jueves, 7 de junio de 2012

Gonzalo Hidalgo Bayal: Premio Vargas Llosa Por "Conversación"



Os diré que no conocía a este autor extremeño hasta que tuve que leer este libro suyo como parte de las actividades que hacemos en el grupo literario que tenemos en Cáceres una serie de amigos y amigas a los que nos da por escribir. Lo llevamos haciendo ya unos cuantos añitos e, incluso, algunos y algunas de los que forman parte de La Croqueta, es así como nos llamamos, han editado una o más obras, tanto prosa como poesía. Lo curioso es que ha sido justo cuando me estaba leyendo esta obra de Gonzalo Hidalgo Bayal cuando saltó la noticia de que había recibido el premio Vargas Llosa por la misma. Tengo que reconocer que fue una sensación un poco rara. Estaba descubriendo a un gran escritor, me estaba encantado su libro y, de pronto, escucho en los medios lo del premio. Tuve que mirar más de una vez para asegurarme de que era verdad y no algún falso rumor.

Supongo que muchos ya conocíais tanto a Gonzalo como alguna de sus obras, de la que más me han hablado es de “Campo de Amapolas Blancas”, así que poco contaré de su biografía. Deciros que nació en un pueblo de la provincia de Cáceres, Higuera de Albalat, que es licenciado en filología Románica y Ciencias de la Imagen por la Complutense de Madrid, que imparte literatura en un instituto de Plasencia y que se merece, con creces,  el premio por esta obra.



“Conversación” es un libro formado por cinco relatos narrados usando desde la primera persona del plural hasta el monólogo. Hasta aquí nada nuevo, ya que esto es lo que se dice en la mayoría de las críticas de la obra. El primero de estos cinco relatos lleva por nombre “Kalé Heméra”. En él se nos cuenta la experiencia de un medio novato profesor de clases particulares de lenguas clásicas que recibe la oferta de una señora interesada en las mismas. El problema, o eso nos da a entender la protagonista, es que el marido de dicha señora es bastante celoso por lo que al final el intento de impartir dichas clases queda en agua de borrajas. Es evidente que no os voy a contar cómo acaba todo este tinglao. Lo dejo para que vosotros lo descubráis. Lo que sí diré es que de los cinco es el que menos me ha impactado, y me han impactado mucho todos, así que si este es el que menos suponeros cómo son los demás.



El segundo se titula “Corzo”. Con este relato fue con el que me enganché totalmente con la obra de Gonzalo. La historia del protagonista es desgarradora, impactante y, por otra parte, bastante cruel. Reconozco que este tipo de narraciones en las que la naturaleza es el escenario donde se desenvuelven los actores han sido siempre un punto de atracción para mí. Cuando leo estos textos donde se nos explica cómo se vivía en nuestros montes en épocas no tan lejanas soy incapaz de no sentir empatía por todo ello. Está claro que era una manera de vivir bastante dura y con muchas penurias pero también con mucha libertad y crecimiento personal. Sólo os diré que Corzo es un gran personaje cuyo único pecado que es querer vivir a su manera y de la mejor forma que entiende y eso, sea en una gran ciudad, en un pueblo pequeño o perdido en medio de la sierra, hay mucha gente que nunca lo entenderá y que, la mayoría de las veces por envidia o negros intereses, acaba haciendo daño, mucho daño.

Con el tercer texto, “Aquiles Y La Tortuga”, el libro se lanza vertiginosamente al pozo de la filosofía. De aquí en adelante vienen a mi mente relatos como “El Mito De La Caverna” o “Diálogos”. A pesar de que alguien pueda recibir el premio al mejor empresario del año por su trabajo en el sector de los retales cuando el virus de la filosofía entra en el cuerpo de una persona mala cura tiene. Eso es lo mejor de este relato, cómo Gonzalo utiliza algo tan material como son la contabilidad o el funcionamiento interno de un gran negocio para hablarnos de filosofía a través de un personaje que, en un principio, lo deja todo por la misma y se ve avocado, por avatares del destino, a retomar todo aquello de lo que huía. Pero, aun así, esa formula de aplicación filosófica hace que sea un genio, como la mayoría de los grandes filósofos, en el mundo de las finanzas. Muy original el relato, además de tener un tono y un ritmo, como todos los demás, bastante bueno.
“Monólogo Del Enemigo”, como su nombre indica, es la narración de alguien que tiene por enemigo a un compañero desde la infancia. Se conocen en la escuela, donde empiezan sus devaneos y competencias, continúan juntos durante el servicio militar y acaban, por razones que no os contaré, en la misma empresa. Lo realmente interesante de este texto es la reflexión que hace el autor, a través de un personaje apoyado en la barra de un bar y en un ambiente totalmente sórdido, sobre el odio y el amor. Llegan a tal profundidad dichas reflexiones que tuve verdaderos momentos de angustia durante su lectura. Impresionante es la palabra adecuada para definirlo. Reflexiones como las de la relación entre hombres, amor, odio y dioses te dejan con la mente totalmente nublada.



Para terminar tenemos “Reparación”. Es indudable que aquí “El Mito De La Caverna” está a flor de piel. Lo que podemos llegar a pensar cuando nuestra vida se centra en mirar por una ventana es algo que no tiene fin. Hasta dónde puede llegar nuestra mente e imaginación cuando nos obsesionamos con la vida de los demás. De qué manera podemos creernos las cosas que nos decimos a nosotros mismos a base de repetírnoslas o contradecírnoslas. Todo esto con el estilo de Gonzalo hace que el relato sea cada vez más y más interesante. Una cosa a destacar es cómo consigue el autor, al menos conmigo lo ha conseguido, hacer que te hagas mil cábalas sobre cómo ha llegado el personaje principal a la situación en la que se encuentra. Pensé y requetepensé en mil opciones para relacionar el sillón, la ventana y el personaje. Toda esa tensión además de las comeduras de tarro que se hace dicho personaje sobre la vida de su vecino hace de este texto algo fuera de lo común.


Sigo afirmando que la obra se merece este premio. Doy las gracias por haberlo descubierto, más en las circunstancias en las que lo he hecho. Seguro que leeré alguna obra más de Gonzalo. Espero que vosotros también empecéis a descubrirlo a través de estas conversaciones.