lunes, 5 de noviembre de 2012

Texto Mandrílico de Este Noviembre


Suponemos, qué demonios, estamos en la certeza de que no os acodáis de nosotras. Eso hará que esta misiva tenga un efecto aún más asombroso. Sabemos que, desde este mismo instante, querríais  saber quiénes somos. Sin embargo, como pago por vuestro olvido, deberéis terminar de leer estas simples pero profundas frases para reconocernos. Esta es nuestra última esperanza, que al final de esta carta aparezca un pequeño hilo de memoria en vuestro ocupado cerebro.

Debéis  saber que nosotras nunca os elegimos, es más, cuando os vimos aparecer intentamos escondernos en el fondo del habitáculo donde residíamos con la infantil intención de que vuestros ojos pasaran de largo. Pero, mala suerte, que es la quieren, dicen, de entrada los gitanos para sus hijos y mulas, que os vinisteis embalados para nosotras. Nos hicimos fuertes ante vuestra insistencia mas de poco sirvió ya que al cabo de unas horas éramos vuestro envoltorio preferido. Qué agradable suena en la distancia lo de preferido.  ¿Tenemos que recordaos que así es cómo nos llamabais, “mis preferidas”? A partir de ese instante fuimos los cuatro seres más felices del planeta. Nuestros sentimientos hacia vosotros cambiaron radicalmente, sobre todo cuando os poníais aquellas fundas delicadas de seda y algodón con las que estábamos calentitos en invierno y más frescos en verano.

Es obvio que en vuestra mente sólo quedarán los recuerdos de los sitios que disfrutamos juntos, ya os hemos dicho que con eso contamos. Nosotras seguimos viviendo de esos mismos recuerdos, viéndolos como algo nítido y cercano. Momentos como  la subida a Gredos, las visitas a La Alhambra o al Parque Güell fueron de tal excitación que es imposible dejarlos atrás. Pero lo mejor con diferencia fueron los grandes conciertos que disfrutamos unos dentro de otras. No nos negaréis que de no haber sido así vosotros nunca sabríais qué se siente viendo Pink Floyd en directo, ignoraríais por completo la fuerza sonora de AC/DC, la potencia vocal de Pasión Vega o la magia de Mike Oldfield. Cuántos buenos y malos momentos hemos pasado pegados como verdaderos enamorados, al menos eso es lo que siempre quisimos pensar, que nos amabais de verdad. No obstante si hay algo que formará parte de nosotras por siempre es vuestro penetrante e incomparable olor. Nunca negaremos que se nos quedó tan profundamente impregnado  que por muchos otros que intenten suplantarlo jamás llegarán a conseguirlo. Muchos años de sudor, bálsamos y ungüentos no se cambian con una triste y despreciable despedida.

 Eso es lo que haremos en este instante, despedirnos de vosotros antes de acabar agrietándonos más de lo que estamos, que el tiempo es aquel injusto compañero que nos lleva al olvido y pasa factura sin firma ni recibo. Deseamos que estas chirriantes palabras hayan hecho una pequeña mella en vosotros aunque solo fuera igual en tamaño a la más pequeña de vuestras continuas llagas. Decir a vuestro favor que tuvisteis la dignidad de echarnos en el contenedor de reciclaje y ahora seguimos vivas aunque viejas y sin afecto alguno.
Desde otro confín del mundo, con terrible nostalgia y, como siempre, a vuestros pies… aquellas que llamabais “Mis Botas Preferidas”.