martes, 17 de julio de 2012

Jon Lord, Hasta Siempre, Señor Músico.





Jonathan Douglas Lord, para todos nosotros Jon Lord, murió ayer 16 de Julio del 2012. Muchas veces me pregunto cómo puede hacernos sentir triste la muerte de alguien que no conocemos en persona, alguien con quien nunca has hablado o intercambiado ideas ni siquiera por escrito. Supongo que hay personas con las que no necesitas tener ese contacto para apreciar su pérdida. Eso es lo que siento desde que me enteré que Jon Lord nos había dejado, un lamentable y profundo vacío. Cuando eres joven y te cuentan que Janis,  Jim Morrison o Hendrix murieron en tal o cual circunstancia te quedas como diciendo “Eran grandes pero no tengo más recuerdo de ellos que su obra musical ya que descubrí dicha obra una vez habían fallecido”. Este, al igual que otros muchos, no es el caso. No me voy a poner a contar ahora cosas que todos sabéis, y si no es así pues le dais a vuestro buscador favorito y él os ayudará a salir de dudas, cosas como que Lord fue uno de los fundadores de Deep Purple, gran virtuoso del Hammond y el primero en unir Clásica y Rock en un disco tan impresionante como aquel “Concerto For Group And Orchesta”, compuesto íntegramente por él. Tan sólo resaltaré esto.




El hecho de tener  un hermano casi siete años mayor que yo amante del Rock es una de las causas principales de mi amor por esta música. Creo recordar que hasta que no tuve como 12 ó 13 años nunca disfruté ni de discos ni de cassettes propios, para qué si ya tenía en casa los suyos, además, es evidente, mi economía infantil no me daba para ello. Contad y podréis comprobar que si yo tenía 12 años él rondaba los 19 y así sucesivamente. Crecí escuchando Jethro Tull, Bloque, Iceberg, Asfalto, Led Zeppelin o Víctor Jara, entre otros muchos, pero si había un grupo en aquella discografía que me resultaba impresionante ese era Deep Purple. Discos como “Made In Japan”, “In Rock” o “Machine Head” resonarán en mi mente por siempre. Nunca he sido de los flipaos de los grandes guitarristas, aunque debo reconocer que me encanta como tocan la mayoría de ellos, así que mi fijación cuando escuchaba a la banda inglesa estaba continuamente puesta en Gillan, Paice y, por supuesto, Lord. También seguí siendo un gran fan suyo con Coverdale y Hughes en sus filas de igual modo que el álbum “Last Concert In Japan” con Tommy Bolin a las seis cuerdas es uno de mis preferidos además de uno de los más desconocidos del grupo.



Sabiendo que Deep Purple ya estaban más que desaparecidos de la escena con Blackmore enfrascado en su grandiosos Rainbow, Coverdale otro tanto de lo mismo con Whitesnake y Gillan haciendo cosas tan, digamos, raras como “Born Again” con Black Sabbath ni se me pasaba por la imaginación que pudiera llegar a verlos en directo y mucho menos con la formación clásica pero sí, sucedió. Cuando anunciaron su reunión, sacaron aquel gran trabajo titulado “Perfect Strangers” y anunciaron gira mundial con visita a España incluida, su primera visita a nuestro país, yo contaba con 17 años y tuve claro que iba a ir a verlos fuera como fuera. Si dejaba pasar una oportunidad como esa a sabiendas de que era posible que aquello no se volviera a repetir era imperdonable para mí. Reconozco que financié aquel viaje de manera un poco arriesgada pero cuando llegó el 2 de Julio y me presenté en casa de mis tíos en Madrid para recoger la entrada sentí uno de mis mayores subidones. Era mi primer concierto de un grupo guiri y eran, nada más y nada menos, que mis queridos Deep Purple. Me fui acompañado de un amigo del pueblo que, al igual que yo, no había salido nunca solo del mismo y menos a una aventura de este calibre. Llegamos al estadio del Rayo Vallecano con casi dos horas de antelación pues tampoco queríamos perdernos a Mountain que eran los teloneros en ese concierto. Cual fue nuestro desengaño cuando un coche de la organización anunció que el evento se suspendía por problemas de voz de Ian Gillan. Pasé de la euforia al hundimiento en a penas cinco horas. Aún tengo grabadas las caras de decepción de mis amigos de Villanueva de la Serena que se pasaron todo la mañana y la tarde montando las barras, cargando hielo y bebidas para que los dejaran entrar gratis, sin cobrar nada, solamente entrar gratis. Ese fue el principio del fin de aquella tarde pues empezó a llover de manera torrencial mientras los maderos se lanzaban sobre nosotros con sus caballos aporreando a todo aquel que pillaban con la eterna escusa de desalojar.




Retornamos al pueblo con una gran frustración pero fue enterarnos de que iban a tocar de nuevo y ponernos manos a la obra para regresar a Vallecas a verlos. Volvimos quince días después, los Mountain ya no eran los teloneros, de hecho es que no había teloneros. Acompañados de tres amigos más por fin pude disfrutar de la banda que tanto me había hecho soñar desde pequeño. Comenzaron con “Highway Star” y acabaron con “Smoke On The Water”, para la cual el estúpido de Blackmore se quedó en los camerinos y se la tuvo que currar de cabo a rabo mi querido Jon Lord. Todo el feo que el gran guitarrista nos hizo aquella noche fue suplido con creces por el mejor teclista de todos los tiempos. Fue un gran concierto, con temas clásicos además de alguno del disco que presentaban. Viéndolos me di cuenta de que aquello era lo que realmente me gustaba. Seguí yendo a conciertos, sigo yendo a conciertos, unas veces solo, otras acompañado. A continuación vinieron Accept, Scorpions, Judas Priest y otros y otros y otros, hasta el último que ha sido el Sonisphere de Getafe con Metallica. Toda esta pasión por la música en vivo se la debo a Deep Purple y, en concreto, a Jon Lord. Así que... gracias, infinitas gracias por todo.



En estos tiempos que corren, cuando estamos gobernados por fascistas, es cuando necesitamos gente como tú, Jon. Siempre nos quedarán tus canciones, los buenos momentos que hemos vivido con ellas y, por supuesto, tu imagen. Hasta siempre, señor músico.