sábado, 2 de abril de 2011

Texto Mandrílico Para Abril

Ocurrió en una fría noche de un invierno muy frío. Haría media hora que se había acostado cuando entró en su habitación un señor muy elegante. Tendría unos cincuenta años. La saludó, se desnudó y se metió en la cama con ella. Su rostro no le era del todo extraño pero aquella actitud le provocó un sobresalto, a pesar de ello no puso ningún inconveniente en compartir su lecho con él.

Al poco rato comenzó el interrogatorio más raro que jamás hubiera imaginado. ¬ ¿Sabes si en la India comen chocolate? ¬ le espetó como carta de presentación.

¬ Pues supongo que sí, con la cantidad de personas que viven en ese país alguien tomará
chocolate ¬ respondió si más.

¬ Y en el Danubio… ¿habrá peces de colores? ¬ continuó sin apenas darle tiempo a asimilar la anterior pregunta.

¬ Alguno habrá, con lo largo que es, alguno tendrá… ¬ contestó sin quererlo.

El hombre desnudo se quedó pensativo por un instante. Ella tenía unas ganas inmensas de pasar de ser interrogada a interrogante. Justo cuando iba a hacerlo él volvió a la carga con:

¬ ¿Crees que los martín pescador cantan en inglés? ¬ Soltó de manera tan absurda como intrigante.

¬ Tengo la certeza de que sí, porque los martín pescador tienen muchos cantos distintos ¬ dijo como aquella que sabe todo sobre estas aves.

¬ En cuanto a África… ¿sabrías decirme si hay grandes montañas nevadas allí? ¬ preguntó con la rapidez de un rayo.

¬ Por supuesto que las hay, África tiene cimas que están siempre nevadas ¬ afirmó como si hubiera vivido en el continente negro desde siempre.

El usurpador del lado izquierdo de la cama volvió a quedarse en Babia mientras ella por un instante se sentía la persona más interesante del universo. Tan ensimismada estaba creyéndoselo que, de repente, le sobresaltaron las palabras de aquel extraño personaje:

¬ Entonces si en la India se bebe cacao, en el Danubio hay peces de colores, los martín pescador cantan en inglés y en África hay cumbres siempre nevadas, seguro que todo se puede juntar y de ello sacar un momento especial y único. Buenas noches ¬ se dio media vuelta y se puso a roncar al instante.

¬ Buenas noches ¬ fue su última frase mientras se quedaba suavemente dormida panza arriba.

A la mañana siguiente despertó un poco alterada, incluso sudorosa. Cuando miró hacia el lado de su ocupante no había ni rastro de él, es más, la cama estaba como si nadie hubiera dormido en esa parte. Empezó a ponerse nerviosa pero se fue convenciendo poco a poco de que debía de haber sido un sueño. Se levantó, se vistió, se aseó y se fue al comedor en busca del desayuno de aquel domingo. Era una mañana bastante soleada, nada que ver con la fría noche, de esas que avisan de que el invierno se está acabando y la primavera ya está encima de nuestras espaldas. En la radio, para sorpresa suya, sonaba música clásica, cosa que le extrañó, ya que eran las noticias y los programas regionales los dueños del dial en su hogar. Su madre le dijo:

¬ Mira, el viernes compré unas galletas de chocolate que había de oferta en el súper y unas tazas muy bonitas que vendían en los chinos. Espero que te guste tu nuevo desayuno.

En la caja de galletas ponía “made in la India”, cogió una y cuando fue a mojarla en el café de la taza se dio cuenta de que esta tenia dibujado una enorme montaña nevada en el lado izquierdo del asa mientras que por el contrario aparecía un bonito martín pescador de brillantes colores y justo debajo de él ponía “Souvenir from Kenya”. Se quedó estupefacta por un instante hasta que a sus oídos llegó de nuevo la voz de su madre que decía:

¬ ¡Qué bonita es esta música de la radio! Nunca la había escuchado, me está gustando mucho. Creo que el locutor ha dicho que se llama el Danubio Azul de Tratraus.

¬ De Strauss, mamá, de Strauss ¬ replicó con desgana.

¬ Pues desde hoy desayunaremos galletas de chocolate en taza de los chinos mientras escuchamos música de esta, ¿qué te parece? ¬ le dijo con tono más impositivo que de proposición.

¬ De acuerdo, mamá, seguro que así los desayunos son tan especiales que serán únicos.