miércoles, 2 de septiembre de 2015

Elif Shafak: "La Bastarda De Estambul"






Este libro ha sido, sin lugar a dudas, la gran lectura del verano por mi parte. A parte de esto, he descubierto una de las grandes escritoras actuales de las que desde este mismo instante me declaro seguidor. Nacida en Estrasburgo de padres turcos, Elif Shafak ha viajado por medio mundo por razones laborales de su madre. Su residencia actual se encuentra a caballo entre Estambul y Tucson donde ejerce de profesora en la Universidad de Arizona.




Antes de entrar en lo que es la temática en sí de la obra quiero resaltar la manera de llevarla a cabo por parte de la autora. Esta es una historia de mujeres escrita por una mujer y eso la hace mucho más audaz, sincera y cruda, entre otras muchas cosas. Cómo Elif nos lleva de un lado al otro de la trama, abriendo brechas en ambos sentidos, haciendo comparaciones, tanto del comportamiento de las protagonistas como de sus pensamientos, y, sobre todo, la manera de cerrar el círculo de todo este entramado será lo que, al igual que me ha pasado a mí, te enganchará a estas páginas.




Dos familias que, por razones distintas, están dirigidas por mujeres, dos clanes donde sus féminas son lo suficientemente dispares como para tener todas las rencillas del mundo y, a la vez, compartir el mismo techo. Historias duras con un pasado duro y un futuro por destapar. Asya es la pequeña de la familia turca Kazanci. Ella no conoce a su padre, vivirá y la harán vivir como una bastarda, un peso bastante grande dentro de la sociedad otomana. Por otro lado está Armanoush, Amy para su madre, que pertenece a la familia armenia-americana Tchajmajchian. Ambas son dos chicas que viven su momento de distinta manera, sobre todo porque Asya no quiere o no se atreve a saber nada de su pasado y Amy está totalmente obsesionada con el suyo.




Como ya podéis intuir, todo este entramado tiene como sustrato el genocidio armenio por parte de los turcos durante la 1ª Guerra Mundial. Mientras para algunos turcos ni siquiera existió, o bien lo desconocen totalmente, caso de algunas mujeres Kazanci, para los armenios es una de sus grandes señas de identidad que los lleva a ver a todos los turcos de igual manera. A pesar de que los lazos de unión de las dos familias comienzan justo un poco antes de dicho genocidio, el hecho de que el único varón vivo de los Kazanci, que reside, por razones que tendréis que descubrir, en Arizona, se acabe casando con Rose, la madre de Amy, es el detonador del encuentro de ambos clanes. Armanoush decide engañar tanto a su padre como a su madre y viajar a Estambul, pidiendo asilo a las mujeres Kazanci, hermanas de su padrastro, con la seguridad de que estas no se lo negarán y con la intención de conocer un poco más el pasado de su familia armenia. Llegará a la ciudad más importante de Turquía y entrará en contacto tanto con el mundo de Asya como con los pensamientos y opiniones de los pobladores de dicho lugar sobre los sucesos vividos por los armenios durante 1915.




Las dos jóvenes, como cualquiera de su edad, tendrán que aguantarse mutuamente al principio obligadas por la hospitalidad turca y por los propios recelos que Asya tiene hacia los demás. Poco a poco llegarán, como es normal, a confraternizar de tal manera que acabarán siendo verdaderas cómplices tanto de todo lo ocurrido en sus vidas como lo que está por venir. Llegarán incluso a defenderse mutuamente y sentirán tal curiosidad la una por la otra que se mirarán cara a cara más de una vez. Todo esto les ocurrirá rodeadas de otras mujeres con historias insólitas que harán de nexo conductor y que te llevarán a aclarar todo ese pasado del que una huye y la otra busca.



Como dije antes, el sustrato de la obra es el genocidio armenio pero Shafak tiene un hilo conductor en todo el libro mucho más sabroso, la gastronomía de ambas comunidades. Para aquellos y aquellas que están interesados en recetas y platos este es un punto más a su favor del que disfrutarán pues el nombre de guisos, postres y comidas de toda índole que aparecen es interminable. Con ello la autora intenta poner sobre el tapete que, a pesar de ser unos católicos y otros musulmanes, el hecho de haber convivido durante tanto tiempo juntos, además de con griegos y judíos, hace que sus platos típicos tengan bastante parecido tanto en ingredientes como en texturas. Un relato cuyos capítulos son nombres de especias, frutos secos, cereales, frutas o ingredientes que te harán saborear una historia descarnada, tierna, amarga, olvidada por unas y siempre recordada por las otras. Enhorabuena a Elif Shafak por este libro, ya estoy deseando conocer más de su obra literaria. Creo que no tardaré en hacerlo.