteles llevada a cabo por miembros del MOC. La Insumisión fue la punta de lanza del movimiento pacifista a nivel mundial ya que en ningún otro lugar del planeta tuvo tanta repercusión y apoyo como el recibido durante todos estos años por la población del país.

Documental: Razones – Sentido

Con todo lo expuesto hasta ahora podríamos entender que la lucha antimilitarista fue algo llevado a cabo sólo por hombres, nada más lejos de la realidad. Hubo un gran número de mujeres que pertenecieron a los distintos grupos (MOC, CNT, Mili KK, etc.) participando activamente en todas y cada una de las distintas campañas que se emprendieron.

En los tiempos que corren, cuando se habla de deuda histórica cabe resaltar que si hay un colectivo al que la propia humanidad deba algo, o mucho, es el de las mujeres. Ellas son las que han sufrido, y aún lo hacen, los conflictos bélicos protagonizados por hombres. No sólo eso, son ellas quienes sienten en sus propias carnes, como madres, hermanas, primas o compañeras, las consecuencias de la negativa a participar en esos conflictos por parte de sus seres queridos de género masculino. En conclusión, las mujeres, sin voz ni voto en la mayoría de los casos, viven en silencio tanto las guerras o la marcha de sus hombres al ejército como la negativa de los mismos a participar en los conflictos bélicos o a pertenecer a dichos ejércitos.

El documental que vais a ver a continuación lleva por título “Mirar A La Ventana”. Con él hemos pretendido asomarnos, desde fuera, a través de una ventana, al interior de la casa personal de cada una de las protagonistas. Gran parte de estas mujeres no participaron en las campañas de Objeción o Insumisión pero las vivieron de manera colateral. Ellas son familia o compañeras a las que nunca se escuchó queja alguna sobre la actuación de sus familiares masculinos, no porque no tuvieran nada que decir sino porque nunca nadie les preguntó. Les tocó vivir la Objeción e Insumisión desde el silencio de sus propios hogares, tragándose lágrimas y críticas sociales, sin saber o comprender las razones que llevaron a cada uno de ellos a dar esos pasos.






Con este documento hemos pretendido, en primer lugar, dar voz a la mujer como pequeño pago a esa gran deuda que todos tenemos con ellas para, seguidamente, ser conscientes, mediante sus relatos, de la tensión que soportaron, tanto familiar como social o personalmente, por el simple hecho de que aquellos que estaban sufriendo represión eran sus hijos, hermanos, primos o compañeros.

Debe quedar claro que este documental está protagonizado por mujeres y que son ellas las actrices principales de la obra. El movimiento antimilitarista tiene asignado un papel secundario. Muchas gracias a todas ellas por sus declaraciones y otro tanto a vosotr@s por venir a escucharlas.

El próximo estreno será en Malpartida de Cáceres el día 2 de Marzo. En la Casa de Cultura de esta localidad para ser más exactos. Os esperamos a allí pero en el caso de que no podáis asistir esperamos veros en cualquiera de los estrenos que haremos en adelante. 



lunes, 13 de febrero de 2012

Nickelback - Cripta








Aquí os van mis recomendaciones musicales para este gélido mes de febrero. Por parte guiri os comentaré el nuevo álbum de  Nickelback, “Here And Now”, mientras que en lo referente a la banda estatal hablaré de Cripta y su “Ante Mí”.



Nickelback es el típico grupo que no queda indiferente a nadie. Esto suele ocurrir cuando algún grupo te gusta en exceso o lo odias de la misma manera, yo soy de los primeros. Está claro que la música de los canadienses no es que sea precisamente el rock más duro que puedas escuchar en el mercado pero saben lo que se traen entre manos. Sigo pensando que cuando una banda de rock, sea del tipo que sea, triunfa, la inmensa mayoría de los seguidores del género la rechazan de forma sistemática tachándola de comercial y vendidos. No voy a negar que Nickelback tengan canciones con bastante toque comercial pero eso no quiere decir que su música sea pop ni mucho menos pachanguera. Este “Here And Now” fue editado en noviembre de 2011 y lo forman un elenco de once canciones muy en la línea de trabajos anteriores. Quizá haya pasado aún poco tiempo para ver si el disco resulta ser tan eficiente como el anterior “Dark Horse” en cuanto a ventas  pero en el plano musical, que es lo que aquí nos importa, podríamos decir que está a la altura de éste.  Temas como “Midnight Queen”, con esa grandiosa entrada de guitarra y batería, “Everything I Go”, envuelta en esa particular atmósfera que el grupo sabe dar a muchos de sus temas, los dos trallazos con los que abren el álbum, “This Means War” y “Bottoms Up”, o las baladas “Trying To Not Love You” y “Lullaby” seguro que harán que este trabajo tenga mucha más repercusión de la que muchos esperan. Hay que reconocer  que tiene este tipo de canciones comerciales por las que reciben esa clase de críticas, es el caso de “When We Stand Together”, al principio no me gustaba pero con el paso de las escuchas me está pareciendo bastante buena, o “Don´t Ever Let It end”, tema que cierra el disco, pero sin temas de este calibre tampoco serían Nickelback.



Hace casi un año que fui con mi amigo Javi a ver a Banzai a Madrid, a las fiestas del barrio de Aluche más concretamente, y allí pude descubrir a una de las bandas de metal del panorama estatal más completas que conozco en la actualidad. En este “Ante Mí” nos regalan diez verdaderos temas de rock duro con un estilo bastante propio. El logro del disco puede que esté en que puedes escucharlo entero sin aburrirte o cansarte. Esto es debido a que cada tema es bastante diferente al resto dentro de la línea que sigue el trabajo en conjunto. Nada más escuchar los dos primeros temas, “Tiempos De Inquietud”, uno de mis preferidos, y “Volveré”, cañero donde los haya, empiezas darte cuenta de que este disco tiene algo especial. Si a estos les sumamos otros cortes como “Debes Callarte”, speed-metal del bueno, “No Quiero Más Problemas”, muy buena en directo, “Ante Mí”, tema elegido para uno de los videoclips más currados de los que rulan por la red, “Basta Ya”, con una letra bastante reivindicativa, o la balada “En La Distancia” tendrás ante tus oídos un disco sin ningún tipo de desperdicio.



Hasta aquí mis recomendaciones musicales del mes. Dos discos con dos cantantes inconfundibles, de esos que hacen que cuando escuchas a un grupo no dudas en reconocerlo, cosa difícil de conseguir. Tanto Cripta, con Raúl Conejo (voz y guitarra) al frente acompañado por David Marcelo (guitarra), Ángel Muñoz (bajo) y Kike García (batería) como Nickelback liderados por Chad Kroeger (voz y guitarra) más Ryan peake (guitarra), Mike Kroeger (bajo) y Daniel Adair (batería) son dos bandas que darán siempre mucho de qué hablar. En este blog lo haremos siempre para bien.



martes, 7 de febrero de 2012

"Desertores, La Guerra Civil Que Nadie Quiere Contar", Gran Obra De Pedro Corral








Hace ya bastante tiempo que tenía muchas ganas de hacer este artículo. Sobre todo porque, como dice el título de la obra que comentaré a continuación, hablar de deserción durante la Guerra Civil española es hablar de algo olvidado o, peor aún, de algo que nadie contar. El autor, Pedro Corral, es guipuzcoano y ha colaborado en periódicos y revistas tales como ABC, Cambio 16, El Urogallo, El Europeo, La Razón o El Mundo. Con su obra “Si Me Quieres Escribir” se descubrió como uno de los grandes investigadores de la contienda acontecida en España a finales de los años treinta del siglo pasado. Para muchos estas referencias pueden resultar bastante escabrosas pero os puedo asegurar que el autor es de lo más objetivo en su obra tratando por igual a ambos bandos y destapando los trapos sucios, muchos y muy variados, tanto de unos como de otros, a este respecto.



La deserción ha sido, sigue siendo, el tema tabú de cualquier contienda, guerra o refriega. Está más que claro que desertores los ha habido en todo enfrentamiento bélico a lo largo de la historia. El hecho de haber sido tachados de traidores, cobardes o poco fiables es algo que los ha quedado continuamente en lo más profundo de las crónicas o estudios de cualquiera de esas absurdas guerras. Pero debe quedarnos claro que la mayoría de ellos ni eran traidores y mucho menos cobardes. Llevar a cabo un acto tan atrevido como la deserción es hacer algo repleto de valor y compromiso tanto con uno mismo como con la propia humanidad. Cuando, por las razones que sean, alguien decide arriesgar su vida para dejar de matar o que le maten en un conflicto que no entiende o no quiere entender merece el mayor de nuestro respeto.



Pedro Corral hace un repaso por lo que fue la deserción durante esos años de locura belicista. Muchos podéis pensar que la euforia primigenia que nos ponen en las típicas imágenes de archivo duró toda la guerra, nada más alejado de la realidad. A partir de finales del año 1936 la mayoría de los españoles que luchaban en uno u otro bando no estaban movidos por aspiraciones idealistas, tanto de derecha como de izquierda. Muchos de ellos fueron reclutados mediante levas durante toda la contienda. Hombres de 17 a 50 años, incluidos,  sirvieron al bando que gobernaba, por decirlo de alguna manera, en el territorio en el que eran llamados a filas sin preguntar ideología. Esta pudo ser una de las primeras razones de deserción en la mayoría de las veces que se llevó a cabo. El autor destapa casos de republicanos luchando en el lado nacional y viceversa. Nos cuenta las estrategias que ambos bandos seguían para atraer a sus filas a estos soldados fuera de lugar. Pero no solo eso, la deserción existió en cada frente, en alguno de ellos, como el de Madrid donde los propios soldados se intercambiaban tabaco y papel o jugaban al fútbol so pena de ser reprimidos con fuertes castigos, en cada pueblo y ciudad y, sobre todo, en aquellos que vinieron a apoyar tanto a Franco, Guardia Mora, Italianos o Alemanes, como a La República, Brigadas Internacionales incluidas.



Que nos cuenten que el aspirante al poder por aquellos tiempos tuviera comisarios que se encargaban de estos casos no nos sorprenderá pero que nos digan que los comisarios de La República estaban pagados, en su mayoría, por Stalin, para llevar a buen puerto los intereses de los comunistas, nos puede quedar con la boca abierta. Por cierto, el cartel de la portada del libro es del Partido Socialista. Este es otro de los temas que Pedro Corral toca en su obra. Al que añadimos las cárceles expresas para los desertores, la represión a los familiares de los mismos, las huidas y persecuciones, la miseria de los frentes o la decepción por ver cómo aquel conflicto acabó convirtiéndose más en una matanza entre hermanos que en una lucha de ideas de las que se aprovechaban algunos comiendo bien en sus salones mientras otros volaban por los aires destrozados por los cazas alemanes. Estas son las cosas que nadie nos quiere contar. Nos quieren mostrar un conflicto idealista e idealizado cuando, en realidad, fue, como cualquier guerra, un pulso entre intereses de dos facciones distintas para algunas cosas y muy similares en otras. Está claro que hubo vencedores y vencidos, estos últimos aún por encontrar enterrados en miles de fosas sin abrir, pero también deberían contarnos que hubo miles de muertos, ejecutados y encarcelados por desertar. Pienso que se merecen el mismo respeto que cualquiera que sufriera una cosa tan horrible como debe ser una guerra. Es hora de destapar, de poner las cosas en su sitio y asumir que, en alguno de los frentes las bajas por deserción superaron a las sufridas por heridas o muerte.



Desde este humilde blog quiero agradecer de todo corazón a Pedro Corral por su obra. Si algún día lee este artículo quiero que sepa que yo también conocí a uno de esos desertores. Uno que estaba cansado y horrorizado por tener que recoger con una camilla compañeros destrozados o muertos. Uno que, junto a otro compañero de su pueblo, se vino andando en plena contienda desde el frente de Teruel hasta La Haba, en la provincia de Badajoz, para acabar en el campo de concentración de Castuera. Alguien que nunca fue ni un cobarde ni un traidor. Ese alguien era mi abuelo.

viernes, 3 de febrero de 2012

Titanic: La Exposición









El pasado sábado, 28 de Enero, mi novio me invitó a ver la exposición del Titanic en Mérida. No es que yo sea un seguidor de todo lo acontecido en el gran transatlántico pero tengo que reconocer que lo que vi allí me gustó bastante. Lo peor de todo es que no te dejaban hacer fotos ni sin flash siquiera cuando he leído por ahí que en otros sitios sí que lo permitían, además de regalarte una instantánea de tu entrada por la pasarela a la exposición de la que nosotros igualmente carecemos. Supongo que será para que a la salida tengas que pagar por alguna de las postales que tienen. Al final es cuestión de pagar y pagar por todo.



La duración de la visita es de una hora y media, aproximadamente. Te pones unos auriculares que, con una voz masculina,  te van explicando tanto las imágenes que te vas encontrando como los distintos objetos y paneles. Empiezas sabiendo de la construcción de este mastodonte del mar por parte de la empresa White Star. Es en esta parte donde comienzas a conocer muchas de las cosas que hacen que te vayas interesando cada vez más por todo lo que te rodea en el pabellón de exposiciones. Aprendes alguna que otra curiosidad de la época en cuanto a construcción naval se refiere, como el uso de grandes remaches entre las planchas de metal ya que a principios del siglo XX no se conocía aún la soldadura. Parece increíble que un barco de tales dimensiones pueda flotar pero así es. Yo es que, como vivo en un sitio donde los barcos brillan por su ausencia, además de no sentirme muy atraído por ellos, me suelo hacer este tipo de preguntas que seguro que para otros suenan a estupidez.



De aquí pasas a una sala donde te explican, siempre mediante los auriculares, la distribución del barco: calderas, camarotes, os podéis imaginar la diferencia entre los de 1ª, 2ª y 3ª clase, sala de comunicaciones, desde donde se emitió el famoso S.O.S. por primera vez, cubierta y demás. Al final llegas a la conclusión de que era realmente un gran hotel flotante con la única diferencia de que sus pasajeros estaban divididos de manera radical por su poder adquisitivo. Aun así, seguro que muchos de los de 3ª clase nunca antes habían dormido en un lugar como los camarotes del Titanic, con agua corriente incluida.




Otro punto interesante de la exposición es cuando te hablan de los distintos personajes que participaron, de una manera u otra, en el destino final del barco. Entre estos se encontraban el capitán Smith, los oficiales Wilde y Murdoch; los que tuvieron la suerte de estar en el lado de uno y ser hombres pudieron salvarse mientras que, en las mismas condiciones, aquellos que se toparon con el otro tuvieron un trágico final. También te enteras de miles de historias de gente que pertenecía tanto a la tripulación como a los pasajeros, unas que sobrevivieron y otras que no. Alguna de esas historias las conocemos por parte de sus familiares y otras por documentos que dejaron escritos. Mala suerte la del matrimonio español, gallego concretamente, que decidieron seguir con su luna de miel en 1ª clase sin comunicárselo a sus padres, por ejemplo. Pero si hay dos historias que me impactaron fueron la de los trabajadores de las calderas y la de los músicos. Murieron todos los caldereros excepto alguno que estaba fuera de servicio por disfrutar de ese momento de descanso. Yo me pregunto: ¿Se salvaron porque realmente dieron su vida para que el barco siguiera funcionando hasta el final o porque los cerraron las puertas de las calderas y no les quedó otra que sucumbir allí? Esto no te lo explica con claridad el señor de los auriculares. En cuanto a los músicos, es impresionante cómo pudieron mantener la calma tocando hasta el momento de su propia muerte.



Durante el tiempo que lleva contemplar la exposición llegas a estar totalmente absorto tanto por lo que te van contando como por lo que vas viendo. Puedes disfrutar de un paseo por un pasillo de 1ª clase para pasar a momentos de angustias como cuando compruebas el frío que debieron pasar tanto los que murieron congelados como los que casi perecen en las gélidas aguas del Atlántico. Si os gusta la historia de este coloso os aseguro que no saldréis defraudados de la visita. Desde aquí os lo recomiendo y espero que no ocurran muchos desastres como este donde llegaron a perecer alrededor de 1.500 personas. 



miércoles, 1 de febrero de 2012

Texto Mandílico Pal Mes De Febrero


  El disimulo es un arte que todo practicamos. Muchas veces no somos conscientes de que, creyendo que nadie nos ve, nos están pillando con las manos llenas. Hay miles de cosas que he hecho, o he creído hacer con disimulo. Limpiarme los mocos debajo del pupitre en clase, jugar a no pisar las líneas de la acera, comerme las magdalenas calientes, pasarme hasta el final de la fila, robar chucherías en los puestos de la plaza del pueblo, poner petardos allá donde no se pudiera, tirar bombas fétidas en los bares llenos de gente o meter murciélagos por los postigos abiertos de las casas en verano.

  Sigues creciendo y el ingenio del disimulo también. Entras en el disimulo de las miradas. Te cuelas en una discoteca, en un concierto o en una fiesta. Llegas tarde a casa y te metes en la habitación sin hacer ruido. Vas al servicio mil veces porque dices estar malo del estómago y lo que te pasa es que no tienes ni idea de lo que están preguntando. Te sacas miles de chuletas en los exámenes. Guiñas ojos y te tocas la oreja. Y sigues viviendo agarrado de la mano del disimulo

  Haces como que no oyes a tu jefe cuando te llama, otras veces se lo haces a tus compañeros y algunas, incluso, a tus amigos. Compras sustancias ilegales con todo un ritual del disimulo que cambia por igual a la hora de consumirlas. Ligas con parecido ritual. Las emociones se contradicen. Las obligaciones también. Dices estar así cuando no lo estás y haces cosas que realmente no haces. Sigues la conversación cuando alguien te para por la calle y tú ni te acuerdas de su nombre, procedencia o qué tiene que ver contigo mientras repite tu nombre como cien veces. Pero el disimulo, la mayoría de las veces, suele ser bastante satisfactorio. Sobre todo cuando realmente te lo crees. Si te pillan y sabes reaccionar a tiempo… doble disimulo. Un “lo siento, te he pisado” como preliminar de una sonrisa. Un “no te oía” anterior a “eso ya lo he hecho”. E incluso un  “¿me llamabas?” previo a “yo también me alegro de verte” siempre falso e hipócrita. Me  quedan muchas cosas por hacer con disimulo pero espero seguir haciéndolas aprendiendo a disimular con disimulo.