viernes, 6 de julio de 2012

"Neandertal" De Roudier




Tengo que reconocer que de todos nuestros antepasados por el que siento mayor atracción es por el Neandertal. Aquella foto, aparecida en un libro de texto en el que estudiábamos la historia durante la segunda etapa de la pretérita E.G.B.,  de aquel humano cubierto con un taparrabos de pieles y un mazo de madera se me ha quedado grabada en la mente para siempre. Bien es verdad que desde aquellos años hasta ahora se han descubierto miles de cosas acerca de esta especie humana que nada tiene que ver con lo que nos explicaban en clase. Si me tengo que quedar con aquellas explicaciones no habría pasado de pensar que tan solo eran unos salvajes sin lenguaje y capaces de fabricar unas cuantas armas rudimentarias, nada más lejos de la realidad.


Obras como este tomo integral titulado simplemente “Neandertal” nos hacen ver que el interés creado a nivel mundial por estos hombres crece como la espuma a la vez que los descubrimientos que se siguen haciendo nos dejan claro que eran mucho más adelantados de lo que, en un principio, creíamos. El francés Emmanuel Roudier ya tiene varias obras protagonizadas por Neandertales a lo largo de su carrera. Esta de la que estamos tratando en estos momentos se editó en un principio en tres tomos separados para acabar siendo recopilada en uno integral por parte de Norma. Sigo diciendo que estas políticas de las editoriales hacen que, al menos yo, haya decidido dejar de hacer ciertas colecciones y esperar a que salgan enteras en un solo tomo. Tengo varias de ellas aún pendientes de que esto pase y otras que, sin acabar de editarse por números, ya se editan en tomos íntegros, cosa curiosa, por cierto.



Durante estos tres números podemos deleitarnos con las aventuras que vivirá Laghu, un Neandertal perteneciente al Clan del Oso de la tribu de los Torsos Rojos, al prometer, al igual que sus hermanos, a su padre en el lecho de muerte de este que mataría al gran bisonte Olog-Hamra, el de la barba larga. Laghu tiene el inconveniente, por decirlo de alguna forma, de ser cojo algo que durante toda su vida le ha impedido cazar pero  ha sido aceptado en su clan por ser un gran tallador de armas mientras que es rechazado  y humillado por dicho defecto físico. Sin apoyo ninguno y sufriendo las burlas de los demás miembros de su tribu saldrá del seno del  clan para llevar a cabo la tenaz empresa que ha prometido. Con la protección de los espíritus del cuervo y la amistad de una loba y sus cachorros, surgida a través de un encuentro que tendréis que descubrir en la obra, recorre su camino hasta llegar al asentamiento del Clan de la Luna, aquellos  que tallan el cristal de roca con el cual consiguen armas que hacen invencibles a los hombres. Es aquí donde conocerá  a la bella Mana.  En compañía de esta tendrá que ir en busca del elixir de la vida que conoce el Clan de los Hombres Musgo para aliviar el Gran Mal que padecen los miembros del clan de Mana. En el asentamiento de los Musgosos se unirá a ellos Ossai. Estos han sido atacados por Los Hombres Sangrientos, un clan de caníbales, que han secuestrado a su mayor curandera, llevándose con ella el secreto del elixir de la vida, además de otras mujeres entre las que se encuentra Lygrah, prometida de Narok, del Clan de los Hombres Llama. Laghu, Mana, Ossai y Narok formarán un pequeño pero fuerte grupo que conseguirá todos sus objetivos no sin dificultad.





Este sería el breve resumen del hilo de la obra de Roudier pero la cosa va mucho más allá. Queda claro que el autor galo ha utilizado a estos y otros personajes de su cómic para poner de relieve todo aquello por lo que está interesado. Hace hincapié en que los Neandertales no sólo sabían tallar madera y piedra, también cristal y distintos tipos de minerales más duros. La existencia de caníbales deja en el aire la hipótesis de que esta especie humana fuera aniquilada, no sólo por su desventaja en cuanto a adaptación con los Sapiens, sino por el hecho de que estos últimos se alimentaran de aquellos. Pero si hay algo que realmente rebate esta obra es el hecho de tirar por tierra el que los Neardentales no tuvieran un lenguaje hablado. Hasta ahora se pensaba que sólo utilizaban gruñidos y sonidos guturales para comunicarse, a esto le sumamos el lenguaje mímico a base de gestos y expresiones con las manos, pues bien, parece ser que sí, que eran capaces de hablar. Esto deja claro que cada día, cada hora, cada año seguimos descubriendo cosas nuevas sobre ellos que hace crecer nuestra fascinación. Para muchos no pasarán nunca de ser una especie tosca y  primitiva pero siguen apareciendo indicios de que están completamente equivocados. Su inteligencia, sus cultos, sus relaciones sociales y sus técnicas de caza hacen de ellos una especie humana inteligente, con creencias religiosas avanzadas, como rituales de enterramiento, y con una fuerza física que superó con creces a la nuestra. Por qué desaparecieron, qué les hizo extinguirse o cual fue la causa de ello sigue siendo un misterio igual que aquel que sentí la primera vez que vi la foto de aquel hombre en un libro de texto cuando apenas contaba con once años.



Si estáis interesados en estos temas no dejéis de echarle un vistazo a esta obra de Roudier. Además de amena y con unos dibujos bastante buenos,  es algo que removerá, con toda seguridad, lo que se encuentre en lo más profundo de vuestra memoria.