martes, 11 de septiembre de 2012

Francisco Rodríguez Criado: "Mi Querido Dostoievski"






Quiero empezar esta crónica agradeciendo a mi amigo Cano y a mis amigas Montaña y María este tremendo regalo que ha sido el libro de Francisco Rodríguez Criado, Fran para los que le conocemos un poco más, “Mi Querido Dostoievski”. He de reconocer que llevo unos años en los que leo libros en los huecos que me quedan entre las lecturas de cómics. Hace un tiempo que tenía ganas de hincarle el ojo a este y ha merecido mucho la pena.

Fran tiene ya un cierto bagaje en esto de escribir y editar libros pues son varias las obras que tiene en la calle desde los primeros años del presente siglo. Nos conocimos en un taller de relato corto y microrrelato que impartió hace ya unos años en la Biblioteca Pública de Cáceres. Él es, junto a Pilar Galán, una de esas personas que sacaron de mí esa pasión por la escritura que, con mejor o peor fortuna, llevo a cabo desde aquellos momentos.



“Mi Querido Dostoievski” está protagonizado por una mujer de una cierta edad, no me gusta en exceso eso de “mayor” pues mayores somos todos día a día, llamada Laura Bauer que se rodea de un puñado personajes imprescindibles para entender la obra en su totalidad. Se trata de Giulio Cesare, su bulldog francés, Alessio, el hijo de los encargados de la portería que pasea al perro de vez en cuando, Máryuri, mujer sudamericana que limpia la casa de Laura, Isabella, su joven y atractiva vecina, Marco, sobrino y único familiar vivo de la protagonista, y Silvestre Mroz, “Silvestri” o “Silvestrini”, doctor que vela por la salud de la misma. Acompañada de  todos ellos Laura se lanza a escribir, a días salteados, al gran escritor ruso. Es evidente que este nunca podrá recibir las misivas que aquella le envía pero esa idea es solo el sustrato de toda esta trama. El hecho de que alguien intente tener como receptor de su mensaje a alguien que perdió la vida hace tiempo pero por el cual siente verdadera admiración me ha parecido, de todas formas, excelente. De esta manera la obra se convierte en una especie de diario camuflado en una serie de cartas a través de las cuales Bauer nos cuenta el día a día du sus últimos años de vida.

Sería muy injusto pararse aquí sin comentar nada más acerca de este libro. Quedaría como una publicación del montón destinada a no despertar ningún tipo interés. La realidad es bien distinta. Si hay algo que realmente engancha de esta obra es el gran trabajo de su autor. Las descripciones que hace de la ciudad eterna, Roma, harán que tu imaginación vuele sobre la misma como si la conocieras de toda la vida. Nunca he estado en Roma, conozco otros lugares de Italia como Florencia o Bolonia, pero leyendo te entran unas ganas inmensas de hacerlo. Para los que ya la conozcáis, o estéis deseando hacerlo, será un aliciente más. A esto hay que sumar el conocimiento tanto literario como musical que Fran plasma de manera continua e instructiva durante todo el desarrollo de la obra. Como colofón queda ese tono y manera de escribir que tiene el autor extremeño. Al principio podrás pensar que te encuentras ante un libro sin demasiado jugo pero cuando lleguéis a la segunda o tercera carta os daréis cuenta de vuestro tremendo error.



Hay muchos momentos destacables de la obra, la fiesta sorpresa que le preparan a Laura, las muchas reflexiones y conversaciones que esta mantiene con Dostoievski, claves para conocerla profundamente, o las visitas del doctor Mroz, sin embargo para mí  la parte final del libro, incluido el epílogo, es la mejor. Es aquí donde te das cuenta de la grandeza de Fran a la hora de escribir y crear personajes, impresionante. Le deseo lo mejor tanto con esta como con sus publicaciones venideras porque se lo merece con creces. Es hora de decir bien alto y claro que en Extremadura tenemos muy buenos escritores y escritoras, sólo hace falta que se fijen, y nos fijemos, más en ellos. Gracias Fran, te lo dije hace poco en el encuentro de escritores por ciudad Juárez y te lo repito aquí, me encantó Laura Bauer, toda una señora.