miércoles, 31 de mayo de 2017

Miloslav Stingl: "De Sasacus A Jerónimo"








Lo he dicho, y repetido mil veces, releer es todo un placer. Si somos capaces de escuchar un disco o ver una peli varias veces, ¿por qué nos cuesta, o nos avergüenza, decir que releemos algunos de los libros, cómics o revistas que más nos gustan? La respuesta está en cada un@ de vosotr@s. Yo, simplemente, os animo a que lo hagáis siempre que podáis.






Basándome en esto fue cómo volví a tener entre mis manos esta gran obra del etnógrafo, escritor y viajero checo Miloslav Stingl que lleva por título “De Sasacus A Jerónimo”. El libro en sí es sobresaliente, sobre todo por su orden bastante cronológico, dentro de lo que se puede hacer cuando hay ciertas lagunas a lo largo de la Historia sobre este tema en cuestión. Otro de sus puntos a favor son los sucesos que se narran en él, más que narrar se reflejan, pues están contrastados de forma científica y profesional. En cuanto a los contras serían las carencias propias del momento en que vio la luz. Nos tropezamos con que la primera edición del mismo es de 1969, aunque se revisó posteriormente y acabó saliendo en castellano en 1980. No es que esto sea un verdadero problema, más bien es que hay datos que aparecen en estas páginas que se han ampliado y otros que bien se podían haber añadido. Está claro que el autor hace un repaso, de gran calidad, todo sea dicho, a los acontecimientos y luchas principales de las distintas tribus que ocupaban el vasto territorio que va desde los Grandes Lagos hasta Florida y la frontera con México, pero se queda en el tintero alguna que otra hazaña que estaría bien recordar, como la llevada a cabo por el jefe Joseph y su tribu, los Nez Percé. Quitando estas pequeñas nimiedades, si estáis verdaderamente interesad@s en el tema de l@s nativ@s norteamericano, éste es uno de los libros que vais a tener que leer.





Miloslav Stingl, como he dicho antes, es un reconocido etnógrafo checo que se ha pasado la mayor parte de su vida estudiando la cultura y costumbres de muchos de los pueblos indígenas del planeta. Entre sus reconocimientos se encuentran el ser miembro de las Sociedades Americanistas y Oceanistas de la UNESCO, a pesar de no pertenecer a ningún partido ni movimiento político, o el haber sido designado por la tribu de los Kikapú como cacique de honor de la misma. Durante los diecinueve años que se pasó viajando por distintas zonas del planeta llegó a recopilar tal cantidad de información acerca de las gentes que las habitaban que logró ser, en su momento, el autor checo más traducido y publicado del país. Así pues, diremos que su bibliografía es de lo más extensa e interesante donde destacaríamos “Nicaragua”, “El Arte Y Cultura De Los Indígenas De Australia y Oceanía”, sus obras acerca de los Incas o la que tenemos entre manos, por señalar alguna de ellas. Con esto quiero recalcar que todo lo que os encontréis en este “De Sasacus A Jerónimo” viene de alguien que, a parte de su pasión por el tema, es un científico reconocido a nivel mundial. Que esto no es una garantía 100% de nada… estoy de acuerdo, pero prefiero aprender de lo que él me cuenta que de lo impreso en todas esas ediciones que se venden como rosquillas en mercadillos, librerías y rastros que pueblan la geografía estatal. Un tipo muy interesante este Miloslav Stingl que, además de fascinación, despierta en mí cierta envidia por todo lo que tiene que haber vivido en sus ya ochenta y seis años de existencia. Me quedo con la satisfacción de saber que coincidimos en el día de nacimiento. Algo es algo, aunque sea esta chiquillada.






Quiero dejar claro que en este artículo no voy a hacer un repaso a todas las contiendas que desde el 1 de Abril de 1622, fecha reconocida como el estallido de la primera guerra de indios de Norteamérica, hasta nuestros días han tenido que llevar a cabo la mayoría de los pueblos que habitan esa parte del globo. Las razones son bien sencillas, en primer lugar, mi intención es que os acerquéis a esta obra para descubrir muchos de esos conflictos y, después, que podría extenderme tanto como el propio libro de Stingl. Lo que sí haré es una revisión a factores comunes que se repiten en cada una de esas guerras. No debemos olvidar que una de las cosas de las que se aprovecharon los distintos países europeos: españoles, franceses, ingleses, holandeses y, posteriormente, los mal llamados americanos, fueron las confrontaciones que, desde mucho tiempo atrás, tenían las distintas tribus que habitaban una u otra región. Esto nos llevará a uno de los puntos en común en las derrotas de estas gentes, la traición por parte de miembros de su propia tribu, como es el caso de los rastreadores apaches en la detención de Jerónimo o los asesinatos de Caballo Loco y Toro Sentado por parte de la policía india, o de otras que ya venían arrastrando cierto odio hacia ellos, el propio Sasacus es asesinado por los mohawks y su cuero cabelludo regalado a los colonos de Connecticut o la muerte de Pontiac a manos de las falsas promesas hechas a los peori. Es difícil conseguir cierto éxito cuando el enemigo lo tienes en casa. La ignorancia por parte de ciertas tribus a la hora de pensar que apoyando en un momento u otro a los blancos los dejarían en paz es una de las reglas fundamentales de las que se sirvieron unos y otros ejércitos para conseguir sus victorias. El final fue el mismo para todas ellas, solo que tardó más en llegar para unos que para otros.





Otra de las cosas de las que nunca habían oído hablar los pueblos de aquella parte del mundo era de los tratados. El primero fue el que se estableció entre los cuáqueros de la recién creada Pensilvania y los iroqueses. En la mayoría de los casos, los nativos respetaron dichos tratados, algo que casi nunca hizo la otra parte. Unas veces porque la población europea en América del Norte seguía aumentando y necesitaban terrenos donde asentarse, como es el caso de las primeras colonias del Nordeste, otras porque querían las riquezas minerales que ocultaban dichos territorios, por ejemplo, las sagradas Black Hills, poco tardaban en ser quebrantados. Esto, como es normal, llevó a los indios a desconfiar continuamente de dichos papeles firmados. Para luchar contra dicha desconfianza los blancos sacaron a la luz varias estrategias. La primera y más agresiva, el alcohol. De esta forma, y casi siempre unido a las manos de jefes que poco tenían que ver con la verdadera autoridad de la tribu, consiguieron tierras para explotar tanto en el plano minero como agrícola o ganadero. Otra fue la expulsión directa de sus territorios sí o sí, el caso más claro es el de “EL Sendero De La Lágrimas” que tuvieron que recorrer los cerca de 17.000 cherokees, choctaws, chicasaws, semínolas y creeks en el que murieron ceca de 5.000 de ell@s. Y las, por tod@s conocidas, reservas cuyo “política” de funcionamiento ha llegado a nuestros días. Siempre he pensado que dichos recintos son el embrión del concepto posterior de lo que conocemos como campos de concentración. Digamos que la “suerte” que corrieron dichas gentes es que, por aquel tiempo, los nuevos americanos no conocían las cámaras de gas, eso sí, estaban muy al tanto del hambre, la sed y las enfermedades como la viruela o el sarampión. Recordemos que estos lugares tienen actualmente, desde hace ya bastante tiempo, el mayor índice de suicidios, alcoholismo y pobreza de la población estadounidense, por no hablar de las mafias implantadas a partir de los beneficios fiscales que el Estado da a los dueñ@s de los Casinos.




¿Pensáis que estas gentes han estado de manos cruzadas durante todo este tiempo? La verdad es que no. Dos son los grandes alzamientos contra esta situación precaria en la que viven. Uno en 1973 en Pine Ridge, en Wonded Knee, donde en 1890 los sioux desarmados sufrieron su última gran masacre a cargo del ejército yanqui. Desde entonces sigue en prisión Leonard Peltier acusado del asesinato de dos agentes del FBI, aunque ha quedado más que demostrado que no fue así. Y la actual lucha que los sioux están llevando a cabo en Standing Rock para impedir el paso de un oleoducto por sus tierras que contaminaría seriamente sus aguas. Cabe destacar el apoyo que están recibiendo por parte de muchos veteranos de guerra, así como de personalidades del mundo de la cultura y el cine y personas totalmente anónimas. También vale la pena resaltar la denegación del permiso a última hora del “enrollao” de Obama para la construcción de dicho oleoducto que el cochino colorao se ha pasado por el forro de su entrepierna nada más llegar a la Casa Blanca. Otro tratado más incumplido en pleno siglo XXI por intereses, en este caso, particulares.






Leyendo esta obra de Miloslav Stingl comprenderéis muchas de las razones que han llevado a estos pueblos a vivir, más bien sobrevivir, en su día a día actual. Cuatro siglos de lucha que cerraré con las palabras del chamán peruano, residente en U.S.A., Marco Antonio “Incaman” que lleva una larga temporada en Standing Rock: “He estado en muchas protestas como ésta, pero ésta es totalmente diferente, ésta no es de palos y piedras, ésta es una lucha espiritual, aquí no hay que hacer nada, solo estar y rezar para aprovechar la última oportunidad que el creador, que nos ha juntado aquí, nos está dando para salvar la tierra, nuestra madre, que nos necesita”. Sólo queda la esperanza en la lucha y la resistencia. ¡¡In The Spirit Of Crazy Horse!!