domingo, 25 de junio de 2017

Download Madrid: Jornada Del Viernes








Llegó la hora de los conciertos y grandes festivales del 2017. El año pasado acabé un poco quemao de este último formato. No es que no lo haya pasado en grande en cualquiera de los que he estado, es más bien por darme un respiro antes de, con toda seguridad, volver a retomarlos. La cuestión es que, a pesar de haber ciertas bandas en las otras jornadas que me podían atraer, como Five Finger Death Punch el jueves y NOFX y Suicidal Tendencies el sábado, a este primer Download celebrado en Madrid decidí ir sólo el viernes.


Una vez dicho esto, empezaré la crónica de la jornada felicitando a la organización del evento por su labor. Aunque siempre habrá algo que subsanar, como el tema de las colas, y alguien que se queje, en mi opinión han estado muy a la altura de lo que se esperaba. Esta era la primera vez que iba al recinto de La Caja Mágica madrileña y me he quedao flipao con el sitio. Todo es enorme en este lugar, para ir de un sitio a otro has de recorrer una distancia considerable, pero hasta esto me ha parecido acertado. Puede que l@s que hayan sufrido más este asunto hayan sido los de los puestos de camisetas y otras parafernalias, pues al estar a la entrada del recinto, una vez superados, no habría mucha peña que volviera por allí, al menos nosotros no volvimos, espero que otr@s sí lo hicieran. Si es verdad que si querías comer algo tenías que andar un buen trecho, esto fue lo habitual del festival, pero una vez en la zona de comida tenías una gran oferta y variedad dentro de lo que se suele proponer en estos casos. Escenarios independientes, bien separados los dos principales de los otros dos, llevaron a que, por cuestiones de horarios, algunas bandas se superpusieran a otras, pero nunca entre las que tocaban en el escenario 1 y 2 y las que subieron en el 3 y el 4. Con esto quiero decir que puede que hubiese dos grupos tocando al mismo tiempo, pero con una distancia suficiente entre sus escenarios para que pudieras disfrutar del que hubieras elegido en ese momento. Si a esto le sumamos el gran sonido de todas las bandas que vi, el apartado musical, podríamos decir, que sacó una gran nota. Otro asunto a destacar es el de los servicios, muy buena accesibilidad y, a pesar de ciertos mogollones en momentos puntuales, fluidez para hacer uso de ellos. Ya, por último, acabaré diciendo que la idea de que te cobraran un euro por el vaso de mini, a la larga, me pareció más que acertada. Sí que es verdad que te choca que cuando vas a sacar los tickets la primera vez te digan que te quieren cobrar por esto, pero eso te obliga a tener el vaso durante el festival, si no quieres volver a desembolsar por el mismo, estando el suelo del recinto, la mayoría de césped artificial, otro acierto, limpio durante la mayor parte del tiempo. Se acabó el ir pisando sobre un mar de plástico y mierdas varias a las tres horas de dar comienzo los conciertos. La peña se podía sentar sin miedo a ensuciarse demasiado y los resbalones se reducen.





Entrando en el plano musical, la primera banda que pudimos ver fueron los tunecinos Myrath. Como veréis a lo largo de esta crónica, la jornada se caracterizó por asistir a algunos conciertos enteros y otros dividirlos entre los dos grupos que tocaban en esos momentos. Tenía mucha curiosidad por ver a esta gente y, el tiempo que pasamos con ellos fue de lo mejor de la tarde-noche. Teniendo en cuenta lo que tardamos desde la entrada del festival al escenario 1, escuchamos sus cuatro últimos temas. Me agradó ese sonido mestizo árabe-Metal, coloreado con una danza del vientre, y, como suele pasar en estos casos, cuando llegó la hora del final, con “Beyond The Star”, era cuando mejor estábamos. Una pena no poder haber estado más tiempo. Es lo que tienen los festivales, seguro, eso espero, que habrá más oportunidades de verlos.





Primera diatriba de la tarde entre Skindred y Dawn Of The Maya. A los rimeros los vi el año pasado en el Leyendas y me gustaron bastante, pero mi colega y tocayo con el que he vivido este festival prefirió ver a los navarros antes que a Benji y compañía. No me importó en absoluto ya que siempre está bien conocer a bandas nuevas y, en este caso, esto fue para bien. He de reconocer que no sabía de este grupo hasta un par de semanas antes del Download y pasamos con ellos un rato bastante agradable. Ese Metalcore que ponen sobre la palestra dentro de este “Colossal Tour”, donde vienen presentando su último y homónimo disco, tuvo su resultado ante un escenario bastante repleto de público. Su cantante, Igor, es un frontman que no para en ningún momento, mientras que los demás del grupo van soltando cera en temas como “Old Statues”, Desolated Cosmos” o “The Age Of The Darkness”. Este fue el primer show entero que vimos, un buen arranque de festival en sí. Desde aquí les deseo lo mejor a esto pamplonicas y espero que nos crucemos alguna que otra vez más.



Después de rellenar nuestro mini “propio”, nos dirigimos al escenario 1 para ver cómo se lo montaban los Hamlet. Partiendo de que nunca he sido fan de los madrileños, el rato que estuve viéndolos no me movieron las entrañas lo más mínimo. Que quede claro que lo que se refleja en estas crónicas son mis gustos y vivencias, de puta madre si coinciden con muchos de vosotr@s y no tanto si es lo contrario, que luego salen a relucir suspicacias y cientos de comentarios en las redes sociales que parece que nos va la vida en ello. Total, que los prestamos atención durante las tres o cuatro primeras canciones y, atraídos por la curiosidad de ver qué era aquello de la “Zona R.I.P.” nos dirigimos hacia allí. Primer encuentro con gente conocida, sin entrar, por supuesto, porque este apartado no era otra cosa que la “Zona V.I.P.” con un nombre más mortífero, y charla mientras los Hamlet seguían a lo suyo sobre las tablas.






Con la excusa de pasar antes por el servicio nos fuimos, de nuevo, a la parte de los escenarios 3 y 4. En el tres estaban ofreciendo sus últimos temas Triggerfinger dentro de su Rock clasicote. Indumentaria muy llamativa, sobre todo la del cantante y guitarra, Ruben Clock, y unos bailoteos mientras charlábamos con otros conocidos que nos encontramos entre el público. Puede que fuese el momento, musicalmente hablando, más divertido de la jornada, al menos nos pareció eso durante el rato que los tuvimos en frente. Principio de los Somas Cure, despedida de la gente con la que habíamos estado durante el show anterior y tirando para el escenario dos para ver a Opeth. Este era otro de los grupos que tenía muchas ganas de ver en directo. No es que los escuche demasiado, pero lo que he oído de ellos siempre me gustó. Con ellos pudimos vivir el primero de los llenos que vendrían. Arrancaron con “Sorceress” y “Ghost Of Perdition” metiéndose a sus incondicionales, a pesar de la que se traen entre si es mejor su época Death que ésta, en el bolsillo. Tuvieron un sonido, al igual que la mayoría de las bandas, espectacular, pero no pegaba nada con ese estoicismo del que hicieron gala durante su hora de concierto. Resultó raro verlos metiendo caña como estatuas. Quizá fue lo peor de su concierto, algo que no tengo claro que les sirviera para acceder a nuev@s seguidores. Ellos a lo suyo con “Cups Of Eternity” y “Heir Apparent”, la mejor recibida, para llegar al final con “Era” y “Deliverance”. Lo dicho, de lo bueno y paraos que son se hicieron un poco largos. Algun@s decían que el tener que tocar durante el día les restó puntos. Yo, como es la primera vez que los veo, sólo puedo referirme a lo que me encontré esa tarde allí.





Con The Cult arrancó la verdadera locura del festival. Con cortes como “Wild Flower” o “GOAT” poco tardaron en hacerse con los ya miles de personas que tenían delante. Ian Astbury es perro viejo en esto de subirse a los escenarios y, a pesar de ser la banda que, digamos, menos pegaba dentro del conjunto del cartel del festival, se pasó por el forro esa idea y salieron triunfantes. Billy Duffy es otra de las piezas claves de este combo. Nos deleitó de lo lindo con su manejo de las seis cuerdas mientras Ian recordaba al poeta Lorca entre tema y tema y estampaba alguna que otra pandereta contra el suelo, como lo vivido durante “Rain”. Se me hizo tan corto e intenso que pensé que con “She Sells Sanctuary”, esta me gustó bastante esa noche, aquello se iba a alargar mucho más, pero llegó el momento de la despedida con “Love Removal Machine”. Como dije antes, puede que en este tipo de festivales una banda como The Cutl, para algun@s, esté fuera de lugar. El caso es que nunca está de más mezclar grupos clásicos con bandas emergentes o que están en ello. Puede que la peña más joven no esté demasiado interesada en este tipo de grupos, pero nunca viene de más que las escuchen pues quién sabe si no se sorprenden y acaban uniéndose a una larga fila de seguidores que llevan a sus espaldas. The Cult están en plena forma y así lo demostraron en esta primera edición del Download.






El hambre hizo su aparición después de The Cult y con ella el peregrinaje a la zona de la comida. Como teníamos intención de ver algo del show de Mastodon, una vez llegamos allí me decidí por algo de lo que ofrecía uno de los primeros puestos. Aquello era como un festival culinario por sí solo, así que no era plan de estar una vida eligiendo si queríamos ver a los norteamericanos. La cuestión es que entre la ida y la vuelta de la zona de aprovisionamiento se nos fue la mitad del concierto. Llegamos cuando estaban tocando “Show Yourself”. Quizá fuera el grupo que más problemas tuviera con el sonido, dentro de lo bueno que fue, en general. Me gustó mucho el juego de luces que llevaban y la seguridad que tienen encima del escenario que, por cierto, tenían hasta la bandera de gente coreando temas como “Roots Remain” o “Mother Puncher”. Cerraron con “Steambreather” un show que había sido esperado con ganas mientras miles de personas se dirigían con prisa hacia el escenario 1 para lo que se nos vendría encima. Me gustó lo poco que vi de Mastodon, nada que ver con el show de hace ya unos años como teloneros de Tool.






El Rock necesita de bandas como System Of A Down. Tal y como está el panorama, se hace imprescindible que volvamos a vivir y a sentir lo que nos dieron estos cuatro locos. Con un escenario minimalista, sólo llevaban detrás una pantalla donde, de vez en cuando, proyectaban alguna que otra imagen, pusieron la Caja Mágica patas arriba desde la “Intro” y “Suite-Pee”. Todo el mundo a saltar y gritar como en los mejores shows de Rock. Sin dar tregua entre canción y canción, pasaron de “Prison Song”, os podéis imaginar cómo respondió el público con ésta, a “Mr. Jack”, con “Violent Pornography” y “Aerials” de por medio. Serk Tankian no sólo nos deleita con esos cambios de voz, a los que une sus ya famosos gorgoritos, sino que se atreve con el teclado y la guitarra rítmica siempre que la situación lo requiere. Fueron cayendo la mayoría de sus clásicos, como “Needles” o “Hypnotize”, mientras el sudor y el griterío se multiplicaban por ocho. “Pictures”, “Higway Song” dieron paso a la segunda parte del show que no bajó de entusiasmo y vehemencia en ningún instante. Con el fin de “Suggestions”, y la gracia que se marcó Daron Malakian antes de “Psycho” cantando el estribillo del “Physical” de Olivia Newton John, estábamos en una nube sonora amplificada por ese muro rítmico que imprimen Shavo Odadjian al bajo, vaya caretos que pone el menda, y John Dolmayan a la batería, un monstruo en todos los sentidos. “Kill R&R” y “B.Y.O.B.” antes de la traca final que empezaría con “This Cocaine Makes Me Feel Like I´m In This Song”, seguiría con “Roulette” y, la más que esperada, “Toxicity” para acabar con “Sugar”. Los SOAD se salieron el pasado viernes en Madrid. Hacía tiempo que no vivía un concierto con tanto desfase como éste. Como el Metal, el Rock, o cómo diantres le quieras llamar, siga perdiendo bandas de este calibre y no acabe de prestar la atención que se merecen otras que llevan años pegando a las puertas de sus primeros puestos lo va pasar mal. Puede que sea uno de los últimos grupos con esa enorme capacidad de convocatoria que queden, si a esto le sumamos que no están en activo de continuo, debemos agarrarnos a bandas míticas para vivir lo que no hizo vivir SOAD en la capital del Estado. Tenía muchísimas ganas de verlos desde aquel frustrado intento como teloneros de Slayer y Sepultura y puedo decir bien alto que me he quitado una espina sangrando lo que haga falta sangrar.







Todo dios al meadero y largas filas para acceder al mismo bien dirigidas por la gente de seguridad, aunque siempre hay algún listo que se cuela porque dice que se mea vivo y no puede aguantar, como si los demás estuviéramos allí para que nos diesen un regalo. Nos fuimos para el escenario 3, una vez decidido que el metro nos sería inaccesible por cuestiones de horario, y vimos buena parte del concierto de Brujería. En lo referente al sonido y puesta en escena me parecieron buenos, no puedo decir lo mismo con su actitud. Me da la sensación que van como de sobraos y se centran más en gritar eslóganes varios con los que consiguen perder el poco tiempo que tiene para actuar. No faltaron ni “Colas De Rata” ni “¡Viva El Presidente Trump!” ni los clásicos “Matando Güeros” y “Marijuana”. Tiene su público que se ve que lo pasan en grande con ellos, pero, con esta segunda vez que los veo, a mí no consiguen engancharme de ninguna manera. Supongo que estar allí después de lo visto con SOAD influyó bastante.





Y ya puestos nos fuimos a ver de qué iba aquello de Bat Sabbath. En el trayecto nos encontramos con algunos amigos de Cáceres con los que estuvimos durante las primeras versiones de Black Sabbath, como os podéis suponer, de eso iba esta gente, antes de que se marcharan. Escuchar los temas de los que para much@s son los padres del Heavy Metal siempre es una gozada. Lo que ocurre es que estos Bat Sabbath, en mi opinión, es que llevan un cantante que no está a la altura de las circunstancias. Nada que ver con ninguno de los frontmen que han pasado por las filas de los de Birmingham. No se le entendía casi nada y sólo le salvaba el hecho de que la peña nos conociéramos las canciones. Nunca está de más cerrar una jornada de buen Rock con temazos de la talla de “Electric Funeral” o “N.I.B.”. Al menos pasamos un buen rato con ellos, algo que siempre es importante.






Hasta aquí mi primer contacto con el Download de estos lares. Espero que acaben con buenas cifras y sigan apostando por Madrid para próximos años. Se hace necesario que haya un festival de estas dimensiones, nunca mejor dicho, en un lugar tan céntrico como la capital del Estado. Estaremos pendientes de lo que vaya aconteciendo.