martes, 19 de junio de 2012

Extrepride 2012: ¡Qué Triste!






Os puede resultar un poco negativo el título que le he puesto a esta crónica pero antes de explicarme quiero dar las gracias tanto a Juan Carlos como a Fran por este festival que nos han ofrecido durante el pasado fin de semana. Gracias también a todos los trabajadores y trabajadoras, a los servicios de asistencia médica y a la organización en general.


Musicalmente yo no esperaba mucho de este evento. No es que su nivel musical no estuviera a la altura, es que no soy seguidor de este tipo de música, pero tengo que reconocer que hubo cosas que me sorprendieron, es más, llegaron a gustarme. De los tres días sólo asistimos dos, hablo en plural porque fui en compañía de mi novio y de mi prima Mari, el jueves no fuimos por razones de trabajo al día siguiente. Llegamos la noche del viernes un poco tarde y lo primero que me encuentro es a mis amigos Mª Ángeles y Michel con su puesto de crepes, muy buenos, por cierto, justo antes de la entrada a lo que es el recinto hípico en sí. Una vez  saludados nos fuimos acercando al escenario percibiendo por primera vez la falta de público. Durante esta noche pudimos disfrutar de las actuaciones de las Drags locales Mavelous, en su línea, Inferna, más fuerte que nunca, y Miranda Pa Cuenca, la más simpática, como siempre, acompañadas por Priscilla Osiris que venía de Mérida para ofrecernos unas actuaciones bastante impactantes. Después de esto llegó una de los Djs más plomizos e infumables que he oído nunca, Sofía Cristo. Lo siento chica pero sólo el hecho de que te tuvieran que darte el toke para que dejaras paso a lo que venía detrás lo dice todo. Una vez superado el trance de Sofía se presentó en el escenario la fiesta del grupo Matinee. Tengo que reconocer que, a pesar de no ser un entendido en esta música, levantaron al personal desde el principio, sobre todo gracias al vozarrón de Vanesa Klein. Fue todo un lujo escucharla. Pasamos un buen rato, la poca gente que quedábamos, bailando y bebiendo y cuando nos dio el punto nos fuimos para casa.






El sábado se presentaba como el día fuerte del festival, por el cartel, sobre todo. Llegamos pronto pues tanto mi prima como mi novio querían ver la actuación de OBK. Después de cenar unos crepes nos acercamos al escenario para disfrutar de mítico grupo pop. Diré que ni me gustaban, ni me entusiasmaron, ni han conseguido atraparme con su música, sólo su canción “Lucifer” consiguió moverme. A pesar de esto hay que ser justos y reconocer que dieron un gran concierto. Sonaron más que bien y, pese a la frialdad del público en ciertos momentos, se portaron de manera excelente encima del escenario. Sus verdaderos fans debieron disfrutar bastante, al menos eso es lo que me dijeron al acabar el show. Sin movernos mucho del sitio, pues venía el plato fuerte de la noche, y aguantando al Dj de turno, vimos como el escenario iba tomando forma para la actuación de Fangoria. Con esta son tres veces las que he visto al grupo de Nacho Canut y Alaska y tengo que reconocer que, al igual que las otras dos, me gustaron y mucho. Tienen a favor ese elenco de canciones que ya son clásicos de la música de este Estado y parte del extranjero, destacaría “Perlas Ensangrentadas”, “A Quién Le Importa” o “Mil Campanas”, entre otras. Montaron un show basado en los cabarets de época con plumas, dos bailarinas y dos bailarines, escalinatas y una Alaska que la mayoría del tiempo ejerció,  no podía ser de otra manera, de centro de atención. Pese a su estatura y su físico, muy envidiable para su edad, sigue siendo todo un icono de la música en este país. Tiene muchas horas de tablas y eso se nota. Todo un lujo su concierto, quizá un poco corto pero, por lo demás, una muy buena actuación. Después de Fangoria se empezó a despejar el hípico de manera asombrosa. Nosotros nos fuimos a comer algo, vimos un ratito de la actuación de Soraya, qué gran voz tiene esta mujer y qué simpatía en directo, y nos encaminamos de vuelta a casa.






Por qué lo de qué triste, pues bien, en primer lugar por la falta de respuesta por parte del público, no sólo de la ciudad sino también de toda la Comunidad Autónoma. Es verdad que continuamente nos estamos quejando de que no hay nada y al final cuando tenemos festivales de este tipo no va casi nadie. La razones pueden ser muchas y variadas, desde la cercanía del Orgullo en Madrid, que siempre tiene mucho tirón, evidentemente, hasta el hecho de que aún hay mucha peña que les da reparo asistir a un evento de este tipo porque no quieren que se le identifique con el mundo gay, incluso siéndolo. También destacaría otra serie de detalles para que esto no saliera como se esperaba, el hecho de haber sido después de las ferias, con los bolsillos vacíos, y en época de exámenes creo que debió influir de alguna manera. En cuanto a la organización pienso que quizá tres días ha sido excesivo. Tal vez con uno o dos hubiera sido suficiente y el hecho de sacarlo de la ciudad ha sido un grave error. Si el año pasado hubo esa afluencia tan desbordante de público fue precisamente por estar dentro del municipio. De esta manera seguramente que muchos ciudadanos y ciudadanas se hubieran acercado a pasar un buen rato con las actuaciones y los Djs. Está claro que un espectáculo de este calibre hay que financiarlo de alguna manera pero quizá si en vez del recinto hípico hubieran elegido la plaza de toros la ciudad se habría implicado más. En cuanto a los y las go – gos oficiales mejor ni hablar, fueron de un sopor apabullante. Como anécdota nos quedaremos con la  visión privilegiada que Marvelous nos ofreció de sus partes íntimas durante su segunda actuación, gajes del oficio. Lo mejor de todo el precio de las jarras de cerveza, a ver si aprenden en otros festivales que la economía no está para tonterías.




Me despido deseándoles suerte de nuevo a Fran y Juan Carlos y agradeciéndoles todo lo que han hecho durante estos tres días. Espero que todo haya salido lo mejor posible y que podamos seguir disfrutando de próximas ediciones de Extrepride. De los errores se aprende.