lunes, 11 de abril de 2011

Carlos Gimémez ¡Qué Grande!





La última obra del autor madrileño Carlos Giménez es realmente algo grande. Si de verdad estáis interesados en el tema de la guerra civil no deberíais dejar de leer este cómic. Aún recuerdo cuando descubrí a Giménez en las páginas de la mítica revista “Rambla”, de la que él, entre otros, fue fundador. Sus historias estaban entre mis preferidas, quizá por la cercanía entre las vivencias de sus niños de “Paracuellos” en el orfanato con todo lo que viví en el colegio de curas. Evidentemente sus historias superan con mucho a todas mis vivencias pero no sé dónde encontraba ese espejo en el que me miraba, lo cierto es que me veía reflejado alguna que otra vez en sus viñetas. Cada mes, cuando me acercaba al kiosko a comprar la revista la ojeaba con verdadera ansiedad con la esperanza de que aparecieran sus historias en el interior de la misma. Ya han pasado unos cuantos años de aquello y el hecho de poder seguir leyendo obras suyas y que, además, me sigan gustando tanto hace que tenga en gran estima al autor.

Como siempre, no hablaré en exceso de la biografía del autor, en la red la encontraréis seguramente con muchos más detalles de los que yo os pueda dar. Solamente os diré que es uno de los maestros de la historieta de nuestro país. Su obra más conocida es “Paracuellos de Jarama” donde relata sus vivencias personales durante su dura infancia de posguerra. Este “Todo 36-39, Malos Tiempos” empieza con un prólogo de Ramiro Pinilla. En el mismo se nos hace referencia a todo lo que está ocurriendo en relación al tema de la memoria histórica. Cómo por un lado se quiere ocultar el tema de la guerra civil con la excusa de no reabrir viejas heridas, de la posible saturación de artículos y publicaciones sobre este asunto y, lo más importante, sobre la necesidad de que nunca se olvide este hecho histórico de nuestro estado ya que, sin duda alguna, ha sido uno de los más terroríficos y desgarradores de todos ellos. Después de esta introducción el autor hace una reflexión sobre el término “neutral”. Sólo puedo decir una cosa: estoy totalmente de acuerdo contigo Carlos. Se puede ser objetivo pero nunca neutral ante el fascismo.

Una vez pasado estos dos relatos comienza el cómic en sí. Este consta de cuatro partes en las que se nos narra las vivencias de Marcelino, Lucía y sus cuatro hijos desde el principio del conflicto hasta el final del mismo. Si realmente hay algo excepcional en esta obra con respecto a otras miles que se han escrito sobre la contienda es precisamente que no nos cuentan batallas, no hay ensalzamiento ni fervor exacerbado, son sólo las vivencias de una familia con unas ideas políticas, podría ser cualquier familia, que tuvo que soportar esos cuatro años sobreviviendo en la capital del país. Volviendo al término de la cercanía que hice referencia al principio de este texto, es imposible no sentirte identificado con las situaciones que nos cuenta Giménez en su cómic. La angustia de los bombardeos, el hambre, la miseria, los piojos, la tuberculosis, las colas, las cartillas de racionamiento, el odio entre ciudadanos o la represión, primero de un bando hacia otro y luego de este hacia aquel. De esto es de lo que trata esta obra, de cómo se vivía en aquel Madrid del “No Pasarán” de esos fatídicos años.

Yo resaltaría, sin duda alguna, el personaje de Lucía. Aquí se nos vuelve a dejar bien claro que si no hubiera sido por nuestras abuelas, madres o tías no hubiéramos sobrevivido de ninguna manera. Me parece muy real esa anteposición de la defensa de los hijos y seres queridos antes que la defensa de cualquier idea. Me resultó sobrecogedor el pasaje del gato “Sito”, así como el de la búsqueda de comida en Getafe o el de la indiferencia, formaba parte de lo habitual, de Marcelinito y su amigo jugando con una lagartija mientras rapan en plena calle a una señora por comunista. Así era como se vivía en Madrid durante esa época, con miedo, con silencio, con desesperación y con poca pero algo de esperanza.

Desde aquí os recomiendo este cómic porque, sin ser el típico tebeo de guerra, no deja de reflejar la parte más cruel de cualquiera de ellas que no es otra que el sufrimiento de la población civil, independientemente del bando al que pertenezca. Gracias de nuevo a Carlos Giménez por seguir entusiasmándome de esta manera. Espero coincidir contigo en algún salón del cómic y poder estrechar tu mano, para mí será todo un placer.