lunes, 27 de octubre de 2014

Dufaux Y Tillier Nos Cuentan "El Bosque De Las Vírgenes"







Con mucha certeza los cuentos y las leyendas llevan acompañando al hombre desde sus primeros días como seres conscientes de sí mismos. Se encuentran en todas y cada una de las culturas y civilizaciones, tanto extintas como actuales. Es más, algunos han llegado a ser verdaderas leyes no escritas, otros son mensajeros de conductas a seguir, con sus inherentes moralejas, y otros nos presentan a héroes y villanos incapaces, la mayoría de las veces, de deshacerse de dicho papel. Los hay para todos los gustos, de terror, melancólicos, musicales o de amores. Esa es la grandeza del cuento, su apego al ser humano. Es dentro de ese apego donde estos relatos permanecen en sus substrato  y cambiantes en su forma. Este es el sentido que ha tomado Jean Dufaux para contarnos la historia que se desarrolla en “El Bosque De Las Vírgenes”.






El gran guionista belga Jean Dufaux, célebre por sus obras “Murena” y “Jessica Blandy”, entre otras, pone la base de este trabajo en la  conocida historia de “La Bella Y La Bestia”. A esta le añade, según sus propias palabras, pinceladas de “La Princesa de Clèves”, de Madame De La Fayette, y del poemario francés “Roman De Renart” done el zorro Renart entabla miles de disputas con su rival, el lobo Ysengrin. Una vez fusionado todos estos relatos, él mismo da a luz una nueva versión donde el eterno problema entre unos animales humanizados, bestias y alimañas, y unos humanos traidores y rencorosos parece llegar a su fin.






Las palabras de Dufaux se ven perfectamente representadas en las viñetas de Beatrice Tillier. La dibujante e ilustradora francesa hace un trabajo excelente en este cómic. Los gestos, las posturas, hasta la propia personalidad de cada personajes, lobos, linces, zorros, osos y humanos, se ven reflejados trazo a trazo en estas páginas. A la humanización de estos animales se le suma su particularidad visión gráfica de los habitantes de El Bosque. Faunos, centauros, arpías y árboles  le dan ese sentido mágico a la obra acrecentado, sin duda alguna, por las sobresalientes representaciones de Beatrice. A tener en cuenta el impresionante parecido físico de la bella Alba con la autora.






Todo comienza con la boda entre Lobo De Fuego y Alba. Matrimonio que serviría para cerrar viejas heridas entre Pelos y Piel. Dicho compromiso se ve frustrado por la siempre condición traidora de los hombres. Traición llevada a cabo por Salviat, el hermano enamorado de Alba y esta misma durante la noche de bodas. Estos acontecimientos desencadenarán una nueva guerra entre hombres y bestias que llevarán a ambos bandos al desfallecimiento. En esa situación final, los lobos buscarán su salvación poniendo al frente de sus tropas a Lobo Gris, hermano de Lobo De Fuego e hijo de Lobo Segador, mientras que los humanos verán como última opción la intervención del desterrado Maese Clam, “El Matalobos”. Los dos son reacios a participar en el conflicto y los dos se verán abocados a hacerlo a causa del amor y la venganza. Entre tanto, las cosas están cambiando, lo harán radicalmente, en el Bosque de la Vírgenes sobre todo por la mala influencia del dios Pan que arrastrará a las arpías a ponerse de su parte contrariando a centauros, sirenas y a los propios árboles.






Este cómic está repleto de villanos, mensajeros, damas a quien enamorar, galanes sin demasiada suerte, exiliados y cualquier personaje que se pueda considerar indispensable en un buen cuento. Quizá sea esa mezcolanza la que hace grande a la obra, esa mescolanza y la nueva visión que Dufaux da de los mismos cuentos. Muy interesante tanto la reflexión como la entrevista al guionista que aparecen al final. Otro detalle a destacar es la gran encuadernación de la obra a cargo de la editorial. En pasta dura y con una calidad superior esta edición integral hará las delicias de aquellos y aquellas, entre los que me incluyo, que aún sigan disfrutando de los cuentos. Atrévete a entrar en “El Bosque De Las Vírgenes”, luego nada será igual.