miércoles, 8 de octubre de 2014

Festival "Ayuda A Gaza, Por Su Derecho A Ser Niñ@s" En La Haba (Badajoz)








Muchos son los actos que se celebran alrededor del planeta apoyando a la población de Palestina, esto no es nada nuevo. El hecho de que un acto de este tipo se celebre en un pequeño pueblo de la provincia de Badajoz del que muchos y muchas de los propios extremeños no han oído hablar en su vida, lo demuestra el que tenga el nefasto honor de tener un cementerio de residuos nucleares del que dicha mayoría desconoce su existencia, ya empieza a ser un poco particular. El lugar del que hablo se llama La Haba, mi pueblo. Puede que suene demasiado localista pero desde el momento que me dijeron que iban a celebrar este festival hice todo lo posible para apoyarlo. Que yo recuerde es la primera vez que se organiza algo de este tipo, razón de más para estar presente en el mismo.




La jornada comenzó con la presentación de Miguel Ángel Manzanera, perteneciente a “Ayuda Directa”. Este activista se encargó de ponernos al tanto de su experiencia en la zona de Gaza, de la situación que vive su población además de hablarnos del pasado y los porqués que ha llevado a esta zona del globo a ser una de las más calientes del mismo. Una aparición bastante acertada aunque a mí me sigan quedando lagunas y no comparta cien por cien sus palabras. ¿Por qué nunca se habla de la resistencia de parte del pueblo y ejército israelí a esa clase de barbaries como las llevadas a cabo el pasado verano? Creo que una de las cosas que se debería dejar bien claras es quiénes son los sionistas y qué pretenden con sus actuaciones. En cuanto al pueblo palestino, víctima durante años de esos ataques, también tienen sus organizaciones que luchan por el entendimiento de las que no escuché una sola palabra. Está claro quiénes son los opresores y quienes los que sufren esa opresión pero no todo en un conflicto se reduce a buenos y malos. Existen, siempre lo han hecho, mujeres y hombres en ambos bandos que luchan por la paz recibiendo a cambio cárcel, torturas y muerte por parte de sus propios compatriotas y deben, al menos, tener una pequeña reseña en todo este conflicto. Tampoco sería justo que las grandes potencias occidentales y árabes salieran de rositas en este tema. Las primeras por ser las causantes directas del conflicto con su postcolonialismo, Reino Unido al frente, en este caso, y su indiferencia, además de la venta de armas, y las segundas por la soledad con que tratan a sus hermanos de religión. Personalmente no estoy de acuerdo en que el Estado de Israel deba desaparecer, lo que sí debería haber son dos Estados, el reconocimiento del palestino es una cuestión pendiente, con sus propios gobiernos buscando la convivencia pacífica entre ambos. Espero vivir para conocerlo.




A continuación el grupo de teatro local “La Butaca Del Medio” no hizo una pequeña interpretación donde resaltaron las ilusiones y esperanzas de futuro de un grupo de niños y niñas palestinos y cómo el ejército israelí y su violencia se encargan día a día de frustarlas. Quizá, ya que el festival estaba dedicado a recaudar fondos para los menores de Gaza, fuera la actuación más acertada de la noche. Una pena que el otro grupo de teatro local, “El Panal”, no pudiera intervenir por un accidente doméstico, sin consecuencias graves, de una de sus integrantes. De esta forma la parte teatral quedó un poco coja pero ante este tipo de situaciones nada se puede hacer. Felicidades a unos por su aportación y ánimos a los otros para su pronta vuelta a los escenarios.





El cantaor flamenco local “El Fraile” fue el encargado de poner bulerías y demás palos al servicio del festival. Sí que es verdad que la gente debería haber puesto más atención y que poco se podría apreciar su labor si te apartabas del escenario ya que el murmullo del público fue una constante en su actuación. Jose estuvo muy entregado y bien acompañado por el joven guitarrista que lleva. No fue muy larga su intervención, se veía que no estaba del todo a gusto por las razones antes señaladas, y después de pedir silencio varias veces, con toda la razón del mundo, dio por terminado su concierto poco más de tres cuartos de hora de haberse subido al escenario. Como dije antes, una pena porque personalmente tenía muchas ganas de escucharle en directo, en persona lo he hecho muchas veces, y tendré que esperar a una nueva ocasión para poder disfrutar de su torrente de voz.




Los integrantes de “La Factoría, Voces De La Memoria” son nada más y nada menos que tres generaciones de músicos locales acompañadas al bajo por otra gran promesa musical del pueblo. Padre (guitarra), hija (voz) y nieto (batería), además del mencionado bajista, nos ofrecieron un repertorio cargado de clásicos como “Caminante, No Hay Camino” de Antonio Machado, con él comenzaron, “Al Alba” o “¡Ay, Carmela!”, entre otros. Debo reconocer que su actuación me emocionó bastante pues fueron unos momentos especiales los vividos escuchando ese elenco de canciones. Esther estuvo muy entregada en su interpretación cosa que contribuyó a que el público estuviera mucho más pendiente del concierto.





Desde El Valle De La Serena se acercaron “The Wolframitas” para aportar su grano de arena a la causa que nos reunió esa noche en las instalaciones del “Yastá” de La Haba. Son un grupo de versiones, covers para los más modelnos, que abarcan desde Alaska, y sus “Flores Ensangretadas”, hasta Loquillo, La Polla, Eskorbuto o Piperrak. A pesar de no gozar de buen sonido nos hicieron pasar un rato bastante agradable recordando ese manojo de clásicos del Punk y Rock estatal. Siempre se agradece ese punto contestatario en un evento de este tipo.





Con el público esperando desde horas atrás se subieron a las tablas “La Ira”. Primera vez que Raúl y su nuevo proyecto se presenta en el pueblo llevándose el gato al agua desde el primer acorde. Esta es la tercera vez que los veo en directo y, después de unos meses de la primera, se ve que tienen mucho más rodaje, que tocan más sueltos y que se entienden a la perfección entre ellos. Por fin conseguí escuchar decentemente el saxo de Pepe Burgos. Nos deleitaron con los temas de su trabajo, único hasta la fecha, “El Trapecio Y El Abismo” además de algunos temas de su anterior proyecto, “El Gitano, La Cabra Y La Trompeta”, momento en que la gente saltó y se entregó bastante, sobre todo con “Quiero Sentarme En Las Nubes”. Para estas horas la mayoría del público que quedaba en el recinto era peña que conocía bien lo que estaba viendo. A pesar de los miedos por el equipo, sonaron bastante bien, pese al pequeño parón sin importancia que tuvieron, haciéndonos pasar un buen rato con temas como “Meterme Dentro”, “Como Gatos”, “Si No Hay Alegría” o “Los Conflictos”, sigue siendo mi tema favorito del disco y esta vez me lo perdí por estar en la barra pidiendo, grrr. Buena actuación de Jesús y Txavi como base rítmica mientras Manué sigue siendo el protagonista de las seis cuerdas. Raúl estaba en su salsa comentando cosas del pueblo entre canción y canción que, de no ser por estar allí, nadie las entendería.





Cierre del programa a cargo de “El Fraile” y Juan Pedro a la guitarra eléctrica interpretando ese pedazo de tema de “El Cabrero” que no es otro que “Como El Viento De Poniente”. Tengo que resaltar que al día siguiente la mayoría de los comentarios que escuché fue de aprobación por lo vivido la noche anterior. Buen rollo, muchas risas y buena música. ¿Qué más se puede pedir para un tipo de acontecimiento como este que lo que pretendía era solidarizarse con los menores palestinos? Espero que se sigan haciendo este tipo de cosas en el pueblo y que la gente, en general, responda de la misma manera. ¡Enhorabuena a los y las organizadores!