jueves, 12 de noviembre de 2015

Corto Maltés: "Bajo El Sol De Medianoche"









A estas alturas hacer un artículo sobre Corto Maltés es algo a la vez emocionante y poco original. Emocionante porque siempre he sido un gran seguidor de la obra de Hugo Pratt y, por ende, de las aventuras de Corto. Poco original porque la red está inundada por miles de páginas referentes a este tema. Ahora bien, el hecho de que el marinero más famoso de las viñetas haya retornado a la vida, a cargo de dos grandes autores como son Juan Díaz Canales y Rubén Pellejero, es algo que no se puede dejar pasar desapercibido, independientemente del resultado de dicho artículo.






Canales es uno de nuestros mejores guionistas al que la mayoría conoceréis por la creación, junto al dibujante Juanjo Guarnido, del detective John Blacksad. Por esta obra han recibido un sinfín de premios, desde el de autor revelación y mejor álbum en el Salón del Cómic de Barcelona en 2001 hasta el Eisner como mejor pintor/artista multimedia y mejor edición de material internacional en el 2013. Pellejero es un extraordinario dibujante que comenzó en esto de las viñetas a muy temprana edad. Al lado del guionista Jorge Zentner dio vida a su principal personaje, el “antihéroe” Dieter Lumpen, influido indiscutiblemente por Corto, por el que también ha recibido premios en el Salón del Cómic del Principado de Asturias. Yo, personalmente, quisiera resaltar una de sus obras más cruda junto al guionista Denis Lapière, “El Vals Del Gulag”. Con estos antecedentes era de imaginar que el resultado de esta aventura de Corto Maltés, “Bajo El Sol De Medianoche”, fuera el que es, extraordinario.






Mi atrevimiento a la hora de utilizar dicho adjetivo no es sólo por el curriculum de los autores mencionados. Ambos han sabido respetar la esencia del personaje creado por el maestro Hugo Pratt. Canales ha elaborado un guion digno del autor italiano. En él nos sitúa a Corto en pleno 1915 en los territorios fronterizos de Estados Unidos y Canadá, con la sombra una guerra más que extendida por Europa. Comienza sacando a relucir a uno de los personajes principales de la serie como es Rasputín para acabar haciendo referencia a una de las mujeres por las que más se ha sentido atraído nuestro marinero, Pandora Groovesnore. A esto le añade una serie de personajes de la época, empezando por el amigo de nuestro marinero, Jack London, autor de “Colmillo Blanco”, para que os situéis. Éste le pide, a través de una carta, que entregue una misiva a la activista japonesa, feminista y defensora de los derechos de las prostitutas, ella misma fue obligada a ejercer como tal, Waka Yamada. A partir de aquí, como es habitual, Corto se verá envuelto en una gran aventura repleta de peligros, asesinatos, traiciones y peleas. Dicho así suena como cualquiera de sus andanzas pero la incursión de figuras tan relevantes el explorador Matthew Henson, al que no se le reconoció ser el primero en llegar al Polo Norte, junto a Robert Peary, por el color de su piel, o del aventurero Joe Boyle, nos devuelven a esos lances donde se mezclan embrollo y testimonios a los que tanto nos tenía acostumbrado Pratt. Para alguien siempre interesado en las culturas nativas de Norteamérica, cuando toda la acción se desarrolla junto a guías Inuits, además de que aparezca por medio un pseudocaudillo educado por los franceses y aliado de un grupo de irlandeses rebeldes, hace de este episodio algo fuera de lo común.





En la parte gráfica, como he dicho antes, no podemos dejar atrás el trabajo de Pellejero. Siendo consciente de que Pratt dibujó de manera diferente a Corto en sus distintas andanzas, ha conseguido darle su toque personal a este famoso personaje. Como bien el propio Rubén dice: “Este Maltés no tiene que ser una mera calca del de Pratt sino que tiene que respirar el ambiente Pratt”. Esto lo consigue con una gran soltura en sus trazos impregnando al personaje con su propia personalidad. Al principio, por seguir la costumbre, intenté hacerme con este tomo en blanco y negro pero, por razones económicas, me hice con el mismo en color y tengo que reconocer que no me arrepiento en absoluto. Esto me ha abierto la posibilidad de conocer al Corto de Pellejero con mucho más detalle y, por momentos, he visto a nuestro marinero en toda su grandeza respirando ese ambiente sin ningún tipo de melancolía.





El final de todo este lío y si conseguirá Corto salir lo suficientemente ileso del mismo es algo que tendréis que descubrir, evidentemente, vosotros mismos. Estoy seguro que no os arrepentiréis de hacerlo. Ahora que algunos de mis personajes preferidos vuelven a las viñetas, una vez muertos sus creadores, o alguno de ellos, en referencia también a Astérix, me alegro enormemente de que estos nuevos “padres” de los mismos lo estén haciendo como lo están haciendo. Nunca pensé que me pudiera volver a emocionar, para bien, volviendo a leer una nueva aventura, después de haber leído durante años  las demás de Corto Maltés. Así ha sido. Canales y Pellejero nos han devuelto al Corto independiente y con ideas propias, con su propia definición de renegado y apátrida, que habla sin pelos en la lengua, que está al lado de sus amigos hasta el final, al que los prejuicios raciales y de clase le parecen lo peor del mundo, que sabe diferenciar alguien que vale la pena de alguien que no lo vale sin mirar raza ni estatus y al que, como siempre, le encanta ir por libre como filosofía de vida. En definitiva, nos han devuelto al Corto de siempre con un gran trabajo. Espero que esos huecos que Pratt dejó en la historia de su marinero más aclamado los sigan rellenando de la misma, o mejor, manera que en este “Bajo El Sol De Medianoche”.