viernes, 20 de septiembre de 2013

Ralf König Y Sus "Once Mil Vírgenes (Virgen Más, Virgen Menos)"









Después del flojo “Divinos De La Muerte” vuelve Ralf König con uno de sus mejores álbumes de los últimos años. Este “Once Mil Vírgenes” nos ha devuelto al autor alemán en todo su esplendor. Vuelve a ser ese creador de aventuras con cierta base real pero con ese punto de vista tan particular que le hace incomparable. Me he alegrado mucho de comprobar que todavía podemos disfrutar de su acidez humorística así como de su incansable ironía y, sobre todo, de su “ir directo al grano” a la hora de encarar ciertos temas siempre peliagudos socialmente hablando. Ralf ha regresado y lo ha hecho por la puerta grande, sin ningún lugar a dudas.




“Once Mil Vírgenes (Virgen Más, Virgen Menos)”, yo habría puesto Virgen Arriba, Virgen Abajo, cuando leáis el cómic lo entenderéis, no es otra cosa que la adaptación sui generis, por parte de König, de la historia de Santa Úrsula, patrona de Colonia. Lo primero que diré es que la historia en sí de esta mujer, algo que desconocía, a pesar de haber estado en Colonia, es sorprendente. Lo segundo es que la adaptación del autor germano es superior. Consigue, de nuevo, darle la vuelta a la tradición para poner las cosas en su sitio con ese toque tan actual y directo, propio de este maestro de las viñetas.




En una Europa donde el comercio de reliquias era uno de los negocios más lucrativos del momento las partes corporales de Santa Úrsula están totalmente agotadas. Debido a la presión del mercado y a la aparición de miles de cuerpos enterrados en un cementerio romano cercano a la muralla de la ciudad Úrsula y sus seguidoras vuelven a estar en el mercado. Imaginaos la cantidad de huesos que se podrían vender como reliquias de esos miles de cuerpos. La Iglesia siempre sale a flote con sus negocios. De hecho, se dice que Santa Úrsula sólo fue a Roma acompañada de diez vírgenes, no de la cantidad expresada en el título de este cómic.






Úrsula era una princesa cristiana de procedencia británica y belleza sin par en aquel reino. A su vez estaba el hijo del rey de Inglaterra, pagano y deseoso de saborear los placeres terrenales que la soberana británica le podría ofrecer. Ambos reinos intentarán fusionarse mediante la mágica fórmula del matrimonio. Úrsula se niega a esta unión porque ella ha sido educada en la virtud. Para salvar esa integridad casta decide acompañarse de diez amigas vírgenes y peregrinar a Roma para recibir la bendición del Papa. A la vuelta, acompañada por el pontífice, pasa por Colonia donde se encuentran con una horda de hunos que la martirizan, a ella y a sus acompañantes, justo delante de las murallas de la cuidad. Este acto hace que la canonicen como mártir.  Digamos que esta sería, a grosso modo, la historia “oficial” de la Santa.




Pues bien, con esta base tan repetida a lo largo de la historia de los mártires católicos, porrazo más porrazo menos, Kónig crea su propia historia donde, como es costumbre en él, no deja títere con cabeza. Destacaría esa agudeza con la que trata la represión sexual de los seguidores  y seguidoras de Roma de aquellos años. Muchas de las tendencias que hoy están catalogadas como “perversiones” son las que ellos y mismas se autoinflingían de manera continua. Siempre después de pecar, claro,  porque, a pesar de tanto dolor y castigo, la atracción de la carne era difícil de superar. La personalidad de Úrsula, del príncipe inglés así como de las distintas monjas y monjes y sus nombres está bastante lograda, pasando a ser estos últimos personajes claves del cómic. El hecho de que las dueñas de los barcos que utilizarán para parte del trayecto sean una pandilla de lesbianas y que la horda de hunos no sea otra cosa que un montón de gays celebrando el día del Orgullo en plan dress-code es una idea sobresaliente. La reflexión del autor acerca de esta práctica tan característica del mundo marica en contraposición con la defensa de sus ideas me ha parecido una de las grandes verdades del tebeo. Es evidente que el desenlace de todo no lo voy a contar pero deciros que estoy seguro que cuando empecéis a leer esta obra no podréis parar hasta conocerlo. Hasta que lleguéis al mismo os echaréis unas risas, os enteraréis de algunas cosas interesantes sobre Colonia y sus habitantes y, de paso, comprobaréis que la Iglesia sigue siendo uno de los mayores centros de cuentos, cuentitos y leyendas del mundo. Si no los tienen se los inventan rápido, en eso están especializados.





Como dije al principio, Ralf König ha vuelto. Muchas gracias por estar ahí y seguir de esta manera. Hace años que compro sus cómics, sin tener siempre el resultado esperado, y desde ahora puedo decir que éste “Once Mil Vírgenes” pasa a engrosar la lista de mis preferidos. A ver qué os parece a vosotr@s.