jueves, 29 de julio de 2010

MOMO


Me despido este mes con la recomendación de uno de mis libros preferidos, uno de esos que me llevaría a una isla desierta o, quién sabe, a un lugar más allá, “Momo”. Junto con “La Historia Interminable”, es la una de las obras principales del ya fallecido Michael Ende. Este escritor alemán consiguió con “Momo” tener una verdadera visión de lo que el futuro nos depararía. Los que ya tenemos unos años, y los que tienen más edad aún, echamos constantemente en falta algo de nuestro pasado. Parece que las cosas antes se hacían con más alegría, con más ilusión y los juegos consistían simplemente en intercambiar ideas como si fueran cromos. Las prisas no eran tan prisas, nadie había oído hablar del stress y había tiempo para hablar tranquilamente las cosas sin dejarlas continuamente hasta mañana.

En el fondo de esto trata realmente “Momo”. Ella es una niña que llega, sin saberse de dónde, a un viejo anfiteatro de las afueras de una ciudad, que podía ser perfectamente tu ciudad, y tiene el don especial de saber escuchar. Sus principales amigos son Beppo Barrendero y Gigi Cicerone a los que hay que sumar un grupo nutrido de niños. A esta tropa se le añadirá Casiopea, una tortuga, y el profesor Hora. Escuchando a la gente, Momo logra que las personas saquen lo mejor de ellas, que consigan resolver sus problemas. Los niños, mientras, viajan jugando con esa parte tan especial del ser humano que es la imaginación, sin máquinas ni artefactos de ningún tipo.

Pero, claro, como en toda historia hay unos malos, en este caso son los Hombres Grises. Seres que se dedican a robar el tiempo de vida a la humanidad mientras hacen creer a los hombres que lo que consiguen entregándoles ese tiempo es ahorrarlo. Así se alimentan estos personajes de aspecto un tanto peculiar. Momo consigue descubrirlos rechazando sus propuestas y a raíz de esto se convertirá en su enemiga más acérrima.

Pasan miles de cosas, tanto buenas como malas, en el libro pero, como siempre digo, no voy a revelarlas. Puedo decir que he leído esta obra como ocho o nueve veces y siempre me acabo haciendo la misma pregunta: ¿Verdaderamente los cuentos o las fábulas son tan imaginarios como nos quieren hacer ver? “Momo” me parece que ahonda mucho más de lo que podemos pensar en el tema del tiempo de nuestra existencia. Si nos ponemos a pensar realmente hay muchos Hombres Grises por ahí que se dedican a robarnos tiempo de una manera u otra. Pasamos más tiempo de nuestras vidas con personas que, por razones laborales o de negocios, por ejemplo, con las personas que realmente nos importan como pueden ser familia, amores o amistades. A la mayoría de esos ladrones de tiempo, que son al final los que se llevan los beneficios de nuestro trabajo, no los vemos ni en pintura, si acaso en la tele, y si salen. Son los que dirigen nuestras vidas y nuestro destino. Cuando quieren te bajan el sueldo, te hacen trabajar hasta edades más tardías, te suben el interés de la hipoteca de la casa o aumentan todo tipo de impuestos.

Es difícil, muy difícil, luchar contra ellos pero si realmente hay algo que les pone nerviosos, porque nunca conseguirán controlar, es que actuemos con imaginación. Seamos creativos, hay mil maneras de serlo, el hombre lo ha demostrado a lo largo de su historia, no sólo está la pintura y la escritura, y conseguiremos que los Hombres Grises se conviertan en ceniza de un cigarro que el viento arrastra diluyéndola en el universo.