lunes, 9 de mayo de 2011

De Ruta Por El Tajo Internacional Y Alrededores











No voy a ser yo el que ahora tenga que vender nuestra región como algo único, sobre todo en cuanto a naturaleza se refiere. Creo que pocas comunidades pueden presumir de tener dos parques naturales, Cornalvo y Tajo Internacional, y uno nacional, Monfragüe, del nivel de los que tenemos aquí. Sin duda alguna deben ser de los mayores exponentes del bosque mediterráneo que existen en Europa.

Dentro del parque natural Tajo Internacional no hace mucho han puesto en marcha un proyecto bastante atractivo. Este consiste en una ruta en barco por un tramo del parque contemplando la naturaleza de sus orillas. Esta idea me atrajo desde el momento que llegó a mis oídos. Siempre he querido saber qué se cuece en toda esa naturaleza inalcanzable que forma parte de esos lugares tan especiales. Sobre las 10.30 de la mañana del último sábado llegamos, mi novio y yo, a Herrera de Alcántara, lugar de donde partía el barco. La verdad es que no nos dio tiempo de conocer el pueblo pero como anécdota os diré que su nombre se debe a la cantidad de herrerías que existían en este lugar en otro tiempo. Herrerías de las cuales salieron lar verjas de la catedral de Santiago de Compostela entre otras cosas. A las 11.00 embarcamos para comenzar nuestra ruta por el río más largo de la península Ibérica. En este momento subimos al barco sobre unas 15 personas, niños incluidos. Nos hicieron una presentación del proyecto y de la naturaleza que íbamos a poder contemplar y luego nos permitieron movernos por la embarcación a nuestras anchas. Durante el trascurso de esta hora de viaje pudimos contemplar tanto a la cigüeña negra como al alimoche, el conocido como “buitre egipcio”.

El barco hizo su primera parada en el muelle de cedillo donde esperaban otra serie de pasajeros, sobre 30, para disfrutar de la jornada fluvial. Pues bien, a partir de ese momento todo cambió por completo. La mayoría de los nuevos viajeros no respetaron en ningún momento ni a las personas que les estaban explicando detalles sobre el trayecto o sobre el contrabando que se había llevado a cabo durante la posguerra, ni, por supuesto, por la fauna que nos rodeaba. No sé si es que aún hay gente que piensa que estas cosas son como ir al zoológico o al parque de atracciones. Parece ser que si no están chillando o armando alboroto no están tranquilos. Desde luego me defraudó mucho todo este personal, hasta el punto de que puedo llegar a decir que me jodieron el viaje de vuelta. De verás, así esto no creo que vaya a buen puerto. Tal vez los responsables de la embarcación deberían poner un poco más de orden en estos casos porque de haber visto poca o mucha fauna en el trayecto de ida pasamos a no ver ninguna en el de vuelta. Cabe recordar que especies como la mencionada cigüeña negra son animales muy tímidos ante la presencia humana y que en estos momentos tenían dos pollos en el nido que de seguir así puede que se vean afectados por la actitud de este tipo de personal. Una pena, como decía un gran grupo de metal: “Triste pero cierto”.

Después de esta jornada por el río Tajo nos acercamos a Alcántara. Yo conocía su famoso puente pero no la ciudad así que, como mi novio no conocía ni una cosa ni la otra, aprovechamos y fuimos de visita a este lugar tan emblemático. En primer lugar nos acercamos al famoso puente romano, bueno ya le queda poco de romano por las innumerables reformas que ha tenido a lo largo de la historia pero siempre se le recordará como tal. Como podéis comprobar en las fotos, es una obra de tal magnitud que aunque la hayas visto un millón de veces nunca deja de sorprenderte. Luego nos fuimos a tomar algo para refrescarnos después de la mañana que llevábamos y de ahí a comer. Tengo que decir que el sitio para comer tampoco fue nada del otro mundo, sobre todo la atención de los camareros. Después estuvimos dando un largo paseo por el pueblo contemplando sus distintos edificios antiguos y conventos. Me sorprendió mucho la cantidad de casas que se venden en este lugar. ¿Estaremos ante una nueva ola de emigración? Me gustó mucho poder contemplar la cantidad de escudos que hay por sus calles, símbolos de que el lugar en otra época fue residencia de importantes familias así como de alguna que otra orden guerrera.

De aquí de vuelta a Cáceres. Hicimos la compra del mes en una de las grandes superficies de la ciudad y a descansar de la jornada. Acabaré diciendo que el viaje en barco merece la pena pero que si la gente no aprende a comportarse como deben mejor no intentarlo, además al final todos saldremos perdiendo, tanto la naturaleza como nosotros. En cuanto a Alcántara os aconsejo que, si tenéis oportunidad, os acerquéis, estoy seguro que os gustará.