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Como ya os había anunciado, el pasado día 31 de Octubre celebramos en el pub Bear´s Bar de Madrid la octava edición de Rock/Bear. Aunque al principio de la jornada, el evento empieza sobre las 20.00h., entiendo que es demasiado temprano, no hubo demasiada gente, a eso de las 22.30h., más o menos, empezó a llegar peña y conseguimos llenar el recinto durante lo que restaba de noche.
Rock/Bear es una fiesta que, a pesar de celebrarse en un pub gay está abierta a todas las personas que quieran acercarse por allí con independencia de género. El único requisito que pedimos es que te mole el Rock, en cualquiera o en alguna de sus vertientes, porque eso es lo que escucharás en el bar durante toda la noche. Al igual que en otras ediciones, pudimos disfrutar tanto de los videoclips más clásicos y míticos de este estilo como de la mayoría de las novedades. Nos encargamos de haceros disfrutar de ellos mi gran amigo Kerry (Jose) y yo. Es curioso cómo edición a edición nos vamos repartiendo el tipo de clips que pinchamos. Mientras él se basa en bandas que ya forman parte de la historia del Rock yo me encargo de poner más rollo Punk, R&R de los 60-70 y los últimos videos que encontramos por la red. Es evidente que grupos como Maiden, Black Sabbath, Barón Rojo o Leño, por ejemplo, son pinchados por ambas partes. Con esto os quiero decir que si os acercáis a Rock/Bear dad por hecho que tarde o temprano disfrutaréis de los videos de vuestras bandas preferidas y si no pues sólo tendríais que pedirlo que, siempre que los tengamos y no se hallan puesto antes, con mucho gusto os los haremos llegar a vuestros oídos. Además podéis ganar en cualquiera de los dos sorteos que hacemos una guapa camiseta y una chapa aún más guapa, como podéis comprobar el alguna que otra foto.
Aquí os dejo con una selección de fotos de aquella jornada. Como podéis comprobar, la gente se lo pasó en grande, como las otras veces, así que sólo tenéis que animaros y aparecer en la próxima edición de Rock/Bear. ¡¡¡Os esperamos!!!
Tengo que pedir disculpas a los pocos o muchos lectores de mi humilde blog por la poca dedicación que le di el pasado mes de Octubre. He tenido el ordenador estropeado y además estoy muy liao con el examen de la oposición que lo tengo el próximo 5 de Noviembre. Prometo prestarle más atención durante el presente mes y así poder haceros llegar mis inquietudes y que vosotros me hagáis llegar las vuestras. Aquí os dejo con el texto mandrílico de Noviembre, espero que os mole. Un fuerte abrazo
Fue una sorpresa ver a mi padre en mi piso después de casi ocho meses sin hablarnos. Venía con muy buenas intenciones, alentado, sin duda, por la proximidad del carnaval. Mi idea era no participar en la comparsa este año, sobre todo por las diferencias personales con el presidente, es decir, él. Con algún que otro “por favor” y perdones por ambas partes incluidos accedí a su petición. No quiso comentarme la temática de este año. “Será una sorpresa” fueron sus palabras.
Aunque nuestros itinerarios eran distintos decidimos bajar juntos a la calle. Antes tenía que cambiarme de ropa. Mientras me ponía los pantalones la puerta de la habitación se abrió de repente. El sonido del portazo se mezcló de manera instantánea con voces y preguntas acerca del origen de aquellas dos plantas que crecían en mi balcón. Por más que intentaba explicarle que tan sólo eran para consumo propio lo único que conseguí fue una lista de insultos que iban desde degenerado hasta traficante.
Asistí a la reunión de nuestra comparsa pasados quince días de este incidente , el tema elegido para este año era el desierto. Como es habitual en nuestro grupo la adjudicación de personajes se hizo mediante sorteo, empezando por el último miembro en incorporarse y acabando por el presidente. La suerte me tocó en forma de palmera. Aún tuve que esperar cómo la voz de mi padre asignaba un personaje tras otro hasta llegar al suyo propio. No fue de su agrado saber que sería el camello.
No pude parar de reír en al menos diez minutos. Mi padre vino hacia mí como un huracán. Me sacó de la sala a empujones y una vez en la calle me preguntó por el motivo de mi alegría. Le dije que me parecía muy adecuado su disfraz de este año. Al fin y al cabo él era estanquero y vivía de expender sustancias para consumo propio.
A pesar de todo han sido uno de nuestros mejores carnavales. Ganamos el concurso de comparsas. Lo peor es que ya han pasado más de seis meses y mi padre sigue sin hablarme. Espero que el próximo carnaval sea el de nuestra reconciliación definitiva.