lunes, 7 de marzo de 2011

Para Todas Ellas


Mañana, como cada 8 de Marzo, se celebrará a nivel mundial el día de la mujer trabajadora. Este no es otro que el día de cualquier mujer ya que son ellas las que más soportan el peso del trabajo en casa, los salarios precarios y por debajo del de los hombres o el desprecio del despido por estar embarazadas. Como otras muchas celebraciones, nos recuerdan un hecho histórico bastante violento, en este caso a aquellas mujeres que murieron dentro de una fábrica en llamas por el simple hecho de reivindicar mejoras laborales y un poco de dignidad como personas.

Pero…¿está la situación de la mujer mejor que en la época de esas primeras féminas reivindicativas? Pues yo no estaría tan seguro de ello. No vamos a negar que se ha avanzado en muchos campos, eso es indudable, pero creo que tendremos que ser realistas y aceptar que al patriarcado aún le queda mucha vida.

Ellas son las que continúan cargando con la extenuante labor de sacar familias enteras adelante, para luego recibir unas míseras pensiones “no contributivas”, son las que soportan el rechazo de sus compañeros en muchos centros de trabajo cuando no el de sus propias familias por querer simplemente estudiar y ser mejor como personas. Me quería centrar en estos momentos en todo lo que está sucediendo en los países árabes y sus revoluciones.

Parece ser que son sólo los hombres los que reciben esa parte de deshonra por parte de esos temibles y feroces dictadores. Parece ser que las mujeres sólo van a servir para engordar las cifras de manifestantes y poco más. Tanto en Egipto como en Túnez de poco les va a servir estas grandes revoluciones a la parte femenina de la población. Siguiendo el ejemplo de Afganistán y sus elecciones, donde no se hablaba ni una palabra de la desaparición del burka ni del derecho a la educación de las mujeres, las mujeres del norte de África se van a quedar sin el derecho a reivindicar sus derechos como tales. Se quedarán sin participar en la creación de una nueva constitución. Estas decisiones también son aceptadas por todos los partidos democráticos, no solo por los extremistas, de esos países que se callan porque el fin de tener un sistema “diferente” al anterior es más importante que el derecho de la mitad de la población del país que, al fin y al cabo, va sufrir, para bien o para mal, las decisiones de dicho sistema.

Así pues, nos seguimos dando cuenta de que se continúa manipulando el término revolución. Que, como en otros casos y momentos de la historia, Francia, Rusia o América Latina, están pensadas por hombres y hechas para hombres. Por muchas revoluciones que se hagan en el mundo si estas no tienen en cuenta a las mujeres bien se podrían llamar de otra manera.

Como siempre, no les quedará otra alternativa que luchar día a día por sus vidas. Vidas, en la mayoría de los casos repletas de violaciones, analfabetismo o abusos. Queridas compañeras, el camino por recorrer es aún muy largo pero sólo vosotras podéis conseguir vuestros deseos y derechos, porque tenéis que empezar a ser conscientes de que, ante todo, sois personas no simple mercancía familiar, laboral o sexual. Desde aquí todo mi apoyo y solidaridad con ustedes, señoras y mujeres del mundo. Que disfrutéis de vuestro día con la esperanza de que en un futuro no muy lejano sea sólo una jornada de fiesta y no de denuncia.