lunes, 3 de diciembre de 2012

Texto Mandrílico De Este Diciembre


Nunca creí en la existencia del día después sin embargo os puedo asegurar que ha llegado hoy. Supongo que para muchos todo permanecerá igual, es más, seguro que se atreven a decir que ese todo ha ido a mejor. Siento no poder compartir la misma sensación.

A pesar de que los edificios siguen en su sitio, las personas que me cruzo cada mañana al ir a trabajar son las mismas que jornadas anteriores y mis amigos, al igual que mi pareja, me siguen queriendo, a pesar de esta aparente similitud ya nada será lo mismo. Ya se encargan de recordármelo los gritos eufóricos de los vencedores, sus alaridos rebosantes de odio y desprecio y sus miradas frías y negras como el abismo que desean para nosotros.

No, nada es igual. Los pobres ahora tienen categorías, unos son de dentro y otros de fuera. Las ideas se quedan en un aterrador singular, prohibido ser y pensar diferente. Nos pondrán distinciones que  hablan de un final cercano. Nuestras pertenencias serán entregadas en breve a sus fervientes seguidores mientras la noticia de reunión llegará por sirenas urbanas de identificación.

Qué fácil sería pensar que esto es un sueño, mejor aún, una pesadilla. No anhelo un pellizco para despertar sino esa luz manida del final del túnel. Necesito saber que no estamos ante la famosa piedra de los tropiezos, esa inmóvil escusa que pone a cero nuestra memoria. Mi ansiedad se acrecienta con el palpitar de la frase de Comés en mis sienes: “Ser diferente es siempre símbolo de rechazo”.

Sí, todo ha cambiado. Hoy tenemos un nuevo amanecer, un amanecer dorado que derretirá su corona de precioso metal sobre nuestras cabezas.