martes, 30 de marzo de 2010

Marzo Nos Trajo A Los Barricada


Pues sí, marzo ha sido el mes de los conciertos de Barricada. Después de verlos en la sala La Riviera en Madrid el día 6 se acercaron por Mérida el, también sábado, 20. Fueron dos actuaciones, aún siendo el mismo grupo, bastante distintas. Pero empecemos por la capital del estado.

Los conciertos en Madrid suelen empezar bastante temprano últimamente, hablando siempre de los que nos ofrecen las salas. Este estaba programado para las ocho de la tarde pero comenzó con media hora de retraso más o menos. Me gustó mucho La Riviera, yo era la primera vez que entraba por sus puertas. La idea del suelo un poco más alto en la parte trasera que delantera permite ver el concierto bien desde cualquier punto. Su forma circular es otro de sus aciertos. Quizá la acústica no fue del todo buena pero poco a poco se fue escuchando bien. Sobre las 20,40 de la noche, y con un llenazo absoluto, empezaron a sonar los acordes de “Desfilan”, tema con el que también abren su último trabajo, “La Tierra Está Sorda”. Es de agradecer que no nos hicieran pasar el mal trago de escuchar el maldito “Cara Al Sol”, como dice un buen amigo mío: “Estas cosas ni tachás las quiero”. Siguieron con otro de los temazos de este último disco, “Sotanas”, y así uno tras otro hasta completar todo el trabajo. Destacaría algunas cosas de esta primera parte del concierto, por un lado la gran labor de apoyo de Iker Piedrafita, hijo del guitarra Alfredo, otra sería la fuerza de algunos temas como los dos ya mencionados o “Por La Libertad”, “22 De Mayo”, “Llegan Los Cuervos” o el cierre con “Una Lágrima En El Suelo” en contraposición con la lentitud de otros como “Suela De Alpargata”. Esto no restaba interés al concierto, quizá un poco de contraste entre euforia y relax, cosa que también se agradece. Se largaron durante un cuarto de hora y volvieron para ofrecernos un segundo concierto con todos sus clásicos. Empezaron con “Sean Bienvenidos”, fueron cayendo desde “Lentejuelas”, “No Sé Qué Hacer Contigo”, “Animal Caliente” y así uno tras otro hasta acabar con “La Silla Eléctrica”. Esta parte del espectáculo, evidentemente, fue mucho más intensa que la primera. Eché en falta dos grandes temas como son “Barrio Conflictivo” y “La Hora Del Carnaval” pero todo no se puede tener. Desde luego que están viviendo una segunda o tercera juventud. Están que echan chispas. La peña sigue interesada por su música y ellos se ve que lo pasan bien. En general, fue un buen concierto.

Y con quince días de diferencia me planté de nuevo en un concierto de la banda navarra, esta vez en Mérida, en el pabellón Ifeme. Nada que ver este sitio con el de Madrid. Mucho más pequeño, la acústica regular y como siempre la barra de lo peor. También tiene sus cosas buenas, como los accesos al lugar o los servicios, que siempre se agradece que estén en buenas condiciones. El repertorio fue clavado al de La Riviera así que en ese aspecto bien. Quizá, como dije antes, el sonido fue un poco enmarañao. El hecho de que el concierto fuera en casa, como se suele decir, me hizo disfrutar de peña que hacía mil que no veía, además de ir con mis amigos y mi novio, cosa que es siempre mucho más reconfortante. No hubo mucha gente, cosa que por otro lado estuvo bien porque así te podías desenvolver mejor. El sitio tampoco es que tenga mucha capacidad, yo diría que habría sobre unas 600 personas. Pero bueno, tres horas de un concierto en plan familiar y de muy buen rollo.

En conclusión, que los Barri están que se salen. A estas edades y dando tres horas de concierto, con un repertorio brillante y una actitud de lo más comprometida, qué más se puede pedir. Así que si podéis acercaros a verlos seguro que lo pasáis en grande, no lo dudéis.