martes, 20 de marzo de 2012

Sebas Martín Se va De KDD





En su última obra Sebas Martín se acerca al mundo osuno y sus ya archiconocidas KDDs. ¿Que aún no sabéis de qué va eso de las KDDs? Pues para eso está esta obra, para aclararos un poco más el tema ese. A estas alturas no podemos negar que Sebas ya es alguien reconocido en el mundo del cómic gay. Ganador de premios como el Casal Lambda o Serra y Moret, es autor de unos cuantos tebeos gays además de haber sido redactor jefe de la revista “Claro Que Sí” que, todo sea dicho, estaba bastante bien. Una pena que no siga entre nosotros.




 La obra está protagonizada por un seño madurito, Peluche para todos los que le conocen, que intenta sobrevivir el la jungla de los osos. A pesar de ser rechazado la mayoría de las veces, no sé por qué, puede que su carácter tenga algo que ver pero su físico no es nada rechazable, él sigue intentando ligar por todos los medios. Peluche es guionista de cómics gays apoyado en tan ardua tarea por David, dibujante. Estuvo casado y tiene un hijo con el sostiene una relación bastante buena. Convive con su antiguo novio, Álvaro, y tiene unos cuantos amigos con los que sale por el ambiente. Hasta aquí todo parece normal pero el problema es que todos los que están a su alrededor, incluida su exmujer, ligan, ya sea mucho o poco, mientras que él se come bien poco. Acompañado sus amigos y exnovio decide ir a una de las KDDs más famosas del estado, Guadalkibear, celebrada en Sevilla. Yo he estado en alguna de sus ediciones y siempre fue mi preferida a excepción de la extinta Agrobear de Extremadura y el Rock/Bear actual. Allí termina supliendo sus necesidades sexuales con unos turcos que conoce en la sauna para acabar en la cama de un alemán que cambiará su vida. Puede que haya contado demasiado de la obra pero si no doy esta serie de datos quizá me quedaría un poco corto a la hora de hablar de la misma. 



Lo mejor, para mí, del cómic de Sebas es la realidad con la que trata temas como el ligar por el chat o el ambiente que se vive en la mayoría de las KDDs. Es vedad que en esto de los chats hay un montón de gente rara. Yo siempre he pensado que a la mayoría les pone eso de ligar con las teclas para luego dejar al personal con las ganas, típicos calientapollas de toda la vida. Siempre las mismas preguntitas y los mismos deseos para luego dejarte más tirado que un saco de cáscaras. En cuanto al ambiente, en este caso, de Guadalkibear me parece muy correcto cómo lo trata el autor. El tema de las discos que no son de ambiente osuno pero sacan pelas esos días con esto, las tardes de sauna o la fiesta del barco están muy bien reflejados en las viñetas.



 Como todo tiene un parte buena y otra no tan buena, si no qué sentido tendría, diría que lo que menos me ha gustado de este tebeo es que todas las relaciones son supermaravillosas. Peluche parece un ser angelical que todo lo entiende y comprende y al que, exceptuando lo de ligar, todo parece irle bien en la vida. Se lleva genial con su hijo, con su exmujer y el marido y las hijas de este, vive con su exnovio, que se lleva todo aquel que le interesa a follar a su casa, y no tiene ningún problema con nadie ni nadie lo tiene con él. Es probable que haya casos de este tipo sueltos por ahí pero yo no estaría tan seguro de que se juntaran tantos factores positivos en la vida de un gay y más viendo cómo está el patio en estos momentos. Sebas lo ve así y lo explica y dibuja así… pues será así.



 Otra de las cosas que echo en falta en el cómic son los físicos de la fauna osuna. Me explico, está claro que Sebas tiene su estilo a la hora de dibujar hombres, estilo que, por otro lado, le hace inconfundible, pero en esta obra se pasa un pelín dibujando musculitos. Excepto la barriga del protagonista y alguna de las de sus amigos pocas más se ven en sus dibujos. Los chasers ni aparecen por no decir de algún que otro Daddy de los que pululan por el bosque de los osos. La típica frase de la travesti del barco pidiendo que los chubbys se repartan por la cubierta para que aquello no se ladee, yo creo que lo dicen todos los años, pero pocos de ellos en la páginas de este KDD. Entiendo que a Peluche le gusten más bien musculitos y jóvenes pero en el mundo Bear hay mucho más que gimnasio, quizá sea de lo que menos hay.



 Por lo demás felicitar al autor por su nuevo cómic porque abre las puertas de un mundo dentro del ambiente que puede que sea un poco desconocido todavía aunque a los que llevamos mucho tiempo paseándonos por él nos ataque la añoranza de tiempos pretéritos cuando todo era mucho más natural y no había tanta osa reinona que acaba siendo más sosa que osa. Felicidades Sebas, ya estamos esperando tu próxima obra.