lunes, 21 de junio de 2010

El Ultimo Judío


Lo que he acabado de leer estos días es la última obra del escritor estadounidense Noah Gordon, “El Ultimo Judío”. En cuanto al autor, muchos lo conoceréis por su trilogía de “El Médico, “Chamán” y “La Doctora Cole” de la cual he tenido el placer de leer las dos primeras partes. La manera de escribir de este novelista siempre me ha resultado bastante amena, quizá sea porque en sus libros sus personajes están en continuo movimiento, viajando de aquí para allá. De esta forma apreciamos su gran labor descriptiva tanto de lugares como de personas o enseres. Si realmente os van los libros de viajes seguro que os vais a deleitar con cualquiera de los suyos.

“El Ultimo Judío” nos traslada a una de las épocas mas convulsas de la recién nacida España. Un país que acaba de unificarse tras el matrimonio de Isabel y Fernando y el fin de la reconquista con la caída de Granada. Un estado en plena expansión tras el descubrimiento de América. Es en estos momentos cuando también se produce la expulsión de su población judía. La parte que más me gusta de cualquier obra de Gordon es la que hace referencia a la situación histórica en la que se desarrolla la vida de sus personajes. En este caso son esos años de finales del siglo XV y primeros del XVI. A los judíos españoles se les obligó a marcharse de la península con un ultimátum que nada tiene que envidiar a los comunicados nazis para que se presentaran en el gueto de Varsovia, por ejemplo. Sólo les quedaron dos salidas, marcharse o abrazar la religión católica. Los que abandonaron el país se esparcieron por todo el mundo llegando a formar la comunidad judía conocida como sefardíes. Los que se atrevieron a quedarse, o simplemente no tuvieron otra oportunidad, tuvieron que sufrir la represión de un pueblo salvajemente “civilizado” y de su “santa” Inquisición. El personaje principal, Yonah Toledano, es el segundo hijo de un afamado platero de Toledo al que, por diversas circunstancias, le es imposible abandonar la recién creada España. Va pasando de trabajo en trabajo, jornalero, pastor de ovejas, marino o armero, para acabar convirtiéndose en el médico Ramón Callicó de la ciudad de Zaragoza. Todo lo que le pasa es lo que tendréis que descubrir en los capítulos de esta obra.

Es una pena ver cómo la humanidad sigue cayendo en los mismos errores siglo tras siglo. Cómo distintas comunidades son exterminadas, arrasadas o humilladas por razones religiosas que lo que realmente tienen detrás es una pura y dura razón económica. No creo que ninguno de esos dioses nos haya mandado un mensaje tal cruel como aquel a que se agarran todos estos reyes, gobernantes o clérigos para haber hecho, y seguir haciendo, tal cantidad de barbaridades.

También cabe una reflexión acerca de la situación de un pueblo perseguido, expulsado y aniquilado como ha sido el judío. No sólo en Alemania, también en la URSS de Stalin, en el Portugal del siglo XVI o durante el reinado de los llamados reyes católicos en este país. A veces es increíble ver cómo la victima se convierte en verdugo. No es cuestión de generalizar, doy por hecho que en el Israel actual hay parte de la población que no está de acuerdo con la actuación de su gobierno, pero aún así es imperdonable el sufrimiento que está padeciendo el pueblo palestino a manos de las élites del estado y el ejército judío. Tal vez es que, realmente, cuando terminas de leer esta obra te das cuanta de que estamos ante el convencimiento de conocer al último judío. Un personaje al que la medicina le hace más humano sin renunciar nunca sus convicciones religiosas. Así que nada, echadle un vistazo al libro y ya me contaréis.