lunes, 5 de diciembre de 2016

Robert Crumb: "Génesis"







La mayoría de las veces que hago una entrada acerca de cómics o libros en este humilde blog es para hacer referencia a alguna que otra novedad. La obra de Robert Crumb, “Génesis”, de la que os voy a hablar a continuación, tiene, sin embargo, unos cuantos de años, es del 2009, para ser exactos. La original muchísimos más, como bien sabéis. El haber estado releyendo, para mí siempre es un gran placer hacerlo, durante estos últimos meses me ha llevado a crear este artículo para hablaros de la misma.




Tratar, hablar, o como lo queramos llamar, sobre ciertos autores de cómics, en este caso cómix, término que le gusta utilizar a Crumb, es algo, digamos, peliagudo. Me explico, que alguien, a estas alturas, no conozca a este autor norteamericano ni su labor dentro de las viñetas puede resultar asombroso, pero tenemos que tener en cuenta que no todo el mundo está al tanto de este universo de tinta, ilustraciones y bocadillos. Así pues, os comentaré algo, no mucho porque creo que poco podré aportar que no se haya dicho ya, sobre este señor llamado Robert Crumb. Nacido en Filadelfia, es uno de los grandes del underground norteamericano desde que editara su fanzine “Zap Comix” en 1968. Ha sido galardonado con premios tales como el “Hartux”, en el Salón Internacional del Cómic del Principado de Asturias. Con un estilo propio e inconfundible, basado es esa voluptuosidad con la que dibuja a las mujeres, se ha convertido en uno de los grandes del género que trata de manera sublime lo que entendemos por cotidianidad desde la que arremete contra el sistema. Como dije antes, no me extenderé más, pues estaría escribiendo sobre él durante unos cuantos de párrafos y no es el caso.





Tratar cualquiera de los libros que conforman la Biblia es ya de por sí una tarea ardua y, cuanto menos, atrevida. Si a esto le sumamos los antecedentes de Robert Crumb nos puede parecer algo inaudito. Lo primero que hay que leer, como se suele y debe hacer, antes de adentrarnos en la obra del autor norteamericano es su introducción. Aquí nos deja bien clarito cuáles han sido sus intenciones y metas a la hora a afrontar este texto. Una vez que nos ha explicado este asunto pasa directamente a lo que mejor se le da, las viñetas en blanco y negro. Mediante ellas hace un repaso a lo reflejado en el Génesis bíblico desde la creación del Universo, las plantas, animales y el ser humano por parte del dios de los judíos. A partir de aquí irá haciendo hincapié en todos los sucesos importantes de esta tremenda historia, desde la famosa desobediencia de Adán y Eva a través de la ingestión de la fruta del árbol de la sabiduría hasta el final de los días de José, hijo de Jacob, también llamado Israel. No deja atrás acontecimientos tan importantes como la muerte de Abel por parte de Caín, el nacimiento de Set, antecesor primigenio de todos los patriarcas judíos y no judíos, Noé, su arca y embriaguez, Abraham y su descendencia, Lot y el pasaje de las siete ciudades o Isaac y su continuación en Jacob, de cuya prole saldrán las conocidas doce tribus del pueblo de Israel.





Hasta aquí podríamos decir que nada nuevo en el horizonte. La parte positiva de esta versión la encontraremos en el modo que tiene el autor de contar ciertos hechos como la llegada de Abraham a Egipto o las interpretaciones de los sueños por parte de José, entre otras. Crumb lo hace de la única manera que sabe, esto es, de forma amena y placentera. Lo que menos me ha gustado de su comix es, por un lado, la rapidez con la que pasa por encima de ciertos pasajes y, por otro, la lista interminable de hijos, porque de hijas se habla poco, que tuvieron éste, aquel o el de más allá. A pesar de todo, aquell@s que conocemos este inicio bíblico no echaremos en falta nada de su esencia, es más, nos servirá de recuerdo del mismo además de instruirnos en ciertos episodios siempre jugosos.





Aprovechando el comentario de antes en lo concerniente al tema de las hijas, quisiera hacer mi propio análisis de este Génesis, base de las tres grandes religiones monoteístas mundiales. Que los fieles de cualquiera de estas tres creencias actúen o basen su forma de vivir de la manera que lo hacen tiene mucho que ver con lo escrito en este principio de la Biblia. En contraste con otras maneras de entender la vida donde el ser humano forma parte de la Naturaleza como una pieza más, aquí su dios les entrega dicha Naturaleza en bandeja para que dispongan de ella como quieran sin importar los resultados pues todo lo que ha creado estará, según su mandato, al servicio de su mayor obra, el ser humano. Por otro lado, tenemos el nefasto papel que tiene que interpretar la mujer según mandato divino. Desde Eva, pasando por Raquel, esposa de Abraham, y su belleza oculta tras una falsa hermandad, hasta la manera que tiene Rebeca, mujer de Isaac, de convencer a Jacob para que se haga pasar por su hermano mayor y, de esta forma, conseguir la bendición de su padre, no es que ninguna de ellas quede en buen lugar. Luego está lo relativo a la esclavitud que parte del fragmento de la borrachera de Noé y su desnudez o la imposibilidad de mezclar su linaje con ninguna mujer que no sea de su antigua descendencia y convertirse, de esta forma, en su legítima esposa. Eso sí, después si cualquiera de ellos tiene que amancebarse y tener descendencia con otras, ya sean esclavas o no, no hay problema. Otro aspecto que no falta en estas líneas es la violencia hacia los demás pueblos desde la cual los “elegidos” por su Dios quedan siempre o como víctimas o como justicieros. Machismo, conquistas y guerras respaldadas por mandato divino y falta de respeto por el planeta y sus habitantes que llegan hasta nuestros días. Toda una trama para justificar todo lo injustificable.






A parte de esto, os recomiendo que os acerquéis a Crumb, si es por primera vez, a través de este comix. No dejaréis de tener delante de vuestras narices la interpretación de uno de los grandes libros bíblicos visto desde el enfoque, siempre particular, de uno de los grandes autores de todos los tiempos.