martes, 17 de octubre de 2017

Texto Mandrílico Octubre 2017



La jornada anterior al 1-O se está desarrollando sosegadamente, sin apenas incidentes. Destacaríamos los grupos de independentistas que están tomando los colegios electorales para poder votar en la jornada de mañana, alguna refriega con las fuerzas policiales que intentan desalojar a dichos independentistas y los gritos y cánticos de los unionistas en muchas plazas de las principales ciudades del Estado. 

Entre las personas que se encontraban en una de estas plazas haremos hincapié en un tal Ramón Pérez García y su perro “Felipe”. Ramón es un trabajador de una multinacional de paquetería de la cual fue despedido hace poco más de un mes. Su perro “Felipe” es un Yorkshire pequeño como una pulga y con tal mal carácter como dicho insecto. Pues bien, Ramón se sentó en una de las terrazas de la plaza Mayor donde permanecía desde las 11 de esta mañana. Lo curioso y llamativo era ver a “Felipe” engalanado con una bandera de España tres veces más grande que él. El animal parece sentirse cómodo con tal insignia que lleva a modo de protector contra el frío. Eso sí, no hay quien se acerque a él, ni para saludarlo ni para intentar deshacerle de su patriótico vestido, sin la amenaza de sentir sus pequeños colmillos incrustados en la carne.

Ramón estaba tan borracho en el instante que le hemos pedido su opinión sobre el conflicto planteado en Cataluña que no entendimos su respuesta. Tan solo cuando se puso a cantar el himno de la legión, sumado a la bandera de “Felipe”, comprendimos de qué parte estaba. El problema ha surgido cuando han aparecido un grupo de conocidos suyos con la intención de hacerle ver que el lugar de la reivindicación estaba hoy en el centro de la plaza y no sentado en la terraza emborrachándose como una cuba. Ramón se ha alterado con sus compañeros y la ha emprendido a voces además de arrojarles unos vasos que estaban encima de su mesa. Uno de esos vasos ha venido de vuelta cayendo en su trayectoria de misil al lado justo de “Felipe” que se ha salvado por los pelos de quedar noqueado.

Ramón, preocupado por su mascota, la ha atado en la otra punta de la plaza, siempre a la vista para poder controlarla, con la intención de que no fuese dañada, tampoco, por supuesto, la bandera que portaba. Ha vuelto, cabreado como una mona, a enzarzarse con sus colegas que lo han reducido a base de frases como: “¡Vale ya, Ramón! Aquí estamos por España y no para pelearnos entre nosotros.” Esto y algún agarrón más, junto con la entonación del himno nacional, calmó a Ramón que, con tanta euforia, se olvidó totalmente de “Felipe”.

Y aquí es donde llega realmente la noticia de la tarde. El grupo independentista que acudió a la plaza Mayor en contrarréplica de los unionistas, encontró a “Felipe” desamparado y atado. Viendo su indumentaria, lo primero que quisieron fue despojarle de la misma. Ante esto, “Felipe”, exhibiendo su natural carácter combativo, ha mordido sin piedad a dos mujeres y un niño. A ellas les ha desgarrado un par de dedos y al niño le ha herido en los tobillos. Al final “Felipe” ha conseguido conservar su bandera roja y gualda con poderío y arrojo. Los heridos han recibido atención médica en el Hospital Central de la ciudad. Mientras, la situación en la plaza no pasó a más por ninguna de las partes.

Una vez fuera del hospital los agredidos han rellenado un formulario para exigir a Cataluña, como una de sus primeras medidas, que incluya a la raza Yorkshire en la lista de perros peligrosos. Argumentan esta petición en las heridas sufridas, sobre todo por el niño, y suman a ello el hecho de que esta raza pertenezca a la familia de los Terrier. No se ha hecho mención alguna a la indumentaria de “Felipe” y la intención de los solicitantes de desnudarle de la misma. Desde esta cadena lanzamos las siguientes preguntas: “¿Es culpable “Felipe” de sus actos en defensa de su abrigo? ¿Sabe “Felipe” lo que representa dicha indumentaria?”. A estas horas “Felipe” está retenido en la perrera municipal acusado de agresión grave mientras Ramón busca su documentación por los cajones de su casa con la intención de devolverle la libertad. Mañana será un día largo para Ramón, sus colegas unionistas, los independentistas y, sobre todo, para “Felipe” que hasta el lunes no podrá saber si es liberado o no. Al menos Ramón ha tomado la decisión de no volverle a vestir con banderas de ninguna clase, algo que no sabemos si le salvará o no de la lista de canes agresivos.


Cerramos la emisión. Muchas gracias por confiar en nosotros y seguirnos a través de éste, su programa preferido: “Noticias que cambiarán tu mundo… y el de los demás”.

miércoles, 4 de octubre de 2017

Insumisión, Viente Años Después








La Insumisión ha sido la última gran revolución acontecida en el Estado español. Si tenemos en cuenta que cualquier revolución no nace de la nada, más bien se cocina lentamente a base de ingredientes como la represión, la injusticia y la muerte, ésta tuvo una trayectoria bien larga que duró más de un siglo. El descontento del Pueblo con su Ejército germinó con la pérdida de las últimas colonias de Ultramar en 1898. Luego vinieron ciertos acontecimientos claves para que ese sentimiento creciera exponencialmente como la Guerra de Marruecos, la Guerra Civil y la dilatada dictadura de “Paquito Rana”. Para cuando este personaje se fue a la tumba el árbol del sentimiento antimilitarista en este Estado ya había echado muchas ramas y comenzaban a avistarse sus primeras flores. Flores que se convirtieron en frutos llamados Objeción de Conciencia e Insumisión. Luego el fruto maduró, algun@s comimos de él, otr@s lo pisotearon y much@s más, como pasa siempre en estos casos, se valieron del mismo para fines personales. Nada que no haya ocurrido con cualquier otra revolución.




La Insumisión fue un movimiento, sobre todo, antimilitarista con bastante arraigo social. Tuvo su propia música, de mil etiquetas y colores, literatura, pintura, escultura, debate social y político y, como hecho destacable, fue algo que nació del Pueblo para romper con otro algo que venía de las esferas del Poder, nada más y nada menos que el Ejército. De ahí que la defina como revolución ya que, como todas las acontecidas en este, y otros, territorio, una vez conseguido uno de sus mayores fines, que no el principal, ese mismo Poder la engulló y la tachó del mapa de tal manera que ahora suena como un eco lejano en los anales de la Historia. ¿Y por qué sucedió esto? Pues porque un gobierno que presumía de venir a cambiar este Estado estuvo cambiando durante más de una década. Sí que cambió, sí, tanto que nos metió en la OTAN, se corrompieron como todos y trocaron la pana en chaquetas de diseño y corbatas. Bueno, hasta aquí nada especial, o diferente, pero siguió sin escuchar al Pueblo mientras tenía en sus manos el as que ganaba la baza. Su opción fue no utilizarlo. Prefirió seguir pidiendo cartas hasta que ya no le cupieron en las manos y se desmoronó su castillo de naipes. Y en esto que llegó el listo de turno con su bigote ancestral y una sonrisa propia de timador de feria. Echó cuentas y vio que aquello no cuadraba, que tanta sota no pegaba con tanto siete y que tanto trébol no pintaba nada con los rombos. Y helo aquí propagando con vítores y trompetas un nuevo ejército profesional, cerrando cuarteles por doquier, vendiéndoselos a las inmobiliarias de sus adept@s y empavonándose de pasar a la Historia como el que acabó con la sufrida “mili”. Pues sí, curiosidades de esa Historia, la derecha más rancia de este Estado acabó de un plumazo, y por razones de bolsillo, con todo un movimiento social como la Insumisión. Después quedó demostrado que lo del Antimilitarismo, la Paz y demás, como era de suponer, les importaba una mierda tan grande como sus mentiras y acabó metiéndonos de lleno en una guerra con consecuencias nefastas, como todas las guerras. Y la Sociedad siguió su curso, y pensó que habían triunfado, y qué bien que ya no hay “mili” y, al final, se olvidó de cómo llegó hasta aquí y comenzaron a cometer los mismos, y actuales, errores contra los que había luchado. Mientras, como siempre, el bigotitos, luego el cara de cómico y ahora el barbas éste que parece que nunca ha roto un plato y se come hasta los tenedores atravesados, acompañados por vari@s arrimaos de distinta índole, sacaron su goma de borrar revoluciones y a otra cosa butterfly.




El 6 de Octubre de 2017 se cumplen veinte años de mi ingreso en prisión por el “delito” de Insumisión. Y no, no voy a hablaros del morboseo ese en plan batallita que tanto les mola a much@s sobre: “¿Qué tal lo pasaste en el talego?, ¿Es verdad que te dan por culo?, ¿Qué tal la comida allí?, ¿Y el tema de la droga… cómo se vive?” Qué va, esas preguntas peliculeras son tan manidas y fuera de lugar que sólo tienen una respuesta: “Si tanto te interesa saberlo… date una vuelta por allí y lo compruebas por ti mism@.” No, este asunto de la Insumisión no tiene que ver exclusivamente con la cárcel. Va mucho más allá, siempre estuvo más allá.




Dos décadas que se suman a otras de lucha, sudores y muertes de much@s que estuvieron antes que nosotr@s allanándonos el camino ante pelotones de fusilamiento, torturas, tiros por la espalda al salir de una trinchera, zulos donde sobrevivir como animales y todas esas maneras que han tenido, y tienen, los ejércitos de tratar a l@s desertores y desertoras. Pensasteis que el fin último de la Insumisión era acabar con la "mili" y que, por tanto, una vez conseguido ese objetivo, todo se había logrado y solucionado. Pues desde ya os digo que no os enterasteis de nada. Pero, claro, continuáis tan enfrascados en seguir ondeando banderas, patrias y naciones que es normal que prosigáis poniéndoos frente a frente para comprobar quién es el que mea más lejos, la que tiene las tetas más gordas o l@s que son más auténticos por considerarse defensores de esas banderas, patrias y naciones. ¿Mientras tanto qué habéis hecho? Habéis creado, o intentáis crear, más países con sus ejércitos, sus gobiernos de distinta condición, pero de igual olor a mierda, sus fronteras vigiladas por l@s mism@s que te expenderán, o no, un pasaporte y su corte de corrupt@s, ricachuel@s y explotadores. Todo bajo las alas de ese gran término al que llamáis Democracia.




Algo que también habéis hecho, durante ya no estos veinte sino muchos cientos de años, es seguir sin escucharnos. Con calificarnos como idealistas, utópic@s, soñadores y soñadoras, radicales, cobardes o irresponsables lo habéis resuelto todo. ¿Sabéis que hay dos de esos calificativos que siempre me hicieron mucha gracia? Pues sí, me parto de risa cada vez que nos llamáis hippies. ¡Buen intento de definición! En serio, con éste os salís de largo del trazado. El otro, el de víctima, me produjo siempre otro tipo de risa, más de rabia que de otra cosa. ¿De veras creéis que aquell@s que desertaron, desertan o desertarán arriesgando sus vidas, muchas veces también las de sus seres queridos, por no seguir formando parte de esa maquinaria que es la realmente culpable de crear víctimas lo son? ¿O son más bien personas que con sus actos se comprometen a parar esta escala de violencia que vosotr@s subís un peldaño cada vez que cogéis un arma, del tipo que sea, para defender vuestras identidades patrióticas varias in the night?





Nos tomasteis por florecillas del campo en plan guay sin atreveros por un instante a mirar hacia la copa de los árboles. Seguís creyendo que la Utopía y los sueños son algo ilusorio, irrisorio, y de mentes que viven en otro Mundo. De este modo continuáis pisoteando a la Esperanza. Queréis pasar a la Historia sin aprender de ella. Pretendéis ir de salvadores sin tener en cuenta todos los errores que vuestras ideas han cometido, y cometen. Si tantos os van los libros para seguir unas directrices religiosas, jurídicas o políticas… ¿Por qué no os paráis a leer algunos de Historia? ¿No os interesaría saber esto o lo otro antes de acabar actuando como éstos o los otros? “¡Qué va! ¡Eso no mola! No mola porque lo mío va de otro rollo. ¿Cómo voy yo a cometer los mismos errores que ciertos reyes y reinas, dictadores, usurpadores o culos calientes del Poder? No, hombre, lo mío va de otro palo.” Y palos es lo que seguís dando a la gente que no nos interesan vuestros trapos tan coloridos e identificativos, que pasamos de entrar en vuestro juego militar desfilando en vuestros bandos y que lo único que pedimos, desde hace muuucho tiempo, es que nos dejéis vivir en paz, tranquil@s, con nuestras penas y alegrías y, sobre todo, intentando hacer el menos mal posible al vecin@. Pero no, ¿cómo vais vosotr@s a dejar en Paz a nadie si no entendéis, no utilizáis, no sentís, ni comprendéis tan extraordinario término?



Seguìs alimentando vuestros odios, vuestras violencias y autenticidades, pero recordad que, al igual que pasó en los millones de conflictos de esa Historia que os negáis a repasar, nosotr@s, los desertores y desertoras, formaremos siempre parte del espectáculo y no lo haremos como público, para eso ya tenéis a una caterva de fieles que, por desgracia, os seguirán hasta el fin. Lo haremos, lo hacemos, lo hicimos, como parte activa de este asunto, como la alternativa que nunca quisisteis tomar como tal. Arriesgaremos nuestras existencias por eso que calumniáis como Utopía. Mientras vuestras bombas, porras, muros y rifles construyen una cordillera de escombros, ésta seguirá oculta en el corazón de mujeres y hombres que no necesitarán de vosotr@s para descubrirla, simplemente brotará de manera natural dentro de ell@s para volver a gritaros que éste no es el camino, que nunca lo ha sido, y que si vosotr@s queréis recorrerlo… adelante, pero no contéis con nosotr@s. Da igual que volváis a encarcelarnos, torturarnos o asesinarnos. Vamos a seguir aquí porque somos parte del conflicto y en vuestras manos está, siempre lo ha estado, acabar con él.



Hace mucho tiempo, siendo un niño con apenas cinco años, una mujer, de esas que definen por ahí como “analfabeta” por no saber leer ni escribir, me dijo una de las mayores, si no la mayor, verdades de mi vida: “Hijo mío, no te preocupes, pues en esta vida te van a llamar de todo.” Y claro que me han llamado y me llaman de todo, tanto l@s de un lado de la frontera como l@s del otro, tanto l@s defensores de unas “libertades” como l@s represores de las mismas. Eso sí, nunca os preguntasteis cómo me llamo yo. Pues bien, después de veinte años, os lo digo alto y claro: sigo siendo un desertor, un insumiso, uno del otro bando que no es ninguno de los vuestros, un borrador de fronteras, uno que tiene la ilusión de que algún día seáis tan list@s como presumís y optéis por otro tipo de país, territorio, nación, bien distinto al que habéis construido o queréis construir, defender o de los que os va la vida en ello. Mientras tanto seguiremos siendo el grano en vuestros culos de cuerpos uniformados y uniformes, seguiremos recorriendo, paso a paso, sin prisa, pero sin pausa, el camino que siempre elegimos, seguiremos bebiendo del caldero de la mejor poción: la INSUMISIÓN.




miércoles, 27 de septiembre de 2017

Mayorga RockFest 2017












Parece que el Mayorga Rock placentino se está convirtiendo en una cita anual dentro de mis paradas festivaleras. En mi tercera participación me he encontrado con un nuevo recinto, una oferta 2X1 hasta las nueve de la noche, el formato de un solo día y, como siempre, con un montón de amig@s que hacía mil que no veía o que no coincidíamos en un concierto. El Recinto Ferial “El Berrocal” me ha parecido un buen sitio para celebrar este evento. Tiene mejores accesos que La Torre De Lucía anterior, más aparcamientos y, sobre todo, no se molesta tanto al vecindario como en años previos. Vamos, que estamos mucho más a nuestro rollo. Puede que el hecho de que esté apartado de la ciudad dé la sensación de desolación, pero esta se diluye una vez que ves cómo se ve llenando de peña. Lo de la oferta 2X1 es siempre de agradecer, pero que te tengas que beber las dos consumiciones, sólo era para cerveza y calimocho, en una misma ronda creo que afectó a más de un@ y más de dos de l@s presentes. Tendrán que buscar alguna fórmula para que puedas beber con un poco de más calma que la noche siempre se alarga más de lo que se espera. Supongo que el formato de un día es por rentabilizar el Festival en sí, esto habría que preguntárselo a l@s organizadores del mismo. No me parece mala idea, por un lado es más económico y por otro más intenso, aunque el tema de los dos días siempre tiene a favor que puedes ver a más bandas. Cuestión de cantidad que no tiene que ir unida a la calidad. En cuanto a encontrarte con peña que conoces o con la que no vives algo de música en directo desde hace tiempo, Plasencia, por muchas razones, nunca ha sido un lugar desconocido para mí, siempre me he sentido muy a gusto allí así que es normal que lo suela pasar bien cada vez que voy.







Después de un viaje en coche con algún que otro sobresalto por parte de uno de los ocupantes del mismo, nos presentamos en Plasencia poco antes de la hora de comer. Tomamos unas cañas con gente de Cáceres que nos encontramos por el centro, quedamos con nuestra amiga Inma para comer, alargamos la comida hasta no sé qué hora, es lo que tiene verse tan pocas veces al año, descansamos un rato y tiramos para el lugar del Festival no sin antes preguntar unas cuantas veces por el itinerario a seguir. Todo esto supuso que nos perdiéramos las dos primeras actuaciones, o sea, a Amenoskuarto y a Sugus, otra vez será. Entré en el recinto cuando faltaban unos quince minutos para que Biznaga tomasen las tablas. Si hay algo que me llevo siempre del Mayorga es la grata sensación de descubrir algún grupo que desconocía totalmente. Este año me ha pasado con estos madrileños, de ascendencia malagueña, que venían presentando su ya segundo redondo, “Sentido Del Espectáculo”. Me gustó mucho su actitud y descaro a la hora de interpretar su Punk a través de temas como “Mediocridad Y Control”, “Nigredo”, “Jóvenes Ocultos” o “Una Nueva época De Terror”. Sí que es verdad que la voz de su cantante, Álvaro, y el sonido del grupo en general, me recordaba a cierta banda estatal primigenia en este estilo. Lo dicho, me gustaron bastante, intentaré estar al tanto de ellos y escucharlos más porque me parece que tienen bastante que aportar. Suerte y a seguir pateando escenarios por donde sea.






A ver, lo de Los Petersellers no es que esté mal, sobre todo porque son unos musicazos del copón y su frontman, “Don Bigotes”, es un showman de primera fila, pero es de esas bandas que hacen gracia un rato y luego como que se diluyen un poco, por mucho que alguno de ellos se quede en calzoncillos. Unas letras muy ácidas con bases musicales que van desde “La Pantera Rosa”, “Mazinger Z” o “Heidi”, para mí fue la imagen de este año del festival, ver a un montón de punkis bailando este tema, hasta clásicos del Hard, Heavy o el Pop más trillado hacen que pases un rato de risas y expectación. Lo que intento explicar es que puede que peguen más un encuentro como el Horteralia cacereño que el Mayorga placentino. Con esto no quiero decir que un festival sea mejor que otro, para nada, cada uno tiene su personalidad y su reivindicación y de esto último Los Petersellers tienen de sobra. ¿Qué si me lo pasé bien con ellos? Pues claro que sí, sobre todo cuando su guitarra metía algún que otro riff cañero de los que no se enteraban la mitad de la audiencia y durante la interpretación de temas como el dedicado a Niki Lauda. Sea como fuere, allí nos tuvieron pendientes de ellos durante la hora larga que tocaron con corro bailongo final incluido. Allá donde vayan seguro que animan el cotarro.






No voy a ser yo el descubra ahora un combo tan mítico como La Banda Trapera Del Río. Lo que es muy probable es que much@s de l@s asistentes al Mayorga de este año sí lo hicieran. Personalmente fue lo que más me atraía del cartel, pero he de reconocer que fue el grupo que menos conectó con el público. Reducidos a cuarteto para esta ocasión, empezaron fuerte con ese clasicazo como es “La Regla”. No sé si fue buena idea porque si es la única canción que la mayoría de la peña no digo que conozca, sino que reconozca, lo que consiguieron es que, poco a poco, se formaran corrillos de gente hablando, fumando, bebiendo y prestando poca atención a lo que tenían encima del escenario. A mí me dio un poco igual porque solo el tener ahí a un personaje tan legendario como “El Morfi” ya valió la pena. Sumamos a esto canciones del calibre de “No Me Mola Tu Pistola”, “Venid A Las Cloacas”, “Eunucos Mentales” o “Ciudat Podrida”, entre otras, y quienes no les prestaron atención se dejaron atrás la ocasión de flipar con su directo. No sé si podré verlos de nuevo, pero no dejaré pasar la oportunidad de hacerlo. ¡¡La Banda Trapera por siempre!!






He de confesar que nunca he sido un seguidor de Los Porretas. Es más, creo que en este Mayorga ha sido la vez que más tiempo los he visto. Ahora bien, esto no quita que tenga que reconocer abiertamente que fueron los grandes triunfadores de esta edición. Fue el momento que más público se congregó, el que más alto se cantó y en el que más movimiento, en general, hubo. Tenía mucha curiosidad por saber cómo iban a sonar esas versiones tan suyas que han hecho y, la verdad, dejémoslo en que algo llamativas son. Eso de pedir resistencia a través de un cover del Dúo Dinámico no es que sea muy atractivo. La cuestión es que la mayoría del personal lo pasó en grande con sus temas de toda la vida como “Si Nos Dejáis”, “Hortaleza”, “Si Lo Sé Me Meo”, y las finales “Marihuana” y “Porretas”. Están en un buen momento, por lo que se vio en Plasencia. Espero que sigan así pues siempre es agradable ver a la peña divertirse con una banda como ellos.







No sé ni cuánto tiempo hacía que no veía a los Reincidentes en directo. Puede que desde algún Extremúsika, como mínimo. Igual que digo una cosa de los anteriores, reconozco la contraria con estos. No sé qué les pasa a algun@s para tenerles tanta tirria, aunque siempre he tenido mi propia versión de todo esto, nunca me he parado a hablarlo tranquilamente con algun@ de su feroces hostiles como él, o la, que se pasó buena parte del concierto tirándole hielos a Fernando. Bueno, tont@s, como ya sabemos hay en tos laos, pero sigo pensando que si algo no te mola te echas atrás o te vas a la barra o te pones a hacer el pino a la entrada de los servicios, yo qué sé. A mí fue lo que más me movió del festival, visto lo visto con La Banda Trapera. Volver a escuchar temazos del calibre de “Graná Y Oro”, “La Historia Se Repite”, “No Somos Nada” y otro y otro y así hasta completar un concierto que no bajó de nivel en ningún momento. Es más, con cortes como “La Republicana”, “Vicio”, o “Cartas Desde El Asilo” aquello estaba que echaba chispas. No se dejaron en el tintero “Cucaracha Blanca”, “Aprendiendo A Luchar”, “Jartos D´aguantá” o ¡Ay, Dolores! Creo que Reincidentes son de esas bandas que nunca fallan en directo. En este Mayorga lo demostraron con creces, otra cosa es que te molen más o menos. A ver si no pasa tanto tiempo para volver a encontrármelos en algún festival o sala. ¡A seguir dando tralla por muchos años más!







El cierre a cargo de Josetxu Piperrak & The RiBer Rock Band fue otro de los aciertos del festival. Con la adrenalina por las nubes después de lo vivido durante toda la jornada, éstos no se cortaron un pelo y salieron a darlo todo ante l@s que quedábamos en el recinto. No paramos de saltar y movernos con “Mi Primer Amor”, “Tarde O Temprano” o “La Botella”. Está claro que el momento culmen de su actuación fue “Kualkier Día”, pero no sólo de esto vive esta, digamos, reencarnación de Piperrak. Supieron dejaron con el cuerpo bien magullado después de unas cuantas horas de buen Rock. Seguro que verlos en una sala es acabar hecho un charco de sudor. Espero tener la oportunidad de comprobarlo.





Y hasta aquí el Mayorga 2017. Hasta aquí la parte musical y de festival porque la noche fue larga y repleta de emociones, algunas buenas y otras no tanto. Con ésto tendría para hacer un artículo por sí solo, os lo aseguro. Enhorabuena, una vez más, a la organización por su trabajo. El sonido fue bastante bueno durante todo el evento, los precios asequibles y la comida variada. Ya queda menos para la edición del 2018. ¡¡Nos vemos allí!!


miércoles, 20 de septiembre de 2017

Homenaje A Triana En Moraleja (Cáceres)








Pasar una jornada entera con amig@s de toda la vida siempre es algo gratificante. Si a eso le añades el hecho de que vas a conocer a un puñado de gente, buena gente, y que la razón de ese encuentro no es otra que homenajear a una de las bandas claves del Rock Estatal como es Triana, es imposible que no acabes disfrutando por completo de dicha jornada. No puedo empezar esta crónica de otra manera que agradeciendo y reconociendo la gran labor llevada a cabo por Fernando López y Diana Carrero, organizadores de este evento. Dos personas que se embarcaron en esta aventura alentadas por la pasión que sienten por la banda sevillana. Normal que ambos estuvieran todo el día de los nervios, pues era la primera vez que se metían en un embrollo de este tipo y los temores siempre están ahí. La cuestión es que todo salió a pedir de boca, incluso la asistencia. Cabe destacar que parte de la recaudación se destinaría a la Asociación ASPACE de ayuda a personas con parálisis cerebral.




Llegaríamos a Moraleja alrededor de la una de la tarde. Después de tomar algo en la pequeña tasca que Diana tiene en el Mercado de Abasto, fuimos a comer con algun@s de l@s asistentes al evento, incluido mi amigo Javier que me dio cobijo ese día y noche. Comida distendida en uno de los restaurantes del pueblo, recomendado por el organizador Fernando, y obligada siesta para tomar fuerzas ante los que se nos vendría encima. Antes de acercarnos al recinto donde se celebraría el concierto estuvimos dando un paseo por las calles del lugar atraídos por la cantidad de murales, entre los que destaca el de Triana, que hay repartidos por las mismas. Me gustó mucho esta forma de dar vida a viejos sitios del pueblo ya que les da un punto muy atractivo a todos ellos. Otro de los sitios destacables de Moraleja es toda la zona verde que se han currado en la margen derecha del río Rivera de Gata. Un lugar donde puedes disfrutar del baño tanto en el propio río como en una piscina aledaña. También hay un par de chiringuitos y un paseo para disfrute de lugareñ@s como foraster@s.






Hicimos una cena rápida en el mismo restaurante del almuerzo, no por el tipo de comida sino, más bien, por las prisas por llegar al Recinto Ferial a la hora prevista para el comienzo del concierto. Allí nos encontramos con la primera y más gratas de las sorpresas, la respuesta del público. Diana me contaba por la mañana que esperaban reunir al menos a trescientas personas para que aquello fuera rentable. Yo creo que lo consiguieron con creces. A ésto hay que sumar los precios populares de la barra y la buena organización del evento en general. Quizás lo peor fue el tema de los servicios, pero hay que aclarar que éstos estaban totalmente fuera de las competencias de los organizadores ya que eran los mismos que los que usan l@s bañistas del lugar. Por lo demás, vuelvo a repetir, todo sobresaliente, tanto en sonido como luces.





Alrededor de las once de la noche tomaron las tablas los integrantes de la banda sevillana Athriana. Comenzaron su show con un tema tan emblemático como es “En El Lago” y de ahí en adelante fueron desgranando, poco a poco, parte del repertorio de Triana. A la frialdad propia de los comienzos de algunos conciertos hubo que añadir el frío atmosférico que soportamos l@s presentes durante todo el evento. Athriana nos fue calentando con el buen hacer de sus guitarristas y demás músicos a la hora de interpretar clásicos tan potentes como “Luminosa Mañana”, “Rumor” o “Una Noche De Amor Desesperada”. A mitad de su actuación, tanto por la entrega del grupo como por el arremolinamiento del personal, parecía que el frío se había desvanecido por completo. Tuvieron algunos problemas técnicos durante la ejecución de “Hijos Del Agobio” o “Sr Troncoso”, pero supieron salir bien del atolladero. Este tipo de obstáculos son los típicos de los conciertos y ellos los solventaron echándole muchas ganas a cortes como “Quiero Contarte”, “Abre La Puerta” o “Diálogo”. Así hasta llegar a “Tu Frialdad”. Muy buenos Athriana, típica banda tributo que intenta acercarse con la mayor fidelidad posible a la banda, valga la redundancia, original, en este caso Triana. No por ellos tienen menos mérito porque la complejidad de las canciones del grupo de Jesús De La Rosa está fuera de duda y tocarlas de la manera que hicieron ellos siempre es de agradecer.





EL Callejón Del Duende, acompañados por el teclista José Carlos, ahora Alas Blancas, no tuvieron tanta suerte en su concierto como sus predecesores. Me refiero a que comenzaron con muchos problemas técnicos, que solventaron a los pocos minutos de su inicio, y gozaron de menor público durante su actuación. No es que lo hicieran mal, al revés, me encantó el toque tan fresco y novedoso que le dan los temas, pero pienso que el hecho de que la mayoría de las canciones fueran, evidentemente, las misma que habían tocado Athriana restó interés a l@s presentes. Esto, unido al frío de la noche en Moraleja, hizo que nos quedásemos allí alrededor de ochenta personas, notándose, de esta forma, el bajón de asistencia. Como se suele decir en estos casos, ell@s se lo perdieron. Lo digo bien clarito porque me pareció una banda que ajusta sonidos de clásicos como “Sé De Un Lugar” o “Recuerdos De Una Noche”, por nombrar algunos, a otros mucho más actuales sin que pierdan un ápice de fuerza. Si a esto le sumas la gran labor de sus integrantes, para mí el guitarra Francisco Arco fue lo mejor de la noche, podías sentir que temas del calibre de “Desnuda La Mañana” entraban en otra dimensión. Cayeron otros muchos clásicos, nombrados e interpretados con anterioridad, durante el show de estos granadinos, pero todos interpretados con ese toque distinto que hace de ellos lo que se conoce normalmente como buenas versiones.





Enhorabuena a ambos grupos y felicidades a l@s organizadores. El sábado, 16 de Septiembre de 2017, el espíritu de Jesús De La Rosa y sus Triana estuvo presente en Moraleja para volver a transportarnos a esas atmósferas que sólo él y sus dos acompañantes, Eduardo y “Tele”, sabían conseguir. Triana ha sido una de mis bandas preferidas de siempre. Bandas de esas que ni sabes desde cuándo la llevas escuchando y que te trae tantos recuerdos y sentimientos que sólo con oír sus canciones, más si es a través de grupos como Athriana o El Callejón Del Duende, se te remueve el alma.