lunes, 14 de mayo de 2018

Sebastian Barry: "Días Sin Final"










Dentro de la vorágine positiva que estoy viviendo en estos momentos con las presentaciones en distintos puntos de Extremadura, espero hacerlo también fuera, de mi primera novela en solitario, “El Crujir De Las Hojas”, he encontrado mis momentos de distensión en uno de los libros más excitantes, conmovedor e instructivos que han caído en mis manos en los últimos meses, “Días Sin Final”, de Sebastian Barry. Sigo siendo de la opinión de que hay veces, muchas, que las cosas, objetos o, como en este caso, libros, cómics o discos nos buscan con más ahínco que nosotr@s a ell@s. Para otr@s puede que sean simples casualidades, cada cual es libre de interpretar lo que le sucede, yo sigo pensando que no ha sido cosa del azar. Sebastian Barry ha pasado a engrosar mi lista de autores/as preferid@s. Con él he tenido una sensación parecida a esa de descubrir un grupo o solista nuevo, o relativamente nuevo, que te vuela la cabeza después de llevar toda tu vida escuchando música. La misma que te hace seguir creyendo en el poder mágico de la escritura, la música o cualquier otra disciplina que os pueda gustar verdaderamente. Y sigues creyendo porque con este tipo de obras ves que hay futuro en cualquiera de dichas materias.




Nacido en Dublín, este novelista, dramaturgo y poeta está considerado uno de los mayores exponentes de la literatura actual de su país, algo que no me extraña lo más mínimo. Empezó su andadura en el mundo de la novela en 1982 con “Marker´s Garden” y en el del teatro en 1988 con “Boss Grady´s Boys”. Ha recibido galardones, tanto por sus novelas como por sus obras teatrales, como el Kerry Group Fiction Prize, el Irish Book Award o el Independent Bestsellers Prize. Con “Días Sin Final” recibió el Premio Costa así como el Walter Scott de Ficción Histórica 2017. “Días Sin Final” nace, según las propias del autor, cuando a la edad e 16 años su hijo Toby le dice que es gay. La idea de que: “Un irlandés hace lo mismo en Estados Unidos que un inglés en Irlanda” sumada a la de: “La historia del mundo homosexual no está escrita” es el eje sobre el que gira todo el entramado de la obra. Barry reconoció en su momento que cuando acabó de escribir estas páginas no se sentía nada satisfecho con su trabajo, algo que cambió con las opiniones de sus lectores y la llegada de premios.




Estos párrafos se basan en las vivencias de Thomas McNulty, un irlandés obligado a emigrar siendo un adolescente a Estados Unidos después de la hambruna que estaba asolando su país. Primera lección del libro basada en las razones comerciales entre Inglaterra e Irlanda que impulsaron dicha falta de recursos. La parte en la que Thomas nos cuenta cómo fue su viaje a las Américas, su recibimiento y el trato que le dieron nada más llegar pone de manifiesto todas esas cosas que la Historia oficial de un país solo saca a relucir si frotas con ahínco para quitar toda la mierda que hay bajo su supuesto resplandor. Cuántas veces se habrá repetido, se sigue repitiendo en la actualidad con l@s refugiad@s, y que poco hemos aprendido de ello. Es más, las víctimas se convierten en verdugos con la ficticia seguridad que les da su imaginario estatus social. Pobres despreciando a otros pobres mientras l@s ric@s crecen en su riqueza. La política aplicada durante siglos que sigue beneficiando solo a un@s poc@s.




Cuando McNulty consigue escapar de su calvario de lazaretos y sitios similares, se dedica a recorrer su país de adopción como miles de emigrantes hacían en aquellos tiempos y siguen haciendo en estos. Andando por esos caminos se encuentra con John Cole, otro adolescente de procedencia medio india que escapa de las garras de su padre pasando de un Estado a otro sin miras atrás. El flechazo entre ambos es instantáneo. Harán sus primeros pinitos en el mundo laboral travistiéndose en una compañía de teatro y baile donde menguarán la terrible soledad que vive la comunidad de mineros del lugar al que le llevaron sus pasos. Es aquí donde se encuentran con la oferta de un cambio de vida alistándose en el ejército, algo que hacen sin pensárselo demasiado. Con esta decisión podemos decir que comienza la verdadera trama del libro. Las reflexiones de ambos después de arrasar un campamento de indi@s yurok serán las primeras de una larga lista entre las que se encuentran la atracción de Thomas por los ropajes femeninos y la sorpresa de cómo esa atracción era vivida libremente por ciertos individuos que acaban de pasar por sus sables y mosquetes.




La segunda lección empieza con la de vuelta tras la matanza llevada a cabo por el regimiento de Cole y McNulty. En ella podemos encontrarnos de frente con las calamidades que vivía dicho ejército en cuanto a equipamiento, enseres y orientación. Algo que en más de una vez solventaron con la ayuda de l@s mism@s indi@s que luego masacrarían. La vida en la tropa y en los fuertes contada desde dentro, algo que en muy pocas ocasiones vais a escuchar o leer. Acabada dicha etapa militar vuelven a sus andadas en el mundo del espectáculo. Ahora serán una familia formada por ellos dos y la pequeña Winona, personaje clave en toda esta historia. Parece que sus éxitos siempre tropiezan antes de llegar a la cima con la llamada a las armas. Así pues, acuden a la cita que les propone el señor Lincoln alistándose en las filas de la Unión. Para l@s que vivimos en países divididos por una guerra civil, que puede sonar lejana en el tiempo pero que en la sociedad sigue haciendo mella, esta parte es sumamente emotiva. Las batallas, las carencias de uno y otro bando, los miedos antes y después de las batallas, los campos de prisioneros y sus consecuencias, tanto físicas como mentales, y el odio posterior a la victoria o la derrota, según donde pisen tus pies, parece que no se han movido en el tiempo. Solo los uniformes cambian de color, el resultado no. Una vez acabada la guerra y recuperados de su maltrecha experiencia, volverán en busca de Winona para poner rumbo a Tennesse donde intentarán vivir como una verdadera familia trabajando y compartiendo espacio y negocio con un viejo compañero de filas. Digo intentarán porque aquí tendrán que afrontar una serie de peligros muy distintos a los vividos hasta ese instante. El ejército, ese perro rastreador que los persigue en su destino, volverá a hacer su aparición para llevarlos a una nueva encrucijada de la que no tienen muy claro cómo van salir.




Todo esto es lo que os encontraréis en estas páginas además de descripciones brutales de espacios, paisajes, costumbres y sentimientos. Os aseguro que si os interesa toda esa etapa de la Historia os vais a empapar de ella con las experiencias de aquell@s cuyos relatos no aparecen en los anales de esta. Y si no os interesa, tendréis ante vosotr@s una novela que os conmoverá por su gran carga sentimental, que no de mojigatería, escrita de tal forma que os enganchará desde el primer minuto de lectura.



lunes, 7 de mayo de 2018

Rozalén En El Gran Teatro De Cáceres







Much@s se sorprenderán de esta entrada en mi blog, pero para sorpresa, y de las gordas, el concierto del pasado viernes, 4 de Mayo, de Rozalén en el Gran Teatro de Cáceres. Nunca he sido alguien cerrado a otros tipos de música que no fuera el Rock. Es más, quizá eso sea algo que me ha gustado de siempre, el saber y conocer a otros artistas que poco o nada tienen que ver con este estilo y sentir que me fascinan. Esto también me ha llevado a tener más de una y cien discusiones o críticas por parte de aquell@s que adoran a esa falsa y manida diosa llamada Autenticidad. ¡¡Y yo preocupao!!




Descubrí a Rozalén en uno de esos programas televisivos donde los participantes imitan a otros artistas del mundo de la música. Fue verla, escuchar aquel tema y notar que esta mujer tenía un no sé qué que me gustaba. Después de oír sus discos y verla en directo os puedo asegurar que son muchas las cosas que entran dentro de ese “me gustaba”. Empezando por el volver a retomar esa atracción musical que he tenido desde pequeño por l@s cantautores, “cansautores, como dice la propia Rozalén. Hacía tiempo que no me reconciliaba con esa parte de mí que se ensancha con las canciones de Víctor Jara, Paco Ibáñez, Violeta Parra, Quilapayún, Javier Krahe o Labordeta, entre otr@s, y esta albaceteña, curioso que la banda que más me gusta del Metal de los últimos años, Ángelus Apátrida, también proceda de esas tierras, ha conseguido eso y mucho más.




Con las entradas agotadas desde hacía días se subió Rozalén a las tablas del mítico espacio cacereño para ofrecernos un show cargado de emotividad, buen rollo, simpatía y actitud a partes iguales. Una vez terminada la interpretación de “La Puerta Violeta”, y de dejar claro que el feminismo es igualdad, que lo contrario es machismo o hembrismo, nos dice que nos sintamos como si estuviéramos en la habitación de nuestra casa. Nada más apropiado para que su concierto sea algo cercano. Es verdad que en sus primeras canciones su voz estaba algo fría y los graves se le iban un poco de tono, pero al tercer tema este asunto quedó totalmente solventado demostrando que tiene un don de voz especial. Nos hizo reír con las dedicatorias, unas anteriores a sus canciones, otras posteriores, nos contó el origen de canciones como “El Hijo De La Abuela”, “La Que Baila Para Ti” o “Justo”. Hizo subir al escenario a un número considerable de niñ@s para que interpretar “Las Hadas Existen”. Se hizo acompañar de Fetén Fetén sumando puntos a esos musicazos que la acompañan entre los que destaca precisamente la que no toca ningún instrumento, pero forma parte esencial del concierto, Bea y su comunicación con signos, tremendos los instantes que te hace vivir esta mujer. Tienen cabida anécdotas de su carrera como la que le llevaron a componer “Antes De Verte” y nos hace saltar las lágrimas con “Amor Prohibido”. Aún se me pone el vello de punta recordándola. Para aquell@s para l@s que la sociedad aún ve en nuestro amor o forma de amar como algo prohibido, antinatural y mil vacaburradas más, esta canción supera con creces lo especial. Uno de esos temas que cuando tienes que afrontar una de las miles de crisis sentimentales que te encuentras en el largo camino de la vida te hace reflexionar y ver que la otra persona que tienes al lado vale mucho la pena.




También rindió homenaje a es@s cantautores que han influido en su carrera como Violeta Parra, “Volver A Los 17”, Luís Eduardo Aute, “La Belleza” y no se cortó en hacer su propia versión de un clásico popular latinoamericano como es “La Llorona”. El concierto trascurría sin darnos cuenta de que tarde o temprano llegaría a su final.  Un público tan ensimismado como variado no es consciente ni tiene ganas de que esto ocurra nunca. Con la sala entera en pie cantando “Girasoles”, y Rozalén bandurria en mano, despedimos a una mujer que dio todo lo que se puede dar encima de un escenario. Lo hizo con todos los temas que he nombrado y otros como “Dragón Rojo”, “Vuelves”, su archiconocido “80 Veces” o ese “Vivir” en su ayuda contra el cáncer de mama escrita con fragmentos de experiencias de mujeres que han pasado o pasan por esa maldita enfermedad.




Gracias, muchas gracias a Rozalén y sus músicos por su concierto, por hacernos olvidar durante casi dos horas y media tristezas y males y, sobre todo, por hacerse querer como ella sola sabe hacer porque estas cosas no las consigue cualquiera. ¡¡A seguir así y mucha suerte, hermana!!



martes, 1 de mayo de 2018

Textos Mandrílicos Mayo 2018




GARDENIAS

La mejor costumbre que he cogido desde que llegué a Madrid es salir a dar un paseo por el Retiro mientras Angelines, mi compañera de piso, hace su turno de limpieza semanal. No tenemos mucho feeling, además la cosa se está poniendo tensa últimamente porque lleva cuatro meses sin pagar la luz y esta situación me está destrozando los bolsillos. Hoy necesitaba esta caminata más que nunca. Llevo toda la semana mirando este inmenso parque desde el balcón con la sensación de que escuchaba mi llamada de socorro.

Me he sentado en un banco y he releído por enésima vez el mensaje que me envió mi padre anoche. Tengo la terrible necesidad de llamarlo, pero luego acabamos hablando de cosas banales como el pueblo, o Murcia y su capitalidad, que dejé atrás con la intención de triunfar en Madrid en el mundo de la música. Además, seguro que la conversación acaba igual que siempre, con mi madre arrebatándole el teléfono para acusarme del accidente de mi hermano. Nunca aceptó su homosexualidad y, mucho menos, que yo le apoyará constantemente. Nunca la contesto, ella no se merece ni eso siquiera. Sé que actuando de este modo se enfurece más aún.

Sin Fermín a mi lado me siento vacía como nunca. Él era mucho más que un hermano, el mejor amigo que he tenido. He perdido tanto el interés en mí misma que ya ligo por inercia, algo que los tíos notan y pasan del tema al cuarto polvo, eso si llegamos a esa cifra. Me da igual, estoy tan harta de ellos como de fregar y limpiar por cuatro perras el tugurio mierdoso de mis vecinos. Algo me dice que me pase por el garito de Malasaña donde actúan grupos y solistas de boleros. Me produce tanta vergüenza como intriga y angustia. Sobre todo, cuando me quedo como una boba en la puerta haciendo como que fumo simplemente para escuchar la música que están interpretando dentro. Estoy segura de que yo canto mil veces mejor que muchos de los que han pasado por allí. Todo es cuestión de dejar de recogerme mi melena negra en un moño y echarle valor. Total, si vine a Madrid por eso, pero es un sitio pequeño y no sé si podría aguantar dentro demasiado tiempo. ¡No puede ser! Otro mensaje de mi padre diciéndome que he de hablar con mi madre. Hasta que no sea ella la que me llame o escriba no pienso hacerlo.

Entro en casa con el mismo malestar con el que salí. Al menos Angelines me ha dicho que ha visto en internet que ya le habían pagado y tenía el dinero de la luz. Se ofrece a invitarme a unas copas en el lugar que quiera de Madrid. Está claro que iremos al “Gardenias”. A ver si yendo acompañada, y después de unos pelotazos, me arranco y demuestro de una vez por todas lo que valgo, porque yo lo valgo. Al menos eso piensan todos los que me han escuchado cantar.



¡A BAILAR!


Lo de los besos le dio siempre mucho repelús. De pequeña odiaba que le babosearan las mejillas, más aún si era algún familiar o vecino que apenas conocía. Terminaba canteando la cara mientras su madre salía al paso aludiendo que su hija era así de esquiva. Después, cuando llegaban a casa, le reprochaba arguyendo haberla dejado en ridículo por enésima vez delante de su prima, tío o allegado de turno. Ninguna de aquellas reprimendas hizo que cambiara de actitud.

Aquel suplicio se acabó cuando llegó a la pubertad. Esta fue una de las pocas cosas buenas que le sucedieron por aquel tiempo. Sus amigas comenzaron a tontear con chicos un poco mayores. Estas la incitaban a perseguir al Juan, Alfredo o Pepito de turno con la excusa de que tenía un tipazo, y esas tetas seguro que los volvían locos de remate. ¿Cómo iba a defraudar a aquel grupo de compañeras leales que se conocían desde la guardería? Accedió a seguirle el rollo a Agustín, más por la insistencia de las demás que por deseo propio. ¡Qué suerte has tenido con él! ¡Es el chico que más bueno está del instituto! Tuvo que soportar halagos de ese estilo durante el último trimestre del curso. Se besaron y metieron mano con la intensidad de los que están descubriendo nuevas sensaciones. La relación acabó con los exámenes de Junio, los ojos de Agustín fijos en el culo de su amiga Sandra, y las manos en la entrepierna de Virginia.

Con aquella decepción a cuestas se fue a pasar el verano al pueblo de sus abuelos. Salía poco, solo a hacer algún recado que le mandaba su abuela o a pasar la mañana cuidando de los animales con el abuelo. Llegaron las fiestas de la Virgen y el estar en casa durante la procesión, la verbena, y los cohetes era hacer un feo a todos los del lugar. Lo de los cohetes y la verbena genial, pero lo de las procesiones engalanada con aquellos atuendos era, para su mente y cuerpo joven, de lo más surrealista. El segundo día de fiesta fue con su vecino Jesús a la verbena. Este desapareció rápido pues andaba como loco detrás de Francisca, una chica que había venido de Madrid ese verano. Estuvo sola en el baile hasta que se pegó a ella Juani, la hermana de Francisca. Ambas andaban tan solitarias y aburridas aquel verano que accedieron a dar un paseo por las afueras, alejadas del jolgorio y los ruidos del pueblo.

Llegaron a unas piedras inmensas que había a poco más de un kilómetro y se sentaron a contemplar el cielo. Sin saber por qué empezaron a contarse cosas e intimidades que habían permanecido guardadas a cal y canto en su interior. Aseguraron conocerse de otros veranos, pero no haberse hablado por timidez. Rieron y soltaron alguna lágrima sumada a los improperios acerca de algunos chavales que conocían y las pestes sobre algunas de las que decían llamarse amigas. Se miraron ensalzando el silencio por encima del estruendo que servía de telón de fondo y se besaron con fuerza y anhelo. No sintieron remordimiento alguno, juntaron sus bocas una y otra vez como si nunca hubieran besado antes, como si estos besos sirvieran de goma de borrar de todos los anteriores. Tan ensimismadas estaban que no se percataron de la presencia de Jesús y Francisca que las pillaron abrazadas y besuqueándose como dos viejos amantes.

Jesús hizo público aquel descubrimiento, pasando de las amenazas de dejarlo tirado que Francisca le repitió durante el camino de vuelta a la verbena. Ella y Juani aparecieron en la fiesta agarradas de la mano, se plantaron en medio del baile y se dieron un único y largo beso. Al día siguiente los padres de Juani y toda su familia volvieron a Madrid sin despedirse de nadie. Ella aguantó las miradas despectivas de sus vecinos estivales, los buenos consejos de su abuela y el apoyo de su abuelo hasta finales de Agosto.

Nunca más volvió a ver a Juani. Ahora comparte piso en Madrid, por la zona del Retiro, adonde fue con la intención de triunfar en el mundo del cine y la esperanza de ver la cara de Juani en alguno de los rostros impersonales que se cruza cada mañana camino del trabajo. Esta noche ha invitado a su compañera de piso a tomar unas copas en el “Gardenias” como parte del perdón por el retraso en el pago de los últimos recibos de la luz.  A cambio le ha pedido que suba al escenario a cantar ese bolero que tanto tararea por casa porque la letra siempre le recuerda a la chica que le dio su primer beso.



jueves, 19 de abril de 2018

Blaze Bayley Pasó Por Cáceres







Creo que la sinceridad siempre ha sido una de las características de los artículos que he escrito para este blog. Partiendo de ahí, diré que no conocía la carrera de Blaze Bayley antes de su incorporación a Iron Maiden, que solo escuché o presté atención al primer disco que grabó con ellos y que tampoco le seguí la pista una vez salió de las filas de la Dama de Hierro. Lo mismo respecto a Luke Appleton, con la diferencia de que nunca he sido un seguidor de Iced Earth. Una vez dicho esto, me acerqué a verlos en directo principalmente porque los traía un buen colega que lleva años enrollándose con esto de los conciertos sin apenas ganar un duro y darle así todo mi apoyo. Pero para que veáis cómo son las cosas, después de tres días de tralla en el Extremúsika, resulta que estos dos señores y los músicos que acompañaban a Blaze, nos dejaron a tod@s con la boca abierta y flipando en colores. Voy a explicar esto entrando un poco más en materia.




Luke Appleton se subió él solito al escenario con su guitarra acústica para presentarnos su trabajo de igual índole llamado “How Does It To Feel Alive?”. No es que el chaval lo hiciera cojonudo, pero no sé por qué razón desde el primer instante nos tuvo a tod@s en volandas, y eso que era acústico. Puede que fuera su simpatía, o el verle al tío allí guitarreando y desgañitándose, que ni dios pestañeaba. A temas de sus dos bandas mater, como “Watching Over Me” o “Reflection”, añadió cortes de dicho trabajo como el que le da título al disco, “Three Eyes Crow” o “The Fear Is A Lie”. Lo dicho, muy majo el chaval que no dudó en decirnos que si no comprábamos su Cd al menos le invitásemos a unas birras después de tantos kilómetros recorridos hasta llegar a nuestra ciudad. Algo que se mereció con creces.




Lo que pasó con el concierto de Blaze Bayley fue que, como tampoco esperaba mucho del mismo, era domingo después de un finde largo y estábamos no más de sesenta personas, lo de llevarnos una sorpresa, para bien, claro, se multiplicó por cien. Empezó dejándose ver por allí antes incluso de que Luke subiera a las tablas, nos hicimos fotos con él y saludó al que quiso saludarle. Con estos gestos nos dimos cuenta de que no teníamos delante a la típica estrella del Rock que, habiéndose comido el mundo o no, porque algun@s se creen que son lo más y luego no han pasado de Garrovillas, con todo mi respeto por este pueblo, te miran por encima del hombro. Para nada, es más, dejó claro todo este asunto cuando presentó uno de los temas que más me gustaron de su show, “Independence”.




Arrancó con “Redeemer” y “Are You Here?, de la tercera y nueva parte de su trilogía “Infinite Entaglement”, a las que siguió el primer corte de su etapa en Maiden, “Futureal”. El concierto se basó, como era de esperar, en eso, una mezcla de temas propios con otros de la banda con más éxito en la que ha militado. Después empezó con una de sus muchas charlas de las que la mitad de l@s que estábamos allí nos enterábamos a medias y siguió echándole leña al fuego con “The First True Sign”, también de la tercera parte de su trilogía, y “Silicon Messiah”, de cuando se hacía llamar B L A Z E. Para ese momento ya empezamos a darnos cuenta de que aquello estaba siendo mucho más de lo que creíamos que iba a ser. La cosa siguió en aumento con “Down Of The Dead Son”, “Escape Velocity” y “Fight Back”, tres verdaderos trallazos de la segunda parte de su, ya mencionada, trilogía. Volvió a su último trabajo con “Prayers For Light”, siempre soltando alguna que otra charla antes de presentar los temas, y a Maiden con esa peculiar canción que es “Virus”.



Os podéis imaginar que a estas alturas nos dimos cuenta de que tanto la voz de Blaze como la maestría de los músicos que le acompañan, Chris Appleton a la guitarra, un máquina este chaval, pero lo mejor para mí es la base rítmica con Martin McNee a la batería y Karl Schramm al bajo, brutales. Como he dicho antes, creo que el punto de inflexión del show de Blaze llegó con “Independence”. Si todo fue en aumento hasta ese instante, a partir de aquí la peña ya se desmadró y pidió más y más. Algo que él siguió ofreciéndonos con “Immortal One”, “Human” o “Calling You Home”. Después de estas tres y “Endure And Survive”, nos voló la cabeza con dos temas como “The Angel And The Glamber” y “Man On The Edge”, de sus respectivos trabajos con Maiden, en los cuales descubrimos que lo del acústico de Luke tenía truco pues, a pesar de ser el bajista de Iced Earth, se subió a tocar la guitarra con el resto de la banda y no se bajó del escenario hasta la despedida, otra grata sorpresa más que añadir al concierto. Aquello iba llegando al final, algo que parecía desear poc@s de l@s presentes. Trío de cierre con “A Thousand Years”, la cañón “Infinite Entanglement” y “Dark Energy 256”.



“Muchas gracias, señor” es lo que me dijeron los músicos después de felicitarles cuando me despedí de ellos a la salida de la Sala Barroco. Solo diré que gracias a ellos por hacernos disfrutar de una tarde-noche de domingo lluviosa y fría. Conciertos como este son de los que dejan claro que la música es algo mágico, tanto que puede levantarte el ánimo de tal forma que no sientas ni inclemencias meteorológicas, personales, sociales o políticas, al menos por un par de horas o tres. Por cierto, ya era hora de que la Barroco pusiera Rock entre grupo y grupo, ahora falta que ponga el aire cuando también sea necesario. Esto último lo digo por el tiempo que se avecina por estos lares, lo otro porque no hay cosa más ridícula que escuchar Shakira, por ejemplo, entre banda y banda de Rock.  



martes, 17 de abril de 2018

Las Vivencias Del Mandril En El Extremúsika 2018










La vuelta del festival Extremúsika a la ciudad creo que ha sido todo un acierto. Destacaría dos cosas, principalmente. En primer lugar, la organización que creo que ha estado muy a la altura del evento y las condiciones meteorológicas. En segundo, el sonido del que han gozado todas y cada una de las bandas. Hacía tiempo que no iba a un festival donde no hubiese problemas con este asunto y aquí ha sido brutal, independientemente del estilo de música de los grupos. Vuelvo a dejar claro que lo que tenéis aquí delante no es una crónica extensa del festival, sobre todo porque yo no he estado durante todas las actuaciones. Aquí solo os contaré cómo he vivido yo el festival y mi parecer acerca de las bandas que he visto. Así que dejémonos de rollos y pasemos al lío que queda un ratito por delante, jeje.




JUEVES

La jornada del jueves de este Extremúsika ha sido una de las más duras que he vivido en cualquier festival o concierto, y llevo ya muchos a las espaldas. Pillé el autobús sin problema y l@s que íbamos en él empezamos a ser consciente de lo que se nos venía encima mientras nos acercábamos al recinto ferial de Cáceres. Cuando llegué allí estaban dando los últimos coletazos de su actuación Aslándticos. No so puedo contar mucho de ellos porque entre dar con la peña que había quedado y buscar un refugio par la lluvia se me pasó el poco rato que los tuve delante. Así que puedo decir que mi primer concierto fue el de Triana, o lo que sea esto que teníamos ante nuestros ojos. No voy a entrar en polémicas porque bastante tienen ya con el tema de juicios y demás por el nombre de la mítica banda sevillana. Durante su concierto nos cayó el primer gran chaparrón de la tarde, al menos para mí. No sé si fue debido a eso o a la poca entrega de los músicos, pero dicha actuación duró una escasa media hora. Empezaron con “En El Lago” al que sumaron un par de clásicos más o tres y se fueron por donde habían venido. Desde luego la hora que tenían contratada se redujo a la mitad. Una pena porque son temas que la peña siempre quiere oír en directo y nos quedamos con ganas de mucho más.






Para eso ya estaban los Sober que dieron uno de los mejores conciertos del festival. Sigo pensando que pertenecen a ese grupo de bandas que deberían estar mucho más alto de lo que están y que, seguramente, si fueran guiris la peña los tendría en un pedestal, pero, amigo, así funcionan las cosas en este Estado donde hace siglos que pensamos que lo de fuera es mejor a lo que tenemos. Así nos va luego. Con Sober empezamos a darnos cuenta de la calidad del sonido, algo imprescindible para un grupo de este calibre. Dieron un show donde repasaron sus clásicos desde “Vulcano” al principio hasta “Loco” para cerrar. También tuvimos que algún que otro chaparrón, pero no de la intensidad de los vividos con anterioridad. Hubo grandes momentos donde la banda dejó clara su calidad como “Oxígeno”, “Blancanieve”, “Náufrago” y, por supuesto, “Arrepentido”. Aquell@s que tengáis la posibilidad de verlos en su nuevo formato con Orquesta seguro que también lo flipáis. Desde aquí les deseo toda la suerte del mundo.





Lo de Rosendo en el Extremúsika ha sido de lujo. No sé cuántas veces puedo haber visto en directo al de Carabanchel, pero la actuación del jueves en Cáceres ha sido una de las mejores. Puede que viera que estábamos allí por él aguantando el frío, la lluvia y el barro que el tío salió a saco con “Aguanta El Tipo” y p´lanate. Todo dios con chupas hasta las narices, gorros, capuchas y demás, incluido Rafa, el bajista, y él enmanga corta como si fuera Agosto. Dio un repaso a su extensa discografía, incluida la versión de “No Dudaría” de Antonio Flores, dos canciones de su último trabajo, otras dos del anterior, “Muela La Muela” sigue siendo un bombazo en directo, dejó caer alguna de Leño como “El Tren” o “Maneras De Vivir”, con la que cerró y no faltó la traca final con “Flojos De Pantalón” y “Agradecido”, de lo que vimos que estaba más que nunca. Todo un ejemplo, como siempre, de actitud y entrega así que si es verdad que esta es su gira de despedida no podéis dejarlo pasar. Si esta es la última vez que le veo en directo podré decir abiertamente que me quedo bien satisfecho con ella. Muchas gracias, maestro, por todo lo que nos has hecho vivir, sentir y disfrutar. Estés o no sobre las tablas serás siempre uno de los grandes del Rock hecho en este Estado. Eso te lo has ganado a pulso.










Hasta aquí el jueves. Acabé lleno de barro y calao como un pollo, pero contento.






VIERNES

Yendo para la casa de mi colega Nervio empezaron a caer unas gotas que predecían otra jornada de agua, pero solo fue un amago, menos mal. Cuando accedimos al recinto estaban tocando los navarros Bourbon Kings. Se ve que son un grupo en alza, sobre todo para lo chavalería y eso es siempre de agradecer. Les deseo lo mejor, a seguir creciendo. Ver a Parabellum después de tantos años es como hacer un sueño realidad. Puede que fuera el mejor concierto del día, pero, para mí, fue el más entrañable. Escuchar en directo temazos como “Envenenado” o “La Locura”, entre otros, que forman parte de la banda sonora de mi vida, no tiene precio. Puede que, entre l@s que no los conocen demasiado y la juventud de algun@s, la entrega del público no fuera tanta como con otros grupos, pero a mí eso me dio exactamente igual. Colaboró con ellos a la batería Alén de Marea mientras Josu se rompía la camiseta, literalmente, y se desgañitaba. Tuvieron también un recuerdo para el desaparecido guitarra Juan Carlos Lera, todo un detalle. Pues eso, que gracias por acercaros por estos lares y dejarnos con ganas de más.






Lo de ver a Medina Azahara se está convirtiendo en un concierto por año, como mínimo. Si los de antes se dejaron ver poco en su época e igual en esta, los cordobeses no dejan de visitar tierras extremeñas donde saben que sin siempre bien recibidos. Empezaron con el mayor de sus clásicos, “Paseando Por La Mezquita”, no fuera a ser que se lo dejaran atrás como pasó cuando telonearon a Scorpions en Mérida. Medina Azahara es de esos grupos que gustan del todo o no gustan nada, algo que se pudo comprobar entre l@s asisitentes. Por un lado estábamos un@s que flipábamos con temas como “Velocidad”, “Aprendimos A Vivir”, este me encanta, o “Tierra De Libertad” y por otro peña hablando totalmente ajena a lo que tenía delante. Sigo pensando que desde que incorporaron a Juanjo Cobacho y Nacho Santiago, como base rítmica, el grupo ha ganado un montón, tanto musical como visualmente. Creo que están en un estado de forma envidiable para el tiempo que llevan y lo demuestran cuando consiguen hacer saltar a buena parte del público con cortes del calibre de “No Quiero Pensar En Ese Amor”, “Todo Tiene Su Fin” o, por supuesto, “Necesito Respirar”. Grandes los Medina, de esos grupos que nunca fallan.








Y llegó Evaristo y sus Gatillazo y todo se revolucionó y cambió de color. Qué poder de convocatoria, qué actitud y entrega y, sobre todo, que pedazo de canciones. No sabría destacar ninguno de ellos. Cómo elegir entre “Fóllate Al Lider”, “Un Minuto En Libertad”, “Otra Canción Para La Policía” o “Esclavos Del Siglo XXI”, “Hemos Venido A Divertirnos” y “Cómo Convertirse En Nada”. Está claro que cuando dejan caer alguna canción de La Polla, como “Lucky Man For You”, “Porno En Acción” o “Johnny”, aquello se pasa ya de revoluciones, pero hace ya tiempo que Gatillazo vive de sus propias canciones. Fue el primer concierto multitudinario del festival y se nos hizo corto, muy corto. Eso, sumado a que eché en falta algún tema, me deja con las ganas de volverlos a ver. Espero que sea pronto y si es un concierto suyo fuera de un festival mejor aún. De esos conciertos donde ves a tol mundo con una sonrisa de oreja a oreja.







Durante el show de Juanito Makandé hicimos un parón para comer y tomarnos unas latas de las que llevábamos en el coche. Volvimos para el concierto de Riot Propaganda y he de decir que, para mí, han sido la gran sorpresa del festival. Una pena que se vayan a separar porque ver un show completo suyo deber se la caña. Disfrutando del sonido propio del festival dejaron clara su valía reventando el recinto tema tras tema y conectando con el público de manera única. Brutal la adaptación del clásico de Neil Young para “Bienvenido Al Paraiso” y mejor aún cuando nos recordaron a Eskorbuto con esas estrofas de “Historia Triste” o “Mucha Policía, Poca Diversión”. Desde luego que aquello se puso a tope con “El Miedo Va A Cambiar De Bando”, pero no fue lo único que brilló en su show. Muy grandes y lo demostraron con creces.






Hasta aquí el viernes. Me hubiera gustado ver a Desakato y Sínkope, pero cuando vas con peña que conduce has de amoldarte a sus horarios. No queda otra.






SÁBADO

Comencé la jornada con Lendakaris Muertos y su “Oso Panda De Ojeras Farloperas” de fondo. Todo un clásico ya. Mi intención era comenzar el día con los Mártires Del Compás y así fue. Siempre fueron uno de mis grupos preferidos. Esa mezcla de flamenco con sonidos de mil tipo a las que añaden esas letras tan subversivas son la clave de su música. Lo malo es que los años no pasan en balde y Chico Ocaña ha perdido bastante en este tiempo. Es más, se sentó y cantó sentado no sé cuántas veces. Todo esto lo suplen con cortes de la altura de “Chu Lailo La Leilo”, “Colores”, “San Roque” o “Cara A Cara”. No es que me defraudaran porque me gustan demasiado para eso, pero entiendo que la peña del festival estaba a otro rollo y que no les prestaran la atención que se merecían. Es más, hubo gente que se cansó de ellos, entre mis acompañantes, por ejemplo. En conclusión, he visto mejores shows de ellos, a ver si puedo volver a verlos pronto.








S.A. son uno de esos grupos que dejan huella por donde pasan y el Extremúsika no iba a ser menos. Con un nuevo disco bajo el brazo, del que cayó “Resurgir”, se presentaron para soltar toda la caña y el desgarre que llevan dentro. Fueron otra de las bandas que más poder de convocatoria tuvieron. No desperdiciaron su hora y poco de concierto y pusieron a botar a tol mundo con “Ratas” o “Piedra Contra Tijera”, como era de esperar. Con el sonido del festival atronaron a l@s presentes hasta despedirse con su clásico “Nos Vimos En Berlín”. Muy buenos y en forma los vascos a los que Alfred a la batería les ha vuelto a dar un sonido potente a más no poder. Otros de los que nunca fallan.






No me hubiera importado ver a la Mala Rodríguez, pero llegó el momento de comer algo y pasarnos por el coche a reponer fuerzas. Volvimos cuando estaba acabando su actuación para ver a los cafres de Narco. Porque así es como sonaron, como una apisonadora. La peña no paró de saltar y desgañitarse con “Suicídate”, “Mi Madre Es Una Yonki”, “El Portero” o “Dame Veneno”, entre otras. Uno de los conciertos más esperados del festival que Vikingo y los suyos supieron aprovechar para dejar bien claro por qué tienen esa cantidad de seguidores. No acabamos de verlos porque nos fuimos cambiando poco a poco para ver a los que venían de estrellas, pero el rato que estuvimos en su concierto fue de lo más rudo y potente de este Extremúsika.









Bueno, bueno, a ver cómo se come que los horarios se llevaran a rajatabla y que estos de The Prodigy, siendo ingleses, salieran casi diez minutos tarde. Está claro que salían con la ventaja de que todo el mundo estaba esperando su actuación. Fueron los que, visualmente hablando, más impacto crearon. A eso le sumas la potencia de su sonido y acabas vibrando de los pies a la cabeza, literalmente. He de reconocer que tenía muchas ganas de verlos, no porque sea un superfan de ellos sino porque tengo much@s colegas que sí lo son y son de esos grupos que los llevas escuchando desde ni se sabe. Está claro que juegan en otra liga y cuando dejan caer “Firestarter” o “Smack My Bitch Up” te transportan a épocas pasadas. Lo malo es que alargaban en exceso los temas y Maxim se pasó todo el puto concierto repitiendo lo de: “Spanish Peple” y “Let´s go, Lets go!!”. Sea como fuere ha sido un placer tenerlos por aquí y disfrutar de momentos como “Breathe”. Eso sí, igual que salieron tarde, se fueron antes. Algo que me olió a venir, tocar, cobrar y largarse.








Hasta aquí mi Extremúsika 2018. Un lujo tener un festival como este a las puertas de casa. Espero que la organización haya quedado satisfecha y poder disfrutar de futuras ediciones. De ser así, seguro que nos vemos y no precisamente en Berlín, jeje. ¡¡Salú!!